Etiqueta: turismo de naturaleza

  • Guía del Parque de Armentia en Vitoria-Gasteiz

    Guía del Parque de Armentia en Vitoria-Gasteiz

    El Parque de Armentia es un espacio natural del Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz, accesible a pie o en bicicleta desde el centro urbano. Sus más de cien hectáreas de bosque albergan senderos e itinerarios que permiten disfrutar de la naturaleza en cualquier época del año.

    El entorno alberga la Basílica de San Prudencio, un destacado templo románico del siglo XII. Además de su patrimonio histórico, el parque acoge la tradicional romería patronal de abril y dispone de zonas señalizadas para el paseo con perros.

    Otra opción que os puedo recomendar si estáis en Vitoria-Gasteiz es acercaros hasta el Parque de Armentia, uno de los espacios naturales que forman parte del Anillo Verde de la ciudad.

    Es una buena alternativa para quienes quieran combinar un paseo por Vitoria con un rato de naturaleza, ya que se puede llegar caminando o en bicicleta desde el centro de la ciudad.

    Cómo llegar al Parque de Armentia

    Una de las opciones más bonitas es comenzar el recorrido en el Parque de la Florida y continuar por el Paseo de la Senda.

    Este paseo histórico atraviesa una zona arbolada y permite contemplar algunas de las antiguas mansiones y palacios de Vitoria-Gasteiz. El recorrido continúa hasta llegar a la Basílica de San Prudencio, en Armentia.

    La ruta hasta la basílica tiene unos 4,5 kilómetros y una duración aproximada de una hora. El Ayuntamiento la incluye entre sus rutas recomendadas y señala que se realiza por camino afirmado.

    Una vez llegamos al Parque de Armentia podemos continuar por los diferentes senderos que recorren el bosque y elegir entre distintos itinerarios.

    El bosque tiene una superficie arbolada de unas 104 hectáreas, con el quejigo como especie predominante, además de hayas, encinas, arces, avellanos, fresnos y otras especies. También es un espacio con bastante variedad de fauna.

    La Basílica de San Prudencio

    Uno de los grandes atractivos de esta visita es la Basílica de San Prudencio, un templo románico del siglo XII y uno de los ejemplos más importantes del románico vasco.

    La actual basílica se levantó sobre los restos de un templo anterior y sufrió una importante reforma en el siglo XVIII, aunque todavía conserva elementos medievales de gran interés.

    En su exterior destacan algunos restos de la antigua portada y, en el interior, los capiteles decorados con motivos vegetales, animales y escenas de luchas entre caballeros y centauros. También merece la pena fijarse en los canecillos de la iglesia.

    Armentia tuvo además una gran importancia histórica. Durante la Alta Edad Media fue uno de los principales centros religiosos de Álava y su templo llegó a ser considerado la primera catedral del País Vasco. También fue un lugar importante en las antiguas comunicaciones, por donde pasaban caminos vinculados tanto al Camino de Santiago como a las antiguas rutas romanas.

    ¿Se puede ir con perros?

    Sí, es un lugar estupendo para disfrutar de la naturaleza con nuestro perro, pero hay que tener en cuenta la normativa.

    En el Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz los perros deben ir atados para evitar molestias a la fauna y proteger el entorno, excepto en las zonas que están específicamente señalizadas para su libre esparcimiento.

    El propio Parque de Armentia dispone de una zona habilitada para perros, por lo que es importante respetar las zonas señalizadas y llevarlo con correa durante el resto del recorrido. Además, durante las fiestas y determinados eventos tampoco pueden permanecer sueltos en las zonas verdes autorizadas.

    Mejor época para visitar Armentia

    Se puede visitar durante todo el año, pero personalmente creo que primavera y otoño son especialmente bonitas.

    En primavera encontraremos el bosque más verde y podremos disfrutar de temperaturas agradables para caminar. El otoño, por su parte, tiene el atractivo añadido de los colores que adquiere el bosque con el cambio de las hojas.

    El verano también puede ser una buena opción para dar un paseo, especialmente evitando las horas centrales del día. En invierno el paisaje tiene otro encanto y, al tratarse de un recorrido cercano a Vitoria-Gasteiz, puede ser una alternativa sencilla para salir a caminar cuando el tiempo acompaña.

    Fiestas de San Prudencio

    Si tenéis la oportunidad de visitar Armentia a finales de abril, coincidiréis con una de las celebraciones más importantes de Álava: las fiestas de San Prudencio, patrón del territorio.

    La víspera, el 27 de abril, se celebra la tradicional Retreta de San Prudencio en Vitoria-Gasteiz, que marca el comienzo de las fiestas.

    El día grande es el 28 de abril, cuando se celebra la tradicional romería hasta la Basílica de San Prudencio. Las campas de Armentia se llenan de ambiente festivo, con actividades, música, actos tradicionales y propuestas gastronómicas.

    Y si hablamos de gastronomía, en estas fechas hay dos productos especialmente tradicionales: los perretxikos y los caracoles, platos muy ligados a la celebración de San Prudencio en Álava.

    Es una época muy especial para conocer Armentia, aunque también hay que tener en cuenta que encontraremos bastante más gente que durante el resto del año.

    Una escapada fácil desde Vitoria-Gasteiz

    El Parque de Armentia me parece una opción muy interesante para completar una visita a Vitoria-Gasteiz. No hace falta alejarse de la ciudad para encontrar un entorno natural donde caminar, hacer una ruta en bicicleta o simplemente disfrutar de un paseo tranquilo.

    Además, podemos combinar naturaleza, historia y patrimonio en una misma excursión, desde el Parque de la Florida y el Paseo de la Senda hasta la Basílica de San Prudencio y el bosque de Armentia.

    Si queréis descubrir más rutas por la provincia, podéis consultar también la web de Rutas Verdes de Álava, donde encontraréis diferentes itinerarios para recorrer el territorio.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • MIRADOR DE VALCABADO, flotando sobre el vacío

    MIRADOR DE VALCABADO, flotando sobre el vacío

    El Mirador de Valcabado, ubicado en la plataforma caliza de La Lora en Palencia, ofrece vistas panorámicas del valle de Valderredible y sus bosques. Situado a más de 1.200 metros de altitud, forma parte del Geoparque Mundial UNESCO Las Loras y del espacio natural de Covalagua.

    Se puede acceder fácilmente en coche desde Revilla de Pomar o mediante rutas senderistas. La primavera y el otoño son las mejores estaciones para ir. Dada su altura y exposición al viento, se aconseja precaución, siendo recomendable combinar la visita con la cercana Cueva de los Franceses.

    Uno de los lugares que más me impresionó de esta zona fue el Mirador de Valcabado, situado en el borde del páramo de La Lora de Valdivia, a unos 1.224 metros de altitud. Es un auténtico balcón natural sobre el valle de Valderredible y uno de esos lugares en los que el paisaje parece no tener fin.

    La plataforma del mirador se asoma directamente al vacío y, al caminar sobre ella, se produce una sensación muy curiosa, casi como si estuvieras flotando sobre el paisaje. Y aquí tengo que reconocer algo: para mí la experiencia fue bastante más intensa de lo que esperaba.

    El día que fui hacía muchísimo viento y, además, tengo vértigo. La combinación de altura, viento y esa plataforma suspendida sobre el precipicio hizo que lo pasara realmente mal. Me costó acercarme y permanecer allí, aunque finalmente conseguí disfrutar de las vistas y, por supuesto, hacer alguna foto para recordar el momento. Si tienes vértigo como yo, mi consejo es que vayas con calma y no te fuerces a acercarte al borde: el paisaje se disfruta igualmente desde las zonas más alejadas.

    El paisaje de La Lora

    Desde aquí se contempla un paisaje espectacular. En las laderas del páramo se extiende un auténtico mar verde, formado principalmente por hayedos y robledales, con pinares en algunas zonas. El contraste entre estos bosques y la superficie más abierta y elevada del páramo resulta especialmente llamativo.

    Al levantar la mirada hacia el horizonte aparece el enorme valle de Valderredible. En días despejados se pueden distinguir numerosos pueblos repartidos entre Palencia, Burgos y Cantabria, y también algunas de las cumbres de la Montaña Palentina y de la Cordillera Cantábrica. Las vistas son especialmente amplias porque el mirador se encuentra precisamente en el borde de la gran plataforma caliza de La Lora.

    El lugar forma parte del entorno del Geoparque Mundial UNESCO Las Loras y del espacio natural de Covalagua, una zona donde el paisaje está muy marcado por la roca caliza y los procesos kársticos.

    Cómo llegar al Mirador de Valcabado

    Si quieres llegar en coche, la referencia más sencilla es Revilla de Pomar, en la provincia de Palencia.

