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Caminante no hay camino se hace camino al andar

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    Descubre Madrid: Monumentos, Comida y Cultura Local

    Madrid evolucionó desde la fortificación musulmana de Mayrit hasta convertirse en capital española en 1561. La ciudad destaca por sus barrios emblemáticos, parques urbanos, renombrados museos y monumentos históricos. Para visitarla, se aconseja el uso del transporte público o desplazarse a pie, manteniendo precauciones básicas de seguridad.

    La gastronomía local combina guisos tradicionales como el cocido madrileño con una destacada cultura de tapeo y repostería. Asimismo, el entorno metropolitano y regional de Madrid ofrece excursiones de interés histórico y cultural a municipios cercanos como Alcalá de Henares, Aranjuez, San Lorenzo de El Escorial y Chinchón.

    Madrid es una de esas ciudades a las que puedo volver una y otra vez. La he visitado en numerosas ocasiones y, precisamente por eso, no quería hacer una entrada basada solamente en una lista de monumentos.

    Madrid se disfruta caminando, entrando en una iglesia que no esperabas encontrar, tomando algo en una terraza, perdiéndote por una calle, visitando un museo, mirando sus edificios y, por supuesto, comiendo.

    Así que en este post reúno mis lugares favoritos, algunos de los rincones que más me han llamado la atención, restaurantes donde he comido, excursiones que puedes hacer desde la capital y algunos consejos prácticos que creo que vienen bien antes de viajar.

    Porque Madrid tiene mucho que ver, pero también mucho que vivir.

    Cómo llegar a Madrid

    Madrid es una ciudad muy fácil de alcanzar desde muchos puntos de España. En mi caso, he llegado en diferentes ocasiones en avión, tren, coche y autobús.

    Viajar en autobús desde Bilbao

    Una de las opciones que más he utilizado es el autobús desde Bilbao. El trayecto dura aproximadamente cuatro horas y media y, cuando he elegido la opción Premium de ALSA, el viaje me ha resultado bastante cómodo.

    Una de las cosas que me gusta de este servicio es que cada asiento dispone de su propia pantalla para entretenerte durante el trayecto, además de baño y otros servicios a bordo.

    Para mí es una opción muy práctica cuando no queremos conducir y quiero llegar directamente a Madrid.

    El origen de Madrid: de Mayrit a la capital

    Aunque a veces se habla de posibles asentamientos anteriores, el origen documentado de la ciudad histórica de Madrid se encuentra en época musulmana.

    En el siglo IX, durante el emirato de Muhammad I, se construyó una fortificación conocida como Mayrit. Aquella pequeña población fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en la ciudad que conocemos hoy.

    El gran cambio llegó en 1561, cuando Felipe II trasladó la Corte a Madrid. A partir de ese momento la ciudad comenzó a crecer de manera extraordinaria y terminó convirtiéndose en la capital que conocemos actualmente.

    Así que Madrid no nació como una gran capital: fue creciendo alrededor de aquel antiguo Mayrit hasta convertirse en una de las grandes ciudades europeas.

    Y hay una parte más reciente de su historia que también forma parte de su identidad: La Movida madrileña.

    Durante los primeros años de la democracia, especialmente en la década de los ochenta, Madrid vivió una auténtica explosión cultural. Música, cine, fotografía, moda, arte y una nueva manera de entender la vida hicieron de la ciudad uno de los grandes símbolos de la transformación de España después de la dictadura.

    ¿Cuál es la mejor época para visitar Madrid?

    Madrid se puede visitar durante todo el año, pero si pudiera elegir, me quedaría especialmente con primavera y otoño.

    Abril, mayo, septiembre y octubre suelen ser meses muy agradables para caminar y disfrutar de parques y jardines sin las temperaturas más extremas del verano.

    La primavera tiene además el atractivo de los parques en flor y de acontecimientos como San Isidro y la Feria del Libro. En otoño, Madrid cambia de color y también apetece mucho más sentarse a comer platos tradicionales como el cocido o los callos.

    El verano puede ser muy caluroso, con temperaturas que pueden superar los 35 ºC. Eso no significa que no merezca la pena ir, pero las horas centrales del día pueden resultar duras si quieres recorrer la ciudad andando.

    El invierno es frío, pero Madrid tiene muchos días soleados y además está la Navidad, las luces, los mercadillos y ese momento perfecto para entrar en una chocolatería y tomar un chocolate con churros.

    Si viajas con perro, todavía tendría más en cuenta primavera y otoño, porque el propio Ayuntamiento recomienda estas estaciones para pasear con ellos y evitar el asfalto excesivamente caliente en verano.

    Moverse por Madrid

    Para conocer el centro, mi consejo principal es sencillo: camina todo lo que puedas.

    Muchas de las visitas que aparecen en este artículo están bastante cerca unas de otras y caminar permite descubrir cosas que de otra manera pasarían desapercibidas.

    Para distancias más largas, Madrid dispone de una extensa red de Metro, autobuses EMT y Cercanías.

    No voy a convertir este artículo en una guía de tarifas porque cambian con el tiempo. Lo mejor es consultar las tarifas y condiciones oficiales antes del viaje.

    Info sobre el transporte en Madrid

    Si vienes en coche, también existen aparcamientos disuasorios que permiten dejar el vehículo y continuar en transporte público.

    Viajar a Madrid con perro

    Madrid puede ser una ciudad bastante interesante para viajar con perro, aunque hay que conocer las normas porque no todos los medios de transporte ni todos los monumentos funcionan igual.

    En los espacios públicos, el perro debe ir controlado mediante una correa o cadena resistente y hay que recoger siempre sus deposiciones.

    En determinados parques y jardines existen horarios en los que los perros pueden ir sueltos, siempre respetando las zonas en las que esté permitido. El Retiro y Juan Carlos I, por ejemplo, cuentan con áreas caninas.

    ¿Puede viajar el perro en el Metro de Madrid?

    Sí.

    Se permite un perro por viajero, siempre con correa y bozal, y debe viajar en el último coche del tren.

    De lunes a viernes hay restricciones durante las horas punta: actualmente de 7:30 a 9:30, de 14:00 a 16:00 y de 18:00 a 20:00. Los fines de semana y durante julio y agosto no se aplica esa limitación horaria.

    ¿Puede viajar el perro en los autobuses de la EMT?

    Aquí las condiciones son diferentes.

    Los autobuses urbanos de la EMT no permiten perros, salvo perros guía y pequeños animales domésticos que viajen en un transportín adecuado y no causen molestias.

    ¿Puede viajar el perro en Cercanías?

    Cercanías Renfe permite viajar con perros, aunque existen condiciones concretas dependiendo del servicio y del tipo de animal.

    Por eso, si vas a utilizar el tren con tu perro, conviene comprobar las condiciones de Renfe antes del viaje.

    Renfe – viajar con mascotas

    ¿Y los museos y monumentos?

    Aquí no existe una norma general para toda la ciudad. Cada museo, iglesia o monumento establece sus propias condiciones.

    Por eso, si viajas con perro, conviene planificar las visitas interiores y comprobar previamente si admiten animales.

