Etiqueta: naturaleza

  • Primer encuentro con los Picos de Europa

    Primer encuentro con los Picos de Europa

    La comarca de Liébana, en Cantabria, alberga la villa histórica de Potes, un enclave situado tras el desfiladero de La Hermida. Destaca por su patrimonio medieval, representado por la Torre del Infantado y el Camino Lebaniego, además de su cocina tradicional.

    Desde Potes se accede a Fuente Dé, punto de partida del teleférico que asciende al Mirador del Cable en el Parque Nacional de los Picos de Europa. La visita a esta zona requiere ropa de abrigo, planificación meteorológica y respeto por las normas de protección ambiental.

    Fue en junio de 2013, durante un viaje a nuestro aire por Asturias y Cantabria con la familia. Mi marido y yo todavía no conocíamos los Picos de Europa y decidimos alojarnos en Potes, en el corazón de la comarca de Liébana.

    No sabíamos entonces que aquel viaje iba a dejarnos uno de esos recuerdos que, muchos años después, siguen apareciendo en las conversaciones.

    Potes, corazón de Liébana

    Potes es una de las localidades más conocidas de Liébana y se encuentra en un lugar privilegiado, rodeada de montañas y en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa.

    Para llegar desde la costa cántabra hay que atravesar el espectacular desfiladero de La Hermida, una garganta de unos 20 kilómetros excavada por el río Deva entre enormes paredes calizas.

    Y ya solo el camino hasta Potes merece la pena.

    Os dejo un enlace a la entrada sobre Potes del blog: https://ciudadanadelmundo.blog/?p=15636

    La primera vez que lo recorrimos recuerdo perfectamente esa sensación de ir entrando poco a poco en un paisaje cada vez más montañoso. La carretera serpentea entre paredes de roca y el desfiladero parece anunciarte que estás entrando en otro mundo.

    Potes es, además, uno de los principales núcleos turísticos de Liébana y una de las puertas de entrada al sector cántabro de los Picos de Europa.

    Un poco de historia

    Aunque los orígenes de Potes son medievales, la historia de Liébana se remonta muchísimo más atrás. La comarca fue un territorio estratégico debido a su situación entre montañas y a sus vías naturales de comunicación.

    Durante la Edad Media, Potes adquirió una gran importancia y estuvo vinculada a las luchas entre poderosos linajes nobiliarios.

    Uno de los episodios más conocidos de la historia de la villa fue precisamente la rivalidad entre las casas de Mendoza y Manrique, enfrentamiento que dejó su huella en forma de torres y fortalezas.

    De ahí viene parte de esa imagen medieval que todavía conserva Potes.

    Su casco histórico está formado por calles estrechas, casas tradicionales, edificios blasonados, puentes y torres. Pasear por él es prácticamente viajar atrás en el tiempo.

    Por algo Potes es conocida como la villa de los puentes y las torres.

    La Torre del Infantado

    Si hay un edificio que identifica inmediatamente a Potes es la Torre del Infantado.

    Esta impresionante torre medieval fue construida en el siglo XV y está relacionada con la poderosa familia de los Mendoza.

    Con sus gruesos muros, cuatro torres angulares y aspecto defensivo, es uno de los mejores ejemplos del patrimonio medieval de Potes.

    Actualmente la torre tiene una función cultural y acoge exposiciones. Es, además, uno de los principales puntos de interés turístico de la localidad.

    Cuando la ves sobresaliendo por encima de las casas del casco antiguo entiendes perfectamente por qué se ha convertido en el símbolo de Potes.

    Potes y el Camino Lebaniego

    Hay otro elemento fundamental para entender la historia de Liébana: el Camino Lebaniego.

    Potes forma parte de este histórico itinerario de peregrinación que conduce hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los grandes centros religiosos de Cantabria.

    El monasterio conserva el Lignum Crucis, considerado tradicionalmente un fragmento de la cruz de Cristo.

    El Camino Lebaniego está además relacionado con el Camino de Santiago, y Liébana tiene el privilegio de celebrar Año Jubilar Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 16 de abril, cae en domingo.

    Todo esto explica por qué Liébana es mucho más que un destino de naturaleza: detrás de sus montañas hay siglos de historia, peregrinación, cultura y tradición.

    Y entonces llegó la gastronomía…

    Aparte de su arquitectura y su entorno natural, Potes tiene otro atractivo que para mí es imprescindible: comer.

    Liébana es una tierra de productos tradicionales y allí probamos por primera vez uno de los platos más representativos de la cocina cántabra:

    el cocido lebaniego.

    Es un plato contundente, de los que reconfortan especialmente después de pasar unas horas al aire libre.

    Tradicionalmente se prepara con los pequeños y tiernos garbanzos lebaniegos, berza y diferentes carnes, además del característico relleno elaborado con miga de pan, huevo, perejil y otros ingredientes.

    Y os aseguro que después de un día de montaña entra de maravilla.

    Aquel cocido fue uno de los recuerdos gastronómicos de aquel viaje que todavía conservo.

    De Potes a Fuente Dé

    Desde Potes seguimos nuestro camino hacia Fuente Dé, a unos 20 kilómetros por la carretera CA-185.

    Fuente Dé es uno de los lugares más espectaculares del sector cántabro de los Picos de Europa y el punto de partida del famoso Teleférico de Fuente Dé.

    El teleférico comenzó a funcionar en 1966 y se convirtió desde entonces en una de las grandes infraestructuras turísticas de Cantabria.

