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  • MI RUTA DE PINTXOS POR DONOSTIA

    MI RUTA DE PINTXOS POR DONOSTIA

    Los pintxos representan una tradición gastronómica emblemática de Donostia, caracterizada por la costumbre de recorrer distintos bares para degustar pequeñas elaboraciones locales. Esta práctica combina la variedad culinaria, desde recetas tradicionales hasta cocina en miniatura, con el ambiente social de la ciudad.

    Zonas como la Parte Vieja y el barrio de Gros albergan establecimientos emblemáticos con especialidades únicas, como las anchoas, la tarta de queso o la clásica gilda. Realizar rutas por estos locales permite explorar diferentes sabores mientras se recorren distintos puntos de la ciudad.

    Donostia, o Donosti, como solemos decir quienes somos del País Vasco, tiene una enorme fama gastronómica y es conocida internacionalmente por su cocina.

    Y si hay algo que forma parte de la identidad gastronómica de la ciudad son los pintxos.

    Salir de pintxos es toda una tradición: recorrer diferentes bares, pedir pequeñas elaboraciones y disfrutar de propuestas muy distintas en cada establecimiento. No se trata simplemente de comer, sino también de pasear, descubrir rincones y disfrutar del ambiente de la ciudad.

    ¿Qué es un pintxo?

    A veces se compara el pintxo con una tapa o con un montadito, pero tiene su propia identidad dentro de la gastronomía vasca.

    Puede tratarse de una elaboración sencilla sobre una rebanada de pan o de una pequeña creación gastronómica mucho más elaborada. En Donostia encontramos desde propuestas tradicionales hasta auténtica cocina en miniatura.

    Además, una de las cosas que más me gusta de esta forma de comer es que no tienes que quedarte en un único sitio. Puedes probar un pintxo, continuar caminando y entrar después en otro bar para descubrir otra especialidad.

    Algunos bares de pintxos que he probado en Donostia

    La siguiente relación recoge algunos de los lugares que yo he visitado. No son los únicos ni pretendo hacer un ranking de los mejores. Donostia tiene muchísimos establecimientos donde disfrutar de pintxos y cada persona tendrá sus propios favoritos.

    Baztan Bar Restaurante

    Se encuentra en pleno casco viejo, en Portu Kalea, 8.

    Actualmente continúa abierto y su propia web lo presenta como un bar de pintxos y restaurante situado en el corazón de la Parte Vieja. Cuenta con una amplia barra de pintxos y también con carta de platos y raciones.

    Web oficial de Baztan Bar Restaurante

    Es un local pequeño, pero ya desde la barra llama la atención la variedad de elaboraciones.

    De los que probé, destacaría el pintxo de bacalao al ajoarriero, el gazpacho casero con virutas de jamón ibérico y el cochifrito.

    Bar Txepetxa

    Este es uno de los clásicos de la Parte Vieja donostiarra y lleva vinculado a la ciudad desde 1925.

    Aquí hay una pequeña actualización respecto a la información que tenía originalmente: actualmente su web oficial sitúa el establecimiento en Pescadería Kalea, 5, por lo que conviene sustituir la antigua dirección de Arrandegi Kalea que aparecía en mi información anterior. El establecimiento continúa abierto y especializado en sus conocidos pintxos de anchoa.

    Web oficial de Bar Txepetxa

    Sus ingredientes estrella son las anchoas y los boquerones, con diferentes elaboraciones.

    Yo probé el pintxo de erizo. Me pareció un sabor un poco fuerte, pero también interesante, especialmente si os gustan los sabores marineros.

    Restaurante Bergara

    Nos vamos hasta el barrio de Gros, cerca del Kursaal, concretamente a General Artetxe, 8.

    El Bar Bergara continúa abierto y mantiene su conocida oferta de pintxos de autor, tanto fríos como calientes. Su ubicación y dirección actuales siguen coincidiendo con las que tenía en mi información anterior.

    Web oficial de Bergara

    De los que probé, recomiendo especialmente el gratinado de pisto con hongos, salsa mousselina de ajo y virutas de ibérico, el chupito de txangurro y el pintxo donostiarra, elaborado con bonito, guindilla y una pequeña antxoa.

    Bodega Donostiarra Gros

    En el barrio de Gros, concretamente en Peña y Goñi, 13, encontramos la Bodega Donostiarra.

    Y también podemos confirmar que continúa abierta. Su página oficial mantiene actualmente esta dirección y ofrece incluso servicio de pedidos para recoger y a domicilio.

    Web oficial de Bodega Donostiarra

    Aquí destacaría especialmente sus pintxos con piperrak.

    Entre ellos está el conocido Indurain, que se ha convertido en una de esas elaboraciones que llaman la atención cuando haces una ruta de pintxos por Gros.

    Gandarias

    En plena Parte Vieja, en 31 de Agosto, 23, se encuentra Gandarias.

    Continúa abierto y mantiene una amplia barra de pintxos, además de una carta centrada en carnes, pescados e ibéricos. La información turística oficial de Euskadi también confirma actualmente el establecimiento y su dirección.

    Web oficial de Gandarias

    De los que yo probé, destacaría el pintxo de solomillo, las croquetas de hongos y las almejas a la marinera.

    Ganbara

    En San Jerónimo, 21, también en la Parte Vieja, encontramos Ganbara.

    Otro clásico de Donostia que continúa abierto. Su propia web confirma actualmente la dirección y señala que las reservas se realizan para el comedor, mientras que en la barra no se reserva.

    Web oficial de Ganbara

    Es especialmente conocido por sus pintxos y por el protagonismo de los hongos y las setas de temporada. La Guía Michelin también lo recoge actualmente como un establecimiento tradicional de referencia en la Parte Vieja.

    De mi visita destacaría la tartaleta de txangurro, el hojaldre de txistorra y el revuelto de hongos.

    La Viña

    En la calle 31 de Agosto, 3, encontramos otro de los locales más conocidos de Donostia.

    Y aquí también podemos confirmar que continúa abierto. Su web oficial mantiene actualmente la dirección y el horario de martes a domingo, con descanso semanal los lunes.