    Seguridad en Madrid: cuidado con los carteristas

    Madrid es una ciudad segura para el turista, pero eso no significa que podamos olvidarnos de las precauciones básicas.

    Como ocurre en muchas grandes ciudades turísticas, los hurtos oportunistas pueden producirse especialmente en lugares muy concurridos, transportes públicos, estaciones, eventos, terrazas y zonas con mucha concentración de visitantes.

    No me parece correcto hablar de una supuesta “ola de delincuencia” general en España o presentar Madrid como una ciudad peligrosa. El problema concreto que sí interesa al viajero es mucho más sencillo: los carteristas aprovechan los descuidos.

    Por eso, en zonas como Puerta del Sol, Plaza Mayor, Gran Vía, Mercado de San Miguel, El Rastro o en el Metro, yo tendría un poco más de cuidado.

    Algunas precauciones muy sencillas:

    • Llevar el bolso o mochila bien cerrado.
    • Si utilizas mochila en lugares muy llenos, llevarla delante.
    • No guardar el móvil o la cartera en el bolsillo trasero.
    • No dejar el teléfono encima de la mesa de una terraza.
    • No dejar bolsos colgados del respaldo de una silla.
    • Llevar documentación, tarjetas y dinero repartidos, en lugar de tenerlo todo junto.
    • Desconfiar de las distracciones o acercamientos demasiado insistentes.
    • En el transporte público, prestar especial atención cuando hay mucha gente alrededor.

    No se trata de ir con miedo. Se trata simplemente de aplicar el mismo sentido común que utilizaríamos en cualquier otra gran ciudad turística.

    Ante una emergencia, el teléfono es el 112, y Madrid también dispone de servicios de atención al turista.

    Qué ver en Madrid

    Y ahora sí, vamos a lo que realmente importa: recorrer Madrid.

    Hay muchísimo que ver, así que aquí no pretendo hacer una lista de absolutamente todo. He seleccionado los lugares que considero más interesantes y algunos que personalmente me han llamado especialmente la atención.

    Puerta del Sol: un imprescindible

    Si es tu primera vez en Madrid, probablemente terminarás pasando por Sol.

    La Puerta del Sol es uno de los grandes puntos de referencia de la ciudad y aquí encontramos el famoso Kilómetro Cero, desde donde parten las carreteras radiales españolas.

    También está la Casa de Correos, cuyo reloj es protagonista cada Nochevieja cuando millones de personas siguen desde allí o desde sus casas la tradición de las doce uvas.

    Y, por supuesto, está el famoso Oso y el Madroño, uno de los símbolos de Madrid.

    Para mí, Sol es un lugar que hay que ver, aunque no necesariamente sea el sitio donde más tiempo me quedaría. Es bullicioso, turístico y siempre está lleno de gente, pero forma parte de la esencia de Madrid.

    Plaza Mayor

    A poca distancia de Sol encontramos la Plaza Mayor, uno de esos lugares que para mí representan el corazón de Madrid.

    Aquí hay turistas, madrileños, restaurantes, bares, artistas callejeros y muchísimo movimiento.

    La plaza ha sufrido incendios y diferentes reconstrucciones a lo largo de su historia y en el centro encontramos la estatua ecuestre de Felipe III.

    En Navidad también se instala aquí el tradicional mercado navideño.

    Eso sí: precisamente porque es una zona muy concurrida, es uno de los lugares donde conviene estar más atento a las pertenencias.

    Mercado de San Miguel

    El Mercado de San Miguel está muy cerca de la Plaza Mayor y es uno de los mercados gastronómicos más conocidos de Madrid.

    El edificio conserva su estructura histórica de hierro y cristal, pero actualmente tiene un marcado carácter gastronómico y turístico.

    No es el típico mercado de barrio al que iríamos a hacer la compra semanal. Es más bien un lugar para probar diferentes productos y propuestas gastronómicas.

    Es bonito, pero también suele estar muy concurrido.

    Parque de El Retiro

    El Retiro es uno de mis imprescindibles de Madrid.

    Es uno de esos lugares donde puedes pasar de estar en medio de una enorme ciudad a encontrarte rodeada de árboles, jardines, monumentos y agua.

    El parque tiene una superficie aproximada de 118 hectáreas y entre sus lugares más conocidos están el Estanque Grande, el Palacio de Cristal, el monumento a Alfonso XII y diferentes jardines y paseos.

    Además, aquí se celebra la Feria del Libro de Madrid, una cita que transforma el parque durante varias semanas.

    Si vas en primavera, intenta reservar tiempo para pasear sin prisas. Y si vas en otoño, también merece muchísimo la pena.

    Actualmente el horario general del parque es de 06:00 a 22:00 entre octubre y marzo y de 06:00 a 00:00 entre abril y septiembre, aunque puede haber cierres temporales por condiciones meteorológicas.

    Palacio de Cibeles y Mirador Madrid

    El Palacio de Cibeles es uno de los edificios más reconocibles de Madrid.

    Durante años fue conocido como Palacio de Comunicaciones y actualmente es la sede del Ayuntamiento.

    En la misma zona tenemos la famosa fuente de Cibeles, uno de los grandes símbolos deportivos de Madrid, especialmente para los seguidores del Real Madrid.

    Si quieres ver Madrid desde arriba, puedes subir al Mirador Madrid, situado en el propio Palacio de Cibeles.

    El edificio puede visitarse gratuitamente, mientras que el acceso al mirador tiene entrada.

    Gran Vía

    La Gran Vía es probablemente una de las calles que más me gusta recorrer andando.

    Comenzó a construirse en 1910 y las obras se prolongaron durante años hasta completar esta gran avenida que une la zona de Alcalá con Plaza de España.

    Hoy es una de las principales arterias comerciales y de ocio de Madrid.

    Los antiguos cines han ido desapareciendo o transformándose, pero muchos de sus teatros acogen actualmente grandes musicales. Por eso se habla de esta zona como el Broadway madrileño.

    Mi recorrido favorito es sencillo: empezar por Alcalá y caminar hacia Plaza de España, pasando por Callao.

    El Rey León en el Teatro Lope de Vega

    Una de las experiencias que recuerdo especialmente de Madrid fue ir a ver el musical El Rey León.

    El teatro tiene ese aire clásico de los grandes teatros de la Gran Vía y, al menos desde nuestra experiencia, la sala nos resultó bastante pequeña.

    Nosotros dos somos altos y recuerdo que estuvimos un poco justos en los asientos. No fue lo más cómodo del mundo para nuestras piernas, pero eso no impidió que disfrutáramos muchísimo del espectáculo.

    Y el musical, sin duda, muy recomendable.

    La puesta en escena, la música, el vestuario y todo el trabajo que hay detrás hacen que merezca la pena verlo, incluso aunque ya conozcas la historia de El Rey León.

    Así que si os gustan los musicales y vais a Madrid, para mí es uno de esos planes que merece la pena tener en cuenta.

    Y después podéis salir directamente a la Gran Vía y continuar el paseo por Callao, que está prácticamente al lado.