    Desde Aguilar de Campoo hay que tomar la N-627 en dirección Burgos. Después de aproximadamente 8 kilómetros se toma el desvío hacia Pomar de Valdivia, siguiendo las indicaciones hacia la Cueva de los Franceses. Una vez atravesado Pomar de Valdivia, se continúa hacia Revilla de Pomar y, desde allí, se sigue la carretera local PP-6222 hacia la zona de la Cueva de los Franceses y el Mirador de Valcabado.

    La carretera termina prácticamente en esta zona, por lo que es una opción bastante cómoda si no quieres hacer una ruta larga a pie. El mirador dispone de zona de aparcamiento en las inmediaciones.

    Otra posibilidad es llegar caminando desde Revelillas, en el valle de Valderredible. Desde esta localidad existen rutas señalizadas que ascienden hacia el páramo de La Lora, pasando por zonas de robledal y hayedo hasta alcanzar la parte alta y continuar hacia el Mirador de Valcabado.

    Si tienes tiempo, merece mucho la pena combinar la visita con la Cueva de los Franceses, que se encuentra muy cerca del mirador, y con alguno de los senderos del entorno, como los que llevan hacia el Pozo de los Lobos o atraviesan el hayedo.

    ¿Se puede ir con perro?

    En principio, sí es un entorno muy apropiado para visitar con perro, especialmente si se plantea como paseo o ruta por el entorno natural. De hecho, existen recorridos de senderismo por La Lora en los que se realiza la ruta con perros.

    Eso sí, yo tendría especial precaución en la zona del mirador. El terreno está expuesto y hay un cortado importante, por lo que llevaría al perro controlado y preferiblemente con correa, sobre todo si hace viento, hay niebla o el animal tiende a acercarse a los bordes.

    Si vas a hacer alguna de las rutas que atraviesan el hayedo o el páramo, conviene además llevar agua y tener en cuenta que no siempre tendrás cobertura o servicios cerca.

    ¿Cuál es la mejor época para ir?

    Para disfrutar realmente del Mirador de Valcabado, yo elegiría primavera y otoño. En primavera el paisaje recupera el verde y los bosques están especialmente bonitos, mientras que en otoño los hayedos y robledales aportan una variedad de colores espectacular.

    El verano también es una buena época para caminar, pero puede resultar menos atractivo si buscas el máximo esplendor de los bosques. Además, en algunos puntos del entorno de Covalagua el agua depende mucho de las lluvias y del deshielo.

    El invierno puede ofrecer días de una visibilidad extraordinaria, pero hay que tener más cuidado con el frío, la nieve, el hielo y el estado de las carreteras y caminos.

    Y hay algo que aprendí por experiencia: no solo hay que mirar la previsión de lluvia. El viento también es muy importante en este mirador. Al encontrarse en un borde elevado y completamente expuesto, un día con mucho viento puede cambiar por completo la experiencia. Si tienes vértigo, como yo, elegiría un día tranquilo y despejado.

    Mi recomendación

    Si vas a acercarte hasta aquí, yo reservaría al menos medio día para recorrer el entorno. Puedes combinar Revilla de Pomar, Covalagua, la Cueva de los Franceses y el Mirador de Valcabado, y si te apetece caminar, añadir alguna de las rutas por el páramo y los hayedos.

    Para mí, Valcabado se queda como uno de esos lugares que impresionan por su paisaje, pero también como un pequeño reto personal. No disfruté demasiado del momento de asomarme al vacío por culpa del vértigo y del viento, pero precisamente por eso recuerdo esta visita con especial intensidad.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • PLAYA DE CALDEBARCOS

    PLAYA DE CALDEBARCOS

    La playa de Caldebarcos, ubicada en el municipio de Carnota, destaca por su entorno natural preservado y su tradición marinera. Este espacio de la Costa da Morte alberga un valioso ecosistema de dunas y marismas que sirve de refugio a diversas especies de aves protegidas.

    Integrada en el arenal más extenso de Galicia, dispone de servicios básicos y zonas recreativas. El acceso con mascotas está regulado durante el verano, y se aconseja consultar el horario de mareas para transitar con seguridad por la desembocadura del río Vadebois.

    Playa de Caldebarcos

    La playa de Caldebarcos es una de esas playas que todavía conservan un aire bastante salvaje y natural. Se encuentra en el municipio de Carnota, en plena Costa da Morte, y forma parte del enorme sistema arenoso que se extiende por este tramo de costa.

    Es una playa tranquila, de arena blanca y fina, rodeada de dunas y con unas preciosas vistas hacia el Monte Pindo. Además, su entorno natural hace que la visita sea mucho más que un simple día de playa.

    En 2008 fue reconocida internacionalmente por la revista alemana Traum Strände como una de las cien mejores playas del mundo.

    Un poco de historia

    Caldebarcos está estrechamente ligado a la tradición marinera de Carnota. La parroquia de San Mamede, a la que pertenece este lugar, conserva numerosas construcciones relacionadas con la actividad pesquera y marítima.

    En el litoral de Caldebarcos todavía se pueden encontrar numerosas casetas de pescadores, utilizadas tradicionalmente para guardar aparejos y otros utensilios relacionados con el trabajo en el mar. El Concello de Carnota señala que se contabilizan más de treinta casetas bordeando este tramo de costa, algunas de ellas restauradas para poner en valor este patrimonio marinero.

    También existieron aquí fábricas de salazón del siglo XIX, construidas por empresarios catalanes para salar y conservar el pescado. La industria de la salazón tuvo una gran importancia en diferentes puntos de la costa de Carnota.

    Muy cerca de la desembocadura se conservan además los restos de la llamada Casa do Sal, un antiguo almacén relacionado con las mercancías que llegaban por mar. El propio nombre nos recuerda la importancia que tuvo la sal en la conservación y comercialización del pescado.

    A Boca do Río y el río Vadebois

    El nombre de esta zona está muy relacionado con la desembocadura del río Vadebois, conocida como A Boca do Río.

    Aquí el río se encuentra con el Atlántico y, dependiendo de la marea, el agua del mar entra en las marismas y lagunas y vuelve a salir cuando baja la marea. Este movimiento de agua genera fuertes corrientes, por lo que hay que tener especial precaución y no confiarse aunque el agua parezca tranquila.

    Desde esta zona tenemos además unas vistas magníficas del Monte Pindo y de todo el gran arco de arena de Carnota.

    Un espacio natural de gran valor

    Uno de los mayores atractivos de Caldebarcos es precisamente su entorno.

    Desde Punta dos Remedios hasta Punta de Caldebarcos encontramos diferentes ecosistemas: el arenal, las dunas, la zona intermareal y las marismas de Caldebarcos.

    Las dunas y marismas forman un espacio de gran riqueza ecológica, con lagunas y zonas húmedas donde encuentran alimento y refugio numerosas aves, especialmente aves migratorias y limícolas. En este entorno también se encuentra uno de los pocos lugares de Galicia donde nidifica el chorlitejo patinegro.

    Por eso, aunque nos apetezca caminar por todas partes, es importante respetar las zonas señalizadas y no atravesar las dunas fuera de los pasos habilitados.

    Una playa enorme

    El gran arenal de Carnota tiene aproximadamente 7 kilómetros de longitud y está considerado el más largo de Galicia. A lo largo de este gran arco arenoso recibe diferentes nombres según la zona, entre ellos Caldebarcos, San Mamede, Carnota, O Cancelo o Mar de Lira.

    La playa tiene forma de media luna y, cuando baja la marea, su extensión resulta realmente impresionante.

    En la zona encontramos servicios como duchas y lavapiés y, durante el verano, algunos establecimientos donde comprar bebidas y helados. También hay merenderos, parque infantil y zonas de aparcamiento.

    ¿Se puede ir con perros?

    Sí, pero hay que tener muy en cuenta la normativa municipal.

    En todo el municipio de Carnota, desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre, el acceso de animales domésticos a las playas está permitido únicamente entre las 22:00 y las 11:00 horas del día siguiente, siempre que se cumplan las condiciones reglamentarias.

    Por tanto, si vais con vuestro perro en verano, podéis disfrutar de la playa con él a primera hora de la mañana o por la noche, pero no durante las horas centrales del día.

    Fuera de ese periodo —del 1 de octubre al 31 de mayo— no se aplica esa restricción horaria estival, aunque debemos seguir cumpliendo las normas generales de convivencia, llevar al perro bajo control y recoger siempre sus necesidades.

    En una zona tan sensible ambientalmente como esta, además, merece la pena ser especialmente cuidadosos con los perros y evitar que entren en las zonas de dunas, marismas o espacios donde pueda haber aves.

    ¿Cuál es la mejor época para visitarla?

    Para disfrutar de la playa, finales de primavera y principios de otoño me parecen una época especialmente interesante: suele haber menos gente que en pleno verano y podemos disfrutar con más tranquilidad del paisaje.

