CIUDADANA DEL MUNDO

Caminante no hay camino se hace camino al andar

Etiqueta: Montaña

  • Primer encuentro con los Picos de Europa

    Primer encuentro con los Picos de Europa

    La comarca de Liébana, en Cantabria, alberga la villa histórica de Potes, un enclave situado tras el desfiladero de La Hermida. Destaca por su patrimonio medieval, representado por la Torre del Infantado y el Camino Lebaniego, además de su cocina tradicional.

    Desde Potes se accede a Fuente Dé, punto de partida del teleférico que asciende al Mirador del Cable en el Parque Nacional de los Picos de Europa. La visita a esta zona requiere ropa de abrigo, planificación meteorológica y respeto por las normas de protección ambiental.

    Fue en junio de 2013, durante un viaje a nuestro aire por Asturias y Cantabria con la familia. Mi marido y yo todavía no conocíamos los Picos de Europa y decidimos alojarnos en Potes, en el corazón de la comarca de Liébana.

    No sabíamos entonces que aquel viaje iba a dejarnos uno de esos recuerdos que, muchos años después, siguen apareciendo en las conversaciones.

    Potes, corazón de Liébana

    Potes es una de las localidades más conocidas de Liébana y se encuentra en un lugar privilegiado, rodeada de montañas y en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa.

    Para llegar desde la costa cántabra hay que atravesar el espectacular desfiladero de La Hermida, una garganta de unos 20 kilómetros excavada por el río Deva entre enormes paredes calizas.

    Y ya solo el camino hasta Potes merece la pena.

    Os dejo un enlace a la entrada sobre Potes del blog: https://ciudadanadelmundo.blog/?p=15636

    La primera vez que lo recorrimos recuerdo perfectamente esa sensación de ir entrando poco a poco en un paisaje cada vez más montañoso. La carretera serpentea entre paredes de roca y el desfiladero parece anunciarte que estás entrando en otro mundo.

    Potes es, además, uno de los principales núcleos turísticos de Liébana y una de las puertas de entrada al sector cántabro de los Picos de Europa.

    Un poco de historia

    Aunque los orígenes de Potes son medievales, la historia de Liébana se remonta muchísimo más atrás. La comarca fue un territorio estratégico debido a su situación entre montañas y a sus vías naturales de comunicación.

    Durante la Edad Media, Potes adquirió una gran importancia y estuvo vinculada a las luchas entre poderosos linajes nobiliarios.

    Uno de los episodios más conocidos de la historia de la villa fue precisamente la rivalidad entre las casas de Mendoza y Manrique, enfrentamiento que dejó su huella en forma de torres y fortalezas.

    De ahí viene parte de esa imagen medieval que todavía conserva Potes.

    Su casco histórico está formado por calles estrechas, casas tradicionales, edificios blasonados, puentes y torres. Pasear por él es prácticamente viajar atrás en el tiempo.

    Por algo Potes es conocida como la villa de los puentes y las torres.

    La Torre del Infantado

    Si hay un edificio que identifica inmediatamente a Potes es la Torre del Infantado.

    Esta impresionante torre medieval fue construida en el siglo XV y está relacionada con la poderosa familia de los Mendoza.

    Con sus gruesos muros, cuatro torres angulares y aspecto defensivo, es uno de los mejores ejemplos del patrimonio medieval de Potes.

    Actualmente la torre tiene una función cultural y acoge exposiciones. Es, además, uno de los principales puntos de interés turístico de la localidad.

    Cuando la ves sobresaliendo por encima de las casas del casco antiguo entiendes perfectamente por qué se ha convertido en el símbolo de Potes.

    Potes y el Camino Lebaniego

    Hay otro elemento fundamental para entender la historia de Liébana: el Camino Lebaniego.

    Potes forma parte de este histórico itinerario de peregrinación que conduce hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los grandes centros religiosos de Cantabria.

    El monasterio conserva el Lignum Crucis, considerado tradicionalmente un fragmento de la cruz de Cristo.

    El Camino Lebaniego está además relacionado con el Camino de Santiago, y Liébana tiene el privilegio de celebrar Año Jubilar Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 16 de abril, cae en domingo.