    Web oficial de La Viña

    La Viña abrió sus puertas en 1959 y actualmente es conocida internacionalmente, sobre todo, por su famosa tarta de queso.

    Yo destacaría precisamente la tarta de queso crema.

    La receta fue creada por Santiago Rivera en La Viña en 1990 y con el paso de los años se convirtió en uno de los grandes iconos gastronómicos de Donostia. La propia casa continúa elaborándola actualmente en su obrador y vendiéndola en el establecimiento.

    Casa Vallés

    Terminamos esta pequeña selección en Casa Vallés, en Reyes Católicos, 10.

    También continúa abierto. Su página oficial confirma actualmente tanto la dirección como los horarios y, además, mantiene como uno de sus grandes protagonistas a la gilda.

    Web oficial de Casa Vallés

    Casa Vallés abrió en 1942 y la propia historia del establecimiento atribuye a este bar la creación de la gilda.

    Según explican, en aquella época se vendían por separado las aceitunas, las anchoas y las guindillas, hasta que decidieron unirlas con un palillo. Así nació uno de los pintxos más reconocibles de Donostia.

    Una ruta de pintxos por Donostia

    Como podéis comprobar, hay muchísimas posibilidades para disfrutar de los pintxos en Donostia.

    Y precisamente esa es una de las cosas que más me gusta: no tienes que elegir un único restaurante.

    Puedes comenzar en la Parte Vieja, probar un pintxo y continuar caminando hasta otro establecimiento. Otro día puedes cambiar de zona y acercarte a Gros, donde también encontramos lugares con una larga tradición gastronómica.

    Esta lista recoge únicamente mis experiencias personales y algunos de los establecimientos que he probado. No pretende ser una clasificación ni una lista definitiva, porque sería imposible reunir en un solo artículo todo lo que ofrece Donostia.

    Así que si visitáis la ciudad, reservad un poco de tiempo para hacer vuestra propia ruta. Entrad, probad, descubrid nuevos sabores y, sobre todo, disfrutad del ambiente.

    Porque en Donostia, salir de pintxos también es una manera de conocer la ciudad.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Ruta del río Inglares, acompañada de mis perros

    Ruta del río Inglares, acompañada de mis perros

    La ruta del río Inglares en Berganzo, Álava, discurre junto a un canal industrial del siglo XIX que abastece a una central hidroeléctrica activa. El trayecto atraviesa zonas de vegetación, pozas y cascadas, aprovechando el desnivel del terreno para combinar entorno natural e historia energética local.

    El sendero es apto para perros atados, extremando la precaución cerca del canal y del ganado suelto. Actualmente, el acceso en vehículo está regulado mediante un aparcamiento de aforo limitado, el cual requiere reserva previa de pago a través de la plataforma PVerde.

    Un poco de historia: cuando el agua se convirtió en electricidad

    Os escribo sobre una ruta que me gusta especialmente: la ruta del río Inglares en Berganzo, Zambrana, Álava.

    Este hermoso sendero nos lleva a través de un cañón lleno de vegetación y pozas cristalinas.

    El río Inglares desciende desde la zona de Peñacerrada hacia Berganzo salvando unos 200 metros de desnivel en aproximadamente 5 kilómetros.

    Este desnivel, que provoca los rápidos y cascadas que encontramos durante la ruta, fue aprovechado a finales del siglo XIX para producir electricidad.

    En 1897, la Sociedad Electro-Hidráulica Alavesa construyó la central hidroeléctrica de Berganzo. Para llevar hasta ella el agua del río se construyó un canal de varios kilómetros que todavía podemos contemplar durante la ruta.

    Por eso, cuando hacemos el recorrido circular y caminamos junto al canal, no estamos simplemente siguiendo un bonito sendero: estamos recorriendo una antigua infraestructura industrial que continúa vinculada al funcionamiento de la central.

    La central ha sido modernizada y automatizada con el paso del tiempo, pero continúa en funcionamiento en la actualidad.

    ¿Se puede hacer la ruta con perro?

    Respuesta rápida: Si. Pero hay que tener en cuenta que en muchos tramos hay ganado suelto.

    El recorrido discurre durante buena parte del tiempo junto al río, por lo que encontraremos agua con frecuencia. Aun así, es recomendable llevar agua propia y no confiar únicamente en el río.

    Los perros deben ir atados durante el recorrido, según la información turística disponible, y hay que extremar la precaución al acercarnos a las zonas de agua.

    Especialmente importante es evitar que el animal entre en el canal de la central hidroeléctrica, ya que no es una zona destinada al baño ni para caminar dentro de ella.

    También debemos tener cuidado en los cruces de carretera y en el tramo de subida que encontramos después de la cascada si hacemos la ruta circular.

    Si vuestro perro está acostumbrado a caminar, es una ruta que puede disfrutar muchísimo: bosque, agua, sombra y numerosos rincones donde detenerse.

    Información práctica actualizada

    Actualmente el acceso en vehículo está regulado y es necesario reservar previamente el aparcamiento. Ya no debemos considerar el estacionamiento como gratuito.

    La reserva se gestiona mediante PVerde y es necesario introducir correctamente la matrícula del vehículo, ya que la barrera realiza la lectura automática de la matrícula.

    El aforo establecido actualmente es de 35 vehículos. La tarifa publicada para un turismo es de 4 € por día. También existen tarifas específicas para motocicletas, caravanas, autocaravanas y autobuses.

    Está prohibido pernoctar en el aparcamiento. Como el horario que figura en la normativa municipal y el que muestra actualmente la plataforma de reservas no coincide exactamente, lo más prudente es comprobar el horario disponible en PVerde en el momento de realizar la reserva.

    La ruta completa que actualmente se promociona como circular tiene aproximadamente 10 kilómetros, unos 170 metros de desnivel acumulado y una duración estimada de 2 horas y media.

    Por tanto, los aproximadamente 8 kilómetros que hicimos nosotros corresponden a nuestra opción de ida y vuelta por el mismo camino, no al recorrido circular completo que se ofrece actualmente.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

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  • Tradiciones y costumbres de Santa Águeda

    Tradiciones y costumbres de Santa Águeda

    En el País Vasco, la festividad de Santa Águeda se celebra el 5 de febrero con la tradición de cantar la víspera en euskera, golpeando el suelo con bastones de madera. Esta costumbre popular, transmitida desde la infancia, se vincula ancestralmente con el despertar de la tierra para las cosechas.