    Su función es salvar en apenas unos minutos el enorme desnivel existente entre el fondo del valle y la estación superior.

    Actualmente salva aproximadamente 753 metros de desnivel, alcanzando una cota cercana a los 1.823 metros de altitud.

    El viaje dura alrededor de cuatro minutos.

    Cuatro minutos que, si el día está despejado, se hacen cortísimos.

    Nuestro primer viaje en el teleférico

    Tengo muchísimo vértigo.

    Así que podéis imaginaros mi cara cuando me dijeron que íbamos a subir en una cabina suspendida sobre el valle.

    Pero tengo que reconocer que la experiencia fue fantástica.

    La cabina asciende rápidamente y, a medida que gana altura, el paisaje cambia completamente. El valle va quedando abajo y las paredes de los Picos de Europa aparecen cada vez más cerca.

    Y cuando llegas arriba…

    Bueno.

    Ahí es cuando entiendes por qué tanta gente viene hasta Fuente Dé.

    El Mirador del Cable

    La estación superior se encuentra en un espectacular entorno de alta montaña y muy cerca se encuentra el Mirador del Cable, desde donde se contempla la parte alta del valle del Deva y las montañas que lo rodean. El mirador está situado aproximadamente a 800 metros de la estación superior.

    Para alguien con vértigo como yo, aquel balcón con la sensación de estar suspendido sobre el vacío tenía su punto de emoción. 😱

    Pero también fue uno de esos momentos en los que solo puedes pensar:

    «Qué maravilla.»

    Y aquí aprendimos una lección

    Nuestro viaje fue en junio.

    Y abajo hacía una temperatura estupenda.

    Así que cometimos el error de pensar que arriba sería más o menos igual.

    Pues no.

    Al llegar a la parte superior nos encontramos con nieve y temperaturas mucho más bajas.

    Nos tocó vestirnos prácticamente «de prestado».

    Y nuestros modelitos de montaña eran… ejem. 😎😂

    Aquella experiencia me enseñó algo que conviene tener muy presente si vais a Fuente Dé:

    No os fiéis de la temperatura que haga en Potes o en el aparcamiento.

    Estamos hablando de alta montaña y el tiempo puede cambiar muchísimo en pocos kilómetros y en muy poco tiempo.

    Actualmente el Parque Nacional recomienda preparar adecuadamente las visitas y tener en cuenta las condiciones meteorológicas y las características del terreno.

    Senderismo en los Picos de Europa

    Desde la estación superior del teleférico se puede acceder a diferentes rutas de montaña.

    Entre las más conocidas están los Puertos de Áliva y la ruta hacia Horcados Rojos.

    Pero aquí hay que hacer una distinción importante.

    No todas las rutas tienen la misma dificultad y no deberíamos elegirlas simplemente porque aparezcan en una lista de «rutas populares».

    La alta montaña requiere preparación.

    Hay que valorar distancia, desnivel, duración, meteorología, estado del terreno y nuestra propia condición física.

    Durante los recorridos podemos encontrar ganado, caballos y perros de pastoreo, además de una enorme variedad de flora y fauna propia del Parque Nacional.

    Y, por supuesto, no hay que olvidar que estamos dentro de un espacio natural protegido.

    El Parque Nacional de los Picos de Europa

    Los Picos de Europa fueron declarados Parque Nacional en 1918, inicialmente bajo la denominación de Parque Nacional de la Montaña de Covadonga.

    En 1995 se amplió para convertirse en el actual Parque Nacional de los Picos de Europa, que se extiende por Asturias, Cantabria y Castilla y León.

    Es uno de los espacios naturales más importantes de la Cordillera Cantábrica y protege un extraordinario paisaje de montañas calizas, bosques, ríos, desfiladeros y praderas de alta montaña.

    Y hay algo que me gusta especialmente de este lugar: no hace falta ser un montañero experimentado para disfrutarlo.

    Puedes hacer una ruta exigente, pero también puedes subir en el teleférico, contemplar el paisaje, caminar un poco por los alrededores y disfrutar tranquilamente de la montaña.

    Eso sí: siempre respetando las zonas señalizadas y las recomendaciones del Parque.

    Una aclaración importante sobre los coches

    Desde nuestra visita de 2013 algunas cosas han cambiado y otras conviene explicarlas bien.

    Dentro del Parque Nacional la circulación de vehículos está restringida a las carreteras que atraviesan el espacio protegido y a determinadas pistas autorizadas. No se puede circular libremente por todas las pistas de montaña.

    Por eso, si encontráis información antigua que indique que se puede acceder en coche a determinados lugares, lo mejor es comprobar siempre la normativa actual antes de viajar.

    En un Parque Nacional, las restricciones no están ahí para complicarnos el viaje, sino para proteger un entorno especialmente sensible.

    El Hotel Áliva

    En mi relato original también hablaba del Hotel Áliva, un pequeño alojamiento de montaña situado en pleno entorno de los Picos de Europa.

    Y aquí hay que hacer una actualización importante.

    Actualmente, en 2026, el Hotel Áliva está cerrado por obras de rehabilitación y modernización, con previsión de reapertura en el verano de 2027.

    Antes de su cierre era un alojamiento de carácter familiar, rodeado de montañas y prados, y situado en un enclave privilegiado para realizar excursiones.

    Precisamente su ubicación es uno de sus grandes atractivos: estar allí supone dormir literalmente en plena montaña.