    Todo esto explica por qué Liébana es mucho más que un destino de naturaleza: detrás de sus montañas hay siglos de historia, peregrinación, cultura y tradición.

    Y entonces llegó la gastronomía…

    Aparte de su arquitectura y su entorno natural, Potes tiene otro atractivo que para mí es imprescindible: comer.

    Liébana es una tierra de productos tradicionales y allí probamos por primera vez uno de los platos más representativos de la cocina cántabra:

    el cocido lebaniego.

    Es un plato contundente, de los que reconfortan especialmente después de pasar unas horas al aire libre.

    Tradicionalmente se prepara con los pequeños y tiernos garbanzos lebaniegos, berza y diferentes carnes, además del característico relleno elaborado con miga de pan, huevo, perejil y otros ingredientes.

    Y os aseguro que después de un día de montaña entra de maravilla.

    Aquel cocido fue uno de los recuerdos gastronómicos de aquel viaje que todavía conservo.

    De Potes a Fuente Dé

    Desde Potes seguimos nuestro camino hacia Fuente Dé, a unos 20 kilómetros por la carretera CA-185.

    Fuente Dé es uno de los lugares más espectaculares del sector cántabro de los Picos de Europa y el punto de partida del famoso Teleférico de Fuente Dé.

    El teleférico comenzó a funcionar en 1966 y se convirtió desde entonces en una de las grandes infraestructuras turísticas de Cantabria.

    Su función es salvar en apenas unos minutos el enorme desnivel existente entre el fondo del valle y la estación superior.

    Actualmente salva aproximadamente 753 metros de desnivel, alcanzando una cota cercana a los 1.823 metros de altitud.

    El viaje dura alrededor de cuatro minutos.

    Cuatro minutos que, si el día está despejado, se hacen cortísimos.

    Nuestro primer viaje en el teleférico

    Tengo muchísimo vértigo.

    Así que podéis imaginaros mi cara cuando me dijeron que íbamos a subir en una cabina suspendida sobre el valle.

    Pero tengo que reconocer que la experiencia fue fantástica.

    La cabina asciende rápidamente y, a medida que gana altura, el paisaje cambia completamente. El valle va quedando abajo y las paredes de los Picos de Europa aparecen cada vez más cerca.

    Y cuando llegas arriba…

    Bueno.

    Ahí es cuando entiendes por qué tanta gente viene hasta Fuente Dé.

    El Mirador del Cable

    La estación superior se encuentra en un espectacular entorno de alta montaña y muy cerca se encuentra el Mirador del Cable, desde donde se contempla la parte alta del valle del Deva y las montañas que lo rodean. El mirador está situado aproximadamente a 800 metros de la estación superior.

    Para alguien con vértigo como yo, aquel balcón con la sensación de estar suspendido sobre el vacío tenía su punto de emoción. 😱

    Pero también fue uno de esos momentos en los que solo puedes pensar:

    «Qué maravilla.»

    Y aquí aprendimos una lección

    Nuestro viaje fue en junio.

    Y abajo hacía una temperatura estupenda.

    Así que cometimos el error de pensar que arriba sería más o menos igual.

    Pues no.

    Al llegar a la parte superior nos encontramos con nieve y temperaturas mucho más bajas.

    Nos tocó vestirnos prácticamente «de prestado».

    Y nuestros modelitos de montaña eran… ejem. 😎😂

    Aquella experiencia me enseñó algo que conviene tener muy presente si vais a Fuente Dé:

    No os fiéis de la temperatura que haga en Potes o en el aparcamiento.

    Estamos hablando de alta montaña y el tiempo puede cambiar muchísimo en pocos kilómetros y en muy poco tiempo.

    Actualmente el Parque Nacional recomienda preparar adecuadamente las visitas y tener en cuenta las condiciones meteorológicas y las características del terreno.

    Senderismo en los Picos de Europa

    Desde la estación superior del teleférico se puede acceder a diferentes rutas de montaña.

    Entre las más conocidas están los Puertos de Áliva y la ruta hacia Horcados Rojos.