    Si nuestra intención es bañarnos y aprovechar los servicios de temporada, el verano es lógicamente la época más apropiada, pero hay que tener presente que también encontraremos más visitantes y que, si vamos con perro, tendremos que respetar el horario establecido.

    Para caminar y conocer el entorno, elegiría un día de buen tiempo y, sobre todo, consultaría previamente las mareas.

    Un detalle muy importante: las mareas

    Aquí las mareas no son un detalle menor.

    Si queremos caminar por la zona de A Boca do Río o recorrer el entorno, debemos consultar el horario de las mareas antes de empezar. El propio Concello de Carnota advierte de que con marea alta resulta difícil transitar por algunos tramos, especialmente para cruzar A Boca do Río.

    Además, como ya he comentado, las corrientes en la desembocadura pueden ser fuertes debido al movimiento de una gran cantidad de agua. Así que no recomendaría bañarse en esta zona aunque aparentemente parezca tranquila.

    Mi consejo es disfrutar del paisaje, caminar por las zonas habilitadas y dejar la parte del baño para las zonas de playa adecuadas y vigiladas.

    Mi recomendación

    Si vais por esta zona de la Costa da Morte, yo reservaría un rato para acercarme a Caldebarcos y recorrer tranquilamente el entorno.

    La combinación de playa, dunas, marismas, río, tradición marinera y las vistas al Monte Pindo hace que sea un lugar muy especial.

    Y si tenéis tiempo, merece la pena acercarse hasta A Boca do Río con la marea adecuada. El paisaje cambia completamente según sube o baja el mar y es, sin duda, una de las imágenes más bonitas de este tramo de la costa gallega.

    Coordenadas GPS:
    42º 50′ 25.8″ N – 9º 06′ 29.1″ W

    Acceso:
    Saliendo de Carnota en dirección a Corcubión por la carretera C-550, aproximadamente a 15 kilómetros encontraremos un desvío a mano izquierda hacia Caldebarcos. La entrada puede pasar bastante desapercibida, así que conviene ir atentos.

    Y un último consejo: si vais en coche en temporada alta, no apuréis hasta el último momento para buscar aparcamiento y, sobre todo, respetad los espacios naturales. Estamos ante un ecosistema muy valioso y bastante frágil.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • ACANTILADOS DE PUNTA GALEA

    ACANTILADOS DE PUNTA GALEA

    El Paseo de La Galea en Getxo es un recorrido costero acondicionado que conecta Algorta con Aizkorri a lo largo de los acantilados. Entre sus puntos de interés destacan el histórico Molino de Aixerrota, las ruinas del Fuerte de La Galea, el faro actual y diversos miradores panorámicos.

    El camino está totalmente pavimentado y es apto para peatones y ciclistas. La zona alberga eventos como el Concurso Internacional de Paellas y pruebas de surf. Cuenta con medidas de seguridad junto a los acantilados, aparcamientos, servicios públicos y normas específicas para el acceso con perros.

    El Paseo de La Galea, en Getxo, es uno de esos lugares en los que podemos combinar un paseo tranquilo junto al mar con naturaleza, historia y unas vistas espectaculares de la costa vasca.

    El recorrido comunica Algorta con Aizkorri, bordeando los acantilados de La Galea y pasando por algunos de los lugares más conocidos de esta zona.

    ¿Cómo llegar al Paseo de La Galea?

    Podemos llegar fácilmente en coche, autobús o metro. Si utilizamos el metro, una de las opciones es bajarnos en Bidezabal, desde donde podemos dirigirnos hacia La Galea.

    Si vais en coche, mi recomendación es aparcar en el parking de Punta Galea, después de pasar el Molino de Aixerrota. De esta manera podemos dejar el coche y comenzar el paseo cómodamente.

    No tiene pérdida. Tanto si utilizamos el GPS como si nos fijamos en las señales de tráfico, encontraremos indicaciones hacia La Galea. Es un paseo muy conocido y frecuentado.

    Además, a la altura del Molino de Aixerrota hay dos baños automáticos de uso gratuito, algo que siempre viene bien cuando vamos a pasar unas horas por la zona.

    Actualmente, el recorrido está acondicionado con pavimento de cemento, por lo que resulta bastante cómodo para caminar. También es habitual encontrarnos con personas corriendo o paseando en bicicleta.

    El Molino de Aixerrota

    El Molino de Aixerrota fue construido en 1726 y se encuentra situado sobre los acantilados de La Galea. Actualmente es uno de los símbolos más reconocibles de Getxo.

    El nombre Aixerrota procede del euskera y significa literalmente “molino de viento”.

    El interior del molino fue restaurado y durante un tiempo se utilizó como espacio para una pequeña galería de arte local. La entrada es gratuita.

    Junto al molino hubo durante años un restaurante que, como tantos otros establecimientos, no pudo superar las dificultades que llegaron con la pandemia de COVID-19. Una pena, porque la ubicación era privilegiada.

    Concurso Internacional de Paellas de Aixerrota

    Si visitáis la zona alrededor del 25 de julio, coincidiendo con las fiestas de Santiago, podéis encontraros con uno de los acontecimientos gastronómicos más conocidos de Getxo: el Concurso Internacional de Paellas de Aixerrota.

    Este concurso comenzó en 1956. En sus primeras ediciones se celebraba en las campas de Aizkorri, pero posteriormente, con la reforma de la zona y la construcción de un aparcamiento, pasó a celebrarse en Aixerrota.

    Lo que comenzó como un concurso de participación local fue adquiriendo cada vez mayor popularidad hasta convertirse en un acontecimiento de carácter internacional.

    Si queréis conocer su historia con más detalle, podéis consultar este artículo de GetxoSari: Historia del Concurso de Paellas de Aixerrota.

    Un paseo para disfrutar del mar

    El Paseo de La Galea está acondicionado y es muy frecuentado por personas de todas las edades. Actualmente, todo el recorrido está pavimentado con cemento, por lo que podemos caminar cómodamente.

    No es extraño encontrarnos con gente haciendo deporte, corriendo, paseando o utilizando la bicicleta.

    A lo largo del recorrido tenemos zonas verdes, bancos y papeleras, además de numerosos puntos desde los que contemplar el Cantábrico.

    ¿Se puede ir con perros?

    Sí, aunque hay que tener en cuenta la normativa y las zonas concretas en las que pueden ir sueltos.

    En determinadas zonas, los perros pueden estar sueltos desde las 16:00 hasta las 11:00 horas. Fuera de esos horarios deberán ir sujetos.

    En el caso de los perros considerados potencialmente peligrosos, deben ir siempre atados y cumplir las condiciones establecidas para este tipo de animales.

    Por tanto, si vais con vuestro perro, lo mejor es fijarse en la señalización de cada zona y respetar las restricciones existentes.

    El Fuerte de La Galea

    Continuando el recorrido llegamos a la zona del Fuerte de La Galea, también conocido como Castillo del Príncipe.

    Fue construido en 1742 y actualmente se encuentra en ruinas. Formaba parte del sistema defensivo de la Bahía del Abra, junto con las baterías situadas en la zona de Zierbena.

    Curiosamente, nunca llegó a tener un uso militar continuado y en 1782 fue reconvertido en faro.

    A lo largo de su historia sufrió diferentes ataques y destrucciones, aunque también fue reconstruido en varias ocasiones. En 1947, el Ministerio de Defensa cedió el fuerte al Ayuntamiento de Getxo.

    Actualmente podemos contemplar los restos de sus muros, el foso y las 14 troneras destinadas a los cañones. En su interior llegó a contar con almacenes, polvorines, dependencias para la tropa y otras construcciones propias de una fortificación militar.

    Los bunkers de La Galea

    Por esta zona también podemos encontrar diferentes restos de antiguas construcciones defensivas y bunkers.

    Eso sí, hay que tener en cuenta que muchos de estos restos se encuentran actualmente dentro de los terrenos del campo de golf, por lo que no todos son accesibles desde el paseo.

    Además, la zona ha ido incorporando diferentes medidas de protección para evitar accidentes.

    Seguridad en los acantilados

    Los acantilados de La Galea son uno de los grandes atractivos del paseo, pero precisamente por eso debemos ser prudentes.

    Con el paso del tiempo se han instalado vallas y elementos de protección en diferentes puntos del recorrido, especialmente en las zonas más próximas al borde, para evitar que alguien pueda caer al mar.

    Esto ha cambiado bastante la percepción del paseo respecto a años atrás, cuando había puntos en los que algunas personas se acercaban demasiado al borde para hacerse fotografías.

    Aunque las vallas nos permiten disfrutar del paisaje con mayor seguridad, debemos respetarlas y evitar sobrepasarlas.

    Mirador Oeste de Punta Galea

    Continuamos caminando y llegamos al Mirador Oeste de Punta Galea.