    La celebración incluye romerías a pie hacia la ermita del monte Kastrexana, acompañadas de puestos gastronómicos tradicionales. En el interior del templo, los asistentes siguen el ritual popular de pedir protección contra los dolores de cabeza y las migrañas ante la reliquia de la santa.

    ¿Qué tradición cultural de tu país te encanta?

    El día 5 de febrero se celebra Santa Águeda en España.

    En el País Vasco tenemos la tradición de cantar a la santa la víspera. Se canta en euskera acompañando la canción con un gran bastón de madera («makila»).

    No es cuestión de sexo ni de edad, a cualquiera puedes ver cantándola. Tenemos la tradición desde pequeños, nos enseñan en la escuela.

    Os dejo un vídeo para que os hagáis una idea:

    https://youtu.be/kgL5xhrHnPk?si=PDnYaI0ADv5lIeof

    Mi cumpleaños se celebra el 5 de Febrero, así que tengo la suerte de que cantan en mi cumpleaños y la víspera también 😀

    Dicen que está tradición se vincula ancestralmente con «despertar a la Tierra» tras el solsticio de invierno para favorecer las cosechas y el nuevo ciclo de la naturaleza.

    Hay una tradición de hacer una romería el 5 de Febrero andando desde diversos puntos de Bilbao y alrededores hasta la ermita de Santa, ubicada en el monte Kastrexana. A veces también se repite los domingos anteriores y posteriores.

    Dado que se considera algo alegre, a la entrada de la ermita, suele haber puestos de comida: talo con chorizo, palos de rosquillas de San Blas…

    En diarios locales suelen publicar anualmente información de cómo apuntarse a esas romerías a pie e información de las celebraciones.

    Dentro de la ermita hay una costumbre popular de inclinarse o dar tres vueltas bajo la reliquia de la santa para pedir protección contra el dolor de cabeza y las migrañas. Ya sabéis, costumbres ancestrales de padres a hijos..🤔

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

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  • Descubre Bilbao: Cultura y Gastronomía en Cada Esquina

    Descubre Bilbao: Cultura y Gastronomía en Cada Esquina

    Bilbao es la capital de Bizkaia y ha evolucionado desde su pasado industrial hacia un centro cultural y turístico. Destaca por su arquitectura emblemática, como el Museo Guggenheim, y por tradiciones culturales y gastronómicas arraigadas que incluyen el consumo de pintxos, dulces típicos y la celebración de festividades locales.

    El territorio del Gran Bilbao abarca zonas costeras, industriales y rurales de gran valor histórico y natural. Destacan localidades costeras como Gorliz y espacios del interior como La Arboleda, reconocida por su patrimonio minero, complementados por una variada oferta gastronómica que abarca desde la cocina tradicional hasta propuestas de autor.

    Bilbao es una de esas ciudades que, cuanto más conoces, más cosas descubres.

    Popularmente se la conoce como el Botxo o incluso Botxito, haciendo referencia a ese “agujero” donde se encuentra la ciudad, rodeada de montañas.

    Es la capital de Bizkaia, una de las tres provincias que forman Euskadi, y aunque la capital administrativa del País Vasco es Vitoria-Gasteiz, Bilbao es probablemente la ciudad vasca con mayor proyección internacional, junto con Donostia-San Sebastián.

    La villa de Bilbao nació oficialmente en 1300 y durante muchísimo tiempo su economía estuvo ligada a la industria, al comercio y, sobre todo, a la actividad de la ría.

    Hoy Bilbao ha cambiado muchísimo.

    La antigua ciudad industrial se ha transformado en una ciudad moderna, cultural y turística, pero sin perder del todo ese carácter tan bilbaíno que, en mi opinión, es precisamente uno de sus mayores encantos.

    Y aunque mucha gente llega a Bilbao para hacerse la foto delante del famoso Museo Guggenheim, os aseguro que Bilbao es muchísimo más.

    Los bilbaínos lo llamamos cariñosamente “Guggy”.

    Y tenemos una broma muy nuestra:

    el Guggenheim es la caseta del perro.

    Porque delante del museo está Puppy, el enorme perro floral creado por Jeff Koons.

    Y claro… si tenemos un perro de semejante tamaño, la caseta también tiene que estar a la altura. 😉

    Los bilbaínos tenemos fama de hacer las cosas “a lo grande”.

    Y algo de razón hay.


    Bilbao, una ciudad para vivirla

    Bilbao no es solamente una ciudad para visitar monumentos.

    Es una ciudad para pasearla, comerla y vivirla.

    Una de las cosas que más me gustan es precisamente recorrer sus calles sin demasiada prisa.

    Podemos empezar por el Guggenheim, caminar junto a la ría, cruzar el Zubizuri y continuar hacia el centro.

    También podemos acercarnos al Casco Viejo, perderse por sus calles y terminar haciendo algo tan bilbaíno como…

    potear.


    Potear, txikitear y comer pintxos

    Si hay una palabra que tenéis que aprender antes de visitar Bilbao es potear.

    O txikitear.

    Consiste básicamente en ir de bar en bar tomando algo, normalmente un pequeño vaso de vino conocido como txikito, acompañado de un pintxo.

    Y aquí hago una aclaración:

    un pintxo no es exactamente una tapa.

    Aunque desde fuera puedan parecer conceptos similares, en Euskadi el pintxo tiene una enorme tradición gastronómica y muchos establecimientos han convertido estas pequeñas preparaciones en auténticas obras de arte.

    Uno de los clásicos que yo asocio inmediatamente con Bilbao es la tortilla de patata con cebolla, que en algunos sitios puede llevar también pimiento verde.

    Y después están los txikiteros.

    Tradicionalmente se utilizaba este término para referirse a los grupos de bilbaínos que iban de bar en bar con su cuadrilla, aunque evidentemente hoy cualquiera puede disfrutar de esta tradición.


    La fiesta de los Txikiteros

    El 11 de octubre se celebra en el Casco Viejo de Bilbao la tradicional fiesta de los Txikiteros.

