CIUDADANA DEL MUNDO

Caminante no hay camino se hace camino al andar

Etiqueta: naturaleza

  • LAGUNA NEGRA DE URBIÓN

    LAGUNA NEGRA DE URBIÓN

    Estábamos de escapada por Soria capital y alrededores y decidimos acercarnos a uno de los lugares más conocidos de la provincia: la Laguna Negra de Urbión.

    Era Semana Santa y nos encontramos con un tiempo lluvioso y bastante fresco. Pero la verdad es que no nos importó demasiado. Con buen calzado, un chubasquero y ganas de caminar, ¡para adelante!

    Además, la lluvia le daba al paisaje un aspecto todavía más especial.

    Este paisaje está estrechamente relacionado con Antonio Machado y su obra La Tierra de Alvargonzález, ambientada en tierras sorianas.

    Aunque normalmente está prohibido bañarse en la laguna, el primer domingo de agosto se celebra la tradicional Travesía a Nado de la Laguna Negra.

    Es una prueba deportiva con varias décadas de historia que reúne cada año a nadadores y espectadores.

    El bosque estaba húmedo, las nubes cubrían las montañas y la laguna tenía ese aire misterioso que parece hecho a propósito para las historias y leyendas que la rodean.

    La Laguna Negra se encuentra en el término municipal de Vinuesa, a unos 50 kilómetros de Soria capital, dentro del Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión.

    Es una laguna de origen glaciar situada a unos 1.773 metros de altitud, rodeada de bosques, montañas y paredes rocosas.

    Y sí, su nombre le viene que ni pintado. Sus aguas oscuras y el entorno que la rodea hacen que tenga un aspecto realmente misterioso.

    ¿Cómo llegar a la Laguna Negra?

    Llegar hasta la Laguna Negra es relativamente sencillo, aunque hay algunas cosas que conviene saber antes de ir.

    Llegar en coche

    Una vez en Vinuesa, encontraremos indicaciones hacia la Laguna Negra. El recorrido continúa por una carretera que se adentra en el bosque, siguiendo aproximadamente el curso del río Revinuesa.

    Un consejo importante: cuidado con el GPS. Puede equivocarse con el acceso y llevarnos por caminos que no son los adecuados.

    También hay que prestar atención a la señalización, ya que la carretera de subida y los accesos pueden estar regulados dependiendo de la época del año y de la afluencia de visitantes.

    Acceso regulado

    En determinados periodos, especialmente durante verano, Semana Santa, fines de semana y festivos, el acceso de vehículos puede estar restringido para proteger el entorno natural.

    Cuando esto ocurre, hay que dejar el coche en el aparcamiento del Paso de la Serrá y continuar unos dos kilómetros hasta la laguna.

    Tenemos dos opciones:

    A pie: aproximadamente 30-40 minutos de caminata, con unos 100 metros de desnivel. Es una opción muy bonita porque permite disfrutar tranquilamente del bosque.

    En autobús: cuando el servicio está operativo, existe un autobús que realiza el trayecto y deja a los visitantes aproximadamente a 300 metros de la laguna. El último tramo se hace caminando.

    Los horarios y precios pueden cambiar según la temporada, así que es recomendable comprobarlos antes de ir.

    ¿Cuánto cuesta aparcar?

    En nuestra visita, el aparcamiento nos costó alrededor de 4 € e incluía también la entrada al cercano Museo del Bosque de Vinuesa.

    En invierno el aparcamiento puede ser gratuito, pero aquí hay que tener en cuenta otro factor: la nieve.

    Si ha nevado, las condiciones pueden complicarse bastante y puede ser necesario utilizar cadenas o llevar equipamiento adecuado.

    La Laguna Negra

    Después del trayecto, por fin llegamos a la laguna.

    Se encuentra en medio de un enorme bosque de montaña y rodeada por paredes rocosas que le dan ese aspecto tan característico.

    La zona de acceso está acondicionada y podemos recorrer parte de la orilla por pasarelas de madera, por lo que no hace falta realizar una gran caminata para disfrutar del lugar.

    El baño está prohibido, ya que estamos en un espacio natural protegido y es importante conservar tanto sus aguas como el ecosistema que la rodea.

    Eso sí, aunque el paseo sea sencillo, no olvidéis que estamos a bastante altitud. Si ha llovido, como nos ocurrió a nosotros, el terreno puede estar embarrado y resbaladizo.

    Buen calzado. De verdad.

    ¿Es una visita pet friendly?

    Todavía no había llegado a nuestra vida, mis perros, pero muchos de los que nos rodeaban si iban acompañados de ellos. Algún día volveremos con ellos.

    Los perros pueden acompañarnos en las zonas donde esté permitido, pero debemos llevarlos controlados y respetar las normas del espacio natural protegido.