    Desde aquí tenemos unas magníficas vistas del Abra, la entrada marítima al puerto de Bilbao.

    Al otro lado podemos distinguir el monte Serantes, las instalaciones portuarias, la zona de descarga de petroleros y diferentes localidades como Zierbena y Santurtzi.

    Esta zona también es conocida por el surf y, cuando las condiciones del mar lo permiten, aquí se celebra la Punta Galea Challenge, una prueba de surf de olas grandes.

    Para su celebración tienen que darse unas condiciones muy concretas, con oleaje fuerte y consistente y olas que pueden alcanzar varios metros de altura.

    El Faro de Punta Galea

    Seguimos caminando y encontramos el Faro de Punta Galea, gestionado por la Autoridad Portuaria de Bilbao.

    Esta zona ha contado con tres faros diferentes a lo largo de la historia.

    El primero se construyó en 1850, aprovechando las ruinas del antiguo fuerte. El segundo se levantó en 1905 y fue electrificado en 1933.

    El faro actual data de 1950. Su construcción fue necesaria después de detectarse movimientos y desprendimientos en el anterior. Por este motivo, el nuevo edificio se situó unos 180 metros más atrás.

    En 2016 se llegó a sacar a concurso la posibilidad de utilizar el faro como establecimiento de restauración, aunque finalmente el concurso quedó desierto.

    Los miradores de Punta Galea

    Continuamos nuestro paseo y encontramos primero el Mirador del Espigón de Punta Galea.

    Un poco más adelante llegamos al Mirador Norte de Punta Galea, desde donde seguimos disfrutando de las vistas abiertas al Cantábrico y de los acantilados.

    Es una zona perfecta para detenernos un rato, respirar aire marino y disfrutar del paisaje.

    Llegamos a Aizkorri

    Seguimos caminando junto a la costa hasta llegar a Aizkorri.

    Un poco antes, a nuestra derecha, encontramos el parking de las Piscinas de La Galea. En este punto termina propiamente el Paseo de La Galea y comienza el Paseo de Aizkorri.

    Si todavía tenemos ganas de caminar, podemos continuar por este segundo recorrido y alargar nuestra excursión.

    Mi recomendación

    Si vais a hacer este paseo, yo elegiría el parking de Punta Galea, después del Molino de Aixerrota, como punto de partida.

    Es un recorrido para tomárselo con calma, disfrutando de las vistas y haciendo paradas en los diferentes miradores. Además, al estar actualmente todo el paseo acondicionado con cemento, podemos recorrerlo andando, corriendo o incluso en bicicleta.

    Y aunque las vallas han cambiado algunos de los puntos de acceso al borde de los acantilados, creo que es algo positivo: podemos seguir disfrutando de este paisaje espectacular sin necesidad de asumir riesgos innecesarios.

    Si os gusta el mar, la historia y los paseos con buenas vistas, La Galea es un lugar que merece la pena conocer.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Visita el Enorme Banco de Burón: Un Encanto Turístico

    Visita el Enorme Banco de Burón: Un Encanto Turístico

    Íbamos camino de una pequeña aldea de la provincia de León cuando decidimos hacer una primera parada que teníamos marcada en nuestra ruta: el Banco de Burón, conocido como el banco más grande de León.

    El día no acompañaba demasiado. Estaba lloviendo y el cielo tenía ese aspecto gris tan característico de los días de montaña. Aun así, tuvimos bastante suerte: justo cuando nos acercamos al banco dejó de llover y, además, no encontramos a nadie. Para nosotros fue perfecto, porque pudimos disfrutar del lugar con toda tranquilidad.

    Apoyada en el banco para ver sus dimensiones.

    El banco se encuentra a la entrada de Burón, en el conocido como Alto de los Atajos, muy cerca de la carretera CL-635. Desde la carretera se distingue perfectamente y el acceso es muy sencillo. Hay una explanada de tierra junto al banco donde se puede dejar el coche, aunque después de días de lluvia puede acumular bastante barro.

    Nosotros dejamos el coche en el acceso y caminamos unos pocos metros. Para llegar al banco hay que atravesar una pequeña entrada con puertas de madera y un paso canadiense. Después aparece una pequeña campa y, allí delante, el enorme banco de madera.

    Y digo enorme porque sus dimensiones sorprenden de verdad: ¡tiene unos cuatro metros de altura!

    De hecho, para sentarse hay que echarle un poco de imaginación. El asiento queda tan alto que hay que ayudarse de una piedra para poder subir.

    Yo, por supuesto, no iba a marcharme sin sentarme.

    Había llovido y la madera estaba húmeda, pero pensé: “Bueno, tampoco será para tanto”.

    Pues sí. Fue para tanto.

    Me senté en el banco, contemplé el paisaje y, cuando me levanté, llevaba el culo completamente calado. Una de esas pequeñas anécdotas de viaje que en el momento no hacen ninguna gracia, pero que después terminan formando parte de los mejores recuerdos.

    Más allá de la anécdota, el lugar merece la parada.

    Vista desde el banco, Montaña de Riaño y Mampodre

    El banco está colocado de espaldas al valle y en una posición que permite que el paisaje se convierta en el auténtico protagonista. Frente a nosotros se abría una enorme extensión de terreno, rodeada por las montañas de la Montaña de Riaño y Mampodre, con el imponente pico Burín como uno de los protagonistas del paisaje.

    Dependiendo de la época del año y de las condiciones del embalse de Riaño, el paisaje cambia considerablemente. La pradera que se extiende detrás del banco puede ofrecer una imagen muy diferente según el nivel de las aguas.

    Y quizá eso sea precisamente parte de su encanto: no es solamente hacerse una fotografía sentados en un banco gigante, sino detenerse unos minutos y mirar todo lo que hay alrededor.

    Aunque hoy pueda parecer simplemente una curiosidad turística, el banco forma parte de una iniciativa para dar visibilidad y atraer visitantes al municipio de Burón y al valle de Valdeburón.

    Fue instalado en julio de 2021 por el Ayuntamiento de Burón, dentro de una estrategia para crear atractivos singulares en las localidades que forman parte del municipio. El banco fue concebido como un elemento llamativo que animase a los viajeros a detenerse, conocer el entorno y descubrir esta zona de la montaña leonesa.

    Y lo cierto es que consiguió llamar la atención. Con sus cuatro metros de altura, se convirtió rápidamente en uno de esos lugares curiosos que aparecen en fotografías de viajeros y rutas por la Montaña Oriental Leonesa.

    Un poco de historia de Burón

    Pero Burón es mucho más que su gigantesco banco.

    La localidad se encuentra en el valle de Valdeburón, en plena montaña oriental de León, rodeada de cumbres y atravesada por el río Esla. Su historia está estrechamente vinculada a la antigua Merindad de Valdeburón, una organización territorial medieval que agrupaba varios concejos de esta zona montañosa.

    El paisaje actual también guarda una historia mucho más reciente y dura. Burón se encuentra en la cola del embalse de Riaño, cuya construcción supuso una profunda transformación del territorio. En 1987 las aguas cubrieron buena parte del antiguo caserío de la localidad y algunos edificios emblemáticos tuvieron que ser trasladados, entre ellos la iglesia y las antiguas escuelas.

    Quizá por eso, cuando recorres actualmente esta zona, resulta inevitable pensar que bajo algunos de estos paisajes de agua y montaña existe también una parte de la historia de los pueblos que desaparecieron bajo el embalse.

    Nuestra visita

    Nuestra parada fue mucho más sencilla: llegar, aparcar, cruzar la pequeña entrada y acercarnos hasta aquel banco descomunal.

    No tuvimos que hacer ninguna ruta ni caminar prácticamente nada. Y eso, en un viaje en el que todavía nos quedaban kilómetros por delante, era perfecto.

    Además, tuvimos la suerte de encontrarnos el lugar prácticamente vacío. Sin turistas, sin prisas y sin tener que esperar para hacernos fotografías.

    Solo nosotros, aquel banco gigantesco y el paisaje leonés delante.

    Bueno… y mi pantalón mojado después de descubrir que sentarse en un banco de madera mojado no era precisamente mi mejor idea del día.

    Pero volvería a hacerlo.

    Porque al final, los viajes también están hechos de estas pequeñas situaciones: una parada improvisada, un paisaje que no esperabas encontrar, un banco imposible de alto y una anécdota que años después todavía te hace sonreír.

    Y así comenzó nuestra visita por esta zona de la montaña leonesa.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Rutas de Senderismo en la Laguna Negra: Consejos y Experiencias

    Rutas de Senderismo en la Laguna Negra: Consejos y Experiencias

    La Laguna Negra de Urbión es una laguna de origen glaciar situada a 1.773 metros de altitud en el municipio de Vinuesa, Soria. Durante periodos de alta afluencia, el acceso en vehículo está restringido, requiriendo estacionar en el Paso de la Serrá para continuar a pie o en autobús.

