CIUDADANA DEL MUNDO

Caminante no hay camino se hace camino al andar

  • Bilbao y Barakaldo: aprender a saborear sin darte cuenta-Comparte conmigo tus ideas

    Bilbao y Barakaldo: aprender a saborear sin darte cuenta-Comparte conmigo tus ideas

    Durante ese tiempo de parada y crecimiento personal he cogido nuevos hábitos y costumbres que van completando mis hobbies y, a la vez, se han convertido en una terapia para avanzar y no ir hacia atrás.


    Planes en solitario por Bilbao 💭

    Una de las cosas que hago distinto ahora es que, en mis días libres, elijo alguna mañana para darme una vuelta sola por Bilbao, Barakaldo… y callejear.

    Compro cosas que me gustaría probar, las llevo luego a casa y, con tranquilidad y en familia, las degusto. También hago compras de cosméticos o ropa o lo que sea, pero a mi ritmo, sin dar explicaciones a nadie.

    Sitios recomendados en Bilbao 🍴

    En esta entrada os dejo pinceladas de sitios que he conocido, probado y que puedo recomendar en Bilbao y alrededores. Son perfectos tanto para planes en solitario como para disfrutar sin prisas, descubriendo nuevos sabores.


    🍳 Bares y comida rápida (salado informal)

    Restaurante Florida

    Se encuentra junto a la plaza Campuzano, en Bilbao. Tiene una pequeña barra tipo americana con banquetas clavadas al suelo desde donde puedes ver perfectamente lo que cocinan.

    Es un local familiar, no se puede reservar, pero sí encargar. La carta no es muy grande, pero recomiendo probar las hamburguesas y, sobre todo, las tortitas. La media ración es una tortita enorme y la ración entera son dos.

    Si no te gusta mucho el contacto cercano, puede resultar algo agobiante, ya que las banquetas están muy juntas.

    Web: http://www.cafeteriafloridabilbao.es/


    Teikenea

    Bar en la calle Henao (su origen está en Balmaseda, bajo el nombre Teike).

    Siempre está lleno y ha recibido numerosos premios.

    Recomiendo el pintxo de tortilla: jugosa, con pan de Balmaseda. Ganó el premio a la mejor tortilla de Bizkaia en 2023.


    El Eme

    Un clásico de Bilbao.

    Famoso por sus sándwiches (torres y triángulos). El local es pequeño y lo habitual es pedir para llevar.

    Últimamente se ha puesto de moda de nuevo y se montan buenas colas, ellos lo saben por lo que tienen una persona que atiende rápido y sus productos estrella ya preparados para vender y hacer «take away».

    Web: https://www.baremebilbao.com/


    🥪 Cafeterías y comida ligera

    Copper Deli Mazarredo

    Pequeña cafetería donde puedes degustar ensaladas, sándwiches caseros, fundidos y buen café.

    También puedes pedir para llevar. Yo compré dos sándwiches para comer en mi casa (uno con mango y otro con trufa) y estaban riquísimos.

    Web: https://tienda.copperdeli.com/


    Molica

    Local especializado en focaccias italianas, con pan elaborado por ellos mismos.

    Son como sándwiches enormes y también tienen postres. Puedes comer dentro o fuera, pero no tienen baño en el local.

    Web: https://molica.es/


    La Mozzeria de Biribil

    Pequeño local en la calle Heros de Bilbao.

    Además de quesos italianos tradicionales, ofrecen productos delicatessen como pimientos asados o pisto casero y quesos de otros lugares.

    Web: https://biribilbrothers.com/


    🍰 Dulces, tartas y caprichos

    Delitxia

    Calle Iparraguirre 42, Bilbao. Se define como heladería, pero es mucho más.

    Recomiendo la infusión de Alí Baba (té negro), la mermelada de pera (muy dulce) y la de mandarina (similar a la naranja amarga), los mochis artesanales (grandes y helados, especialmente el de cereza y melón), además de pancakes y gofres.

    Tiene una pequeña barra amarilla al fondo para degustar allí.


    JM Cakes Bilbao

    Pequeño local especializado en tartas de queso artesanales.

    Ahora están de moda, pero aquí tengo mis favoritas: la clásica y la de pistacho. Son suaves, consistentes y con un toque de galleta.

    Se encuentra en Alameda Urquijo y cuenta con varias franquicias.

    Web: https://cakesss.es/


    Bascake Bilbao

    Para mí, la reina de las tartas de queso en Bilbao 👑

    Puedes comprar porciones o encargar tartas de distintos tamaños. También tienen barra para tomar café.