    En determinados senderos o épocas puede ser obligatorio llevarlos atados, por lo que conviene comprobar la normativa antes de comenzar la ruta.

    Y aquí viene uno de mis consejos importantes: no subestiméis el terreno por ir con vuestro perro.

    Aunque el acceso hasta la laguna sea relativamente sencillo, estamos en montaña. Puede haber barro, piedras, desniveles, nieve o hielo dependiendo de la época.

    También recomiendo llevar agua para el perro, alguna chuche o comida y una toalla, especialmente si vamos después de un día de lluvia.

    Y, por supuesto, recoger siempre sus necesidades.

    Rutas de senderismo: ¿cuál elegir?

    Ruta corta: Laguna Negra y alrededores

    Si simplemente queremos conocer la laguna, disfrutar del paisaje y dar un paseo tranquilo, podemos quedarnos en la zona acondicionada y recorrer los alrededores.

    Es la opción que elegiría si vamos con niños pequeños, perros que no estén acostumbrados a caminar mucho o simplemente queremos hacer una visita relajada.

    Miradores y cascada

    Para quienes quieran caminar un poco más, podemos continuar hacia los miradores superiores y acercarnos también a la cascada situada en las proximidades.

    Es una alternativa intermedia: disfrutamos de la montaña sin meternos todavía en una ruta demasiado exigente.

    Pico de Urbión

    Para los más montañeros está la posibilidad de continuar hacia el Pico de Urbión, con sus 2.228 metros de altitud.

    El terreno es rocoso y puede resultar resbaladizo, por lo que no es una ruta que recomendaría para niños pequeños o personas sin experiencia en montaña.

    En invierno, si encontramos nieve o hielo, la dificultad aumenta considerablemente y puede ser necesario utilizar crampones y otro material específico.

    ¿Cuál es la mejor época para visitar la Laguna Negra?

    Primavera

    Fue la época en la que nosotros la visitamos, concretamente en Semana Santa.

    Podemos encontrarnos con lluvia, frío e incluso nieve en las zonas más altas. Hay que ir preparados, pero el paisaje puede estar espectacular.

    El bosque húmedo, las nubes y las cascadas con bastante agua crean una imagen preciosa.

    Verano

    Es probablemente la época más cómoda para caminar y realizar rutas largas, ya que las temperaturas suelen ser más agradables que en pleno invierno.

    Pero también es cuando encontraremos más visitantes y cuando las restricciones de acceso pueden ser más habituales.

    Si queréis disfrutarla con tranquilidad, yo intentaría evitar las horas centrales y los días de mayor afluencia.

    Otoño

    Para mí, una de las épocas más interesantes para visitar la zona.

    Los bosques adquieren unos colores preciosos y el paisaje cambia completamente. Además, es una época fantástica para quienes disfrutan de los bosques y de la fotografía.

    Eso sí, vuelve a ser importante llevar buen calzado porque podemos encontrarnos con bastante humedad y hojas mojadas.

    Invierno

    La Laguna Negra cubierta de nieve tiene que ser espectacular, pero también es la época que requiere mayor precaución.

    La carretera y los senderos pueden presentar hielo y nieve y puede ser necesario utilizar cadenas, crampones u otro material específico.

    No recomendaría hacer rutas de montaña invernales sin experiencia y sin consultar previamente el estado del recorrido.

    Cerca de la laguna encontramos también un refugio de montaña, sencillo, limpio y bastante acogedor.

    Puede venir muy bien para hacer una pequeña parada, especialmente si el tiempo no acompaña demasiado.

    Y en nuestro caso, con aquel día lluvioso de Semana Santa, agradecimos especialmente tener un lugar donde resguardarnos un rato.

    ¿Qué comer en la zona?

    Después de una mañana caminando por la montaña, llega una de las partes que más me gustan de cualquier escapada: comer bien.

    En la zona podemos encontrar platos tradicionales como la caldereta de cordero, las migas, los torreznos de Soria, las sopas de ajo y diferentes preparaciones de carne.

    También son muy conocidos los productos derivados del cerdo y, por supuesto, las setas, especialmente en la comarca de Pinares..

    Mi recomendación es aprovechar la visita para acercarse a Vinuesa y probar la cocina tradicional de la zona.

    Recuerdo que fuimos a comer a la localidad de Covaleda, concretamente comimos en el Mesón Don Pancho. Comimos chuletillas de cordero, sopa castellana… estaba todo riquísimo.

    Nosotros tuvimos la suerte —o la mala suerte, según se mire— de conocerla en un día lluvioso.

    El bosque húmedo, las nubes, el frío y el color oscuro del agua hacían que pareciera que habíamos entrado en uno de esos paisajes de cuento que te encuentras cuando menos te lo esperas.

    Y si vais con vuestros perros, disfrutad del paseo con ellos, pero siempre teniendo en cuenta las normas del espacio protegido y las condiciones del terreno.