    Así que, si alguien está pensando en alojarse allí, tendrá que esperar a su reapertura y consultar las condiciones actualizadas cuando vuelva a estar operativo.

    Información práctica para visitar Fuente Dé actualmente

    Si estáis preparando una visita, yo tendría en cuenta varias cosas.

    Primero: comprobad siempre el funcionamiento del teleférico antes de desplazaros. La actividad puede verse afectada por las condiciones meteorológicas.

    Segundo: es recomendable adquirir las entradas con antelación a través de los canales oficiales de CANTUR. La venta oficial está disponible actualmente a través de su plataforma de reservas.

    Tercero: llevad ropa adecuada incluso en verano. Chaqueta, calzado apropiado, protección solar y agua deberían formar parte del equipaje.

    Y una recomendación que considero especialmente importante: no deis por hecho que las fuentes de montaña proporcionan agua potable. El propio Parque Nacional recomienda actualmente llevar suficiente agua embotellada y desaconseja beber de determinadas fuentes, especialmente en zonas bajas o con presencia de ganado.

    ¿Merece la pena subir en el teleférico?

    Para mí, sí.

    Y eso que tengo vértigo.

    El teleférico permite acceder rápidamente a un paisaje de alta montaña que, de otro modo, exigiría realizar un ascenso considerable a pie.

    Y no importa si vais buscando senderismo, fotografía, naturaleza o simplemente conocer uno de los paisajes más impresionantes de Cantabria.

    Fuente Dé es una experiencia.

    Eso sí, si podéis elegir, intentad subir con un día despejado. La diferencia entre contemplar las montañas con buena visibilidad y encontrarse envuelto en niebla puede ser enorme.

    Nuestro recuerdo de aquel viaje

    Cuando recuerdo aquel junio de 2013, me vienen varias imágenes.

    El desfiladero de La Hermida.

    Las calles de Potes.

    La Torre del Infantado.

    Aquel primer cocido lebaniego.

    El teleférico ascendiendo por la montaña.

    El Mirador del Cable.

    La nieve en pleno junio.

    Y nosotros intentando solucionar nuestro pequeño desastre de vestuario con lo que teníamos a mano. 😂

    Fue nuestro primer encuentro con los Picos de Europa y, quizá precisamente por eso, lo recuerdo con especial cariño.

    Porque viajar no consiste solamente en conocer lugares.

    También consiste en las pequeñas anécdotas, en las cosas que salen regular, en descubrir sabores nuevos y en volver a casa con la sensación de haber vivido algo diferente.

    Y aquella escapada nos dejó claro que Liébana y los Picos de Europa son mucho más que un paisaje bonito.

    Son historia, naturaleza, gastronomía, pueblos, tradiciones y montaña.

    Un rincón de Cantabria al que merece la pena volver.

    Para preparar la visita

    Teleférico de Fuente Dé: información oficial, horarios, condiciones y compra de entradas en CANTUR.

    Parque Nacional de los Picos de Europa: información sobre rutas, recomendaciones, normativa y accesos.

    Hotel Áliva: actualmente cerrado por reforma; la previsión oficial de reapertura es verano de 2027.

    Y si vais, una última recomendación de alguien que aprendió por las malas:

    Aunque abajo estéis en manga corta, echad una chaqueta en la mochila.

    Los Picos de Europa tienen la curiosa costumbre de recordarnos quién manda. 😎

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • MENORCA en invierno: guía y ruta por libre para descubrir la isla con calma

    MENORCA en invierno: guía y ruta por libre para descubrir la isla con calma

    Menorca era una de esas islas que teníamos pendientes desde hacía tiempo y decidimos conocerla en enero, lejos del bullicio del verano. Viajar fuera de temporada tiene sus ventajas: pudimos recorrer calas, pueblos y monumentos con total tranquilidad, sin aglomeraciones y disfrutando de cada rincón a nuestro ritmo.

    Eso sí, también hay que tener en cuenta la otra cara de la moneda. Menorca vive en gran parte del turismo, por lo que en invierno es habitual encontrar muchos hoteles, restaurantes y establecimientos cerrados.

    Incluso algunas zonas turísticas parecen auténticos pueblos fantasma. Aun así, para nosotros compensó con creces poder descubrir la isla con tanta calma.

    Como ya es habitual en nuestros viajes, recorrimos la isla por libre alquilando un coche.

    Nos alojamos en Mahón, una ubicación perfecta para movernos cómodamente por toda Menorca y visitar sus principales atractivos.

    Os doy un poco de información introductoria, desde 1993, Menorca está declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO gracias al excelente estado de conservación de su patrimonio natural.

    Además, recientemente ha sido reconocida también como la mayor Reserva Marina de la Biosfera del Mediterráneo, un reflejo de la riqueza de sus ecosistemas.

    Uno de los grandes protagonistas de la isla es el Camí de Cavalls, un sendero histórico de 185 kilómetros que rodea toda Menorca. Antiguamente servía para vigilar y defender la costa, mientras que hoy permite acceder a muchas de sus calas, atravesando acantilados, barrancos, bosques, humedales y algunos de los paisajes más bonitos de la isla. Está dividido en veinte etapas y forma parte de la red europea de senderos de Gran Recorrido (GR-223).

    En esta entrada os voy a enseñar los lugares que visitamos durante nuestro viaje, aquellos que más nos gustaron y que, sin duda, volveríamos a recorrer.


