He estado en Lourdes al menos dos veces.
La primera fue cuando era menor de edad, con el colegio, para asistir al tradicional Viacrucis nocturno.
La segunda, ya de adulta, acompañando a mi madre, que siempre ha sido muy creyente. Desde que fallecieron mi padre y una de mis hermanas, su fe se ha intensificado. Lourdes era un sitio que deseaba profundamente visitar.
Lourdes está situada en el suroeste de Francia. Se encuentra en la región de Occitania, a orillas del río Gave de Pau. Es conocida mundialmente por ser uno de los centros de peregrinación católica más importantes.
Esto se debe a que la Virgen María se apareció a la joven Bernadette Soubirous en 1858. Fue en la Gruta de Massabielle.
Recuerdo que en aquella primera visita escolar me empapé del fervor religioso que inunda la ciudad. Y cómo no, volví cargada con los souvenirs clásicos. Llevé una medalla de la aparición y la botellita con forma de Virgen. Esta última estaba rellena de agua del manantial. También tenía un rosario fosforito ideal para rezar a oscuras y muchos otros recuerdos.
Vengo de una familia educada en la religión católica. Mi padre estudió con los Escolapios. Mi hermano estudió en un colegio de curas. Mis hermanas y yo asistimos a un colegio de monjas.
En mi caso, el Bachillerato lo hice en un instituto público. Cuando tuve la opción entre Ética y Religión, elegí Ética. Así que todo lo relacionado con la religión siempre me ha sido familiar, aunque no necesariamente devocional.
No quiero faltar al respeto a quienes creen. Sin embargo, no puedo evitar ver la otra cara de Lourdes. Es una maquinaria comercial perfectamente engrasada alrededor del milagro. Unos buscan llenar el alma y otros el bolsillo.
Lourdes recibe entre 3 y 6 millones de visitantes al año. Por eso, se convierte en un punto clave del mapa de la fe. Está junto con Fátima, Santiago o el Vaticano.

Los lugares imprescindibles son muchos, pero si vas, empieza por la Gruta de Massabielle, donde tuvieron lugar las 18 apariciones. La palabra «Massabielle» proviene del occitano y significa «vieja roca». Allí, miles de peregrinos hacen cola para tocar en silencio la roca donde se apareció la Virgen.
Es emocionante. También es donde ves cómo conviven la devoción y el negocio. Hay gente rezando mientras otras comentan como si estuvieran en la cola del supermercado. Existen tiendas de recuerdos pegadas al Santuario. Incluso hay velas que «se ofrecen» a cambio de donativos fijos.
Y hablando de velas: el gran soporte de velas frente a la Gruta es de pago. Lo presentan como una ofrenda voluntaria. Puedes incluso hacer tu donación online para que un voluntario la encienda por ti (https://www.lourdes-france.org/es).
Dentro de la Gruta está el manantial sagrado, cuya agua es potable y segura. Se canaliza a fuentes donde puedes beber o rellenar tu botellita con forma de Virgen.
También se usa en los baños. Algunos peregrinos se sumergen ahora de forma individual desde el COVID, con todas las medidas de higiene. No está permitido lucrarse con esta agua. Sin embargo, eso no impide que encuentres su versión en spray corporal en algunas tiendas.
Se celebran misas al aire libre y se reza el rosario varias veces al día.
Pero si hay algo que recomiendo con el corazón, es la procesión mariana con antorchas. Se lleva a cabo cada noche a las 21:00 entre abril y octubre.
Aunque no seas creyente, es difícil no conmoverse con ese mar de luces. Los cantos del Ave María en distintos idiomas también conmueven. Además, la imagen de la Virgen llevada en andas es impactante. Yo fui con el colegio, y lo tengo grabado. Con mi madre no llegamos a tiempo, y me dio mucha pena.
Consejo: abrígate bien. Llega pronto. Compra la antorcha con protector de viento. Así evitarás que se te apague a la primera de cambio.
Si llueve, la procesión se traslada a la Basílica subterránea San Pío X.
La Basílica exteriormente recuerda un poco al castillo de Disney (sí, lo dije). En su interior hay tres templos principales:
- Basílica del Rosario: la primera, con estilo neogótico y 15 capillas dedicadas a los misterios del rosario.
- Basílica de la Inmaculada Concepción o «superior»: de estilo neorrománico, construida entre 1876 y 1889.
- Basílica subteránea de San Pío X: inaugurada en 1958, con estilo neobizantino y capacidad para 20.000 personas.
Para no perderte, puedes descargarte una audioguía digital en tu móvil (desde 2 €), en español y otros idiomas. Incluye las tres basílicas, la Gruta y otras zonas del Santuario. Se reserva online y se puede escuchar sin conexión.
También puedes visitar la casa natal de Bernadette, conocida como «Moulin de Boly», en la calle Petit-Fossé nº 2. Está a unos 10 minutos del Santuario. Y aquí va mi anécdota: llevaba una camiseta un poco holgada y al agacharme se me hacía bolsa. Las monjas me echaron una buena bronca. Mi madre, que iba conmigo, se quedó a cuadros. Consejo: ve vestida con respeto, sobre todo si vas en grupo o en temporada alta.
Otras rutas a pie no tan conocidas que puedes hacer por Lourdes:
*Desde la estación de tren de Lourdes hacia el Santuario siguiente el Boulevard de la Grotte.
*Cruzando la Puerta de Saint-Michel y el puente Saint-MIchel, ambos están construidos en el siglo XIX para facilitar el acceso a los peregrinos.
**Justo enfrente de la basílica, la estatua de la Virgen Coronada es punto habitual de encuentro. Desde allí, puedes iniciar la Vía Crucis de los Espelugues. Hay 115 esculturas repartidas en un sendero de unos 1 km entre la basílica y la colina adyacente.
**Château fort de Londres. Sube hasta el antiguo castillo fortaleza sobre la ciudad y disfruta de vistas panorámicas únicas del valle y las montañas. También puedes visitar su museo regional (€7 entrada).
**Pic du Jer. Si tienes energías, toma el funicular hasta los 951 m de altura para una vista panorámica. Hay caminos botánicos y rutas para caminar por la cima. Regresa en funicular o bajando a pie si te apetece.
Fuera del Santuario, Lourdes parece un gran bazar religioso. Las calles están llenas de tiendas con rosarios de todos los colores. Hay botellas con forma de Virgen, escapularios, estampitas, manteles bordados, y hasta versiones brillantes y fluorescentes de casi todo.
Sí, Bernardette era humilde. Sin embargo, vivimos en una sociedad capitalista. El sistema que acoge a millones de personas necesita sostenerse. Así que la fe se convive con el negocio, para bien o para mal.
Lo más importante: mi madre estaba feliz. Vio la Gruta, rezó en los lugares que siempre había soñado visitar y se le notaba la paz. Yo lo viví desde un punto de vista más analítico, viendo las dos caras. Pero sin duda es un lugar que te remueve por dentro, creas o no creas.
Y eso Lourdes lo tiene: algo que no se puede explicar del todo con palabras, pero que se siente. Y a veces, eso es más milagroso que cualquier agua bendita.
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Gracias por leerme.
Espero que os haya gustado 😘😘