    Porque al final, estos lugares son para disfrutarlos, sí, pero también para cuidarlos.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • MENORCA en invierno: guía y ruta por libre para descubrir la isla con calma

    MENORCA en invierno: guía y ruta por libre para descubrir la isla con calma

    Menorca era una de esas islas que teníamos pendientes desde hacía tiempo y decidimos conocerla en enero, lejos del bullicio del verano. Viajar fuera de temporada tiene sus ventajas: pudimos recorrer calas, pueblos y monumentos con total tranquilidad, sin aglomeraciones y disfrutando de cada rincón a nuestro ritmo.

    Eso sí, también hay que tener en cuenta la otra cara de la moneda. Menorca vive en gran parte del turismo, por lo que en invierno es habitual encontrar muchos hoteles, restaurantes y establecimientos cerrados.

    Incluso algunas zonas turísticas parecen auténticos pueblos fantasma. Aun así, para nosotros compensó con creces poder descubrir la isla con tanta calma.

    Como ya es habitual en nuestros viajes, recorrimos la isla por libre alquilando un coche.

    Nos alojamos en Mahón, una ubicación perfecta para movernos cómodamente por toda Menorca y visitar sus principales atractivos.

    Os doy un poco de información introductoria, desde 1993, Menorca está declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO gracias al excelente estado de conservación de su patrimonio natural.

    Además, recientemente ha sido reconocida también como la mayor Reserva Marina de la Biosfera del Mediterráneo, un reflejo de la riqueza de sus ecosistemas.

    Uno de los grandes protagonistas de la isla es el Camí de Cavalls, un sendero histórico de 185 kilómetros que rodea toda Menorca. Antiguamente servía para vigilar y defender la costa, mientras que hoy permite acceder a muchas de sus calas, atravesando acantilados, barrancos, bosques, humedales y algunos de los paisajes más bonitos de la isla. Está dividido en veinte etapas y forma parte de la red europea de senderos de Gran Recorrido (GR-223).

    En esta entrada os voy a enseñar los lugares que visitamos durante nuestro viaje, aquellos que más nos gustaron y que, sin duda, volveríamos a recorrer.


    Mahón (Maó)

    Elegimos Mahón como base durante nuestra estancia y fue todo un acierto. Su ubicación permite llegar fácilmente a cualquier punto de la isla y, además, cuenta con uno de los puertos naturales más grandes del mundo, con unos cinco kilómetros de longitud.

    Nos alojamos en el hotel Catalonia Mirador des Port, situado sobre el puerto, una zona muy tranquila y con unas vistas magníficas.

    Mahón puede recorrerse perfectamente en un día.

    Mi consejo es sencillo: callejear. Sus plazas, calles y rincones tienen mucho encanto y merece la pena descubrirlos sin un itinerario demasiado marcado.

    En cuanto a la gastronomía, os recomiendo Can Xavi, un restaurante de cocina familiar muy popular donde es mejor reservar con antelación.

    Si viajáis fuera de temporada, también merece la pena echar un vistazo a los restaurantes del puerto. Nosotros comimos en Muelle Asador, un local pequeño y acogedor que nos gustó mucho.

    Aunque Mahón nos encantó, si tengo que elegir una de las dos grandes ciudades de Menorca, reconozco que Ciudadela me pareció aún más bonita. Pero, como siempre digo… para gustos, colores.


    Binibèquer Vell

    Binibèquer Vell es uno de los lugares más fotografiados de Menorca. Aunque muchos piensan que se trata de un antiguo pueblo de pescadores, en realidad fue construido en 1972 imitando la arquitectura tradicional mediterránea.

    Nosotros lo visitamos en enero y la sensación fue curiosa.

    Sus calles completamente blancas, estrechas y silenciosas, junto con todos los comercios cerrados, daban la impresión de estar paseando por un pueblo completamente deshabitado.

    Para llegar, lo más sencillo es dirigirse hasta Sant Lluís y seguir las indicaciones hacia Binibèquer Vell.

    Importante: desde el 1 de mayo de 2023 las visitas al poblado están reguladas y únicamente puede accederse entre las 10:00 y las 22:00 horas, una medida pensada para favorecer la convivencia con los vecinos.


    Castillo de San Felipe

    Situado en la entrada sur del puerto de Mahón, el Castillo de San Felipe fue construido a mediados del siglo XVI para proteger uno de los puertos naturales más importantes del Mediterráneo.

    Aunque gran parte de la fortaleza desapareció con el paso del tiempo, todavía pueden visitarse sus impresionantes galerías subterráneas y conocer mejor la importancia estratégica que tuvo Menorca durante siglos.


    Fortaleza de La Mola (Fortaleza de Isabel II)

    Muy cerca del Castillo de San Felipe se encuentra otra de las visitas imprescindibles de Menorca: la Fortaleza de La Mola, también conocida como Fortaleza de Isabel II.