    Plaza de España

    Plaza de España es otro de esos puntos que merece una parada.

    Aquí encontramos el monumento dedicado a Cervantes y sus personajes, además de algunos de los grandes edificios históricos del entorno.

    El Edificio España es uno de los protagonistas del paisaje y actualmente alberga un hotel con una terraza panorámica.

    También destaca la Torre de Madrid, construida en los años cincuenta y durante décadas uno de los edificios más altos de Europa.

    La zona ha cambiado muchísimo con las reformas de los últimos años, pero sigue siendo un punto perfecto para terminar el paseo por Gran Vía.

    Palacio Real de Madrid

    El Palacio Real, también conocido como Palacio de Oriente, es uno de los grandes imprescindibles.

    Aunque la familia real española no reside actualmente aquí, el palacio continúa siendo utilizado para actos oficiales.

    El edificio tiene más de 3.000 habitaciones y conserva importantes colecciones y obras de arte.

    Si quieres visitarlo por dentro, consulta siempre los horarios antes de ir porque pueden producirse cambios y cierres por actos oficiales. Actualmente, los horarios generales son de 10:00 a 18:00 en invierno y de 10:00 a 19:00 en verano, de lunes a sábado; los domingos cierra antes.

    Mi recomendación es reservar con antelación si tienes claro que quieres entrar.

    Palacio Real – entradas oficiales

    Plaza de Oriente

    Justo delante del Palacio Real encontramos la Plaza de Oriente, con sus jardines, esculturas y el Teatro Real.

    Es un lugar especialmente agradable para sentarse un rato y contemplar el conjunto monumental.

    También tienes el Café de Oriente, desde cuya zona exterior puedes disfrutar de unas buenas vistas del Palacio.

    Jardines de Sabatini

    Los Jardines de Sabatini están situados junto a la fachada norte del Palacio Real.

    Se construyeron en el lugar que anteriormente ocupaban las antiguas caballerizas reales y tienen un marcado diseño neoclásico.

    Son pequeños comparados con otros parques madrileños, pero su ubicación hace que merezca la pena acercarse.

    Campo del Moro

    Al otro lado del Palacio encontramos el Campo del Moro.

    Es un jardín histórico de mayor extensión que los Sabatini y un lugar estupendo para escapar un poco del bullicio del centro.

    Su origen está relacionado con diferentes proyectos para acondicionar los terrenos situados junto al Palacio y adquirió su configuración actual especialmente durante el siglo XIX.

    Catedral de la Almudena y su cripta

    La Catedral de Santa María la Real de la Almudena está justo enfrente del Palacio Real.

    Es relativamente reciente si la comparamos con otras grandes catedrales españolas, pero tiene una historia muy interesante.

    A mí personalmente me llama mucho la atención su interior, especialmente los colores y la decoración del techo.

    También merece la pena acercarse a la Cripta de la Almudena, construida a comienzos del siglo XX.

    Es uno de esos lugares que muchas personas pasan por alto y que yo incluiría en una visita por esta zona.

    Puerta de Alcalá

    La Puerta de Alcalá es uno de los grandes símbolos de Madrid.

    Se encuentra en la Plaza de la Independencia y fue construida durante el reinado de Carlos III para sustituir una antigua puerta de entrada a la ciudad.

    La actual puerta fue diseñada por Francesco Sabatini y se inauguró en 1778.

    Está situada junto al Retiro, así que es muy fácil combinar ambas visitas.

    Puerta de Toledo

    La Puerta de Toledo se encuentra al sur del centro histórico y es otra de las antiguas puertas monumentales de Madrid.

    La actual es de época de Fernando VII y tiene un aspecto mucho más sobrio que la Puerta de Alcalá.

    Se encuentra cerca del Puente de Toledo y de la zona de Pirámides y es además una buena referencia si quieres acercarte a El Rastro.

    El Rastro

    El Rastro es uno de los mercados al aire libre más conocidos de Madrid.

    Se celebra principalmente los domingos y festivos en el barrio de La Latina y tiene una tradición de varios siglos.

    Aquí puedes encontrar desde objetos antiguos y curiosidades hasta ropa, decoración y todo tipo de productos.

    Lo mejor es venir sin prisa y dejarse llevar por las calles.

    Y precisamente porque suele haber muchísima gente, también es uno de los lugares donde hay que estar más pendiente de la cartera y el móvil.

    Plaza de Colón

    La Plaza de Colón reúne varios elementos bastante reconocibles: la estatua dedicada a Cristóbal Colón, los Jardines del Descubrimiento y las Torres de Colón.

    Es también una zona que ha acogido diferentes celebraciones y acontecimientos públicos.

    No es necesariamente uno de los lugares donde pasaría horas, pero merece la pena conocerla si estás recorriendo el eje de Recoletos y Castellana.

    Los barrios de Madrid que merece la pena conocer

    Una de las cosas que más me gusta de Madrid es que no todo está en los grandes monumentos.

    Cada barrio tiene una personalidad diferente y algunos incluso permiten entender mucho mejor la historia de la ciudad.

    Madrid de los Austrias

    Es el Madrid más antiguo y está muy relacionado con el Palacio Real, Plaza Mayor y las calles del centro histórico.

    Aquí encontramos buena parte de la imagen que tenemos del Madrid tradicional, con calles estrechas, plazas, iglesias, tabernas y edificios históricos.

    Barrio de Las Letras

    El nombre ya nos da una pista.

    Por estas calles vivieron algunos de los grandes escritores del Siglo de Oro, como Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Tirso de Molina o Góngora.

    Es una zona perfecta para combinar literatura, historia, paseos y gastronomía. Además, está entre Sol y el Paseo del Arte.

    La Latina

    La Latina conserva muchas calles de trazado medieval que originalmente quedaron fuera de las murallas de la ciudad.

    Fue una zona vinculada a comerciantes y actividades populares y hoy continúa teniendo una enorme vida, especialmente alrededor de sus bares, terrazas y mercados.

    Aquí encontramos también El Rastro y lugares tan conocidos como Las Vistillas.

    Lavapiés

    Lavapiés tiene también origen medieval y nació como arrabal extramuros.

    Durante mucho tiempo fue un barrio popular y conserva elementos tan característicos como las corralas.

    Hoy es además uno de los barrios más multiculturales de Madrid, donde conviven tradiciones madrileñas con culturas procedentes de muchos países.

    Malasaña

    Malasaña es uno de los barrios que más asociamos con la vida alternativa y cultural de Madrid.

    Debe su nombre a Manuela Malasaña, relacionada con los levantamientos del 2 de mayo de 1808.

    La Plaza del Dos de Mayo recuerda precisamente el antiguo Parque de Artillería de Monteleón.

    Hoy es una zona llena de tiendas, bares, locales de ocio, moda vintage y propuestas diferentes.

    Chueca

    Chueca es otro de los barrios más conocidos de Madrid y destaca por su ambiente, comercio, gastronomía y vida nocturna.

    Es una zona muy dinámica y abierta, con una personalidad propia que la ha convertido en uno de los barrios más populares de la ciudad.