    El entorno protegido dispone de pasarelas de madera y senderos hacia miradores o el Pico de Urbión. El baño está prohibido, se permite el acceso a perros bajo normativa y la experiencia se complementa con la gastronomía tradicional de municipios cercanos como Vinuesa y Covaleda.

    Estábamos de escapada por Soria capital y alrededores y decidimos acercarnos a uno de los lugares más conocidos de la provincia: la Laguna Negra de Urbión.

    Era Semana Santa y nos encontramos con un tiempo lluvioso y bastante fresco. Pero la verdad es que no nos importó demasiado. Con buen calzado, un chubasquero y ganas de caminar, ¡para adelante!

    Además, la lluvia le daba al paisaje un aspecto todavía más especial.

    Este paisaje está estrechamente relacionado con Antonio Machado y su obra La Tierra de Alvargonzález, ambientada en tierras sorianas.

    Aunque normalmente está prohibido bañarse en la laguna, el primer domingo de agosto se celebra la tradicional Travesía a Nado de la Laguna Negra.

    Es una prueba deportiva con varias décadas de historia que reúne cada año a nadadores y espectadores.

    El bosque estaba húmedo, las nubes cubrían las montañas y la laguna tenía ese aire misterioso que parece hecho a propósito para las historias y leyendas que la rodean.

    La Laguna Negra se encuentra en el término municipal de Vinuesa, a unos 50 kilómetros de Soria capital, dentro del Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión.

    Es una laguna de origen glaciar situada a unos 1.773 metros de altitud, rodeada de bosques, montañas y paredes rocosas.

    Y sí, su nombre le viene que ni pintado. Sus aguas oscuras y el entorno que la rodea hacen que tenga un aspecto realmente misterioso.

    ¿Cómo llegar a la Laguna Negra?

    Llegar hasta la Laguna Negra es relativamente sencillo, aunque hay algunas cosas que conviene saber antes de ir.

    Llegar en coche

    Una vez en Vinuesa, encontraremos indicaciones hacia la Laguna Negra. El recorrido continúa por una carretera que se adentra en el bosque, siguiendo aproximadamente el curso del río Revinuesa.

    Un consejo importante: cuidado con el GPS. Puede equivocarse con el acceso y llevarnos por caminos que no son los adecuados.

    También hay que prestar atención a la señalización, ya que la carretera de subida y los accesos pueden estar regulados dependiendo de la época del año y de la afluencia de visitantes.

    Acceso regulado

    En determinados periodos, especialmente durante verano, Semana Santa, fines de semana y festivos, el acceso de vehículos puede estar restringido para proteger el entorno natural.

    Cuando esto ocurre, hay que dejar el coche en el aparcamiento del Paso de la Serrá y continuar unos dos kilómetros hasta la laguna.

    Tenemos dos opciones:

    A pie: aproximadamente 30-40 minutos de caminata, con unos 100 metros de desnivel. Es una opción muy bonita porque permite disfrutar tranquilamente del bosque.

    En autobús: cuando el servicio está operativo, existe un autobús que realiza el trayecto y deja a los visitantes aproximadamente a 300 metros de la laguna. El último tramo se hace caminando.

    Los horarios y precios pueden cambiar según la temporada, así que es recomendable comprobarlos antes de ir.

    ¿Cuánto cuesta aparcar?

    En nuestra visita, el aparcamiento nos costó alrededor de 4 € e incluía también la entrada al cercano Museo del Bosque de Vinuesa.

    En invierno el aparcamiento puede ser gratuito, pero aquí hay que tener en cuenta otro factor: la nieve.

    Si ha nevado, las condiciones pueden complicarse bastante y puede ser necesario utilizar cadenas o llevar equipamiento adecuado.

    La Laguna Negra

    Después del trayecto, por fin llegamos a la laguna.

    Se encuentra en medio de un enorme bosque de montaña y rodeada por paredes rocosas que le dan ese aspecto tan característico.

    La zona de acceso está acondicionada y podemos recorrer parte de la orilla por pasarelas de madera, por lo que no hace falta realizar una gran caminata para disfrutar del lugar.

    El baño está prohibido, ya que estamos en un espacio natural protegido y es importante conservar tanto sus aguas como el ecosistema que la rodea.

    Eso sí, aunque el paseo sea sencillo, no olvidéis que estamos a bastante altitud. Si ha llovido, como nos ocurrió a nosotros, el terreno puede estar embarrado y resbaladizo.

    Buen calzado. De verdad.

    ¿Es una visita pet friendly?

    Todavía no había llegado a nuestra vida, mis perros, pero muchos de los que nos rodeaban si iban acompañados de ellos. Algún día volveremos con ellos.

    Los perros pueden acompañarnos en las zonas donde esté permitido, pero debemos llevarlos controlados y respetar las normas del espacio natural protegido.

    En determinados senderos o épocas puede ser obligatorio llevarlos atados, por lo que conviene comprobar la normativa antes de comenzar la ruta.

    Y aquí viene uno de mis consejos importantes: no subestiméis el terreno por ir con vuestro perro.

    Aunque el acceso hasta la laguna sea relativamente sencillo, estamos en montaña. Puede haber barro, piedras, desniveles, nieve o hielo dependiendo de la época.

    También recomiendo llevar agua para el perro, alguna chuche o comida y una toalla, especialmente si vamos después de un día de lluvia.

    Y, por supuesto, recoger siempre sus necesidades.

    Rutas de senderismo: ¿cuál elegir?

    Ruta corta: Laguna Negra y alrededores

    Si simplemente queremos conocer la laguna, disfrutar del paisaje y dar un paseo tranquilo, podemos quedarnos en la zona acondicionada y recorrer los alrededores.

    Es la opción que elegiría si vamos con niños pequeños, perros que no estén acostumbrados a caminar mucho o simplemente queremos hacer una visita relajada.

    Miradores y cascada

    Para quienes quieran caminar un poco más, podemos continuar hacia los miradores superiores y acercarnos también a la cascada situada en las proximidades.

    Es una alternativa intermedia: disfrutamos de la montaña sin meternos todavía en una ruta demasiado exigente.

    Pico de Urbión

    Para los más montañeros está la posibilidad de continuar hacia el Pico de Urbión, con sus 2.228 metros de altitud.

    El terreno es rocoso y puede resultar resbaladizo, por lo que no es una ruta que recomendaría para niños pequeños o personas sin experiencia en montaña.

    En invierno, si encontramos nieve o hielo, la dificultad aumenta considerablemente y puede ser necesario utilizar crampones y otro material específico.

    ¿Cuál es la mejor época para visitar la Laguna Negra?

    Primavera

    Fue la época en la que nosotros la visitamos, concretamente en Semana Santa.

    Podemos encontrarnos con lluvia, frío e incluso nieve en las zonas más altas. Hay que ir preparados, pero el paisaje puede estar espectacular.

    El bosque húmedo, las nubes y las cascadas con bastante agua crean una imagen preciosa.

    Verano

    Es probablemente la época más cómoda para caminar y realizar rutas largas, ya que las temperaturas suelen ser más agradables que en pleno invierno.

    Pero también es cuando encontraremos más visitantes y cuando las restricciones de acceso pueden ser más habituales.

    Si queréis disfrutarla con tranquilidad, yo intentaría evitar las horas centrales y los días de mayor afluencia.

    Otoño

    Para mí, una de las épocas más interesantes para visitar la zona.

    Los bosques adquieren unos colores preciosos y el paisaje cambia completamente. Además, es una época fantástica para quienes disfrutan de los bosques y de la fotografía.

    Eso sí, vuelve a ser importante llevar buen calzado porque podemos encontrarnos con bastante humedad y hojas mojadas.

    Invierno

    La Laguna Negra cubierta de nieve tiene que ser espectacular, pero también es la época que requiere mayor precaución.

    La carretera y los senderos pueden presentar hielo y nieve y puede ser necesario utilizar cadenas, crampones u otro material específico.

    No recomendaría hacer rutas de montaña invernales sin experiencia y sin consultar previamente el estado del recorrido.

    Cerca de la laguna encontramos también un refugio de montaña, sencillo, limpio y bastante acogedor.

    Puede venir muy bien para hacer una pequeña parada, especialmente si el tiempo no acompaña demasiado.

    Y en nuestro caso, con aquel día lluvioso de Semana Santa, agradecimos especialmente tener un lugar donde resguardarnos un rato.

    ¿Qué comer en la zona?

    Después de una mañana caminando por la montaña, llega una de las partes que más me gustan de cualquier escapada: comer bien.

    En la zona podemos encontrar platos tradicionales como la caldereta de cordero, las migas, los torreznos de Soria, las sopas de ajo y diferentes preparaciones de carne.