    Pero aquí hay que hacer una distinción importante.

    No todas las rutas tienen la misma dificultad y no deberíamos elegirlas simplemente porque aparezcan en una lista de «rutas populares».

    La alta montaña requiere preparación.

    Hay que valorar distancia, desnivel, duración, meteorología, estado del terreno y nuestra propia condición física.

    Durante los recorridos podemos encontrar ganado, caballos y perros de pastoreo, además de una enorme variedad de flora y fauna propia del Parque Nacional.

    Y, por supuesto, no hay que olvidar que estamos dentro de un espacio natural protegido.

    El Parque Nacional de los Picos de Europa

    Los Picos de Europa fueron declarados Parque Nacional en 1918, inicialmente bajo la denominación de Parque Nacional de la Montaña de Covadonga.

    En 1995 se amplió para convertirse en el actual Parque Nacional de los Picos de Europa, que se extiende por Asturias, Cantabria y Castilla y León.

    Es uno de los espacios naturales más importantes de la Cordillera Cantábrica y protege un extraordinario paisaje de montañas calizas, bosques, ríos, desfiladeros y praderas de alta montaña.

    Y hay algo que me gusta especialmente de este lugar: no hace falta ser un montañero experimentado para disfrutarlo.

    Puedes hacer una ruta exigente, pero también puedes subir en el teleférico, contemplar el paisaje, caminar un poco por los alrededores y disfrutar tranquilamente de la montaña.

    Eso sí: siempre respetando las zonas señalizadas y las recomendaciones del Parque.

    Una aclaración importante sobre los coches

    Desde nuestra visita de 2013 algunas cosas han cambiado y otras conviene explicarlas bien.

    Dentro del Parque Nacional la circulación de vehículos está restringida a las carreteras que atraviesan el espacio protegido y a determinadas pistas autorizadas. No se puede circular libremente por todas las pistas de montaña.

    Por eso, si encontráis información antigua que indique que se puede acceder en coche a determinados lugares, lo mejor es comprobar siempre la normativa actual antes de viajar.

    En un Parque Nacional, las restricciones no están ahí para complicarnos el viaje, sino para proteger un entorno especialmente sensible.

    El Hotel Áliva

    En mi relato original también hablaba del Hotel Áliva, un pequeño alojamiento de montaña situado en pleno entorno de los Picos de Europa.

    Y aquí hay que hacer una actualización importante.

    Actualmente, en 2026, el Hotel Áliva está cerrado por obras de rehabilitación y modernización, con previsión de reapertura en el verano de 2027.

    Antes de su cierre era un alojamiento de carácter familiar, rodeado de montañas y prados, y situado en un enclave privilegiado para realizar excursiones.

    Precisamente su ubicación es uno de sus grandes atractivos: estar allí supone dormir literalmente en plena montaña.

    Así que, si alguien está pensando en alojarse allí, tendrá que esperar a su reapertura y consultar las condiciones actualizadas cuando vuelva a estar operativo.

    Información práctica para visitar Fuente Dé actualmente

    Si estáis preparando una visita, yo tendría en cuenta varias cosas.

    Primero: comprobad siempre el funcionamiento del teleférico antes de desplazaros. La actividad puede verse afectada por las condiciones meteorológicas.

    Segundo: es recomendable adquirir las entradas con antelación a través de los canales oficiales de CANTUR. La venta oficial está disponible actualmente a través de su plataforma de reservas.

    Tercero: llevad ropa adecuada incluso en verano. Chaqueta, calzado apropiado, protección solar y agua deberían formar parte del equipaje.

    Y una recomendación que considero especialmente importante: no deis por hecho que las fuentes de montaña proporcionan agua potable. El propio Parque Nacional recomienda actualmente llevar suficiente agua embotellada y desaconseja beber de determinadas fuentes, especialmente en zonas bajas o con presencia de ganado.

    ¿Merece la pena subir en el teleférico?

    Para mí, sí.

    Y eso que tengo vértigo.

    El teleférico permite acceder rápidamente a un paisaje de alta montaña que, de otro modo, exigiría realizar un ascenso considerable a pie.