    Chamberí

    Chamberí tiene un carácter diferente.

    Es un barrio castizo con una importante herencia arquitectónica de los siglos XIX y XX y fue tradicionalmente zona de residencia de buena parte de la aristocracia madrileña.

    Aquí se encuentran, entre otros lugares, el Museo Sorolla y la antigua estación de Chamberí del Metro, cerrada en 1969 y posteriormente recuperada como espacio visitable.

    Barrio de Salamanca

    El Barrio de Salamanca nació con la gran expansión de Madrid durante el reinado de Isabel II y está muy relacionado con el marqués de Salamanca.

    Su trazado en cuadrícula y sus edificios decimonónicos son característicos.

    Actualmente es conocido especialmente por sus tiendas, restaurantes y la llamada Milla de Oro.

    No hace falta recorrer todos estos barrios en una primera visita. Para mí, lo bonito es ir descubriéndolos poco a poco en diferentes viajes.

    Iglesias que me han llamado especialmente la atención

    Madrid tiene muchas iglesias interesantes y algunas de ellas me han sorprendido especialmente.

    Iglesia de San Antonio de los Alemanes

    Esta es una de mis recomendaciones especiales.

    Está en pleno centro y por fuera puede pasar bastante desapercibida, pero cuando entras descubres un interior completamente decorado con pinturas.

    La iglesia se construyó en el siglo XVII y estuvo vinculada originalmente a la comunidad portuguesa y posteriormente a la alemana.

    Actualmente las visitas se realizan con condiciones y horarios concretos, así que conviene consultarlos antes de ir.

    Si no la conoces, yo intentaría incluirla.

    Iglesia de Santa Teresa y San José

    Su exterior tiene un aspecto casi de fortaleza y contrasta bastante con el interior.

    La decoración y especialmente su cúpula de colores hacen que sea una iglesia curiosa para visitar.

    San Jerónimo el Real

    Conocida popularmente como Los Jerónimos, se encuentra junto al Museo del Prado.

    Su historia está vinculada a un antiguo monasterio y a la monarquía española y el edificio actual conserva un marcado carácter histórico.

    Museos de Madrid

    Madrid es también una ciudad de museos y aquí podríamos hacer otro artículo entero.

    Museo del Prado

    El Prado es uno de los grandes museos de pintura del mundo.

    Abrió sus puertas en 1819 y nació inicialmente como Real Museo de Pintura y Escultura.

    Su colección reúne algunas de las obras más importantes de la pintura española y europea.

    Si es tu primera visita, no intentes verlo absolutamente todo. Es mejor seleccionar las obras que más te interesen y disfrutar de ellas.

    Actualmente la entrada general es de 15 euros y existen horarios gratuitos determinados, por lo que conviene comprobar las condiciones antes de ir.

    Museo Reina Sofía y el Guernica

    Si el Prado representa especialmente la pintura clásica, el Reina Sofía nos lleva hacia el arte moderno y contemporáneo.

    Y aquí está una de las obras que más visitantes buscan: el Guernica de Picasso.

    La obra fue pintada en 1937 para el Pabellón de España de la Exposición Internacional de París y está relacionada con el bombardeo de Gernika.

    Si te interesa este episodio histórico, yo recomiendo también la película Gernika, de Koldo Serra. No es una reconstrucción histórica completamente fiel y ofrece una visión cinematográfica de los acontecimientos, pero está rodada en escenarios reales del País Vasco y me parece interesante para acercarse a aquella época.

    Actualmente el Reina Sofía mantiene horarios gratuitos determinados, que conviene consultar antes de organizar la visita.

    Museo Cerralbo

    Este museo fue uno de mis descubrimientos.

    Se encuentra en un antiguo palacio y conserva una enorme colección de objetos, muebles, obras de arte, monedas, armas y piezas reunidas por el marqués de Cerralbo.

    Cuando lo visité pensé que aquello tenía un poco de síndrome de Diógenes… pero, eso sí, con piezas de muchísimo valor.

    La gracia del museo está precisamente en poder entrar en una casa aristocrática y ver cómo se vivía rodeado de todas esas colecciones.

    Para mí es uno de esos museos curiosos que merece la pena conocer.

    Museo Arqueológico Nacional

    Está situado junto a la Biblioteca Nacional y recorre la historia a través de piezas arqueológicas procedentes de diferentes épocas y culturas.

    Es una buena opción si te interesa conocer la historia de la Península desde la Prehistoria y el mundo romano hasta épocas posteriores.

    Madrid desde las alturas

    Madrid también merece ser contemplado desde arriba.

    Faro de Moncloa

    El Faro de Moncloa es uno de mis miradores favoritos.

    La torre se construyó con motivo de Madrid Capital Europea de la Cultura en 1992 y su plataforma permite obtener una panorámica muy amplia de la ciudad y de la sierra.

    Si tienes buen tiempo, las vistas merecen mucho la pena.

    Templo de Debod

    Este es uno de los lugares que más recomiendo visitar al atardecer.

    El Templo de Debod es un auténtico templo egipcio de más de 2.000 años de antigüedad que Egipto regaló a España en agradecimiento por la colaboración española en la campaña internacional para salvar los templos nubios amenazados por la construcción de la presa de Asuán.

    Está situado en una zona elevada, rodeado de jardines y con vistas hacia el oeste.

    Para mí, ver el atardecer desde aquí es casi obligatorio si visitas Madrid.

    La entrada es gratuita, aunque actualmente el acceso al interior está regulado y conviene comprobar horarios y condiciones antes de ir.

    Azotea del Círculo de Bellas Artes

    Otro de mis lugares favoritos para contemplar Madrid desde arriba.

    La azotea del Círculo de Bellas Artes ofrece unas vistas estupendas de Gran Vía y del centro.

    Además, está La Pecera, el restaurante del Círculo, donde también he comido.

    Madrid y sus edificios más modernos

    Madrid no es solamente palacios, iglesias y edificios históricos.

    La ciudad también tiene un skyline muy reconocible.

    Cuatro Torres Business Area

    Las Cuatro Torres forman uno de los perfiles más modernos de Madrid.

    El complejo se levantó sobre los terrenos de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid y está formado por cuatro grandes rascacielos: Torre de Cristal, Torre Cepsa, Torre PwC y Torre Emperador Castellana.

    Cuando se construyeron cambiaron completamente la imagen del norte de Madrid.

    Torres KIO: Puerta de Europa

    Las Torres KIO son dos de los edificios más curiosos de Madrid.

    Su característica principal es que están inclinadas hacia el centro.

    Se encuentran en Plaza de Castilla y forman la llamada Puerta de Europa.

    Torrespaña

    Y luego está el famoso Pirulí, nombre popular de Torrespaña.

    Se construyó para las retransmisiones de televisión relacionadas con el Mundial de Fútbol de 1982 y terminó convirtiéndose en uno de esos elementos del paisaje madrileño que todo el mundo reconoce.

    Congreso de los Diputados

    El Congreso de los Diputados se encuentra en la Plaza de las Cortes y ocupa el Palacio de las Cortes.