    También son muy conocidos los productos derivados del cerdo y, por supuesto, las setas, especialmente en la comarca de Pinares..

    Mi recomendación es aprovechar la visita para acercarse a Vinuesa y probar la cocina tradicional de la zona.

    Recuerdo que fuimos a comer a la localidad de Covaleda, concretamente comimos en el Mesón Don Pancho. Comimos chuletillas de cordero, sopa castellana… estaba todo riquísimo.

    Nosotros tuvimos la suerte —o la mala suerte, según se mire— de conocerla en un día lluvioso.

    El bosque húmedo, las nubes, el frío y el color oscuro del agua hacían que pareciera que habíamos entrado en uno de esos paisajes de cuento que te encuentras cuando menos te lo esperas.

    Y si vais con vuestros perros, disfrutad del paseo con ellos, pero siempre teniendo en cuenta las normas del espacio protegido y las condiciones del terreno.

    Porque al final, estos lugares son para disfrutarlos, sí, pero también para cuidarlos.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Guía Completa para Visitar La Graciosa

    Guía Completa para Visitar La Graciosa

    La Graciosa es una isla volcánica del archipiélago canario a la que se llega en ferri desde Lanzarote. Este entorno natural protegido carece de carreteras asfaltadas y destaca por sus paisajes preservados, caminos de tierra, playas sin edificar y el ambiente tranquilo de Caleta de Sebo.

    Los visitantes suelen recorrer la isla en vehículos todoterreno, bicicleta o a pie para conocer lugares como la Playa de las Conchas, Montaña Amarilla y Los Arcos. El recorrido requiere llevar provisión de agua y protección solar ante la ausencia de sombra y servicios fuera del poblado.

    Durante nuestro viaje por Lanzarote decidimos reservar un día para conocer La Graciosa, una pequeña isla situada al norte y considerada por muchos la octava isla de Canarias.

    Aunque apenas tiene 29 kilómetros cuadrados, es uno de esos lugares que sorprenden desde el primer momento.

    Playas casi vírgenes, aguas de un intenso color turquesa y un paisaje volcánico donde apenas hay construcciones hacen que la sensación de tranquilidad sea absoluta.

    Aquí no encontraréis carreteras asfaltadas, semáforos ni grandes hoteles; solo pistas de tierra, naturaleza y un ritmo de vida completamente diferente.

    La Graciosa forma parte del Archipiélago Chinijo, un espacio natural protegido formado por varias islas e islotes de origen volcánico.

    Es la única habitada y también la única que puede visitarse libremente, mientras que el acceso al resto está muy restringido para proteger este entorno tan especial.

    La única forma de llegar es en ferry desde Órzola, en el extremo norte de Lanzarote.

    El trayecto apenas dura unos 25 minutos, por lo que es una excursión perfecta para hacer en un día.

    Nosotros llevábamos los billetes reservados con antelación y viajamos con Líneas Marítimas Romero, aunque también existe otra compañía que realiza el mismo recorrido.

    Una ventaja es que, si vais en coche, las navieras disponen de aparcamientos habilitados cerca del puerto, así que podéis dejar allí el vehículo de alquiler y olvidaros de él hasta la vuelta.

    Durante la travesía decidimos permanecer en la cubierta exterior tanto a la ida como al regreso.

    Era enero y, aunque la mayoría de los pasajeros iban preparados con ropa de montaña, polares e incluso chubasqueros, nosotros disfrutamos del viaje en manga corta.

    Tuvimos un día completamente despejado y, lejos de pasar frío, el sol nos acompañó durante toda la excursión. Todavía recuerdo la cara de sorpresa de algunos viajeros cuando nos veían tan tranquilos mientras ellos iban completamente abrigados.

    Nuestro plan era recorrer la isla durante el día, así que nada más llegar a Caleta de Sebo contratamos una excursión en 4×4.

    Había varias opciones para elegir, pero nosotros buscábamos una ruta que nos permitiera conocer los principales rincones de La Graciosa sin preocuparnos por los desplazamientos.

    Sea cual sea la opción que elijáis, os recomiendo llevar agua, algo de comida, protección solar y calzado cómodo. Las pistas son de tierra, en algunos tramos hay bastante arena y apenas encontraréis sombra durante el recorrido.

    Caleta de Sebo y las primeras impresiones

    El ferry llega a Caleta de Sebo, el principal núcleo de población de La Graciosa.

    Es un pueblo pequeño, de casas blancas, calles de arena y un ambiente muy tranquilo. Desde el primer momento da la sensación de que aquí la vida transcurre a otro ritmo.

    Aunque algunas personas deciden alojarse varios días, nosotros preferimos hacer una excursión de un día completo.

    Nada más desembarcar contratamos un recorrido en 4×4, una opción muy cómoda si queréis conocer los principales rincones de la isla en poco tiempo.

    También existe la posibilidad de recorrerla caminando, en bicicleta o utilizando los taxis todoterreno que conectan las playas más conocidas.

    Nuestra primera parada fue Playa de la Francesa, una extensa playa de arena blanca y aguas cristalinas situada a poca distancia de Caleta de Sebo.

    Está bastante resguardada del oleaje, por lo que suele ser una de las mejores zonas para darse un baño y disfrutar del mar con tranquilidad.

    Muy cerca se encuentra Playa de la Cocina, situada a los pies de la llamativa Montaña Amarilla.

    El contraste entre el color dorado de la montaña volcánica y las aguas turquesas crea uno de los paisajes más bonitos de toda la isla. Además, al estar protegida del viento, suele ser otro lugar muy agradable para relajarse.

    Continuamos la ruta pasando por Baja del Ganado, una playa mucho más salvaje donde la arena blanca convive con grandes rocas volcánicas negras.

    Desde aquí también se obtienen unas bonitas vistas de la isla de Montaña Clara, uno de los islotes que forman el Archipiélago Chinijo.

    Lo que más me sorprendió de La Graciosa fue precisamente esa sensación de naturaleza casi intacta.

    No hay grandes construcciones ni carreteras asfaltadas, solo pistas de tierra, playas interminables y el sonido constante del mar. Es un lugar perfecto para quienes buscan desconectar y disfrutar del paisaje sin prisas.

    Playa de las Conchas y Los Arcos

    Nuestra siguiente parada fue, probablemente, el lugar más conocido de toda la isla: Playa de las Conchas.

    Nada más llegar entiendes por qué es una de las imágenes más representativas de La Graciosa.

    La arena dorada, el intenso azul del océano y las vistas hacia los islotes cercanos forman un paisaje realmente impresionante.

    Eso sí, aunque resulte muy tentador darse un baño, conviene tener mucha precaución. En esta playa las corrientes suelen ser fuertes durante todo el año y el mar puede cambiar rápidamente.

    Nosotros preferimos disfrutar del paisaje, dar un paseo por la orilla y hacer unas cuantas fotografías.

    Si vais a visitarla, mi consejo es llevar agua, protección solar y, si podéis elegir, ir a primera hora de la mañana.

    Hay menos gente, el sol todavía no aprieta tanto y se disfruta mucho más del entorno.

    Muy cerca de allí se encuentran Los Arcos, una curiosa formación de roca volcánica esculpida durante siglos por la fuerza del viento y del mar.

    El acceso no está demasiado bien señalizado, así que conviene estar atentos al pequeño sendero que conduce hasta ellos.

    Ver cómo las olas rompen contra estas enormes paredes de basalto es otro de esos momentos que hacen especial la visita.

    La naturaleza ha ido moldeando la roca poco a poco hasta crear unas formas realmente sorprendentes.

    Continuamos después hacia Playa del Ámbar, también conocida como Playa de Lambra. Es una playa mucho más salvaje, donde la arena blanca se mezcla con grandes rocas volcánicas y pequeñas dunas cubiertas de conchas.

    El paisaje transmite una sensación de aislamiento difícil de encontrar en otros lugares.

    De regreso a Caleta de Sebo todavía nos acercamos a Playa de la Laja, una playa mucho más tranquila y protegida.

    Mientras paseábamos por la orilla vimos a varios pescadores arreglando sus redes junto a sus pequeñas embarcaciones, una imagen muy cotidiana que refleja perfectamente el carácter marinero de la isla.

    Antes de regresar a Lanzarote aprovechamos para comer en el Bar Restaurante Pensión Enriqueta, un restaurante familiar que nos habían recomendado antes del viaje.

    Fue todo un acierto. La comida era casera, abundante y con una excelente relación calidad-precio. Probamos varios platos típicos y el trato fue tan cercano que resultó el broche perfecto para terminar la excursión.

    La Graciosa nos regaló uno de esos días que se recuerdan durante mucho tiempo. Sus playas, sus paisajes volcánicos y la tranquilidad que se respira en toda la isla hacen que la excursión merezca completamente la pena.