    Fue construida entre 1848 y 1875 por orden de la reina Isabel II para proteger el puerto de Mahón frente a posibles invasiones, especialmente británicas, tras la demolición del antiguo Castillo de San Felipe.

    Es una visita que recomiendo especialmente si os gusta la historia militar. Sus murallas, túneles y baterías permiten hacerse una buena idea de la importancia defensiva que tuvo la isla durante siglos.

    Alaior

    Nuestra siguiente parada fue Alaior, considerada la tercera localidad más importante de Menorca, después de Mahón y Ciudadela. Fundada en 1304, se encuentra a los pies del Monte Toro, por lo que gran parte del casco urbano está en pendiente.

    Es un pueblo tranquilo, perfecto para pasear sin prisas y descubrir la Menorca más auténtica.

    Aunque no suele aparecer entre los lugares imprescindibles de la isla, merece la pena dedicarle un rato si os gusta recorrer los pueblos con calma.


    Cala Galdana

    Cala Galdana es una de las playas más conocidas y fotografiadas de Menorca. Su forma de concha, sus aguas normalmente de color turquesa y el entorno que la rodea la convierten en uno de los grandes iconos de la isla.

    Nosotros no tuvimos demasiada suerte.

    Había llovido y hecho temporal el día anterior, así que, en lugar del característico color azul turquesa, nos encontramos el agua completamente marrón. Son esas cosas que tiene viajar y que no siempre aparecen en las fotografías.

    Está rodeada de hoteles y es una de las zonas preferidas por el turismo familiar. Se encuentra a unos 23 kilómetros de Ciudadela y a 36 de Mahón, por lo que se llega fácilmente desde cualquiera de las dos ciudades.

    La playa se forma en la desembocadura de los torrentes Algendar y Algendaret, creando una pequeña zona húmeda que hoy se utiliza como embarcadero.


    Poblado talayótico de Torre d’en Galmés

    Si os interesa la arqueología, este fue uno de los lugares que más disfrutamos.

    Torre d’en Galmés es el mayor poblado talayótico de Menorca y uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Baleares.

    Sus más de 66.000 metros cuadrados permiten hacerse una idea de cómo vivían los antiguos habitantes de la isla hace miles de años.

    El asentamiento estuvo ocupado desde el periodo naviforme (1700-1400 a. C.) hasta la época romana tardía, e incluso se han encontrado restos de época islámica. Pasear entre sus construcciones de piedra resulta realmente impresionante.

    Los talayots, que dan nombre a esta cultura, son construcciones prehistóricas de piedra con aspecto de torre y constituyen uno de los símbolos del patrimonio histórico de Menorca.


    Poblado talayótico de Talatí de Dalt

    Muy cerca de Mahón se encuentra otro de los grandes yacimientos arqueológicos de la isla: Talatí de Dalt. Aunque es de menor tamaño que Torre d’en Galmés, conserva una de las taulas más conocidas de Menorca.

    El poblado está datado entre los años 650 y 123 a. C. y es de propiedad privada.

    La visita permite recorrer los restos de viviendas, salas hipóstilas y otras construcciones que ayudan a comprender cómo era la vida en la Menorca prehistórica.

    Aunque no seáis grandes aficionados a la arqueología, creo que merece la pena incluirlo en la ruta, especialmente si vais a visitar otros poblados talayóticos.


    Necrópolis de Cala Morell

    Uno de los lugares que más me sorprendió fue la Necrópolis de Cala Morell.

    Se encuentra junto a un pequeño puerto natural de la costa norte de Ciudadela y alberga uno de los cementerios prehistóricos más espectaculares de Menorca.

    Está formado por catorce cuevas excavadas artificialmente en la roca que imitaban las viviendas de la época postalayótica.

    Nosotros la visitamos por libre y fue una experiencia muy recomendable.

    Poder recorrer este lugar con tranquilidad hace que sea mucho más fácil imaginar cómo vivían —y cómo enterraban a sus difuntos— los antiguos habitantes de la isla.

    Además, cuenta con aparcamiento y el acceso resulta muy cómodo.


    Talayot de Torelló

    Terminamos esta parte de la ruta visitando el Talayot de Torelló, uno de los talayots más grandes de Menorca.

    Su origen se sitúa entre los años 1000 y 700 a. C. y aún hoy conserva gran parte de su estructura. Se encuentra junto a la carretera entre Mahón y San Clemente, dispone de aparcamiento y pertenece a una finca privada.

    Es una parada rápida, pero muy interesante para completar el recorrido por la Menorca talayótica y comprender la importancia que tuvo esta cultura en la historia de la isla.

    Ciudadela

    Si Mahón nos gustó, Ciudadela terminó conquistándonos.