    Son artesanales, muy suaves, pero si la compras para llevar, mejor transportarla en un recipiente sólido porque puede derretirse.

    He probado la clásica, Oreo y cremino de pistacho.

    Web: https://bascake.es/


    Sweet

    Pastelería china en la calle Elcano.

    Local amplio con opción de tomar allí o llevar. Recomiendo probar el té oolong, el bubble tea y sus pasteles artesanales.

    Yo probé la tarta de taro y también vimos tartas de queso con Oreo y fresas.


    Lula’s Bakery

    Es una pastelería vegana de Barakaldo. Tienes la opción de comer o beber dentro y encargar tartas personalizadas para celebraciones especiales.

    Los elementos del escaparate son decorativos (no comestibles 😄), pero sirven para ver el catálogo.

    La última vez que estuve probé el cupcake de limón y un frappé red velvet, delicioso.

    Ubicada en la calle Francisco Gómez.


    ☕ Cafés de especialidad

    Brämar

    Cafetería cerca del hospital de Basurto, en la plaza Garellano.

    Famosa por sus cafés de especialidad y también por sus tartas de queso.

    Es un local grande, con dos plantas.

    Web: https://bramar.es/


    🍝 Restaurantes (para sentarse con calma)

    Demaio

    Tiene dos locales en Bilbao: San Francisco y Jardines de Albia.

    Las pizzas son estilo napolitano y puedes ver cómo las preparan. Mi favorita es La Marinara. Son grandes y elaboradas con productos frescos.

    El tiramisú es espectacular.

    Está considerada la mejor pizzería de Bilbao y Euskadi según 50 Top Pizza.

    Web: https://demaio.es/


    Restaurante Solomonk

    Calle Barraincúa. Cocina italiana de estilo napolitano.

    Los miércoles por la noche suelen tener actuaciones de jazz. El local es amplio.

    Recomiendo la lasaña de carne, las pizzas y el tiramisú.

    Admiten perros, cuando fui con unos amigos, los de al lado estaban comiendo acompañados de una shih tzu, ni se la notó.

    Muy cerca está Coppola, del mismo dueño, algo más económico.

    Web: https://www.coppolabilbao.com/solomonk


    Ramen Keitoku

    Restaurante japonés muy popular (mejor reservar).

    El local es pequeño, con mesas altas. La carta no es muy extensa, pero todo está muy bueno.

    Destaca su ramen de dorada, algo poco habitual.

    Web: https://ramenshimoji.com/es/ramen-keitoku/


    80 Grados

    Es un restaurante muy elegante por dentro pero no es caro.

    Lo curioso es que los platos salen cuando salen, sin orden, por lo que pueden acumularse. Tienes aproximadamente una hora para comer y los platos son pequeñas joyas gastronómicas en formato reducido.

    No esperes cocina tradicional.

    Imprescindible reservar. También tienen bebidas originales.

    El comedor es alargado, con poca luz, incluso algo oscuro. A mí me gustó, pero no es para todos los gustos.

    Ubicado en la calle Heros.

    Web: https://ochentagrados.com/ver-restaurante/bilbao/


    Bar Restaurante Sikera

    Se encuentra en Barakaldo, cerca del palacio de justicia.

    El comedor no es muy grande, aunque creo recordar que tiene terraza. Yo comí dentro, cerca de la barra, bajando unas escaleras.

    El precio es algo alto, pero merece la pena por la calidad. Es elegante, muy popular y suele estar lleno.

    El personal muy bueno y el camarero muy majo.

    Recomiendo reservar.

    Web: https://www.sikera.com/es


    Asador Sidrería Loiu

    Fuimos con la familia un sábado. Se encuentra pasado el pueblo de Loiu.

    Puedes pedir carta, menú chuletón o buffet (que fue nuestra elección).

    Tienen muchísimos platos variados de primero, segundo y postre. Hay un precio único (pagamos 36,90€ adultos) y puedes repetir todo lo que quieras.

    Comimos en el interior, aunque también tienen opción al aire libre. El parking es muy grande.

    Web: https://www.sidreria-loiu.com/


    💛 Conclusión

    Bilbao y alrededores es perfecto para perderse sin rumbo y dejarse llevar entre cafés, pintxos, tartas y restaurantes con personalidad propia.

    Este tipo de planes en solitario no solo te descubren sitios nuevos, también te regalan algo más importante: tiempo para ti.