    Si estáis viajando por Lanzarote, os animo a reservar un día para conocerla. Para nosotros fue el complemento perfecto del viaje y un lugar al que volveríamos sin pensarlo.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • ISLAS CÍES

    ISLAS CÍES

    Hay sitios que te vuelan la cabeza nada más llegar… y las Islas Cíes son uno de ellos.

    Te cuento nuestra experiencia para que vayas con todo bien atado (y sin sorpresas).

    1. 🎟️ Entradas y aforo: lo que debes saber antes de ir
    2. 🚤 Cómo llegar a las Islas Cíes
    3. 🏖️ Playa de Rodas: la joya de las Cíes
    4. 🌿 Qué hacer en las Islas Cíes
      1. 🏖️ Opción 1: disfrutar de las playas
      2. 🥾 Opción 2: hacer rutas de senderismo
    5. 🌊 El lago de las Cíes
    6. ⛺ Camping en las Cíes
    7. 🍽️ Dónde comer en las Cíes
      1. 🧺 Llevar tu propia comida
      2. 🍴 Restaurantes en la isla
    8. 🚶‍♀️ Más zonas por explorar
    9. ⛰️ Ruta del Monte Faro

    🎟️ Entradas y aforo: lo que debes saber antes de ir

    Encargamos las entradas por Internet con el horario que mejor nos encajaba… y menos mal.

    Después supimos que estaban completamente agotadas, así que aquí va el primer consejo claro:

    👉 Reserva con antelación sí o sí, especialmente en temporada alta.

    • Aforo máximo: 2.000 personas al día
    • Acceso controlado (es Parque Nacional)

    🚤 Cómo llegar a las Islas Cíes

    Fuimos en barco con la compañía Mar de Ons desde Vigo.

    • ⏱️ Duración del trayecto: unos 50 minutos
    • 🚢 El barco tiene:
      • tres plantas
      • baños
      • zonas interiores

    💡 Consejo práctico:

    • La mejor zona es la cubierta superior (mejores vistas y menos sensación de oleaje)
    • Si hace malo, tienes dos niveles cerrados donde ir más cómodo

    🐬 Y ojo… si tienes suerte puedes ver:

    • delfines
    • ballenas
    • tortugas marinas

    (No es lo habitual, pero pasa 😏)


    🏖️ Playa de Rodas: la joya de las Cíes

    Nada más llegar te recibe la famosa Playa de Rodas, considerada la mejor playa del mundo en 2007.

    Y sí… es tan espectacular como dicen.

    • Agua cristalina
    • Arena blanca
    • Entorno natural brutal

    Eso sí:
    👉 El agua está fría (nosotras la encontramos a 17 ºC… y aún así nos bañamos 😅)

    Cerca tienes:

    • un pequeño local de restauración
    • baños gratuitos

    🌿 Qué hacer en las Islas Cíes

    Al llegar tienes dos opciones claras:

    🏖️ Opción 1: disfrutar de las playas

    Hay más de 10 playas, así que puedes ir saltando de una a otra o quedarte en tu favorita.

    🥾 Opción 2: hacer rutas de senderismo

    Hay varias rutas señalizadas y una pequeña caseta informativa al inicio.

    👉 También hay visitas guiadas, pero debes reservarlas con antelación.


    🌊 El lago de las Cíes

    Si sigues el camino hacia el camping, te encontrarás con el lago.

    Un lugar precioso, pero importante:

    ❌ No está permitido bañarse
    Es una zona protegida con especies marinas.


    ⛺ Camping en las Cíes

    El camping es de 2 estrellas, pero todo el mundo coincide en lo mismo:

    👉 La experiencia merece muchísimo la pena

    • entorno espectacular
    • tranquilidad total
    • contacto con la naturaleza

    Ideal si quieres vivir la isla sin prisas.


    🍽️ Dónde comer en las Cíes

    Tienes varias opciones:

    🧺 Llevar tu propia comida

    Muy recomendable si quieres ahorrar y organizarte mejor.

    🍴 Restaurantes en la isla

    Hay al menos tres (nosotras comimos en el del camping):

    • tipo buffet
    • precio algo elevado

    ⚠️ Importante:

    • Solo abren en temporada estival
    • No hay papeleras en la isla

    👉 Debes llevar una bolsa para tus residuos y tirarlos al volver al puerto (Vigo, Baiona o Cangas)


    🚶‍♀️ Más zonas por explorar

    Después del camping puedes seguir subiendo:

    • hay accesos a más playas
    • encontrarás otro baño público gratuito

    Es una zona menos concurrida y merece mucho la pena.


    ⛰️ Ruta del Monte Faro

    Nosotras hicimos la ruta del Monte Faro, y aquí voy a ser clara:

    👉 No es para todo el mundo.

    • Distancia: 7,4 km
    • Duración: unas 2 h 30 min (ida y vuelta)
    • Dificultad: media

    El camino es:

    • zigzagueante
    • pedregoso
    • con desnivel

    ❌ No recomendable:

    • con niños pequeños
    • si vas muy cargado

    (Y sí… vimos gente con sombrillas, carritos y neveras… no es buena idea 😅)

    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • SANTOÑA, preciosa ruta cántabra

    SANTOÑA, preciosa ruta cántabra

    Hace poco hicimos una escapada por Cantabria con mis perros. Nos alojamos en Liermo, un pequeño pueblo de interior de esos que hoy ya casi no existen: solo casas, ni tiendas, ni bares, y la iglesia tampoco precisamente al lado.



    La idea era clara: desconectar y descansar.

    1. Dónde está Santoña y por qué es tan cómoda de visitar
    2. Aparcar en Santoña: fácil, pero con matices
    3. Un paseo con perros por el puerto… y mucha historia
      1. Un poco de historia de la anchoa
      2. Anchoa, bocarte y boquerón: no es lo mismo
    4. Naturaleza y miradores: mucho más que puerto
      1. Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel
    5. Playas y rincones singulares
    6. Fortificaciones y monumentos
    7. Centro de Santoña: plazas, dulces y vida local
    8. Faro del Caballo: el imprescindible
    9. Fiestas de Santoña

    Eso sí, descansar no está reñido con conocer lugares nuevos ni con empaparse de historia con mayúsculas. Y desde Liermo estábamos muy bien ubicados, rodeados de sitios que llevaba tiempo queriendo visitar. Así que empezamos por Santoña.

     


    Dónde está Santoña y por qué es tan cómoda de visitar

    Santoña se encuentra a unos 23 kilómetros en coche, es pequeña, bastante llana y muy fácil de recorrer andando, incluso yendo con perros. Además, está rodeada de montañas, lo que le da un carácter muy especial.

    Limita:

    1. al norte con la playa de Berria
    2. al sur con la playa de San Martín
    3. al este con el Monte Buciero
    4. al oeste con el puerto pesquero y la marisma

    Está situada a 45 km de Santander y 70 km de Bilbao, con buenas comunicaciones a través de la A-8.


    Aparcar en Santoña: fácil, pero con matices

    Dejamos el coche en un parking cubierto, vigilado y gratuito, situado entre la Plaza de Toros y el Puerto Pesquero, en la calle Dársena (zona centro / pesquera).

    Tiene acceso para sillas de ruedas, aunque las plazas son algo estrechas y se llena con facilidad.

    Nosotros fuimos un sábado, día de mercadillo, pero por suerte no nos perjudicó demasiado.

    El mercadillo se instala en la zona de la estación de autobuses (Colegio Macías Picavea / Instituto Las Marismas).

    👉 Importante: Aparcar en Santoña es gratis todo el año, pero al ser pequeño y muy visitable, en verano se llena rápido.

    aparcar-en-santona


    Un paseo con perros por el puerto… y mucha historia

    Tras dejar el coche, empezamos a pasear con los perros por todo el paseo del puerto, una zona amplia y agradable.

    Aquí es imposible no darse cuenta de algo:

    El negocio principal de Santoña es la anchoa.

    Hay conserveras, bares, tiendas especializadas… todo gira en torno a ella.

    Un poco de historia de la anchoa

    A finales del siglo XIX, sicilianos en busca de nuevos caladeros se asentaron en Santoña con su industria conservera. Convirtieron al pueblo en una de las zonas pesqueras de mayor producción de Europa, y a la anchoa en el modo de vida de muchas familias.

    Tradicionalmente, mientras los hombres salían a la mar, las mujeres se quedaban en tierra realizando las labores de preparación del bocarte para la conserva.

    Fue entonces cuando llegaron las técnicas italianas de salazón, que revolucionaron el tratamiento de la anchoa.

    Anchoa, bocarte y boquerón: no es lo mismo

    Aunque sean la misma especie (Engraulis), la diferencia está en la preparación:

    • Anchoa: pescado en sal. Sabor fuerte.
    • Boquerón: pescado fresco marinado en vinagre. Blanco y de sabor más suave.