    Mahón (Maó)

    Elegimos Mahón como base durante nuestra estancia y fue todo un acierto. Su ubicación permite llegar fácilmente a cualquier punto de la isla y, además, cuenta con uno de los puertos naturales más grandes del mundo, con unos cinco kilómetros de longitud.

    Nos alojamos en el hotel Catalonia Mirador des Port, situado sobre el puerto, una zona muy tranquila y con unas vistas magníficas.

    Mahón puede recorrerse perfectamente en un día.

    Mi consejo es sencillo: callejear. Sus plazas, calles y rincones tienen mucho encanto y merece la pena descubrirlos sin un itinerario demasiado marcado.

    En cuanto a la gastronomía, os recomiendo Can Xavi, un restaurante de cocina familiar muy popular donde es mejor reservar con antelación.

    Si viajáis fuera de temporada, también merece la pena echar un vistazo a los restaurantes del puerto. Nosotros comimos en Muelle Asador, un local pequeño y acogedor que nos gustó mucho.

    Aunque Mahón nos encantó, si tengo que elegir una de las dos grandes ciudades de Menorca, reconozco que Ciudadela me pareció aún más bonita. Pero, como siempre digo… para gustos, colores.


    Binibèquer Vell

    Binibèquer Vell es uno de los lugares más fotografiados de Menorca. Aunque muchos piensan que se trata de un antiguo pueblo de pescadores, en realidad fue construido en 1972 imitando la arquitectura tradicional mediterránea.

    Nosotros lo visitamos en enero y la sensación fue curiosa.

    Sus calles completamente blancas, estrechas y silenciosas, junto con todos los comercios cerrados, daban la impresión de estar paseando por un pueblo completamente deshabitado.

    Para llegar, lo más sencillo es dirigirse hasta Sant Lluís y seguir las indicaciones hacia Binibèquer Vell.

    Importante: desde el 1 de mayo de 2023 las visitas al poblado están reguladas y únicamente puede accederse entre las 10:00 y las 22:00 horas, una medida pensada para favorecer la convivencia con los vecinos.


    Castillo de San Felipe

    Situado en la entrada sur del puerto de Mahón, el Castillo de San Felipe fue construido a mediados del siglo XVI para proteger uno de los puertos naturales más importantes del Mediterráneo.

    Aunque gran parte de la fortaleza desapareció con el paso del tiempo, todavía pueden visitarse sus impresionantes galerías subterráneas y conocer mejor la importancia estratégica que tuvo Menorca durante siglos.


    Fortaleza de La Mola (Fortaleza de Isabel II)

    Muy cerca del Castillo de San Felipe se encuentra otra de las visitas imprescindibles de Menorca: la Fortaleza de La Mola, también conocida como Fortaleza de Isabel II.

    Fue construida entre 1848 y 1875 por orden de la reina Isabel II para proteger el puerto de Mahón frente a posibles invasiones, especialmente británicas, tras la demolición del antiguo Castillo de San Felipe.

    Es una visita que recomiendo especialmente si os gusta la historia militar. Sus murallas, túneles y baterías permiten hacerse una buena idea de la importancia defensiva que tuvo la isla durante siglos.

    Alaior

    Nuestra siguiente parada fue Alaior, considerada la tercera localidad más importante de Menorca, después de Mahón y Ciudadela. Fundada en 1304, se encuentra a los pies del Monte Toro, por lo que gran parte del casco urbano está en pendiente.

    Es un pueblo tranquilo, perfecto para pasear sin prisas y descubrir la Menorca más auténtica.

    Aunque no suele aparecer entre los lugares imprescindibles de la isla, merece la pena dedicarle un rato si os gusta recorrer los pueblos con calma.


    Cala Galdana

    Cala Galdana es una de las playas más conocidas y fotografiadas de Menorca. Su forma de concha, sus aguas normalmente de color turquesa y el entorno que la rodea la convierten en uno de los grandes iconos de la isla.

    Nosotros no tuvimos demasiada suerte.

    Había llovido y hecho temporal el día anterior, así que, en lugar del característico color azul turquesa, nos encontramos el agua completamente marrón. Son esas cosas que tiene viajar y que no siempre aparecen en las fotografías.

    Está rodeada de hoteles y es una de las zonas preferidas por el turismo familiar. Se encuentra a unos 23 kilómetros de Ciudadela y a 36 de Mahón, por lo que se llega fácilmente desde cualquiera de las dos ciudades.

    La playa se forma en la desembocadura de los torrentes Algendar y Algendaret, creando una pequeña zona húmeda que hoy se utiliza como embarcadero.


    Poblado talayótico de Torre d’en Galmés

    Si os interesa la arqueología, este fue uno de los lugares que más disfrutamos.

    Torre d’en Galmés es el mayor poblado talayótico de Menorca y uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Baleares.

    Sus más de 66.000 metros cuadrados permiten hacerse una idea de cómo vivían los antiguos habitantes de la isla hace miles de años.

    El asentamiento estuvo ocupado desde el periodo naviforme (1700-1400 a. C.) hasta la época romana tardía, e incluso se han encontrado restos de época islámica. Pasear entre sus construcciones de piedra resulta realmente impresionante.

    Los talayots, que dan nombre a esta cultura, son construcciones prehistóricas de piedra con aspecto de torre y constituyen uno de los símbolos del patrimonio histórico de Menorca.


