Uno de mis platos preferidos es la crema de calabaza pero la casera, la que he comido con mis padres toda la vida, la del super no está mal pero no es lo mismo y creo que me entendéis. Os voy a dejar ideas de cómo se cocina en mi casa, ya me diréis si vosotros también la hacéis así o con alguna variante, estoy ávida para más ideas.
Su sabor suave, la textura cremosa y el toque dulce natural de la calabaza la convierten en una receta perfecta para los días frescos. Además, es muy fácil de preparar.
Ingredientes
- 1 trozo de calabaza
- 1 calabacín
- 2 patatas
- 2 quesitos
- 1 cucharada de margarina
- Sal al gusto
- Agua hirviendo
Cómo preparar crema de calabaza
- Corta la calabaza y el calabacín en trozos pequeños, más o menos del tamaño de una nuez.
- Pela las patatas y añádelas junto al resto de ingredientes en una olla con agua hirviendo.
- Cocina todo hasta que las verduras estén bien tiernas.
- Retira del fuego y tritura hasta conseguir una textura suave y cremosa.
- Vuelve a poner la crema a fuego muy bajo unos minutos para que quede bien integrada y caliente antes de servir.
Algunas variaciones, al gusto de cada un@
- Puedes añadir un chorrito de nata o leche evaporada.
- Si quieres un sabor más intenso, prueba a asar la calabaza antes de cocerla.
- Un poco de pimienta negra o nuez moscada le da un toque delicioso.
- Acompañada con picatostes o semillas tostadas queda espectacular.
Curiosidades
La crema de calabaza tiene sus raíces en las antiguas sopas y purés elaborados con esta hortaliza, cultivada desde hace miles de años en América. Civilizaciones precolombinas como mayas y aztecas ya utilizaban la calabaza en su alimentación diaria. Tras la llegada de este alimento a Europa, comenzó a incorporarse a recetas tradicionales y, con el tiempo, surgieron las cremas de verduras tal y como las conocemos hoy.
En muchos países la sopa o crema de calabaza se convirtió en un plato típico de otoño e invierno por ser nutritivo, económico y muy reconfortante. Actualmente existen versiones en todo el mundo, desde recetas más clásicas hasta variantes modernas con especias, quesos o incluso marisco.
Es perfecta para una cena ligera o para entrar en calor en los meses fríos, demuestra que con pocos ingredientes se pueden preparar platos realmente deliciosos.
Compartir vuestras variantes, os leo.
Gracias por leerme.
Espero que os haya gustado 😘😘