    Y sí… siempre hay una excusa para una tarta de queso más 😉

    Habrá otro capítulo gastronómico más adelante.

    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘


  • PUNTO DE INFLEXIÓN, MUCHOS PASOS PARA ATRAS PERO MUCHÍSIMOS MÁS PARA ADELANTE

    PUNTO DE INFLEXIÓN, MUCHOS PASOS PARA ATRAS PERO MUCHÍSIMOS MÁS PARA ADELANTE

    Un parón necesario 💭

    He estado desaparecida durante mucho tiempo… La realidad que me rodeaba me estrujó, me dejó sin aire y tuve que parar.

    Antes y ahora he sido una persona algo introvertida, aunque doy la imagen de alguien alegre, poco tímida y activa.

    Aunque uno de mis hobbies preferidos es escribir, de repente todo me producía ataques de pánico, así que tuve que dejar aparcado el blog y limitarme a compartir cosas puntualmente. Bajar el ritmo, como se suele decir.


    Cuando todo se detiene 😔

    Durante unos meses no pude hacer vida normal: ni salir a la calle, ni ir en ascensor, ni entrar en restaurantes, ni estar dentro o fuera con gente…

    Otra cosa que me fascina son mis perritos, y tampoco pude sacarlos. De repente perdí la confianza en mí misma y nada me llenaba.


    Aprender a reconstruirse 🌱

    Aprendí a quererme, a cuidarme y a organizar mi vida de otra manera; a disfrutar de las cosas que ya me hacían sentir viva, pero a otro ritmo y con otro enfoque.

    Llegué a pensar en dejar de escribir, en abandonar el blog. Los que me seguís sabéis que paré: dejé de seguir, de comentar, lo hice privado… incluso abrí un segundo blog, le puse otro enfoque, cambié mi marca.

    Pero no: lo que necesitaba era mirar las cosas desde la barrera.


    Pedir ayuda también es avanzar 🤝

    Tuve que pedir ayuda: profesional, médica, familiar y de amistad. Yo sola no podía salir del agujero en el que, ilógicamente, me hundía cada vez más.

    Fueron 6 meses horribles: 4 de ellos en escalada y 2 apenas para empezar a recomponerme. Después, 10 meses más para llegar hasta este momento.


    Volver, pero diferente ✨

    Este es el momento en el que me abro con vosotros y os dejo pinceladas de cómo he estado y cómo estoy.

    Me da bastante miedo no depender de nada ni de nadie y poder recuperar mi yo, porque no quiero volver a ese yo que me hizo explotar.

    No soy influencer, ni foodie, ni nada por el estilo. No me va el postureo; actúo por lo que me llena. Disfruto escribiendo, leyendo un poco de todo, degustando nuevas recetas, visitando castillos, enclaves naturales y lugares que me inspiran… pero siempre desde mi propia visión, que no tiene por qué ser la de otros.


    El nuevo enfoque del blog 📝

    A mis post anteriores quiero darles una vuelta y compartirlos con vosotros desde otro enfoque.

    Como siempre os he dicho, quiero que el blog respire. Escribo desde mis experiencias, pero si tenéis sugerencias o comentarios que aportar, aquí estoy.

    Gracias, como siempre, por estar ahí. 💛

  • LA GRACIOSA Playa de las Conchas y Más

    LA GRACIOSA Playa de las Conchas y Más

    Durante nuestro viaje por Lanzarote decidimos reservar un día para conocer La Graciosa, una pequeña isla situada al norte y considerada por muchos la octava isla de Canarias.

    Aunque apenas tiene 29 kilómetros cuadrados, es uno de esos lugares que sorprenden desde el primer momento.

    Playas casi vírgenes, aguas de un intenso color turquesa y un paisaje volcánico donde apenas hay construcciones hacen que la sensación de tranquilidad sea absoluta.

    Aquí no encontraréis carreteras asfaltadas, semáforos ni grandes hoteles; solo pistas de tierra, naturaleza y un ritmo de vida completamente diferente.

    La Graciosa forma parte del Archipiélago Chinijo, un espacio natural protegido formado por varias islas e islotes de origen volcánico.

    Es la única habitada y también la única que puede visitarse libremente, mientras que el acceso al resto está muy restringido para proteger este entorno tan especial.

    La única forma de llegar es en ferry desde Órzola, en el extremo norte de Lanzarote.

    El trayecto apenas dura unos 25 minutos, por lo que es una excursión perfecta para hacer en un día.