    Y no importa si vais buscando senderismo, fotografía, naturaleza o simplemente conocer uno de los paisajes más impresionantes de Cantabria.

    Fuente Dé es una experiencia.

    Eso sí, si podéis elegir, intentad subir con un día despejado. La diferencia entre contemplar las montañas con buena visibilidad y encontrarse envuelto en niebla puede ser enorme.

    Nuestro recuerdo de aquel viaje

    Cuando recuerdo aquel junio de 2013, me vienen varias imágenes.

    El desfiladero de La Hermida.

    Las calles de Potes.

    La Torre del Infantado.

    Aquel primer cocido lebaniego.

    El teleférico ascendiendo por la montaña.

    El Mirador del Cable.

    La nieve en pleno junio.

    Y nosotros intentando solucionar nuestro pequeño desastre de vestuario con lo que teníamos a mano. 😂

    Fue nuestro primer encuentro con los Picos de Europa y, quizá precisamente por eso, lo recuerdo con especial cariño.

    Porque viajar no consiste solamente en conocer lugares.

    También consiste en las pequeñas anécdotas, en las cosas que salen regular, en descubrir sabores nuevos y en volver a casa con la sensación de haber vivido algo diferente.

    Y aquella escapada nos dejó claro que Liébana y los Picos de Europa son mucho más que un paisaje bonito.

    Son historia, naturaleza, gastronomía, pueblos, tradiciones y montaña.

    Un rincón de Cantabria al que merece la pena volver.

    Para preparar la visita

    Teleférico de Fuente Dé: información oficial, horarios, condiciones y compra de entradas en CANTUR.

    Parque Nacional de los Picos de Europa: información sobre rutas, recomendaciones, normativa y accesos.

    Hotel Áliva: actualmente cerrado por reforma; la previsión oficial de reapertura es verano de 2027.

    Y si vais, una última recomendación de alguien que aprendió por las malas:

    Aunque abajo estéis en manga corta, echad una chaqueta en la mochila.

    Los Picos de Europa tienen la curiosa costumbre de recordarnos quién manda. 😎

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Rutas de Senderismo en la Laguna Negra: Consejos y Experiencias

    Rutas de Senderismo en la Laguna Negra: Consejos y Experiencias

    La Laguna Negra de Urbión es una laguna de origen glaciar situada a 1.773 metros de altitud en el municipio de Vinuesa, Soria. Durante periodos de alta afluencia, el acceso en vehículo está restringido, requiriendo estacionar en el Paso de la Serrá para continuar a pie o en autobús.

    El entorno protegido dispone de pasarelas de madera y senderos hacia miradores o el Pico de Urbión. El baño está prohibido, se permite el acceso a perros bajo normativa y la experiencia se complementa con la gastronomía tradicional de municipios cercanos como Vinuesa y Covaleda.

    Estábamos de escapada por Soria capital y alrededores y decidimos acercarnos a uno de los lugares más conocidos de la provincia: la Laguna Negra de Urbión.

    Era Semana Santa y nos encontramos con un tiempo lluvioso y bastante fresco. Pero la verdad es que no nos importó demasiado. Con buen calzado, un chubasquero y ganas de caminar, ¡para adelante!

    Además, la lluvia le daba al paisaje un aspecto todavía más especial.

    Este paisaje está estrechamente relacionado con Antonio Machado y su obra La Tierra de Alvargonzález, ambientada en tierras sorianas.

    Aunque normalmente está prohibido bañarse en la laguna, el primer domingo de agosto se celebra la tradicional Travesía a Nado de la Laguna Negra.

    Es una prueba deportiva con varias décadas de historia que reúne cada año a nadadores y espectadores.

    El bosque estaba húmedo, las nubes cubrían las montañas y la laguna tenía ese aire misterioso que parece hecho a propósito para las historias y leyendas que la rodean.

    La Laguna Negra se encuentra en el término municipal de Vinuesa, a unos 50 kilómetros de Soria capital, dentro del Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión.

    Es una laguna de origen glaciar situada a unos 1.773 metros de altitud, rodeada de bosques, montañas y paredes rocosas.