    Uno de los puntos centrales se encuentra en el entorno de las calles Pelota, Perro y Andra Maria, frente al edificio de La Bolsa.

    La celebración está vinculada a la devoción por la Amatxu de Begoña, la Virgen de Begoña, patrona de Bizkaia.

    Uno de los momentos más emotivos es la interpretación de la Salve de los Txikiteros, cantada en euskera.

    Es una de esas tradiciones que explican que Bilbao no sea únicamente arquitectura y museos.

    También es costumbre.

    Es calle.

    Es cuadrilla.

    Es gastronomía.

    Y, por supuesto, es un txikito en la mano.


    Los domingos: rabas

    Otra tradición gastronómica muy bilbaína es salir los domingos a comer rabas, es decir, calamares rebozados.

    Hay costumbres que no necesitan demasiada explicación.

    Esta es una de ellas.

    Un paseo, unas rabas, algo para beber y a seguir disfrutando del día.


    El lado más dulce de Bilbao

    Y después de tanto pintxo necesitamos algo dulce.

    Bilbao tiene una repostería tradicional muy característica.

    Entre mis favoritos están:

    El bollo de mantequilla, parecido a un bollo suizo relleno de crema de mantequilla.

    El pastel de arroz, que tiene un nombre un poco engañoso porque actualmente no lleva arroz. Se prepara con una base de hojaldre y un relleno elaborado principalmente con leche, harina, huevos y mantequilla.

    La Carolina, uno de los dulces más reconocibles de Bilbao: una base de pastel de arroz coronada con merengue.

    El ruso, un pastel de origen decimonónico elaborado con merengue y crema, normalmente presentado en capas y terminado con azúcar glas.

    Y después tenemos la famosa baldosa de Bilbao, cuya forma reproduce las características baldosas de las aceras de la ciudad.

    También encontramos los bilbaínitos, pequeños bombones que se han convertido en otro dulce típico.

    Y últimamente se ha hecho muy popular el llamado “metrito de Bilbao”, una forma divertida de llevarse un pedacito dulce de la ciudad.


    Arquitectura: Bilbao es mucho más que el Guggenheim

    Si os gusta la arquitectura, como a mí, Bilbao es una auténtica maravilla.

    Evidentemente hay que visitar el Guggenheim, diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry.

    Pero no os quedéis únicamente con él.

    Tenemos el Zubizuri, el conocido como puente de Calatrava.

    La Basílica de Begoña, donde se encuentra la Amatxu.

    El Teatro Arriaga.

    El Mercado de la Ribera.

    La iglesia de San Antón, de origen medieval y situada junto al mercado.

    Y, por supuesto, San Mamés, la Catedral del fútbol para los aficionados del Athletic Club.

    Athletic Club

    Y si os fijáis en las entradas del metro encontraréis unas estructuras acristaladas muy características.

    Son los famosos fosteritos, diseñados por el arquitecto Norman Foster.


    Bilbao también se disfruta bajo la lluvia

    Aquí os voy a dar un consejo bastante sencillo:

    llevad paraguas.

    Da igual la época del año.

    En Bilbao puede llover.

    Y cuando llueve suavemente durante bastante tiempo tenemos incluso una palabra para ello:

    sirimiri.

    Es esa lluvia fina que parece que no moja…

    hasta que llevas un rato caminando. 😅

    Y si entráis en un bar y pedís agua de Bilbao, no os traerán agua.

    Os traerán cava.

    Otra pequeña muestra del humor bilbaíno.


    Open House Bilbao: una ciudad para mirar hacia arriba

    Si os gusta la arquitectura, existe además una iniciativa que merece la pena conocer:

    Open House Bilbao.

    Durante su celebración se abren al público determinados edificios y espacios que normalmente no siempre son accesibles, con visitas y actividades relacionadas con la arquitectura de Bilbao y su entorno.

    Es una oportunidad estupenda para descubrir otra cara de la ciudad.

    Open House Bilbao


    El Gran Bilbao: salir del centro

    Uno de los errores que cometemos los turistas —y digo turistas aunque sea nuestra propia tierra porque todos lo hacemos— es pensar que Bilbao termina cuando dejamos atrás el Guggenheim y el Casco Viejo.

    Pero existe algo mucho más amplio:

    el Gran Bilbao.

    La ría del Nervión-Ibaizabal vertebra buena parte de este territorio y alrededor de ella encontramos localidades con historias y paisajes muy diferentes.

    Podemos hablar, de manera general, de Bilbao, la Margen Izquierda y la Margen Derecha.

    Y aquí empieza lo interesante.


    La Margen Izquierda: la memoria industrial

    La Margen Izquierda estuvo profundamente ligada a la industria, la minería, la siderurgia y la actividad portuaria.

    Aquí encontramos localidades como Barakaldo, Portugalete y Santurtzi, entre otras.

    Una de las visitas imprescindibles es el Puente Bizkaia, conocido popularmente como Puente Colgante, que une Portugalete y Getxo.

    Es Patrimonio Mundial de la UNESCO y constituye uno de los grandes símbolos de la industrialización de la ría.

    También merece la pena acercarse a Santurtzi para disfrutar de sus famosas sardinas asadas.

    Porque si hablamos de comida, Bizkaia tampoco se queda corta.


    La Margen Derecha: mar y acantilados

    Al otro lado de la ría encontramos un paisaje bastante diferente.

    Getxo, Sopela, Plentzia y Gorliz ofrecen playas, acantilados, paseos marítimos y un paisaje mucho más abierto hacia el Cantábrico.

    Aquí cambia completamente la imagen que tenemos de Bilbao.

    Y precisamente por eso me encanta.


    Gorliz: un lugar muy especial para mí

    Gorliz pertenece a la comarca de Uribe y es uno de esos pueblos que combinan la tranquilidad del Cantábrico con ese verde tan característico del paisaje vasco.

    Está a unos 25 kilómetros de Bilbao.

    Pero para mí y mi familia es mucho más que un bonito pueblo costero.

    Gorliz forma parte de nuestra historia personal.

    Cuando era niña, ir a Gorliz con mis padres era un plan clásico.

    Coche cargado.

    Comida casera.