    Nosotros llevábamos los billetes reservados con antelación y viajamos con Líneas Marítimas Romero, aunque también existe otra compañía que realiza el mismo recorrido.

    Una ventaja es que, si vais en coche, las navieras disponen de aparcamientos habilitados cerca del puerto, así que podéis dejar allí el vehículo de alquiler y olvidaros de él hasta la vuelta.

    Durante la travesía decidimos permanecer en la cubierta exterior tanto a la ida como al regreso.

    Era enero y, aunque la mayoría de los pasajeros iban preparados con ropa de montaña, polares e incluso chubasqueros, nosotros disfrutamos del viaje en manga corta.

    Tuvimos un día completamente despejado y, lejos de pasar frío, el sol nos acompañó durante toda la excursión. Todavía recuerdo la cara de sorpresa de algunos viajeros cuando nos veían tan tranquilos mientras ellos iban completamente abrigados.

    Nuestro plan era recorrer la isla durante el día, así que nada más llegar a Caleta de Sebo contratamos una excursión en 4×4.

    Había varias opciones para elegir, pero nosotros buscábamos una ruta que nos permitiera conocer los principales rincones de La Graciosa sin preocuparnos por los desplazamientos.

    Sea cual sea la opción que elijáis, os recomiendo llevar agua, algo de comida, protección solar y calzado cómodo. Las pistas son de tierra, en algunos tramos hay bastante arena y apenas encontraréis sombra durante el recorrido.

    Caleta de Sebo y las primeras impresiones

    El ferry llega a Caleta de Sebo, el principal núcleo de población de La Graciosa.

    Es un pueblo pequeño, de casas blancas, calles de arena y un ambiente muy tranquilo. Desde el primer momento da la sensación de que aquí la vida transcurre a otro ritmo.

    Aunque algunas personas deciden alojarse varios días, nosotros preferimos hacer una excursión de un día completo.

    Nada más desembarcar contratamos un recorrido en 4×4, una opción muy cómoda si queréis conocer los principales rincones de la isla en poco tiempo.

    También existe la posibilidad de recorrerla caminando, en bicicleta o utilizando los taxis todoterreno que conectan las playas más conocidas.

    Nuestra primera parada fue Playa de la Francesa, una extensa playa de arena blanca y aguas cristalinas situada a poca distancia de Caleta de Sebo.

    Está bastante resguardada del oleaje, por lo que suele ser una de las mejores zonas para darse un baño y disfrutar del mar con tranquilidad.

    Muy cerca se encuentra Playa de la Cocina, situada a los pies de la llamativa Montaña Amarilla.

    El contraste entre el color dorado de la montaña volcánica y las aguas turquesas crea uno de los paisajes más bonitos de toda la isla. Además, al estar protegida del viento, suele ser otro lugar muy agradable para relajarse.

    Continuamos la ruta pasando por Baja del Ganado, una playa mucho más salvaje donde la arena blanca convive con grandes rocas volcánicas negras.

    Desde aquí también se obtienen unas bonitas vistas de la isla de Montaña Clara, uno de los islotes que forman el Archipiélago Chinijo.

    Lo que más me sorprendió de La Graciosa fue precisamente esa sensación de naturaleza casi intacta.

    No hay grandes construcciones ni carreteras asfaltadas, solo pistas de tierra, playas interminables y el sonido constante del mar. Es un lugar perfecto para quienes buscan desconectar y disfrutar del paisaje sin prisas.

    Playa de las Conchas y Los Arcos

    Nuestra siguiente parada fue, probablemente, el lugar más conocido de toda la isla: Playa de las Conchas.

    Nada más llegar entiendes por qué es una de las imágenes más representativas de La Graciosa.

    La arena dorada, el intenso azul del océano y las vistas hacia los islotes cercanos forman un paisaje realmente impresionante.

    Eso sí, aunque resulte muy tentador darse un baño, conviene tener mucha precaución. En esta playa las corrientes suelen ser fuertes durante todo el año y el mar puede cambiar rápidamente.

    Nosotros preferimos disfrutar del paisaje, dar un paseo por la orilla y hacer unas cuantas fotografías.

    Si vais a visitarla, mi consejo es llevar agua, protección solar y, si podéis elegir, ir a primera hora de la mañana.

    Hay menos gente, el sol todavía no aprieta tanto y se disfruta mucho más del entorno.

    Muy cerca de allí se encuentran Los Arcos, una curiosa formación de roca volcánica esculpida durante siglos por la fuerza del viento y del mar.