    El edificio actual comenzó a construirse en el siglo XIX y fue inaugurado en 1850.

    En la fachada destacan los dos leones, fundidos con el hierro de cañones capturados durante la Guerra de África.

    Es uno de esos edificios que muchas veces fotografiamos desde fuera sin saber demasiado de su historia.

    El Congreso permite además realizar visitas gratuitas bajo determinadas condiciones y horarios, que pueden cambiar según la actividad parlamentaria.

    ¿Qué comer en Madrid? La gastronomía tradicional

    Madrid también se conoce a través del estómago.

    Aunque hoy puedes encontrar restaurantes de prácticamente cualquier parte del mundo, la capital tiene una gastronomía propia muy vinculada a los guisos, las tabernas y el tapeo.

    El plato más conocido es el cocido madrileño, normalmente servido en tres vuelcos: sopa, garbanzos con verduras y carnes.

    Después están los callos a la madrileña, uno de los platos más castizos; los caracoles, el rabo de toro, las croquetas, la tortilla de patata y los famosos soldaditos de Pavía, elaborados con bacalao rebozado.

    Y, por supuesto, el bocadillo de calamares.

    Puede resultar curioso que uno de los bocados más asociados a Madrid sea precisamente un bocadillo de pescado, pero terminó convirtiéndose en todo un símbolo gastronómico de la capital.

    La Plaza Mayor y sus alrededores son uno de los lugares más asociados a este clásico.

    Madrid también tiene una cultura enorme de tapeo: patatas bravas, calamares, callos, chopitos, gambas al ajillo, tortilla…

    Aquí comer no consiste necesariamente en sentarse dos horas delante de un menú. A veces consiste simplemente en entrar en una taberna, pedir algo, tomar una caña y continuar caminando.

    Y luego están los dulces.

    Las rosquillas de San Isidro son las más tradicionales y existen diferentes variedades: tontas, listas, francesas y de Santa Clara.

    También están las torrijas, los bartolillos, los buñuelos de viento, los huesos de santo y los eternos churros con chocolate.

    La gastronomía madrileña sigue muy ligada a esa mezcla entre cocina popular, tabernas y tradición.

    Dónde comimos en Madrid

    Y aquí sí quiero hablar de experiencias personales, porque no quiero convertir esta parte en una lista de restaurantes que no he probado.

    Yakitoro

    Una de las veces que estuvimos en Madrid fue para celebrar el cumpleaños de mi marido y habíamos reservado previamente en Yakitoro, en la calle Reina.

    Cuando nosotros fuimos estaba vinculado al proyecto de Alberto Chicote y el restaurante tenía un ambiente muy animado.

    Es un concepto de cocina japonesa con influencia española, basado especialmente en los yakitori y pequeñas raciones para compartir.

    Probamos ensalada César, yakibokata de chipi, ceviche de corvina, berenjena en tempura, boniato asado y gratinado, pollo con guacamole y el famoso pollo frito cañí.

    La berenjena y el pollo frito cañí fueron de esos platos que recuerdo especialmente.

    También tomamos una tarta de queso que no estaba en carta.

    El restaurante era amplio, luminoso y el servicio fue rápido y amable.

    En aquel momento pagamos unos 22 euros por persona. Ese precio pertenece a aquella visita y no debe tomarse como precio actual.

    Actualmente Yakitoro continúa abierto en Madrid, en Reina y Castellana, aunque el proyecto y la carta han evolucionado desde aquella visita.

    La Pecera del Círculo

    Otro sitio que recomiendo porque he comido allí en más de una ocasión es La Pecera del Círculo, dentro del Círculo de Bellas Artes.

    Es un restaurante de ambiente clásico pero con una cocina adaptada a los tiempos actuales.

    Los platos tienen buena presentación y las raciones me parecieron generosas.

    Y lo mejor es que puedes aprovechar la visita para subir después a la Azotea del Círculo y disfrutar de las vistas.

    El precio del menú que yo recuerdo pertenece a mis visitas y ha cambiado con el tiempo, así que no lo utilizaría como referencia actual.

    Bocadillos de Rodilla

    Y aquí tengo que incluir un recuerdo mucho más sencillo, pero que también forma parte de mis visitas a Madrid: Rodilla.

    Recuerdo haber comido sus bocadillos en la zona de Puerta del Sol. Había bastante variedad para elegir y, para lo que costaban en aquella época, me parecían una opción estupenda para comer algo rápido sin gastar demasiado.

    Los recuerdo grandes, variados y sabrosos, así que si estábamos por el centro y queríamos algo sencillo, era una opción que nos venía muy bien.

    Y hay una curiosidad que me parece especialmente apropiada: Rodilla es una marca madrileña. Su historia comenzó en 1939 y está ligada a la zona de Callao.

    Los caramelos de La Violeta

    Otro recuerdo gastronómico que tengo de Madrid son los caramelos de La Violeta.

    Los probé durante una de mis visitas y recuerdo que me llamaron la atención porque tienen un sabor muy particular. No es el típico caramelo que pruebas y olvidas; el sabor a violeta es bastante característico y tiene ese punto tradicional que lo hace especial.

    Me parece uno de esos pequeños recuerdos que merece la pena llevarse de Madrid, sobre todo si nos gusta descubrir productos tradicionales y con historia.

    Un cucurucho de jamón cerca de la Puerta del Sol

    También tengo el recuerdo de haber entrado en una de las tiendas de jamones que hay cerca de la Puerta del Sol y haber probado uno de esos cucuruchos de jamón que preparan especialmente para comer mientras visitas el centro.

    Es una experiencia muy de zona turística: compras tu cucurucho, te lo comes allí mismo y continúas callejeando.

    Puede parecer una cosa muy sencilla, pero forma parte de esos pequeños momentos que recuerdo de mis visitas a Madrid.

    Los municipios y pueblos que rodean Madrid

    Madrid capital no es toda la Comunidad de Madrid.

    Alrededor encontramos una enorme área metropolitana formada por municipios que han crecido mucho durante los siglos XX y XXI, pero también localidades con una historia mucho más antigua y pueblos que conservan un patrimonio extraordinario.

    No tendría sentido enumerarlos todos en un artículo sobre Madrid, pero sí merece la pena conocer algunos.

    Alcalá de Henares

    Alcalá tiene sus raíces en la antigua Complutum romana y posteriormente tuvo también una importante presencia musulmana.

    Su gran importancia histórica está relacionada con la Universidad y con Miguel de Cervantes.

    Su casco histórico, la Universidad, la Casa Natal de Cervantes y el Corral de Comedias hacen de ella una de las excursiones culturales más interesantes desde Madrid.

    Aranjuez

    Aranjuez está íntimamente ligado a la monarquía española y al desarrollo del Real Sitio.

    El Palacio Real y sus jardines son sus grandes protagonistas, especialmente los jardines del Príncipe, de la Isla y del Parterre.

    Es además una excursión muy cómoda desde Madrid y una de las que yo he hecho sin coche.

    En mi visita realizamos una visita guiada de aproximadamente una hora y me pareció una opción muy interesante y bastante económica.