    Mesa de picnic bajo los pinos.

    Y después…

    tarde de playa.

    Con los años la tradición ha cambiado un poquito.

    Ahora muchas veces cogemos el metro hasta Plentzia y desde allí caminamos hasta Gorliz por el precioso paseo junto al mar.

    A veces también nos dedicamos simplemente a callejear, disfrutando de ese olor a mar que tiene el pueblo.


    El Pinar de Gorliz

    Una de las zonas que recuerdo especialmente es el Pinar de Gorliz, cerca de Urezarantza.

    Es un área recreativa perfecta para descansar a la sombra.

    Actualmente ya no cuenta con las antiguas parrillas, que fueron retiradas, pero conserva su encanto y dispone de zona infantil.

    Es un lugar estupendo para hacer una pausa.


    La playa de Gorliz

    La playa tiene aproximadamente 842 metros de longitud y se encuentra dentro de una bahía con forma de concha.

    Esta configuración ayuda a protegerla del oleaje más fuerte y hace que sea una playa muy familiar.

    También es un buen lugar para quienes están empezando a practicar surf.

    Y si vais caminando desde Plentzia, el paseo hasta Gorliz es una de esas excursiones sencillas que me parecen perfectas para pasar el día.


    Subir al Faro de Gorliz

    Otro paseo clásico es acercarse al Faro de Gorliz, situado sobre el cabo Bilbao.

    El faro actual fue construido en 1990 y destaca por su ubicación elevada sobre los acantilados.

    El nombre también tiene su pequeña historia: el topónimo “Cabo Villano” ya estaba utilizado por otro faro gallego, por lo que se adoptó el nombre de Cabo Bilbao.

    En 2007, Correos dedicó un sello a este faro.

    Pero más allá de la curiosidad, lo mejor es el paseo.

    Las vistas hacia el Cantábrico son preciosas.


    Los vestigios de la defensa costera

    Gorliz también conserva restos de la antigua línea de defensa costera construida después de la Guerra Civil.

    Podemos encontrar búnkeres, galerías y otras estructuras defensivas.

    Es una parte de la historia menos conocida del municipio y que recuerda que estos paisajes aparentemente tranquilos también han sido escenario de acontecimientos mucho más duros.


    Las dunas petrificadas de Astondo

    Junto al Hospital de Gorliz, en Astondo, encontramos otro elemento de enorme interés:

    las dunas petrificadas.

    Son formaciones geológicas de miles de años de antigüedad y constituyen uno de los elementos naturales más singulares de la zona.

    Además de su interés geológico, tienen importancia hidrogeológica porque están relacionadas con el acuífero que abastece al entorno del hospital.


    El Sanatorio Marino de Gorliz

    Y hablando del hospital, aquí encontramos otro capítulo fascinante de la historia local.

    El Sanatorio Marino de Gorliz fue fundado en 1919 para tratar principalmente a niños afectados por tuberculosis ósea.

    Su ubicación no fue casual.

    El clima benigno, la orientación y las condiciones ambientales de Gorliz se consideraban beneficiosas para este tipo de tratamientos.

    El edificio fue además pionero por su utilización del hormigón armado.

    Actualmente forma parte de Osakidetza y continúa siendo uno de los edificios más emblemáticos de Gorliz.


    Andramari: una parte de mi historia familiar

    Y aquí tengo que hacer una parada especialmente personal.

    En el barrio de Andramari tengo familia.

    Durante muchos años, las celebraciones familiares pasaban por la Ermita de Andra Mari de Aguirre y de las Nieves.

    Es una construcción religiosa de origen muy antiguo, vinculada tradicionalmente al siglo XI.

    Pero hay una curiosidad que me encanta.

    Antes de existir el faro actual, la ermita llegó a desempeñar una función de orientación para los barcos mediante hogueras.

    Una especie de “faro” mucho más rudimentario.

    En agosto se celebran las fiestas de Andramari y uno de los clásicos es el concurso de paellas.

    Y aquí ya entramos en terreno peligroso…

    porque en Euskadi una comida familiar puede acabar convirtiéndose fácilmente en competición gastronómica.


    Gorliz también es familia y amigos

    Tengo familiares y amigas vinculadas a Gorliz.

    Algunas siguen yendo todos los años al camping.

    Otras tienen allí su segunda residencia.

    Y precisamente por eso, para mí Gorliz no es una visita turística más.

    Es un lugar asociado a recuerdos.

    A veranos.

    A familia.

    A comidas.

    A playa.

    A caminar.

    Y a esa sensación tan difícil de explicar que producen los lugares que forman parte de nuestra vida.


    Camping de Gorliz

    Para quienes prefieran alojarse en la zona, el camping es otra posibilidad.

    Dispone de parcelas para tiendas y caravanas y también de bungalows.

    Su ubicación cercana a la playa permite combinar fácilmente alojamiento, mar y naturaleza.

    En temporada alta es recomendable reservar con antelación, ya que la disponibilidad puede ser limitada.


    Comer por Plentzia y Gorliz

    Si vais en plan sencillo y mochilero, hay algunos sitios que pueden resultar prácticos.

    Pollería Txori Ona, en Iturgitxi Kalea, es una opción para comprar pollo asado y comida preparada, además de bebidas y bocadillos.

    Yo recuerdo especialmente el vegetal y el de pollo.

    También está la Cervecería Kilimanjaro, un sitio muy conocido para hacer una parada después de caminar.

    En Plentzia encontramos también Restaurante Puerto Plentzia, junto al puerto, donde podemos tomar algo y disfrutar de pintxos.

    Y si sois aficionados a la cerveza artesana, podéis acercaros a Titoblas Brewing Co., en el polígono Sagastikoetxe.

    Como siempre, comprobaría horarios y disponibilidad antes de desplazarme, especialmente fuera de temporada.


    Información turística de Gorliz

    Oficina de Turismo de Gorliz

    Eloisa Artaza Kalea, 1
    48630 Elexalde, Bizkaia
    Teléfono: 946 774 348
    Correo: info@visitgorliz.eus

    Turismo de Gorliz


    La Arboleda: la otra cara de Bizkaia

    Y ahora nos vamos en dirección completamente distinta.