    Para mí, tiene un encanto especial. Sus calles de piedra, sus plazas y su ambiente hacen que sea una ciudad para recorrer sin prisas.

    Tuvimos la suerte de visitarla con muy buen tiempo, así que pudimos disfrutar de un agradable paseo por su pequeño puerto pesquero, rodeado de restaurantes.

    Como viajamos en enero, la mayoría estaban cerrados, algo habitual fuera de la temporada turística.

    Ciudadela fue la antigua capital de Menorca y conserva un importante patrimonio histórico. Si tenéis ocasión, os recomiendo perderos por su casco antiguo y descubrir sus rincones sin mirar demasiado el reloj.

    Sus fiestas patronales, dedicadas a Sant Joan, se celebran durante la semana de San Juan y son unas de las más conocidas de Baleares.

    Su origen se remonta al siglo XIV y en ellas participan distintos estamentos tradicionales de la sociedad menorquina: la nobleza, el clero, los campesinos y los artesanos, todos representados por los conocidos caixers.

    Si algún día volvemos en verano, me gustaría coincidir con estas fiestas, que dicen que son todo un espectáculo.


    Naveta des Tudons

    Uno de los monumentos más conocidos de Menorca es la Naveta des Tudons, una construcción funeraria del siglo IX a. C. considerada una de las mejor conservadas de Europa.

    Su forma recuerda a una embarcación invertida, de ahí el nombre de «naveta». Aunque actualmente no está permitido entrar ni subir a ella para garantizar su conservación, merece la pena acercarse y contemplarla de cerca.

    Como nosotros viajamos en enero, no había control de acceso y pudimos visitarla tranquilamente, disfrutando del lugar sin apenas gente.

    Es una visita rápida, pero imprescindible para conocer el importante legado prehistórico que conserva Menorca.


    Monte Toro

    Con sus 358 metros de altura, el Monte Toro es el punto más elevado de Menorca y uno de los mejores miradores de toda la isla.

    Nosotros subimos en coche desde Es Mercadal, un trayecto de apenas cinco minutos. Eso sí, preparaos porque arriba suele hacer bastante viento.

    En la cima se encuentra el Santuario de la Virgen del Toro, construido sobre una antigua iglesia gótica. La entrada es gratuita y actualmente está gestionado por una comunidad de monjas franciscanas.

    Si el día está despejado, desde allí se puede contemplar prácticamente toda Menorca e incluso llegar a divisar Mallorca en el horizonte.

    Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse unos minutos para disfrutar de las vistas antes de continuar la ruta.


    Es Mercadal

    Después de bajar del Monte Toro llegamos a Es Mercadal, un pueblo tranquilo cuyo origen se remonta al siglo XIII.

    Nosotros aprovechamos para pasear por sus calles y visitar el mercado. Es una localidad agradable para hacer una pausa durante el recorrido por la isla.

    Uno de los lugares que más me llamó la atención fue El Aljibe, una enorme infraestructura construida para recoger y almacenar agua de lluvia.

    Fue mandado construir por el gobernador británico Richard Kane con el fin de abastecer tanto a sus tropas como a la población local. Tiene capacidad para almacenar 273.000 litros de agua, una cifra que impresiona cuando lo ves en persona.

    En Es Mercadal también se celebra uno de los mercados semanales más tradicionales de Menorca, todos los jueves durante todo el año.

    En verano tiene lugar por la tarde y la noche, mientras que el resto del año se celebra por la mañana.

    Sus fiestas patronales están dedicadas a San Martín y tienen como protagonistas a los caballos y los famosos jaleos, una tradición medieval en la que jinetes y caballos recorren las calles engalanados al ritmo de la música.

    Faro de Cavallería

    El Faro de Cavallería se encuentra en el punto más septentrional de Menorca y fue uno de los lugares que más nos impresionó por el paisaje que lo rodea.

    Los acantilados, de más de quince metros de altura, ofrecen unas vistas espectaculares del Mediterráneo. Llegar hasta él requiere recorrer una estrecha carretera de montaña, por lo que lo más cómodo es hacerlo en coche.

    Aunque la mayoría de los visitantes se acercan durante el día, también es un lugar muy popular para contemplar la puesta de sol. Nosotros lo visitamos con tranquilidad y disfrutamos muchísimo del entorno.

    Muy cerca del faro vimos algo que, por desgracia, cada vez es más habitual: montones de piedras apiladas formando pequeñas «esculturas».

    En Menorca nos dijeron que era una tradición y que, si hacías una, volverías algún día a la isla.

    Sinceramente, no me lo creo. Creo que es una costumbre que se ha extendido entre los turistas y que termina alterando el paisaje natural.

    Personalmente, prefiero llevarme el recuerdo en fotografías y dejar el entorno tal y como lo encontré.