    Y sí, su nombre le viene que ni pintado. Sus aguas oscuras y el entorno que la rodea hacen que tenga un aspecto realmente misterioso.

    ¿Cómo llegar a la Laguna Negra?

    Llegar hasta la Laguna Negra es relativamente sencillo, aunque hay algunas cosas que conviene saber antes de ir.

    Llegar en coche

    Una vez en Vinuesa, encontraremos indicaciones hacia la Laguna Negra. El recorrido continúa por una carretera que se adentra en el bosque, siguiendo aproximadamente el curso del río Revinuesa.

    Un consejo importante: cuidado con el GPS. Puede equivocarse con el acceso y llevarnos por caminos que no son los adecuados.

    También hay que prestar atención a la señalización, ya que la carretera de subida y los accesos pueden estar regulados dependiendo de la época del año y de la afluencia de visitantes.

    Acceso regulado

    En determinados periodos, especialmente durante verano, Semana Santa, fines de semana y festivos, el acceso de vehículos puede estar restringido para proteger el entorno natural.

    Cuando esto ocurre, hay que dejar el coche en el aparcamiento del Paso de la Serrá y continuar unos dos kilómetros hasta la laguna.

    Tenemos dos opciones:

    A pie: aproximadamente 30-40 minutos de caminata, con unos 100 metros de desnivel. Es una opción muy bonita porque permite disfrutar tranquilamente del bosque.

    En autobús: cuando el servicio está operativo, existe un autobús que realiza el trayecto y deja a los visitantes aproximadamente a 300 metros de la laguna. El último tramo se hace caminando.

    Los horarios y precios pueden cambiar según la temporada, así que es recomendable comprobarlos antes de ir.

    ¿Cuánto cuesta aparcar?

    En nuestra visita, el aparcamiento nos costó alrededor de 4 € e incluía también la entrada al cercano Museo del Bosque de Vinuesa.

    En invierno el aparcamiento puede ser gratuito, pero aquí hay que tener en cuenta otro factor: la nieve.

    Si ha nevado, las condiciones pueden complicarse bastante y puede ser necesario utilizar cadenas o llevar equipamiento adecuado.

    La Laguna Negra

    Después del trayecto, por fin llegamos a la laguna.

    Se encuentra en medio de un enorme bosque de montaña y rodeada por paredes rocosas que le dan ese aspecto tan característico.

    La zona de acceso está acondicionada y podemos recorrer parte de la orilla por pasarelas de madera, por lo que no hace falta realizar una gran caminata para disfrutar del lugar.

    El baño está prohibido, ya que estamos en un espacio natural protegido y es importante conservar tanto sus aguas como el ecosistema que la rodea.

    Eso sí, aunque el paseo sea sencillo, no olvidéis que estamos a bastante altitud. Si ha llovido, como nos ocurrió a nosotros, el terreno puede estar embarrado y resbaladizo.

    Buen calzado. De verdad.

    ¿Es una visita pet friendly?

    Todavía no había llegado a nuestra vida, mis perros, pero muchos de los que nos rodeaban si iban acompañados de ellos. Algún día volveremos con ellos.

    Los perros pueden acompañarnos en las zonas donde esté permitido, pero debemos llevarlos controlados y respetar las normas del espacio natural protegido.

    En determinados senderos o épocas puede ser obligatorio llevarlos atados, por lo que conviene comprobar la normativa antes de comenzar la ruta.

    Y aquí viene uno de mis consejos importantes: no subestiméis el terreno por ir con vuestro perro.

    Aunque el acceso hasta la laguna sea relativamente sencillo, estamos en montaña. Puede haber barro, piedras, desniveles, nieve o hielo dependiendo de la época.

    También recomiendo llevar agua para el perro, alguna chuche o comida y una toalla, especialmente si vamos después de un día de lluvia.

    Y, por supuesto, recoger siempre sus necesidades.

    Rutas de senderismo: ¿cuál elegir?

    Ruta corta: Laguna Negra y alrededores

    Si simplemente queremos conocer la laguna, disfrutar del paisaje y dar un paseo tranquilo, podemos quedarnos en la zona acondicionada y recorrer los alrededores.