    Actualmente el Palacio Real de Aranjuez abre de martes a domingo, con horario diferente en invierno y verano.

    San Lorenzo de El Escorial

    En la Sierra de Guadarrama encontramos San Lorenzo de El Escorial, inseparable del enorme monasterio mandado construir por Felipe II.

    La construcción comenzó en 1563 y terminó en 1584.

    El conjunto es uno de los grandes símbolos históricos de la Comunidad de Madrid y está declarado Patrimonio Mundial.

    Es una excursión perfecta para combinar historia, arte y paisaje.

    La Granja de San Ildefonso

    Aunque La Granja pertenece actualmente a la provincia de Segovia, es otra excursión que puede hacerse fácilmente desde Madrid y que merece aparecer aquí por su cercanía y relación histórica con la Corona.

    Felipe V adquirió la antigua granja de los monjes jerónimos y convirtió el lugar en uno de sus sitios de descanso.

    El palacio y sus jardines son los grandes protagonistas.

    Manzanares el Real

    Manzanares el Real es una de esas localidades donde naturaleza e historia van de la mano.

    Su gran símbolo es el Castillo de los Mendoza, uno de los castillos medievales mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    Además, está junto a La Pedriza y al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, por lo que permite combinar patrimonio y naturaleza.

    Chinchón

    Chinchón es probablemente uno de los pueblos más reconocibles de la Comunidad.

    Su gran protagonista es la Plaza Mayor, irregular y rodeada de balcones.

    Además de su patrimonio, destaca por su gastronomía y por el famoso anís de Chinchón.

    Es uno de esos lugares que parecen muy alejados de una gran capital aunque realmente están bastante cerca.

    Buitrago del Lozoya

    En el norte encontramos Buitrago del Lozoya, con un carácter completamente diferente al de la capital.

    Su recinto amurallado medieval, el castillo y su relación con el río Lozoya hacen de esta localidad una de las más interesantes de la sierra madrileña.

    Y los grandes municipios del área metropolitana

    Alrededor de Madrid encontramos también grandes municipios como Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Pozuelo de Alarcón, Majadahonda, Las Rozas, Boadilla del Monte, Alcorcón, Leganés, Getafe, Fuenlabrada, Móstoles, Torrejón de Ardoz o Rivas-Vaciamadrid.

    Muchos han experimentado un enorme crecimiento durante las últimas décadas y hoy forman parte del gran espacio metropolitano madrileño.

    No tienen el mismo perfil histórico que Alcalá, Aranjuez o Chinchón, pero ayudan a entender cómo Madrid ha ido creciendo mucho más allá de su centro histórico.

    Excursiones desde Madrid

    Una de las grandes ventajas de Madrid es su situación. Desde la capital puedes hacer numerosas excursiones de un día y conocer lugares con una historia y un ambiente completamente diferentes.

    Algunas de ellas las he hecho yo y otras las incluyo porque me parecen opciones muy interesantes para completar un viaje a Madrid.

    Aranjuez

    Aranjuez está muy ligado a la historia de la monarquía española y al desarrollo del Real Sitio.

    Su gran protagonista es el Palacio Real de Aranjuez, rodeado de jardines como los del Príncipe, la Isla y el Parterre.

    Yo he ido sin coche y me parece una excursión muy cómoda desde Madrid. En aquella ocasión hicimos una visita guiada de aproximadamente una hora y me pareció muy interesante, tanto por la información como por el precio.

    Además, el entorno del río Tajo hace que la visita tenga un punto diferente al de Madrid capital.

    La Granja de San Ildefonso

    Aunque La Granja de San Ildefonso pertenece a la provincia de Segovia, es otra excursión que podemos plantearnos desde Madrid.

    El lugar está muy relacionado con la monarquía española. Felipe V adquirió una antigua granja de los monjes jerónimos y convirtió el lugar en un sitio de descanso para la Corona.

    El Palacio Real de La Granja y, sobre todo, sus enormes jardines y fuentes son sus grandes atractivos.

    Es una opción muy interesante si te gustan los palacios, los jardines y la historia.

    San Lorenzo de El Escorial

    A unos 60 kilómetros de Madrid, en la Sierra de Guadarrama, encontramos San Lorenzo de El Escorial.

    Aquí se encuentra uno de los grandes conjuntos monumentales de España: el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

    Felipe II ordenó su construcción y las obras comenzaron en 1563, terminando en 1584.

    El conjunto impresiona por sus dimensiones y por todo lo que concentra: monasterio, palacio, basílica, panteón real, biblioteca y diferentes colecciones artísticas.

    Es una de esas excursiones que recomiendo especialmente si te interesa la historia de España.

    Además, se puede llegar desde Madrid en transporte público, por lo que no es imprescindible disponer de coche.

    Alcalá de Henares

    Alcalá de Henares es otra de las excursiones culturales más interesantes desde Madrid.

    Su historia se remonta a la antigua Complutum romana y posteriormente también tuvo presencia musulmana.

    Pero si hay algo que ha marcado la identidad de Alcalá es su Universidad y su relación con Miguel de Cervantes, que nació en esta ciudad.

    Pasear por su casco histórico permite descubrir la Universidad, la calle Mayor, el Corral de Comedias y la Casa Natal de Cervantes.

    Su conjunto histórico está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

    Chinchón

    Chinchón es una de esas localidades que parecen mucho más alejadas de Madrid de lo que realmente están.

    Su imagen más conocida es la Plaza Mayor, una plaza irregular rodeada de balcones de madera que constituye el centro de la localidad.

    Además de su patrimonio, Chinchón destaca por su gastronomía y por el famoso anís de Chinchón.

    Es una excursión que puede hacerse tranquilamente en un día y que permite cambiar completamente el ambiente de la gran ciudad por el de una villa tradicional.

    Manzanares el Real

    Si te apetece combinar historia y naturaleza, Manzanares el Real es una opción estupenda.

    Su gran protagonista es el Castillo de los Mendoza, uno de los castillos medievales mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    Pero además de visitar el castillo, el municipio se encuentra junto a La Pedriza y el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

    Por eso es una excursión especialmente interesante para quienes disfrutan tanto del patrimonio como de los espacios naturales.

    Buitrago del Lozoya

    En el norte de la Comunidad encontramos Buitrago del Lozoya, una localidad con un carácter completamente diferente al de Madrid capital.

    Su principal atractivo es su recinto amurallado medieval, uno de los mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    También encontramos el castillo y el río Lozoya, que forma parte del paisaje del municipio.

    Es una buena opción para descubrir ese Madrid más rural y serrano que muchas veces queda eclipsado por la capital.

    Toledo

    Y, por supuesto, desde Madrid también puedes hacer fácilmente una excursión a Toledo.

    Yo he estado allí en varias ocasiones y tengo bastante que contar, pero precisamente por eso prefiero dedicarle una entrada propia.

    ¿Has vivido alguna experiencia especial en la capital, como nosotros con el musical de El Rey León?