    Hoy os escribo acerca de uno de los lugares más icónicos de las Encartaciones:

    La Arboleda, conocida en euskera como Zugaztieta.

    Cuando llegas puedes pensar que estás ante un pequeño pueblo de montaña rodeado de naturaleza.

    Pero la realidad es mucho más interesante.

    La Arboleda fue un pueblo minero.

    Durante décadas se extrajo aquí mineral de hierro, y la actividad minera transformó por completo el paisaje y la vida de sus habitantes.

    Las antiguas explotaciones son precisamente las que dieron lugar a los lagos que vemos actualmente.

    Hoy la zona es un espacio de ocio y naturaleza, pero conserva la memoria de aquel pasado minero.


    Los lagos mineros

    Cuando las explotaciones quedaron abandonadas, las antiguas cavidades comenzaron a llenarse de agua.

    Así aparecieron los diferentes pozos y lagos que actualmente encontramos en la zona.

    Algunos de los más conocidos son:

    Pozo Ostión

    Pozo Blondis

    Pozo Parkotxa

    Pozo Granada

    Pozo Balastera

    Además encontramos otros pozos y pequeñas balsas.

    El paisaje es realmente curioso.

    Donde antes había minería hoy encontramos agua, árboles, senderos y zonas recreativas.

    Eso sí:

    no son lagos para bañarse.

    Turismo Euskadi indica que estos antiguos embalses son aptos para determinadas actividades como la pesca, pero no recomienda el baño.

    Así que mejor contemplarlos y respetar siempre las señales.


    El Funicular de Larreineta

    Una de las formas más bonitas de llegar es utilizando el Funicular de Larreineta.

    Fue inaugurado en 1926 para comunicar el poblado minero con el valle.

    Originalmente no transportaba solamente personas: también estaba preparado para transportar carga e incluso vehículos.

    El trayecto actual dura aproximadamente diez minutos.

    Y aquí tenemos una pequeña efeméride: en 2026 se celebra el centenario del Funicular de Larreineta. El Gobierno Vasco y Correos han organizado actos conmemorativos y se ha emitido un sello dedicado a estos cien años de historia.

    Me parece una excusa estupenda para visitarlo.

    Información del Funicular de Larreineta – Euskotren


    Pasear por La Arboleda

    La Arboleda cuenta con zonas recreativas, senderos y diferentes posibilidades para caminar.

    También podemos acercarnos al Centro de Interpretación Ambiental Peñas Negras, donde se explica la historia minera y la transformación del paisaje.

    Desde allí parten itinerarios señalizados para descubrir el entorno.

    Y hay una cosa que para mí es casi obligatoria:

    comer alubias.

    Porque las famosas alubias de La Arboleda forman parte de la identidad gastronómica de la zona.

    La explicación tiene todo el sentido.

    Los trabajadores de las minas necesitaban comidas contundentes, económicas y que aportasen mucha energía.

    Las alubias eran perfectas.

    Con el tiempo, aquella comida de trabajadores se convirtió en uno de los platos más representativos de La Arboleda.

    Así que si subís…

    unas alubias.

    No digo más.


    Nosotros en La Arboleda

    Nosotros solemos subir temprano, especialmente cuando vamos con los perros.

    Nos gusta caminar tranquilamente y disfrutar del silencio.

    A veces nos encontramos vacas, caballos o perros que acompañan al ganado.

    Es importante recordar que estamos en un entorno rural y mantener a nuestros perros controlados y respetar siempre a los animales.

    Lo bonito es observar.

    No molestar.


    Restaurantes que recomiendo en Bilbao y alrededores

    Y llegamos a una de mis partes favoritas.

    Porque después de caminar, visitar museos, subir montes y recorrer pueblos…

    hay que comer.

    Estos restaurantes no aparecen aquí porque sean simplemente lugares conocidos.

    Los incluyo porque yo he comido en ellos y puedo hablar desde mi propia experiencia.

    Y eso, cuando recomiendo un restaurante, para mí es importante.


    Restaurante Maider

    Cuando mi empresa estuvo situada en el barrio de Abando, yo tenía que quedarme muchas veces a comer en Bilbao.

    Uno de los restaurantes a los que acudía habitualmente era Restaurante Maider.

    Está en una ubicación muy cómoda, frente a los juzgados, en la calle Colón de Larreátegui.

    Es un restaurante tradicional, pero con algún toque moderno.

    Lo que más destacaría es su buena relación calidad-precio.

    Las raciones son normales, ni pequeñas ni exageradas, y el menú del día que yo conocí tenía varios primeros para elegir, carne o pescado como segundo y diferentes postres caseros.

    Pero para mí hay que destacar especialmente la parrilla.

    También tiene una barra de pintxos muy interesante.

    Es uno de esos lugares clásicos, de toda la vida, con ambiente familiar y personal cercano.

    Restaurante Maider
    Colón de Larreátegui, 5
    48001 Bilbao

    Teléfono: 944 24 89 91

    Como no dispone de web oficial, recomiendo comprobar por teléfono los horarios y el menú antes de ir.


    Gure Kabi

    Celebrábamos el cumpleaños de mi madre y, como ella es muy de comida tradicional, elegimos Gure Kabi.

    Habíamos reservado, aunque tuvimos la suerte de poder entrar un poco antes.

    El restaurante estaba lleno y no tardó en empezar a formarse gente esperando.

    Eso ya dice bastante.

    La comida es tradicional, las raciones son generosas y los postres son caseros.

    Y aquí tengo una recomendación muy clara:

    la tarta de queso.

    Deliciosa.

    Nosotros fuimos al menú del día, que en aquella época costaba 14 € por persona.

    Incluía primero, segundo, postre, agua o vino y pan.

    El precio, evidentemente, puede haber cambiado.

    También vi que habían recibido reconocimiento por sus croquetas, así que esa es una de esas cosas que tengo pendientes para una próxima visita.

    El servicio fue rápido y amable.

    Está un poco escondido, pero es muy popular.

    Reservad.

    Gure Kabi – web oficial


    La Despensa del Etxanobe

    Este restaurante tiene un significado diferente para nosotros.

    Celebrábamos el cumpleaños de mi marido y nos apetecía probar algo más gastronómico.