    Fornells

    Fornells fue una de las localidades que más visitamos durante el viaje. Al ir en enero encontramos muy pocos restaurantes abiertos y acabamos comiendo allí en varias ocasiones.

    Si os gusta el pescado, os recomiendo el restaurante Es Port, situado junto al puerto. Nosotros comimos muy bien y repetimos varios días.

    El pueblo tiene una bahía preciosa de aguas tranquilas y es perfecto para pasear sin prisas.

    Además, podéis acercaros a la pequeña Ermita de Lourdes, excavada en la roca, visitar la Torre de Fornells, convertida en museo, o conocer los restos del Castillo de San Antonio, que protegía la entrada a la bahía.

    Es uno de esos lugares donde apetece sentarse un rato frente al mar y disfrutar del ambiente.


    Cala Pregonda

    Cala Pregonda es una de las playas más singulares de Menorca. Situada en la costa norte, está rodeada por un entorno protegido y conserva un aspecto prácticamente virgen.

    La cala está formada por tres pequeñas playas y destaca por el color rojizo de su arena, muy diferente al de otras playas de la isla.

    Si buscáis tranquilidad y naturaleza, creo que merece mucho la pena acercarse hasta aquí.


    Cabo de Favàritx

    Otro de los lugares imprescindibles de Menorca es el Cabo de Favàritx.

    Su paisaje es completamente distinto al resto de la isla. Los tonos grises de la pizarra, el viento constante y los acantilados crean un entorno casi lunar que sorprende desde el primer momento.

    Llegar es muy sencillo desde Mahón siguiendo la carretera en dirección a Fornells y tomando el desvío señalizado hacia el faro. Si venís desde Ciudadela también hay varias opciones, aunque algunas recorren carreteras secundarias.

    Junto al faro se encuentra una pequeña laguna temporal llamada Cós des Síndic, protegida para evitar que los vehículos circulen sobre ella cuando permanece seca. Muy cerca también están las calas Presili y Tortuga, además de uno de los tramos del Camí de Cavalls.

    Existe una curiosa leyenda que dice que caminar sobre los charcos que se forman durante las noches de luna llena trae energía, fuerza y fertilidad.

    Yo, sinceramente, prefiero disfrutar del paisaje durante el día. Bastante impresionante es ya el lugar como para necesitar una leyenda más. 😄


    Arenal de Sa Mesquida

    Visitamos Sa Mesquida al atardecer y fue un broche perfecto para terminar el día.

    Esta playa, con forma de concha, está situada en un entorno muy apreciado por los aficionados al submarinismo gracias a la riqueza de sus fondos marinos.

    Nosotros simplemente nos sentamos un rato a contemplar el paisaje mientras caía el sol. Fue uno de esos momentos sencillos que hacen especial cualquier viaje.


    Arenal d’es Castell

    Nuestra última parada fue Arenal d’es Castell, una playa semiurbana muy popular entre las familias.

    A diferencia de otras calas más salvajes de Menorca, aquí encontraréis todos los servicios necesarios y un acceso muy cómodo. Sus aguas tranquilas y su amplia bahía la convierten en una buena opción para pasar unas horas de playa si viajáis con niños o simplemente buscáis un lugar donde relajaros sin complicaciones.

    Conclusión

    Menorca nos conquistó por su naturaleza, su historia y la tranquilidad con la que pudimos recorrerla en invierno. Es cierto que viajar en temporada baja implica encontrar algunos establecimientos cerrados, pero también permite disfrutar de la isla de una forma muy diferente, sin prisas y con una calma que en verano sería difícil encontrar.

    Si tuviera que quedarme con algunos lugares de este viaje, elegiría Ciudadela, el Faro de Cavallería, Monte Toro y el paisaje del Cabo de Favàritx. Pero, en realidad, creo que lo mejor de Menorca es recorrerla sin un plan demasiado rígido y dejarse sorprender por cada rincón.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • PARQUE NATURAL DE URKIOLA

    PARQUE NATURAL DE URKIOLA

    Se encuentra muy cerca de Bilbao a apenas 45 kilómetros y es una zona muy popular entre los bilbaínos tanto cuando hace bueno como cuando hay nieve e incluso hay una romería popular a su Santuario en Abadiño (cada 13 de Junio).

    En Urkiola se veneran a diferentes santos: Antón Abad (17 de enero) y Antonio de Padua (13 de junio). Cerca se sitúan las ermitas de Santa Apolonia y Santo Cristo.

    Tiene una superficie de 5955 hectáreas.

    Nosotros hicimos una escapada de un día desde nuestra casa a Urkiola acompañados de nuestros 🐶🐶

    En el Puerto de Urkiola para vuestra información encontraréis Toki Alai 1, Parketxe o centro de visitantes del parque natural. En la carretera vais a ver una señal que pone Santuario, no hay pérdida.