    Poblado talayótico de Talatí de Dalt

    Muy cerca de Mahón se encuentra otro de los grandes yacimientos arqueológicos de la isla: Talatí de Dalt. Aunque es de menor tamaño que Torre d’en Galmés, conserva una de las taulas más conocidas de Menorca.

    El poblado está datado entre los años 650 y 123 a. C. y es de propiedad privada.

    La visita permite recorrer los restos de viviendas, salas hipóstilas y otras construcciones que ayudan a comprender cómo era la vida en la Menorca prehistórica.

    Aunque no seáis grandes aficionados a la arqueología, creo que merece la pena incluirlo en la ruta, especialmente si vais a visitar otros poblados talayóticos.


    Necrópolis de Cala Morell

    Uno de los lugares que más me sorprendió fue la Necrópolis de Cala Morell.

    Se encuentra junto a un pequeño puerto natural de la costa norte de Ciudadela y alberga uno de los cementerios prehistóricos más espectaculares de Menorca.

    Está formado por catorce cuevas excavadas artificialmente en la roca que imitaban las viviendas de la época postalayótica.

    Nosotros la visitamos por libre y fue una experiencia muy recomendable.

    Poder recorrer este lugar con tranquilidad hace que sea mucho más fácil imaginar cómo vivían —y cómo enterraban a sus difuntos— los antiguos habitantes de la isla.

    Además, cuenta con aparcamiento y el acceso resulta muy cómodo.


    Talayot de Torelló

    Terminamos esta parte de la ruta visitando el Talayot de Torelló, uno de los talayots más grandes de Menorca.

    Su origen se sitúa entre los años 1000 y 700 a. C. y aún hoy conserva gran parte de su estructura. Se encuentra junto a la carretera entre Mahón y San Clemente, dispone de aparcamiento y pertenece a una finca privada.

    Es una parada rápida, pero muy interesante para completar el recorrido por la Menorca talayótica y comprender la importancia que tuvo esta cultura en la historia de la isla.

    Ciudadela

    Si Mahón nos gustó, Ciudadela terminó conquistándonos.

    Para mí, tiene un encanto especial. Sus calles de piedra, sus plazas y su ambiente hacen que sea una ciudad para recorrer sin prisas.

    Tuvimos la suerte de visitarla con muy buen tiempo, así que pudimos disfrutar de un agradable paseo por su pequeño puerto pesquero, rodeado de restaurantes.

    Como viajamos en enero, la mayoría estaban cerrados, algo habitual fuera de la temporada turística.

    Ciudadela fue la antigua capital de Menorca y conserva un importante patrimonio histórico. Si tenéis ocasión, os recomiendo perderos por su casco antiguo y descubrir sus rincones sin mirar demasiado el reloj.

    Sus fiestas patronales, dedicadas a Sant Joan, se celebran durante la semana de San Juan y son unas de las más conocidas de Baleares.

    Su origen se remonta al siglo XIV y en ellas participan distintos estamentos tradicionales de la sociedad menorquina: la nobleza, el clero, los campesinos y los artesanos, todos representados por los conocidos caixers.

    Si algún día volvemos en verano, me gustaría coincidir con estas fiestas, que dicen que son todo un espectáculo.


    Naveta des Tudons

    Uno de los monumentos más conocidos de Menorca es la Naveta des Tudons, una construcción funeraria del siglo IX a. C. considerada una de las mejor conservadas de Europa.

    Su forma recuerda a una embarcación invertida, de ahí el nombre de «naveta». Aunque actualmente no está permitido entrar ni subir a ella para garantizar su conservación, merece la pena acercarse y contemplarla de cerca.

    Como nosotros viajamos en enero, no había control de acceso y pudimos visitarla tranquilamente, disfrutando del lugar sin apenas gente.

    Es una visita rápida, pero imprescindible para conocer el importante legado prehistórico que conserva Menorca.


    Monte Toro

    Con sus 358 metros de altura, el Monte Toro es el punto más elevado de Menorca y uno de los mejores miradores de toda la isla.

    Nosotros subimos en coche desde Es Mercadal, un trayecto de apenas cinco minutos. Eso sí, preparaos porque arriba suele hacer bastante viento.

    En la cima se encuentra el Santuario de la Virgen del Toro, construido sobre una antigua iglesia gótica. La entrada es gratuita y actualmente está gestionado por una comunidad de monjas franciscanas.

    Si el día está despejado, desde allí se puede contemplar prácticamente toda Menorca e incluso llegar a divisar Mallorca en el horizonte.

    Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse unos minutos para disfrutar de las vistas antes de continuar la ruta.


    Es Mercadal

    Después de bajar del Monte Toro llegamos a Es Mercadal, un pueblo tranquilo cuyo origen se remonta al siglo XIII.

    Nosotros aprovechamos para pasear por sus calles y visitar el mercado. Es una localidad agradable para hacer una pausa durante el recorrido por la isla.

    Uno de los lugares que más me llamó la atención fue El Aljibe, una enorme infraestructura construida para recoger y almacenar agua de lluvia.

    Fue mandado construir por el gobernador británico Richard Kane con el fin de abastecer tanto a sus tropas como a la población local. Tiene capacidad para almacenar 273.000 litros de agua, una cifra que impresiona cuando lo ves en persona.

    En Es Mercadal también se celebra uno de los mercados semanales más tradicionales de Menorca, todos los jueves durante todo el año.

    En verano tiene lugar por la tarde y la noche, mientras que el resto del año se celebra por la mañana.