    Elegimos La Despensa del Etxanobe, perteneciente al universo gastronómico del chef Fernando Canales.

    Muy cerca se encuentra también Atelier Etxanobe, con un concepto más elegante.

    La Despensa del Etxanobe

    Atelier Etxanobe

    Nosotros elegimos el menú gastronómico.

    Probamos diferentes platos como:

    • Arroz cremoso de pulpo y hongos.
    • Flor de alcachofa a la brasa con romesco.
    • Ensalada de bogavante y crema de coliflor.
    • Chuleta de atún.
    • Pichón con su tosta.

    Y de postre:

    • Bizcocho de almendra y zanahoria con crema de lima-limón.
    • Crema de naranja elaborada con nitrógeno líquido.

    Y aquí ocurrió uno de esos momentos que se quedan en la memoria.

    Fernando Canales elaboró el postre delante de nosotros.

    Tenía muchísima curiosidad por probar algo preparado con nitrógeno líquido y me hizo especial ilusión.

    El resultado tenía forma de pequeña croqueta ovalada y se introducía directamente en la boca.

    Primero notas una textura dura y después, por el calor de la boca, cambia rápidamente.

    Es un postre que dura muy poco…

    pero precisamente por eso resulta tan curioso.

    El restaurante es íntimo, con poca luz y un ambiente bastante tranquilo.

    El servicio fue profesional, aunque a nosotros nos pareció algo más frío que en otros restaurantes de este estilo.

    Y algo importante:

    si reserváis, llegad a tiempo.

    En nuestra experiencia eran muy estrictos con los retrasos.


    Las Lías

    Para mi cumpleaños decidí ir a comer con mi familia a Las Lías.

    Éramos siete personas.

    El propietario, Mikel García, cuenta con una larga trayectoria vinculada al grupo Zortziko, y eso se nota en la manera de tratar al cliente.

    El local tiene bar y comedor.

    El comedor es pequeño, pero está muy cuidado.

    Lo que más destacaría es el producto.

    Pedimos para compartir:

    • Ensalada de tomate.
    • Pulpo.
    • Zamburiñas.
    • Berberechos.
    • Croquetas caseras variadas.

    Después llegaron los platos principales.

    Chuletón, servido en una bandeja con patatas.

    Solomillo, acompañado de una piedra para poder mantener la carne caliente.

    Y pescado según mercado.

    Nosotros elegimos lubinas salvajes que estaban fuera de carta.

    Aquí os dejo un consejo que aprendí en esa comida:

    preguntad siempre el precio de los productos fuera de carta.

    La lubina costaba 55 € por unidad.

    No es una crítica al restaurante.

    Simplemente es una buena costumbre que yo recomiendo adoptar siempre.

    También tuvimos una pequeña experiencia con el agua filtrada servida en botella de la casa, que tenía un coste adicional.

    El servicio fue muy atento y el producto nos gustó mucho.

    Las Lías – web oficial


    La Parada de Bilbao

    Este es otro restaurante al que he ido muchas veces.

    Con amigos.

    Con compañeros de trabajo.

    Con familia.

    Y por eso tenía que aparecer en esta lista.

    La Parada de Bilbao está en plena Gran Vía, junto a la estación de Abando.

    La Parada de Bilbao – web oficial

    Tiene menú del día, menús especiales, opciones para grupos y carta.

    El comedor es amplio y está decorado con fotografías antiguas de Bilbao.

    El personal siempre me ha parecido especialmente agradable y atento.

    Las raciones son grandes, están bien presentadas y son sabrosas.

    Para mí destaca por su buena relación calidad-precio.

    Tiene además una cafetería propia con una barra de pintxos estupenda.

    Se puede acceder desde Gran Vía o desde la cafetería, donde hay un ascensor de cristal que sube hasta el comedor.

    Es una opción muy práctica si estáis por el centro y queréis comer sin complicaros demasiado.


    Aspaldiko, en Loiu

    Si buscáis un lugar especial para una ocasión única, Aspaldiko es una apuesta que yo tendría muy en cuenta.

    Nosotros lo elegimos para una visita muy especial de unos amigos que venían desde Nueva Zelanda y Australia.

    Queríamos enseñarles algo de nuestra gastronomía, pero también algo que tuviera ese carácter vasco que no iban a encontrar en cualquier sitio.

    Y acertamos.

    Aspaldiko está ubicado en un caserío histórico del siglo XV, declarado Bien Cultural en categoría de Monumento. El edificio conserva elementos originales como piedra y madera y el restaurante funciona allí desde 1988.

    Aspaldiko – web oficial

    La noche que fuimos, además, se estaba celebrando una boda.

    Así que el lugar tenía un ambiente muy especial.


    Nuestra experiencia en Aspaldiko

    Reservamos para cenar y pedimos a la carta.

    La experiencia comenzó en el jardín del caserío, donde pudimos ver incluso pavos reales paseando por la finca.

    Para nuestros amigos, aquello ya fue una experiencia.

    Para compartir pedimos:

    • Almejas a la plancha.
    • Ensalada de txangurro desmigado.
    • Arroz meloso de berberechos.
    • Kokotxa de merluza con pil-pil y aire de tinta de chipirón.

    Después probamos diferentes platos principales, entre ellos bacalao a la vizcaína y al pil-pil, incluso la opción de probar ambos estilos, además de carne.

    Y llegamos a los postres.

    Cuajaditos de queso.

    Goxua.

    Helados artesanos.

    El goxua es uno de esos postres que recomiendo probar si nunca lo habéis hecho.

    La carta actual sigue incluyendo goxua, aunque los platos y precios pueden cambiar con el tiempo.


    Un trato excelente

    Como habíamos reservado en el primer turno, el personal tuvo el detalle de enseñarnos diferentes zonas del restaurante.

    Mis amigos no hablaban español y mi marido hizo de improvisado traductor al inglés.

    Fue un detalle que agradecimos muchísimo.

    El servicio fue ágil y amable y las raciones nos parecieron generosas.

    Mis amigos no paraban de untar pan en las salsas.

    Y creo que esa es una de las mejores críticas que puede recibir un restaurante.