    ¿Y tú, qué lugar de Madrid guardarías como recuerdo de un viaje?, cuéntamelo en comentarios.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Primer encuentro con los Picos de Europa

    Primer encuentro con los Picos de Europa

    La comarca de Liébana, en Cantabria, alberga la villa histórica de Potes, un enclave situado tras el desfiladero de La Hermida. Destaca por su patrimonio medieval, representado por la Torre del Infantado y el Camino Lebaniego, además de su cocina tradicional.

    Desde Potes se accede a Fuente Dé, punto de partida del teleférico que asciende al Mirador del Cable en el Parque Nacional de los Picos de Europa. La visita a esta zona requiere ropa de abrigo, planificación meteorológica y respeto por las normas de protección ambiental.

    Fue en junio de 2013, durante un viaje a nuestro aire por Asturias y Cantabria con la familia. Mi marido y yo todavía no conocíamos los Picos de Europa y decidimos alojarnos en Potes, en el corazón de la comarca de Liébana.

    No sabíamos entonces que aquel viaje iba a dejarnos uno de esos recuerdos que, muchos años después, siguen apareciendo en las conversaciones.

    Potes, corazón de Liébana

    Potes es una de las localidades más conocidas de Liébana y se encuentra en un lugar privilegiado, rodeada de montañas y en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa.

    Para llegar desde la costa cántabra hay que atravesar el espectacular desfiladero de La Hermida, una garganta de unos 20 kilómetros excavada por el río Deva entre enormes paredes calizas.

    Y ya solo el camino hasta Potes merece la pena.

    Os dejo un enlace a la entrada sobre Potes del blog: https://ciudadanadelmundo.blog/?p=15636

    La primera vez que lo recorrimos recuerdo perfectamente esa sensación de ir entrando poco a poco en un paisaje cada vez más montañoso. La carretera serpentea entre paredes de roca y el desfiladero parece anunciarte que estás entrando en otro mundo.

    Potes es, además, uno de los principales núcleos turísticos de Liébana y una de las puertas de entrada al sector cántabro de los Picos de Europa.

    Un poco de historia

    Aunque los orígenes de Potes son medievales, la historia de Liébana se remonta muchísimo más atrás. La comarca fue un territorio estratégico debido a su situación entre montañas y a sus vías naturales de comunicación.

    Durante la Edad Media, Potes adquirió una gran importancia y estuvo vinculada a las luchas entre poderosos linajes nobiliarios.

    Uno de los episodios más conocidos de la historia de la villa fue precisamente la rivalidad entre las casas de Mendoza y Manrique, enfrentamiento que dejó su huella en forma de torres y fortalezas.

    De ahí viene parte de esa imagen medieval que todavía conserva Potes.

    Su casco histórico está formado por calles estrechas, casas tradicionales, edificios blasonados, puentes y torres. Pasear por él es prácticamente viajar atrás en el tiempo.

    Por algo Potes es conocida como la villa de los puentes y las torres.

    La Torre del Infantado

    Si hay un edificio que identifica inmediatamente a Potes es la Torre del Infantado.

    Esta impresionante torre medieval fue construida en el siglo XV y está relacionada con la poderosa familia de los Mendoza.

    Con sus gruesos muros, cuatro torres angulares y aspecto defensivo, es uno de los mejores ejemplos del patrimonio medieval de Potes.

    Actualmente la torre tiene una función cultural y acoge exposiciones. Es, además, uno de los principales puntos de interés turístico de la localidad.

    Cuando la ves sobresaliendo por encima de las casas del casco antiguo entiendes perfectamente por qué se ha convertido en el símbolo de Potes.

    Potes y el Camino Lebaniego

    Hay otro elemento fundamental para entender la historia de Liébana: el Camino Lebaniego.

    Potes forma parte de este histórico itinerario de peregrinación que conduce hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los grandes centros religiosos de Cantabria.

    El monasterio conserva el Lignum Crucis, considerado tradicionalmente un fragmento de la cruz de Cristo.

    El Camino Lebaniego está además relacionado con el Camino de Santiago, y Liébana tiene el privilegio de celebrar Año Jubilar Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 16 de abril, cae en domingo.

    Todo esto explica por qué Liébana es mucho más que un destino de naturaleza: detrás de sus montañas hay siglos de historia, peregrinación, cultura y tradición.

    Y entonces llegó la gastronomía…

    Aparte de su arquitectura y su entorno natural, Potes tiene otro atractivo que para mí es imprescindible: comer.

    Liébana es una tierra de productos tradicionales y allí probamos por primera vez uno de los platos más representativos de la cocina cántabra:

    el cocido lebaniego.

    Es un plato contundente, de los que reconfortan especialmente después de pasar unas horas al aire libre.

    Tradicionalmente se prepara con los pequeños y tiernos garbanzos lebaniegos, berza y diferentes carnes, además del característico relleno elaborado con miga de pan, huevo, perejil y otros ingredientes.

    Y os aseguro que después de un día de montaña entra de maravilla.

    Aquel cocido fue uno de los recuerdos gastronómicos de aquel viaje que todavía conservo.

    De Potes a Fuente Dé

    Desde Potes seguimos nuestro camino hacia Fuente Dé, a unos 20 kilómetros por la carretera CA-185.

    Fuente Dé es uno de los lugares más espectaculares del sector cántabro de los Picos de Europa y el punto de partida del famoso Teleférico de Fuente Dé.

    El teleférico comenzó a funcionar en 1966 y se convirtió desde entonces en una de las grandes infraestructuras turísticas de Cantabria.

    Su función es salvar en apenas unos minutos el enorme desnivel existente entre el fondo del valle y la estación superior.

    Actualmente salva aproximadamente 753 metros de desnivel, alcanzando una cota cercana a los 1.823 metros de altitud.

    El viaje dura alrededor de cuatro minutos.

    Cuatro minutos que, si el día está despejado, se hacen cortísimos.

    Nuestro primer viaje en el teleférico

    Tengo muchísimo vértigo.

    Así que podéis imaginaros mi cara cuando me dijeron que íbamos a subir en una cabina suspendida sobre el valle.

    Pero tengo que reconocer que la experiencia fue fantástica.

    La cabina asciende rápidamente y, a medida que gana altura, el paisaje cambia completamente. El valle va quedando abajo y las paredes de los Picos de Europa aparecen cada vez más cerca.

    Y cuando llegas arriba…

    Bueno.

    Ahí es cuando entiendes por qué tanta gente viene hasta Fuente Dé.

    El Mirador del Cable

    La estación superior se encuentra en un espectacular entorno de alta montaña y muy cerca se encuentra el Mirador del Cable, desde donde se contempla la parte alta del valle del Deva y las montañas que lo rodean. El mirador está situado aproximadamente a 800 metros de la estación superior.

    Para alguien con vértigo como yo, aquel balcón con la sensación de estar suspendido sobre el vacío tenía su punto de emoción. 😱

    Pero también fue uno de esos momentos en los que solo puedes pensar:

    «Qué maravilla.»

    Y aquí aprendimos una lección

    Nuestro viaje fue en junio.

    Y abajo hacía una temperatura estupenda.