    Sus fiestas patronales están dedicadas a San Martín y tienen como protagonistas a los caballos y los famosos jaleos, una tradición medieval en la que jinetes y caballos recorren las calles engalanados al ritmo de la música.

    Faro de Cavallería

    El Faro de Cavallería se encuentra en el punto más septentrional de Menorca y fue uno de los lugares que más nos impresionó por el paisaje que lo rodea.

    Los acantilados, de más de quince metros de altura, ofrecen unas vistas espectaculares del Mediterráneo. Llegar hasta él requiere recorrer una estrecha carretera de montaña, por lo que lo más cómodo es hacerlo en coche.

    Aunque la mayoría de los visitantes se acercan durante el día, también es un lugar muy popular para contemplar la puesta de sol. Nosotros lo visitamos con tranquilidad y disfrutamos muchísimo del entorno.

    Muy cerca del faro vimos algo que, por desgracia, cada vez es más habitual: montones de piedras apiladas formando pequeñas «esculturas».

    En Menorca nos dijeron que era una tradición y que, si hacías una, volverías algún día a la isla.

    Sinceramente, no me lo creo. Creo que es una costumbre que se ha extendido entre los turistas y que termina alterando el paisaje natural.

    Personalmente, prefiero llevarme el recuerdo en fotografías y dejar el entorno tal y como lo encontré.


    Fornells

    Fornells fue una de las localidades que más visitamos durante el viaje. Al ir en enero encontramos muy pocos restaurantes abiertos y acabamos comiendo allí en varias ocasiones.

    Si os gusta el pescado, os recomiendo el restaurante Es Port, situado junto al puerto. Nosotros comimos muy bien y repetimos varios días.

    El pueblo tiene una bahía preciosa de aguas tranquilas y es perfecto para pasear sin prisas.

    Además, podéis acercaros a la pequeña Ermita de Lourdes, excavada en la roca, visitar la Torre de Fornells, convertida en museo, o conocer los restos del Castillo de San Antonio, que protegía la entrada a la bahía.

    Es uno de esos lugares donde apetece sentarse un rato frente al mar y disfrutar del ambiente.


    Cala Pregonda

    Cala Pregonda es una de las playas más singulares de Menorca. Situada en la costa norte, está rodeada por un entorno protegido y conserva un aspecto prácticamente virgen.

    La cala está formada por tres pequeñas playas y destaca por el color rojizo de su arena, muy diferente al de otras playas de la isla.

    Si buscáis tranquilidad y naturaleza, creo que merece mucho la pena acercarse hasta aquí.


    Cabo de Favàritx

    Otro de los lugares imprescindibles de Menorca es el Cabo de Favàritx.

    Su paisaje es completamente distinto al resto de la isla. Los tonos grises de la pizarra, el viento constante y los acantilados crean un entorno casi lunar que sorprende desde el primer momento.

    Llegar es muy sencillo desde Mahón siguiendo la carretera en dirección a Fornells y tomando el desvío señalizado hacia el faro. Si venís desde Ciudadela también hay varias opciones, aunque algunas recorren carreteras secundarias.

    Junto al faro se encuentra una pequeña laguna temporal llamada Cós des Síndic, protegida para evitar que los vehículos circulen sobre ella cuando permanece seca. Muy cerca también están las calas Presili y Tortuga, además de uno de los tramos del Camí de Cavalls.

    Existe una curiosa leyenda que dice que caminar sobre los charcos que se forman durante las noches de luna llena trae energía, fuerza y fertilidad.

    Yo, sinceramente, prefiero disfrutar del paisaje durante el día. Bastante impresionante es ya el lugar como para necesitar una leyenda más. 😄


    Arenal de Sa Mesquida

    Visitamos Sa Mesquida al atardecer y fue un broche perfecto para terminar el día.

    Esta playa, con forma de concha, está situada en un entorno muy apreciado por los aficionados al submarinismo gracias a la riqueza de sus fondos marinos.

    Nosotros simplemente nos sentamos un rato a contemplar el paisaje mientras caía el sol. Fue uno de esos momentos sencillos que hacen especial cualquier viaje.


    Arenal d’es Castell

    Nuestra última parada fue Arenal d’es Castell, una playa semiurbana muy popular entre las familias.

    A diferencia de otras calas más salvajes de Menorca, aquí encontraréis todos los servicios necesarios y un acceso muy cómodo. Sus aguas tranquilas y su amplia bahía la convierten en una buena opción para pasar unas horas de playa si viajáis con niños o simplemente buscáis un lugar donde relajaros sin complicaciones.

    Conclusión

    Menorca nos conquistó por su naturaleza, su historia y la tranquilidad con la que pudimos recorrerla en invierno. Es cierto que viajar en temporada baja implica encontrar algunos establecimientos cerrados, pero también permite disfrutar de la isla de una forma muy diferente, sin prisas y con una calma que en verano sería difícil encontrar.

    Si tuviera que quedarme con algunos lugares de este viaje, elegiría Ciudadela, el Faro de Cavallería, Monte Toro y el paisaje del Cabo de Favàritx. Pero, en realidad, creo que lo mejor de Menorca es recorrerla sin un plan demasiado rígido y dejarse sorprender por cada rincón.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • PARQUE NATURAL DE URKIOLA

    PARQUE NATURAL DE URKIOLA

    Se encuentra muy cerca de Bilbao a apenas 45 kilómetros y es una zona muy popular entre los bilbaínos tanto cuando hace bueno como cuando hay nieve e incluso hay una romería popular a su Santuario en Abadiño (cada 13 de Junio).