    El acceso no está demasiado bien señalizado, así que conviene estar atentos al pequeño sendero que conduce hasta ellos.

    Ver cómo las olas rompen contra estas enormes paredes de basalto es otro de esos momentos que hacen especial la visita.

    La naturaleza ha ido moldeando la roca poco a poco hasta crear unas formas realmente sorprendentes.

    Continuamos después hacia Playa del Ámbar, también conocida como Playa de Lambra. Es una playa mucho más salvaje, donde la arena blanca se mezcla con grandes rocas volcánicas y pequeñas dunas cubiertas de conchas.

    El paisaje transmite una sensación de aislamiento difícil de encontrar en otros lugares.

    De regreso a Caleta de Sebo todavía nos acercamos a Playa de la Laja, una playa mucho más tranquila y protegida.

    Mientras paseábamos por la orilla vimos a varios pescadores arreglando sus redes junto a sus pequeñas embarcaciones, una imagen muy cotidiana que refleja perfectamente el carácter marinero de la isla.

    Antes de regresar a Lanzarote aprovechamos para comer en el Bar Restaurante Pensión Enriqueta, un restaurante familiar que nos habían recomendado antes del viaje.

    Fue todo un acierto. La comida era casera, abundante y con una excelente relación calidad-precio. Probamos varios platos típicos y el trato fue tan cercano que resultó el broche perfecto para terminar la excursión.

    La Graciosa nos regaló uno de esos días que se recuerdan durante mucho tiempo. Sus playas, sus paisajes volcánicos y la tranquilidad que se respira en toda la isla hacen que la excursión merezca completamente la pena.

    Si estáis viajando por Lanzarote, os animo a reservar un día para conocerla. Para nosotros fue el complemento perfecto del viaje y un lugar al que volveríamos sin pensarlo.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • PORRUSALDA, un plato de cuchara de toda la vida-También tenéis algún plato tradicional para compartir?

    PORRUSALDA, un plato de cuchara de toda la vida-También tenéis algún plato tradicional para compartir?

    Este plato del que os escribo ahora, es muy sencillo de preparar y también muy característico del País Vasco, genial para la época de invierno, calentito y suave, donde esté un buen plato de cuchara…

    Su nombre procede del euskera: porru significa «puerro» y salda significa «caldo», por lo que literalmente puede traducirse como «caldo de puerros».

    Se trata de una receta nacida en las zonas rurales del País Vasco, Navarra y La Rioja, donde las familias aprovechaban los productos que nunca faltaban en la huerta: puerros, patatas y, según la temporada, zanahorias, calabaza u otras verduras.

    Durante siglos fue un plato muy habitual en épocas de escasez y también durante la Cuaresma. En muchas casas vascas se enriquecía con bacalao, un ingrediente muy ligado a la tradición marinera del País Vasco y especialmente popular en Vizcaya.

    En mi casa además de los puerros y las patatas, añadimos calabaza y utilizamos una cola de bacalao seco en el último hervor para aportar un sabor especial.

    Detalle de preparación para 4 personas:

    Ingredientes

    • 4 puerros grandes
    • 2 patatas medianas
    • 2 zanahorias
    • Un trozo de calabaza (unos 300 g aproximadamente)
    • 2 dientes de ajo
    • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
    • Agua
    • Sal al gusto
    • 1 cola o trozo de bacalao seco para dar sabor

    Preparación

    1. Lava bien todas las verduras.
    2. Corta los puerros en rodajas, las zanahorias en trozos, la calabaza en dados y las patatas chascadas para que suelten mejor el almidón durante la cocción.
    3. Pon una cazuela al fuego con abundante agua y llévala a ebullición.
    4. Añade los puerros, las patatas, la zanahoria, la calabaza, los ajos enteros y el aceite de oliva.
    5. Cocina a fuego fuerte hasta que el caldo vuelva a hervir y las verduras comiencen a ablandarse.
    6. Cuando empiece a tomar color y las verduras estén prácticamente cocidas, baja el fuego y deja que se cocine lentamente hasta que todos los ingredientes estén tiernos.
    7. En el último hervor añade la cola de bacalao seco. De esta forma soltará su sabor en el caldo sin llegar a dominar el plato.
    8. Rectifica de sal si fuera necesario y sirve bien caliente.

    Si os gusta una textura más espesa, podéis aplastar ligeramente algunas patatas antes de servir.

    Al día siguiente suele estar incluso más rica, cuando los sabores se han asentado.