    Aspaldiko continúa actualmente orientado tanto a comidas como a celebraciones y eventos, y dispone de jardines y diferentes salones.


    Txakoli Simón: chuleta, parrilla y vistas

    Y ahora nos vamos a Artxanda.

    Si os gusta la carne, probablemente habréis oído hablar de Txakoli Simón.

    Está considerado por el propio establecimiento como uno de los grandes referentes de la txuleta en Bilbao y su chef, Óscar García, fue reconocido como Maestro Parrillero Campeón en 2019 y 2021.

    Txakoli Simón – web oficial

    El restaurante se encuentra en el Camino de San Roque Bidea, en Artxanda.

    Tiene aparcamiento propio.

    Y una vez allí hay algo que os recomiendo hacer aunque no tengáis hambre:

    subid a la terraza y mirad las vistas.

    Son preciosas.


    Diferentes espacios para comer

    Cuando estuvimos allí llegué a contar aproximadamente seis zonas diferentes para comer.

    Había espacios exteriores, terrazas, merenderos y comedor.

    La zona de campa tiene un concepto más informal y actualmente el propio restaurante explica que funciona con un sistema de autoservicio, sin necesidad de reservar para ese espacio.

    Eso me parece especialmente interesante si vais en familia o con perros.

    En cambio, los espacios interiores tienen un servicio más tradicional.

    Información y reservas de Txakoli Simón


    Nuestra comida

    Nosotros pedimos:

    • Ensalada de ventresca.
    • Morcillas artesanales de puerro sobre pimientos rojos asados.
    • Chuleta de aproximadamente un kilo.
    • Patatas.
    • Tarta de queso.
    • Goxua.

    Tengo que hacer una mención especial a la morcilla.

    Mi familia materna es del Valle de Carranza y estoy acostumbrada a la morcilla de verduras.

    Es mi favorita.

    Así que cuando vi estas morcillas de puerro, tenía que probarlas.

    Y estaban deliciosas.

    Pero, evidentemente, la gran protagonista fue la chuleta.

    Nos trajeron además una pequeña parrilla portátil de carbón para poder mantener la carne caliente y terminarla al gusto.

    Comimos muy bien.

    Las raciones eran generosas y el precio nos pareció razonable para el tipo de producto y el lugar.


    ¿Reservar?

    Sí.

    Especialmente si queréis comer en el comedor.

    Txakoli Simón se ha vuelto muy popular y las redes sociales han contribuido a que mucha más gente conozca el lugar.

    La campa exterior tiene actualmente un funcionamiento diferente y no requiere reserva previa, pero para el restaurante tradicional yo no me arriesgaría.

    Reservaría.

    Teléfono: 944 45 74 99

    Dirección:

    Camino de San Roque Bidea, 89
    48015 Bilbao


    Santo Tomás: una tradición que anuncia la Navidad

    El 21 de diciembre Bilbao celebra la feria de Santo Tomás, una de las citas más tradicionales del calendario.

    El centro de la celebración se encuentra en torno al Arenal y El Arenal.

    Los baserritarras llegan a la ciudad con productos de temporada y la ciudad se llena de puestos.

    Es uno de esos días en los que Bilbao huele especialmente bien.

    Se toma txakoli.

    Se comen pintxos.

    Y, sobre todo, se come talo.

    El más tradicional es el talo con chorizo.

    Y aquí confieso algo:

    es uno de mis platos favoritos.

    El talo se elabora con harina de maíz, agua y sal.

    Se amasa, se deja reposar y se forman pequeñas bolas que posteriormente se estiran hasta conseguir una especie de torta fina que se cocina sobre una plancha.

    Sencillo.

    Tradicional.

    Y buenísimo.


    Aste Nagusia: Bilbao se transforma

    Si hay una fiesta que representa el carácter bilbaíno, esa es la Aste Nagusia.

    La Semana Grande de Bilbao dura nueve días y tiene como gran protagonista a Marijaia.

    El comienzo de las fiestas está marcado por el pregón y el lanzamiento del txupin desde el entorno del Teatro Arriaga.

    Marijaia aparece entonces para presidir las fiestas.

    En 2026, Aste Nagusia se celebrará del 22 al 30 de agosto.

    Durante esos días Bilbao se llena de conciertos, teatro, actividades infantiles, concursos gastronómicos, fuegos artificiales y las famosas txosnas.

    El Casco Viejo y ambas márgenes de la ría se convierten en auténticos puntos de encuentro.

    Bilbao Turismo – Aste Nagusia

    Si nunca habéis estado durante Aste Nagusia, os aviso:

    Bilbao durante esos días no es el mismo Bilbao.

    Y eso hay que vivirlo alguna vez.


    Bilbao y alrededores: mi forma de verlo

    Si tuviera que resumir Bilbao y sus alrededores en unas pocas palabras, diría:

    industria, mar, montaña, gastronomía, arquitectura y tradición.

    Pero también diría algo más.

    Personas.

    Porque para mí muchos de estos lugares están ligados a recuerdos personales.

    Gorliz está unido a mi infancia, a mis padres, a mi familia y a aquellos días de coche, comida casera y playa.

    Andramari forma parte de mi historia familiar.

    La Arboleda es uno de esos sitios donde disfrutamos de pasear con nuestros perros.

    Y algunos de los restaurantes que os he contado forman parte de cumpleaños, comidas familiares, encuentros con amigos o incluso de mi vida laboral.

    Por eso no quería hacer una guía fría de “qué ver en Bilbao”.

    Quería contaros mi Bilbao.

    El Bilbao que se recorre andando.

    El que se moja con sirimiri.

    El que se disfruta con un pintxo en la mano.

    El que huele a mar en Gorliz.

    El que conserva las huellas de las minas en La Arboleda.

    El que mira hacia arriba desde Artxanda.

    Y el que termina alrededor de una mesa.

    Porque al final, cuando viajamos, muchas veces no recordamos solamente el monumento que vimos.

    Recordamos con quién estábamos, qué comimos, cuánto nos reímos y cómo nos hizo sentir aquel lugar.

    Y eso es Bilbao para mí.

    Un lugar que merece mucho más que una visita rápida para hacerse una foto delante del Guggenheim.

    Bilbao hay que vivirlo.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