    En Urkiola se veneran a diferentes santos: Antón Abad (17 de enero) y Antonio de Padua (13 de junio). Cerca se sitúan las ermitas de Santa Apolonia y Santo Cristo.

    Tiene una superficie de 5955 hectáreas.

    Nosotros hicimos una escapada de un día desde nuestra casa a Urkiola acompañados de nuestros 🐶🐶

    En el Puerto de Urkiola para vuestra información encontraréis Toki Alai 1, Parketxe o centro de visitantes del parque natural. En la carretera vais a ver una señal que pone Santuario, no hay pérdida.

     

    El parque natural toma su nombre del Santuario de Urkiola edificado en honor a San Antonio Abad y San Antonio de Padua. No está muy claro cuándo se construyó y el edificio actual es del siglo XX.

    La ubicación es algo curiosa, cuando llueve y el agua repiquetea contra el tejado, ese agua  si cae por un lado van al Cantábrico y si cae por el otro al Mediterráneo.

    Delante del Santuario hay una gran piedra que tiene su propia leyenda.

    Se dice, se comenta que si das 7 vueltas a la misma puedes encontrar pareja o mantener la que ya tienes. Tanto si es verdad o mentira, lo desconozco pero ya es tradición y viene mucha gente a hacer el ritual.

    Igualmente en el exterior del edificio, hay tres elementos que simbolizan la vida de Vizcaya: el ancla representa la vida marinera; la laya (útil de labranza), la vida agrícola; y una turbina de ferrería, la industrial.

    Una de las cosas por las que más destaca el interior del Santuario 2 son por sus vidrieras, construidas en 1997.

    Dentro del parque se pueden hacer diversas rutas de senderismo, habiendo dos accesos: El puerto de Urkiola y el desfiladero de Atxarte.

    Os dejo un enlace para buscar rutas de senderismo 👟 https://es.wikiloc.com/rutas/senderismo/espana/pais-vasco/urkiola

    Una vez visitado el Santuario (al que no se puede entrar con perros), nosotros nos acercamos paseando al mirador de las tres cruces.

    Este paseo se le llama comúnmente el Vía Crucis.

     

    Atraviesa un hayedo, dejando atrás el Santuario y por delante tenemos el desfiladero de Atxarte y todo el valle del Duranguesado.

    Justo en el mirador tienes un cartel informativo de lo que estás viendo frente a tí.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

     

     

  • CUENCA: Casas Colgadas y Más

    CUENCA: Casas Colgadas y Más

    Cuenca pertenece a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y su historia se remonta al Paleolítico Superior. Está declarada Patrimonio de la Humanidad y, aunque sus famosas Casas Colgadas son su imagen más icónica, distan mucho de ser su único atractivo.

    1. Las Casas Colgadas
    2. Miradores y vistas imprescindibles
    3. Muralla y recorrido histórico
    4. Barrios con historia
    5. Lugares destacados
    6. Puente y Parador de San Pablo
    7. Otros rincones curiosos

    Durante nuestra escapada nos alojamos en la propia ciudad, frente al río, en un enclave espectacular entre las hoces del Huécar y del Júcar. La ciudad fue construida por los árabes tras el califato de Córdoba y protegida por una sólida muralla.


    Las Casas Colgadas

    Las Casas Colgadas, datadas en 1481, se sitúan en el casco antiguo, al borde de la Hoz del Huécar. Parte de estas viviendas están en voladizo, con grandes balcones asomados al vacío, apoyándose directamente sobre la roca. Actualmente albergan el Museo Español de Arte Abstracto.


    Miradores y vistas imprescindibles

    Desde el Parador Nacional parte una ruta (a pie o en coche) hacia el Cerro del Socorro, uno de los mejores miradores de Cuenca. La subida es algo agreste, pero merece la pena. A mitad del recorrido hay otro mirador y, en lo alto, se encuentra el monumento al Sagrado Corazón de Jesús.

    La ciudad histórica amurallada se divide en el recinto intramuros, el barrio del Castillo, San Antón y Los Tiradores.


    Muralla y recorrido histórico

    Cuenca estuvo rodeada por muralla y llegó a tener siete puertas hasta el siglo XIX. Hoy se conservan algunos caminos de ronda.

    Un recorrido clásico comienza en la Puerta de Huete, cruzando el puente de la Trinidad, continúa por la calle de Coches o Carros, la calle Alfonso VIII, llega a la Plaza Mayor y asciende por San Pedro y el Trabuco, finalizando en la Puerta del Bezudo, en los límites del antiguo castillo.


    Barrios con historia

    • Barrio del Castillo: la parte más alta de la ciudad, entre las hoces del Júcar y el Huécar. Desde aquí se obtienen vistas espectaculares del convento de San Pablo, las Casas Colgadas y el Puente de San Pablo. Se puede llegar en la línea 2 de autobús y hay una oficina de turismo cercana.
    • San Antón: barrio extramuros del siglo XIV, tradicionalmente habitado por olleros, alfareros y curtidores.
    • Los Tiradores: barrio periférico, situado sobre la ladera del cerro del Socorro, junto al río Huécar.