    Es la opción que elegiría si vamos con niños pequeños, perros que no estén acostumbrados a caminar mucho o simplemente queremos hacer una visita relajada.

    Miradores y cascada

    Para quienes quieran caminar un poco más, podemos continuar hacia los miradores superiores y acercarnos también a la cascada situada en las proximidades.

    Es una alternativa intermedia: disfrutamos de la montaña sin meternos todavía en una ruta demasiado exigente.

    Pico de Urbión

    Para los más montañeros está la posibilidad de continuar hacia el Pico de Urbión, con sus 2.228 metros de altitud.

    El terreno es rocoso y puede resultar resbaladizo, por lo que no es una ruta que recomendaría para niños pequeños o personas sin experiencia en montaña.

    En invierno, si encontramos nieve o hielo, la dificultad aumenta considerablemente y puede ser necesario utilizar crampones y otro material específico.

    ¿Cuál es la mejor época para visitar la Laguna Negra?

    Primavera

    Fue la época en la que nosotros la visitamos, concretamente en Semana Santa.

    Podemos encontrarnos con lluvia, frío e incluso nieve en las zonas más altas. Hay que ir preparados, pero el paisaje puede estar espectacular.

    El bosque húmedo, las nubes y las cascadas con bastante agua crean una imagen preciosa.

    Verano

    Es probablemente la época más cómoda para caminar y realizar rutas largas, ya que las temperaturas suelen ser más agradables que en pleno invierno.

    Pero también es cuando encontraremos más visitantes y cuando las restricciones de acceso pueden ser más habituales.

    Si queréis disfrutarla con tranquilidad, yo intentaría evitar las horas centrales y los días de mayor afluencia.

    Otoño

    Para mí, una de las épocas más interesantes para visitar la zona.

    Los bosques adquieren unos colores preciosos y el paisaje cambia completamente. Además, es una época fantástica para quienes disfrutan de los bosques y de la fotografía.

    Eso sí, vuelve a ser importante llevar buen calzado porque podemos encontrarnos con bastante humedad y hojas mojadas.

    Invierno

    La Laguna Negra cubierta de nieve tiene que ser espectacular, pero también es la época que requiere mayor precaución.

    La carretera y los senderos pueden presentar hielo y nieve y puede ser necesario utilizar cadenas, crampones u otro material específico.

    No recomendaría hacer rutas de montaña invernales sin experiencia y sin consultar previamente el estado del recorrido.

    Cerca de la laguna encontramos también un refugio de montaña, sencillo, limpio y bastante acogedor.

    Puede venir muy bien para hacer una pequeña parada, especialmente si el tiempo no acompaña demasiado.

    Y en nuestro caso, con aquel día lluvioso de Semana Santa, agradecimos especialmente tener un lugar donde resguardarnos un rato.

    ¿Qué comer en la zona?

    Después de una mañana caminando por la montaña, llega una de las partes que más me gustan de cualquier escapada: comer bien.

    En la zona podemos encontrar platos tradicionales como la caldereta de cordero, las migas, los torreznos de Soria, las sopas de ajo y diferentes preparaciones de carne.

    También son muy conocidos los productos derivados del cerdo y, por supuesto, las setas, especialmente en la comarca de Pinares..

    Mi recomendación es aprovechar la visita para acercarse a Vinuesa y probar la cocina tradicional de la zona.

    Recuerdo que fuimos a comer a la localidad de Covaleda, concretamente comimos en el Mesón Don Pancho. Comimos chuletillas de cordero, sopa castellana… estaba todo riquísimo.

    Nosotros tuvimos la suerte —o la mala suerte, según se mire— de conocerla en un día lluvioso.

    El bosque húmedo, las nubes, el frío y el color oscuro del agua hacían que pareciera que habíamos entrado en uno de esos paisajes de cuento que te encuentras cuando menos te lo esperas.

    Y si vais con vuestros perros, disfrutad del paseo con ellos, pero siempre teniendo en cuenta las normas del espacio protegido y las condiciones del terreno.

    Porque al final, estos lugares son para disfrutarlos, sí, pero también para cuidarlos.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