     

    El parque natural toma su nombre del Santuario de Urkiola edificado en honor a San Antonio Abad y San Antonio de Padua. No está muy claro cuándo se construyó y el edificio actual es del siglo XX.

    La ubicación es algo curiosa, cuando llueve y el agua repiquetea contra el tejado, ese agua  si cae por un lado van al Cantábrico y si cae por el otro al Mediterráneo.

    Delante del Santuario hay una gran piedra que tiene su propia leyenda.

    Se dice, se comenta que si das 7 vueltas a la misma puedes encontrar pareja o mantener la que ya tienes. Tanto si es verdad o mentira, lo desconozco pero ya es tradición y viene mucha gente a hacer el ritual.

    Igualmente en el exterior del edificio, hay tres elementos que simbolizan la vida de Vizcaya: el ancla representa la vida marinera; la laya (útil de labranza), la vida agrícola; y una turbina de ferrería, la industrial.

    Una de las cosas por las que más destaca el interior del Santuario 2 son por sus vidrieras, construidas en 1997.

    Dentro del parque se pueden hacer diversas rutas de senderismo, habiendo dos accesos: El puerto de Urkiola y el desfiladero de Atxarte.

    Os dejo un enlace para buscar rutas de senderismo 👟 https://es.wikiloc.com/rutas/senderismo/espana/pais-vasco/urkiola

    Una vez visitado el Santuario (al que no se puede entrar con perros), nosotros nos acercamos paseando al mirador de las tres cruces.

    Este paseo se le llama comúnmente el Vía Crucis.

     

    Atraviesa un hayedo, dejando atrás el Santuario y por delante tenemos el desfiladero de Atxarte y todo el valle del Duranguesado.

    Justo en el mirador tienes un cartel informativo de lo que estás viendo frente a tí.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

     

     

  • CUENCA: Casas Colgadas y Más

    CUENCA: Casas Colgadas y Más

    Cuenca pertenece a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y su historia se remonta al Paleolítico Superior. Está declarada Patrimonio de la Humanidad y, aunque sus famosas Casas Colgadas son su imagen más icónica, distan mucho de ser su único atractivo.

    1. Las Casas Colgadas
    2. Miradores y vistas imprescindibles
    3. Muralla y recorrido histórico
    4. Barrios con historia
    5. Lugares destacados
    6. Puente y Parador de San Pablo
    7. Otros rincones curiosos

    Durante nuestra escapada nos alojamos en la propia ciudad, frente al río, en un enclave espectacular entre las hoces del Huécar y del Júcar. La ciudad fue construida por los árabes tras el califato de Córdoba y protegida por una sólida muralla.


    Las Casas Colgadas

    Las Casas Colgadas, datadas en 1481, se sitúan en el casco antiguo, al borde de la Hoz del Huécar. Parte de estas viviendas están en voladizo, con grandes balcones asomados al vacío, apoyándose directamente sobre la roca. Actualmente albergan el Museo Español de Arte Abstracto.


    Miradores y vistas imprescindibles

    Desde el Parador Nacional parte una ruta (a pie o en coche) hacia el Cerro del Socorro, uno de los mejores miradores de Cuenca. La subida es algo agreste, pero merece la pena. A mitad del recorrido hay otro mirador y, en lo alto, se encuentra el monumento al Sagrado Corazón de Jesús.

    La ciudad histórica amurallada se divide en el recinto intramuros, el barrio del Castillo, San Antón y Los Tiradores.


    Muralla y recorrido histórico

    Cuenca estuvo rodeada por muralla y llegó a tener siete puertas hasta el siglo XIX. Hoy se conservan algunos caminos de ronda.

    Un recorrido clásico comienza en la Puerta de Huete, cruzando el puente de la Trinidad, continúa por la calle de Coches o Carros, la calle Alfonso VIII, llega a la Plaza Mayor y asciende por San Pedro y el Trabuco, finalizando en la Puerta del Bezudo, en los límites del antiguo castillo.


    Barrios con historia

    • Barrio del Castillo: la parte más alta de la ciudad, entre las hoces del Júcar y el Huécar. Desde aquí se obtienen vistas espectaculares del convento de San Pablo, las Casas Colgadas y el Puente de San Pablo. Se puede llegar en la línea 2 de autobús y hay una oficina de turismo cercana.
    • San Antón: barrio extramuros del siglo XIV, tradicionalmente habitado por olleros, alfareros y curtidores.
    • Los Tiradores: barrio periférico, situado sobre la ladera del cerro del Socorro, junto al río Huécar.

    Lugares destacados

    • Convento de la Merced, el Monasterio de los Franciscanos Descalzos y la Iglesia de El Salvador.
    • Torre de Mangana (siglo XVI), construida sobre un antiguo alcázar árabe. Marca la hora de la ciudad y es un excelente mirador.
    • Puente de San Antón (siglo XVIII), que sustituyó a uno de origen musulmán.
    • Antiguo Ayuntamiento, de finales del siglo XV, reconstruido en 1760.
    • Los llamados “rascacielos” de Cuenca, en la calle Alfonso VIII, cuya altura varía según la calle por la peculiar orografía.