    • Bocarte: pescado fresco, sin elaborar.

    La mejor anchoa del Cantábrico se obtiene entre abril y junio, antes del desove.

    Cada año, Santoña celebra una cata-concurso para elegir la mejor anchoa del año junto a la Cofradía de la Anchoa de Cantabria.

    Algunas conserveras realmente excepcionales:


    Naturaleza y miradores: mucho más que puerto

    Muy cerca del parking se encuentra el Edificio Mirador de las Marismas, un edificio curioso con forma de trasatlántico.

    Se puede subir libremente a su cubierta y disfrutar de vistas al puerto, la bahía y las marismas. Alberga el Centro de Visitantes del Parque Natural.

    La ubicación del edificio no tiene pérdida,  está entre el puerto pesquero y el deportivo.

    Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel

    Con más de 4.000 hectáreas, es uno de los enclaves de mayor diversidad biológica de España: más de 20.000 aves de 120 especies, pequeños mamíferos y una flora singular.

    Una ruta sencilla y muy recomendable discurre sobre los diques de la Marisma de Bengoa, con unos 2,3 km y unas 2 horas de recorrido, sin dificultad.

    Los acantilados como la Punta El Fraile del Monte Buciero sirven de refugio para muchas de las aves que pasan por estas marismas que los utilizan como lugares de cría.

    La mejor manera de ver las marismas es siguiendo el recorrido establecido y que discurre sobre los diques de la Marisma de Bengoa, al norte del casco urbano de Santoña y por un camino que discurre paralelo a la carretera C-629.


    Playas y rincones singulares

    • Playa de Berria: extensa, salvaje y llena de dunas, situada entre el Monte Brusco y el macizo Buciero. Muy cerca se encuentra el Penal del Dueso, una cárcel de película.

      Mide poco más de dos kilómetros.
    • Escultura del Sulero: homenaje al esfuerzo de los pescadores.

    • Playa de San Martín: situada en pleno casco urbano. Se accede desde el paseo marítimo. Se encuentra en la costa de Trasmiera, junto a la desembocadura del río Asón, en la margen izquierda de la ría de Treto. Estábamos fuera de época de playas (dispone de  vigilancia de Cruz Roja desde el 15 de junio al 15 de septiembre) y vi algún dueño paseando con el perro por la playa, pero realmente está prohibido el acceso de los perros


    Fortificaciones y monumentos

    Santoña está rodeada de fuertes y baterías militares:

    • Fuerte de San Martín (siglo XVII), dotado con 4 cañones que ha sufrido asaltos, incendios y reconstrucciones e incluso grandes modificaciones por ejércitos extranjeros, como la que realizó el ejército francés. Como curiosidad es uno de los pocos fuertes napoleónicos de la península y fue considerado territorio francés, ya que estuvo regentando por ellos hasta 1814. También fue llamado el Gibraltar del norte y fue la plaza preferida por Napoleón en el Cantábrico.

    • Batería baja de Galvanes.

      Nos lo encontramos al fondo del paseo. Antiguo fuerte ubicado en un espolón al norte del pueblo. Se puede acceder desde la carretera que pasa por debajo del Fuerte de San Martín y a través de una escalera de hierro de unos 10 metros aproximadamente.
    • Virgen de los Marineros, patrona del puerto.

      La virgen del puerto es la patrona de Santoña y las siete villas, subiendo al fuerte de San Carlos, Desde allí despide a los marineros que salen a faenar y los recibe a su vuelta.
    • Fuerte de San Carlos, se encuentra a 200metros de la efigie en piedra de la virgen del puerto. Fue construido en 1689 a los pies del monte Buciero, era el primer obstáculo en el acceso a la bahía. Tiene una superficie total de 33440 metros cuadrados. En 1992 fue declarado Bien de Interés Cultural, actualmente es de titularidad particular.


    • Monte Buciero, con 376 m de altura, cuyo punto más alto es el Pico Ganzo.

    También destacan:

    • Monumento a Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo del siglo XV.

      Conocido por haber diseñado el primer mapa del mundo que mostraba los territorios descubiertos en América. El monumento fue construido en 1949: dos grandes columnas dóricas que representan las columnas de Hércules. En ellas se pueden observar los escudos de los Reyes Católicos y la carabela Santa María, la nave que Juan de la Cosa armó para la travesía de Colón.
    • Monumento a Luis Carrero Blanco, una presencia polémica y muy visible.

      Este monumento construido en 1976 es una escultura de 40 metros de altura que cuando la vimos nosotros, había sido pintarrajeada con los colores y bandera de la república. Las estatuas que acompañan al monumento, representan supuestamente  las cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza. Símbolo para la ultraderecha.

    Centro de Santoña: plazas, dulces y vida local

    Paseando por el centro picamos algún dulce, empanada y bocadillo vegetal.

    Los puntos sociales más animados son la Plaza de San Antonio y la Plaza de Abastos.

    En la Plaza de San Antonio se encuentra el quiosco de música, construido en 1928 con materiales del antiguo penal.


    Faro del Caballo: el imprescindible

    Nos recomendaron hacer el tour en barco por la bahía con perros, pero finalmente no lo hicimos. Hay numerosos tours en el puerto con esta opción. Los barcos salen cada hora desde el muelle frente al Monumento a Juan de la Cosa, en el Paseo de Pereda de Santoña. El primero parte a las 11:00 y el último a las 19:00 horas. El recorrido dura unos 90 minutos. En julio y agosto hay servicio todos los días, el resto del año solo los fines de semana.

    Desde el puerto salen barcos cada hora que permiten ver el Faro del Caballo desde el mar.

    Este faro, de casi 14 metros, estuvo activo hasta 1993. Los peldaños que dan acceso fueron colocados por los reclusos del Penal del Dueso a finales del siglo XIX.

    La ruta a pie implica:

    • 763 escalones de bajada (y luego subida),

    • unos 8 km ida y vuelta,

    • y un desnivel acumulado de 475 metros.

    Consejo: madrugar, a partir de las doce del mediodía se llena de gente.


    Fiestas de Santoña

    • Carnaval de Santoña, famoso por el Juicio en el Fondo del Mar.

    • Virgen del Puerto (8 de septiembre), fiesta grande del pueblo.

    • Fiestas del Monte y verbenas de verano, ambiente sin saturar.

    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • CAÑON DEL EBRO, Burgos

    CAÑON DEL EBRO, Burgos

    Este rincón se encuentra en la provincia de Burgos, dentro del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, muy cerca de Pesquera de Ebro. Se trata de un espacio protegido de gran valor paisajístico y ecológico, considerado uno de los cañones fluviales más espectaculares del norte de España.

    1. Cómo llegar y dónde aparcar
    2. Qué ver desde los miradores
    3. Otras rutas de senderismo por el Cañón del Ebro
      1. Para cerrar

    Cómo llegar y dónde aparcar

    Para llegar, hay que tomar la carretera que conduce a Pesquera de Ebro. Aproximadamente un kilómetro y medio antes de entrar en el pueblo, verás a la izquierda una pequeña zona de aparcamiento con capacidad para 8–10 vehículos. Aunque es un parking reducido, suele haber espacio disponible.

    Desde el aparcamiento, basta con cruzar la carretera con precaución. A la derecha comienza un sendero escalonado que conduce directamente a los dos miradores principales. El recorrido es corto, claro y apto para todos los públicos.


    Qué ver desde los miradores

    Las vistas desde los miradores son, sencillamente, impresionantes.
    Desde aquí se puede observar cómo el río Ebro se abre paso entre las imponentes paredes rocosas del cañón, dibujando uno de los paisajes más sobrecogedores de Burgos.

    Además, este enclave es un punto privilegiado para la observación de aves, especialmente del buitre leonado. La zona alberga una de las mayores colonias de esta especie en Castilla y León, por lo que es muy habitual verlos planear sobre el cañón.

    Junto al segundo mirador encontrarás paneles informativos que, aunque algo castigados por el paso del tiempo, siguen ofreciendo datos interesantes sobre la geología, la fauna y la importancia natural del entorno.


    Otras rutas de senderismo por el Cañón del Ebro

    Si te apetece ir más allá de los miradores, la zona ofrece numerosas rutas de senderismo.
    Una de las más populares es la que une Pesquera de Ebro con Valdelateja, recorriendo a pie el corazón del cañón y permitiendo disfrutar del paisaje desde dentro.

    Wikiloc es una plataforma muy útil para consultar desniveles, tiempos y opiniones de otros senderistas, especialmente si visitas la zona por primera vez.


    Para cerrar

    Un paseo corto, accesible y con unas vistas que se quedan grabadas.
    El Cañón del Ebro, en Burgos, es uno de esos lugares que demuestran que no siempre hace falta caminar muchos kilómetros para disfrutar de la naturaleza en estado puro.

    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