    Lugares destacados

    • Convento de la Merced, el Monasterio de los Franciscanos Descalzos y la Iglesia de El Salvador.
    • Torre de Mangana (siglo XVI), construida sobre un antiguo alcázar árabe. Marca la hora de la ciudad y es un excelente mirador.
    • Puente de San Antón (siglo XVIII), que sustituyó a uno de origen musulmán.
    • Antiguo Ayuntamiento, de finales del siglo XV, reconstruido en 1760.
    • Los llamados “rascacielos” de Cuenca, en la calle Alfonso VIII, cuya altura varía según la calle por la peculiar orografía.

    Puente y Parador de San Pablo

    El Puente de San Pablo, inaugurado en 1903, mide 100 metros de longitud y alcanza 60 metros de altura. Da vértigo, pero es totalmente seguro. Recomiendo cruzarlo de día y de noche, cuando la iluminación lo hace especialmente bonito.

    El Parador Nacional de Cuenca ocupa el antiguo convento de San Pablo, fundado por Juan del Pozo. Está situado sobre un promontorio sobre la Hoz del Huécar y es, sin duda, el mejor lugar para contemplar las Casas Colgadas.


    Otros rincones curiosos

    • Túnel de Alfonso VIII, de unos 90 metros, usado como refugio durante la Guerra Civil.
    • Paseo peatonal del río Huécar, que permite ver las Casas Colgadas desde abajo.
    • Mirador de Camilo José Cela, con vistas al Júcar y a los llamados “ojos de la mora”.
    • Santuario de Nuestra Señora de las Angustias, siempre abierto y gratuito, situado en la subida hacia las ruinas del castillo.

    Cuenca es una ciudad para caminarla sin prisas, mirar hacia arriba, hacia abajo… y aceptar que aquí la arquitectura desafía a la gravedad con total naturalidad.

    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Rutas y Sabores de La Alberca: Un Viaje Inolvidable

    Rutas y Sabores de La Alberca: Un Viaje Inolvidable

    La Alberca es una villa medieval ubicada en la Sierra de Francia, provincia de Salamanca. Destaca por su arquitectura tradicional conservada, sus arraigadas costumbres populares y una gastronomía típica basada en platos locales como las patatas meneás y el hornazo.

    Junto al municipio se encuentra el Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia. Este entorno alberga el Monasterio del Desierto de San José y ofrece rutas de senderismo a través de cañones y paisajes naturales, destacando el trayecto hacia la cascada del Chorro de las Batuecas.

    Esta villa salmantina tiene su origen en la Edad Media y se encuentra en plena Sierra de Francia, al sur de la provincia de Salamanca, a más de 1.040 metros sobre el nivel del mar.

    La Alberca es uno de los destinos más turísticos de la provincia, y no es para menos: es un lugar precioso a nivel arquitectónico, con calles estrechas, balconadas de madera y soportales que te hacen sentir en otra época.

    Su nombre es de origen árabe y significa “depósito de agua”, algo muy acorde con su entorno natural.


    🏛️ Un pueblo con historia

    La Alberca fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1940, siendo uno de los pueblos mejor conservados de Castilla y León.

    Como curiosidad, durante la segunda mitad del siglo XV, un batallón portugués invasor fue derrotado por las propias aldeanas del pueblo. Como símbolo de aquella victoria, aún se conserva el pendón que les arrebataron.

    Otra tradición muy llamativa es la del “marrano de San Antón”. Durante meses, un cerdo pasea libremente por las calles del pueblo siendo alimentado por los vecinos. El 17 de enero, día de San Antón, se sortea en una rifa popular. Sí, tal cual… cosas que solo pasan en sitios con tanta historia 😊


    🍴 Qué comer en La Alberca

    Aquí se come muy, muy bien, así que si eres de buen comer… vas a disfrutar 😏

    Te recomiendo probar:

    • Patatas meneás (o revolconas)
    • Hornazo: una especie de empanada rellena de huevo, chorizo y jamón, horneada y contundente

    Son platos tradicionales que forman parte de la esencia de la gastronomía salmantina.


    🌿 Naturaleza cerca: Las Batuecas

    Muy cerca se encuentra el espectacular Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia, un lugar perfecto si te apetece combinar turismo rural con naturaleza.

    Dentro del parque visité el Monasterio del Desierto de San José de Las Batuecas, fundado en 1599.

    Quedó en ruinas en 1836 y fue restaurado en 1950. A día de hoy, una pequeña comunidad de frailes carmelitas sigue viviendo allí, lo que le da un ambiente muy especial.


    💦 Ruta al Chorro de las Batuecas

    Desde el monasterio comienza una ruta muy recomendable hasta el Chorro de las Batuecas, una cascada preciosa escondida en plena naturaleza.

    • ⏱️ Duración: 3-4 horas
    • 📏 Distancia: unos 9 km ida y vuelta
    • 🥾 Dificultad: baja-media

    El recorrido atraviesa el cañón formado por el río Batuecas, con paisajes muy bonitos durante todo el camino.

    El monasterio está situado a los pies del puerto de montaña llamado “El Portillo”. Si vienes desde La Alberca, tendrás que cruzarlo y, tras varias curvas, lo verás a la derecha cuando ya estés descendiendo.

    El coche se puede dejar en un aparcamiento que hay unos 500 metros más adelante.


    💛 Conclusión

    La Alberca es uno de esos lugares que combinan historia, gastronomía y naturaleza en un mismo viaje.

    Perfecto para una escapada tranquila, para perderse entre sus calles o para desconectar en plena montaña.

    Y si encima le sumas buena comida… poco más se puede pedir 😉


    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