    Puente y Parador de San Pablo

    El Puente de San Pablo, inaugurado en 1903, mide 100 metros de longitud y alcanza 60 metros de altura. Da vértigo, pero es totalmente seguro. Recomiendo cruzarlo de día y de noche, cuando la iluminación lo hace especialmente bonito.

    El Parador Nacional de Cuenca ocupa el antiguo convento de San Pablo, fundado por Juan del Pozo. Está situado sobre un promontorio sobre la Hoz del Huécar y es, sin duda, el mejor lugar para contemplar las Casas Colgadas.


    Otros rincones curiosos

    • Túnel de Alfonso VIII, de unos 90 metros, usado como refugio durante la Guerra Civil.
    • Paseo peatonal del río Huécar, que permite ver las Casas Colgadas desde abajo.
    • Mirador de Camilo José Cela, con vistas al Júcar y a los llamados “ojos de la mora”.
    • Santuario de Nuestra Señora de las Angustias, siempre abierto y gratuito, situado en la subida hacia las ruinas del castillo.

    Cuenca es una ciudad para caminarla sin prisas, mirar hacia arriba, hacia abajo… y aceptar que aquí la arquitectura desafía a la gravedad con total naturalidad.

    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • VILLA SALMANTINA LA ALBERCA

    VILLA SALMANTINA LA ALBERCA

    Qué ver, qué comer y rutas imprescindibles

    Esta villa salmantina tiene su origen en la Edad Media y se encuentra en plena Sierra de Francia, al sur de la provincia de Salamanca, a más de 1.040 metros sobre el nivel del mar.

    La Alberca es uno de los destinos más turísticos de la provincia, y no es para menos: es un lugar precioso a nivel arquitectónico, con calles estrechas, balconadas de madera y soportales que te hacen sentir en otra época.

    Su nombre es de origen árabe y significa “depósito de agua”, algo muy acorde con su entorno natural.


    🏛️ Un pueblo con historia

    La Alberca fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1940, siendo uno de los pueblos mejor conservados de Castilla y León.

    Como curiosidad, durante la segunda mitad del siglo XV, un batallón portugués invasor fue derrotado por las propias aldeanas del pueblo. Como símbolo de aquella victoria, aún se conserva el pendón que les arrebataron.

    Otra tradición muy llamativa es la del “marrano de San Antón”. Durante meses, un cerdo pasea libremente por las calles del pueblo siendo alimentado por los vecinos. El 17 de enero, día de San Antón, se sortea en una rifa popular. Sí, tal cual… cosas que solo pasan en sitios con tanta historia 😊


    🍴 Qué comer en La Alberca

    Aquí se come muy, muy bien, así que si eres de buen comer… vas a disfrutar 😏

    Te recomiendo probar:

    • Patatas meneás (o revolconas)
    • Hornazo: una especie de empanada rellena de huevo, chorizo y jamón, horneada y contundente

    Son platos tradicionales que forman parte de la esencia de la gastronomía salmantina.


    🌿 Naturaleza cerca: Las Batuecas

    Muy cerca se encuentra el espectacular Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, un lugar perfecto si te apetece combinar turismo rural con naturaleza.

    Dentro del parque visité el Monasterio del Desierto de San José de Las Batuecas, fundado en 1599.

    Quedó en ruinas en 1836 y fue restaurado en 1950. A día de hoy, una pequeña comunidad de frailes carmelitas sigue viviendo allí, lo que le da un ambiente muy especial.


    💦 Ruta al Chorro de las Batuecas

    Desde el monasterio comienza una ruta muy recomendable hasta el Chorro de las Batuecas, una cascada preciosa escondida en plena naturaleza.

    • ⏱️ Duración: 3-4 horas
    • 📏 Distancia: unos 9 km ida y vuelta
    • 🥾 Dificultad: baja-media

    El recorrido atraviesa el cañón formado por el río Batuecas, con paisajes muy bonitos durante todo el camino.

    El monasterio está situado a los pies del puerto de montaña llamado “El Portillo”. Si vienes desde La Alberca, tendrás que cruzarlo y, tras varias curvas, lo verás a la derecha cuando ya estés descendiendo.

    El coche se puede dejar en un aparcamiento que hay unos 500 metros más adelante.


    💛 Conclusión

    La Alberca es uno de esos lugares que combinan historia, gastronomía y naturaleza en un mismo viaje.

    Perfecto para una escapada tranquila, para perderse entre sus calles o para desconectar en plena montaña.

    Y si encima le sumas buena comida… poco más se puede pedir 😉


    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