    Así que cometimos el error de pensar que arriba sería más o menos igual.

    Pues no.

    Al llegar a la parte superior nos encontramos con nieve y temperaturas mucho más bajas.

    Nos tocó vestirnos prácticamente «de prestado».

    Y nuestros modelitos de montaña eran… ejem. 😎😂

    Aquella experiencia me enseñó algo que conviene tener muy presente si vais a Fuente Dé:

    No os fiéis de la temperatura que haga en Potes o en el aparcamiento.

    Estamos hablando de alta montaña y el tiempo puede cambiar muchísimo en pocos kilómetros y en muy poco tiempo.

    Actualmente el Parque Nacional recomienda preparar adecuadamente las visitas y tener en cuenta las condiciones meteorológicas y las características del terreno.

    Senderismo en los Picos de Europa

    Desde la estación superior del teleférico se puede acceder a diferentes rutas de montaña.

    Entre las más conocidas están los Puertos de Áliva y la ruta hacia Horcados Rojos.

    Pero aquí hay que hacer una distinción importante.

    No todas las rutas tienen la misma dificultad y no deberíamos elegirlas simplemente porque aparezcan en una lista de «rutas populares».

    La alta montaña requiere preparación.

    Hay que valorar distancia, desnivel, duración, meteorología, estado del terreno y nuestra propia condición física.

    Durante los recorridos podemos encontrar ganado, caballos y perros de pastoreo, además de una enorme variedad de flora y fauna propia del Parque Nacional.

    Y, por supuesto, no hay que olvidar que estamos dentro de un espacio natural protegido.

    El Parque Nacional de los Picos de Europa

    Los Picos de Europa fueron declarados Parque Nacional en 1918, inicialmente bajo la denominación de Parque Nacional de la Montaña de Covadonga.

    En 1995 se amplió para convertirse en el actual Parque Nacional de los Picos de Europa, que se extiende por Asturias, Cantabria y Castilla y León.

    Es uno de los espacios naturales más importantes de la Cordillera Cantábrica y protege un extraordinario paisaje de montañas calizas, bosques, ríos, desfiladeros y praderas de alta montaña.

    Y hay algo que me gusta especialmente de este lugar: no hace falta ser un montañero experimentado para disfrutarlo.

    Puedes hacer una ruta exigente, pero también puedes subir en el teleférico, contemplar el paisaje, caminar un poco por los alrededores y disfrutar tranquilamente de la montaña.

    Eso sí: siempre respetando las zonas señalizadas y las recomendaciones del Parque.

    Una aclaración importante sobre los coches

    Desde nuestra visita de 2013 algunas cosas han cambiado y otras conviene explicarlas bien.

    Dentro del Parque Nacional la circulación de vehículos está restringida a las carreteras que atraviesan el espacio protegido y a determinadas pistas autorizadas. No se puede circular libremente por todas las pistas de montaña.

    Por eso, si encontráis información antigua que indique que se puede acceder en coche a determinados lugares, lo mejor es comprobar siempre la normativa actual antes de viajar.

    En un Parque Nacional, las restricciones no están ahí para complicarnos el viaje, sino para proteger un entorno especialmente sensible.

    El Hotel Áliva

    En mi relato original también hablaba del Hotel Áliva, un pequeño alojamiento de montaña situado en pleno entorno de los Picos de Europa.

    Y aquí hay que hacer una actualización importante.

    Actualmente, en 2026, el Hotel Áliva está cerrado por obras de rehabilitación y modernización, con previsión de reapertura en el verano de 2027.

    Antes de su cierre era un alojamiento de carácter familiar, rodeado de montañas y prados, y situado en un enclave privilegiado para realizar excursiones.

    Precisamente su ubicación es uno de sus grandes atractivos: estar allí supone dormir literalmente en plena montaña.

    Así que, si alguien está pensando en alojarse allí, tendrá que esperar a su reapertura y consultar las condiciones actualizadas cuando vuelva a estar operativo.

    Información práctica para visitar Fuente Dé actualmente

    Si estáis preparando una visita, yo tendría en cuenta varias cosas.

    Primero: comprobad siempre el funcionamiento del teleférico antes de desplazaros. La actividad puede verse afectada por las condiciones meteorológicas.

    Segundo: es recomendable adquirir las entradas con antelación a través de los canales oficiales de CANTUR. La venta oficial está disponible actualmente a través de su plataforma de reservas.

    Tercero: llevad ropa adecuada incluso en verano. Chaqueta, calzado apropiado, protección solar y agua deberían formar parte del equipaje.

    Y una recomendación que considero especialmente importante: no deis por hecho que las fuentes de montaña proporcionan agua potable. El propio Parque Nacional recomienda actualmente llevar suficiente agua embotellada y desaconseja beber de determinadas fuentes, especialmente en zonas bajas o con presencia de ganado.

    ¿Merece la pena subir en el teleférico?

    Para mí, sí.

    Y eso que tengo vértigo.

    El teleférico permite acceder rápidamente a un paisaje de alta montaña que, de otro modo, exigiría realizar un ascenso considerable a pie.

    Y no importa si vais buscando senderismo, fotografía, naturaleza o simplemente conocer uno de los paisajes más impresionantes de Cantabria.

    Fuente Dé es una experiencia.

    Eso sí, si podéis elegir, intentad subir con un día despejado. La diferencia entre contemplar las montañas con buena visibilidad y encontrarse envuelto en niebla puede ser enorme.

    Nuestro recuerdo de aquel viaje

    Cuando recuerdo aquel junio de 2013, me vienen varias imágenes.

    El desfiladero de La Hermida.

    Las calles de Potes.

    La Torre del Infantado.

    Aquel primer cocido lebaniego.

    El teleférico ascendiendo por la montaña.

    El Mirador del Cable.

    La nieve en pleno junio.

    Y nosotros intentando solucionar nuestro pequeño desastre de vestuario con lo que teníamos a mano. 😂

    Fue nuestro primer encuentro con los Picos de Europa y, quizá precisamente por eso, lo recuerdo con especial cariño.

    Porque viajar no consiste solamente en conocer lugares.

    También consiste en las pequeñas anécdotas, en las cosas que salen regular, en descubrir sabores nuevos y en volver a casa con la sensación de haber vivido algo diferente.

    Y aquella escapada nos dejó claro que Liébana y los Picos de Europa son mucho más que un paisaje bonito.

    Son historia, naturaleza, gastronomía, pueblos, tradiciones y montaña.

    Un rincón de Cantabria al que merece la pena volver.

    Para preparar la visita

    Teleférico de Fuente Dé: información oficial, horarios, condiciones y compra de entradas en CANTUR.

    Parque Nacional de los Picos de Europa: información sobre rutas, recomendaciones, normativa y accesos.

    Hotel Áliva: actualmente cerrado por reforma; la previsión oficial de reapertura es verano de 2027.

    Y si vais, una última recomendación de alguien que aprendió por las malas:

    Aunque abajo estéis en manga corta, echad una chaqueta en la mochila.

    Los Picos de Europa tienen la curiosa costumbre de recordarnos quién manda. 😎

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