    El puerro era un alimento barato, resistente al frío y muy común en los huertos europeos. Por eso aparecen platos parecidos en lugares muy alejados entre sí. Algunas recetas muy parecidas del mismo plato son:

    • En Francia existe el Potage Parmentier, una sopa tradicional de puerro y patata considerada uno de los antecedentes de la famosa vichyssoise.
    • La Vichyssoise francesa comparte prácticamente los mismos ingredientes (puerro, patata y cebolla), aunque se tritura, lleva nata y suele servirse fría.
    • En Gales se prepara el Cawl Cennin, una sopa o potaje tradicional de puerros que ya aparece documentada a finales del siglo XVIII.
    • En Escocia existe el Scotch Leek Soup y también el famoso Cock-a-Leekie Soup, donde el puerro es uno de los ingredientes principales.
    • En Alemania se encuentran diversas versiones de Lauchsuppe (sopa de puerros), muy populares en la cocina doméstica.
    • En Italia ya se mencionaba en el siglo XVIII una sopa llamada Porrata, elaborada a base de puerros.

    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • BILBAO Y ALREDEDORES

    BILBAO Y ALREDEDORES

    Bilbao es una de esas ciudades que, cuanto más conoces, más cosas descubres.

    Popularmente se la conoce como el Botxo o incluso Botxito, haciendo referencia a ese “agujero” donde se encuentra la ciudad, rodeada de montañas.

    Es la capital de Bizkaia, una de las tres provincias que forman Euskadi, y aunque la capital administrativa del País Vasco es Vitoria-Gasteiz, Bilbao es probablemente la ciudad vasca con mayor proyección internacional, junto con Donostia-San Sebastián.

    La villa de Bilbao nació oficialmente en 1300 y durante muchísimo tiempo su economía estuvo ligada a la industria, al comercio y, sobre todo, a la actividad de la ría.

    Hoy Bilbao ha cambiado muchísimo.

    La antigua ciudad industrial se ha transformado en una ciudad moderna, cultural y turística, pero sin perder del todo ese carácter tan bilbaíno que, en mi opinión, es precisamente uno de sus mayores encantos.

    Y aunque mucha gente llega a Bilbao para hacerse la foto delante del famoso Museo Guggenheim, os aseguro que Bilbao es muchísimo más.

    Los bilbaínos lo llamamos cariñosamente “Guggy”.

    Y tenemos una broma muy nuestra:

    el Guggenheim es la caseta del perro.

    Porque delante del museo está Puppy, el enorme perro floral creado por Jeff Koons.

    Y claro… si tenemos un perro de semejante tamaño, la caseta también tiene que estar a la altura. 😉

    Los bilbaínos tenemos fama de hacer las cosas “a lo grande”.

    Y algo de razón hay.


    Bilbao, una ciudad para vivirla

    Bilbao no es solamente una ciudad para visitar monumentos.

    Es una ciudad para pasearla, comerla y vivirla.

    Una de las cosas que más me gustan es precisamente recorrer sus calles sin demasiada prisa.

    Podemos empezar por el Guggenheim, caminar junto a la ría, cruzar el Zubizuri y continuar hacia el centro.

    También podemos acercarnos al Casco Viejo, perderse por sus calles y terminar haciendo algo tan bilbaíno como…

    potear.


    Potear, txikitear y comer pintxos

    Si hay una palabra que tenéis que aprender antes de visitar Bilbao es potear.

    O txikitear.

    Consiste básicamente en ir de bar en bar tomando algo, normalmente un pequeño vaso de vino conocido como txikito, acompañado de un pintxo.

    Y aquí hago una aclaración:

    un pintxo no es exactamente una tapa.

    Aunque desde fuera puedan parecer conceptos similares, en Euskadi el pintxo tiene una enorme tradición gastronómica y muchos establecimientos han convertido estas pequeñas preparaciones en auténticas obras de arte.

    Uno de los clásicos que yo asocio inmediatamente con Bilbao es la tortilla de patata con cebolla, que en algunos sitios puede llevar también pimiento verde.

    Y después están los txikiteros.

    Tradicionalmente se utilizaba este término para referirse a los grupos de bilbaínos que iban de bar en bar con su cuadrilla, aunque evidentemente hoy cualquiera puede disfrutar de esta tradición.


    La fiesta de los Txikiteros

    El 11 de octubre se celebra en el Casco Viejo de Bilbao la tradicional fiesta de los Txikiteros.

    Uno de los puntos centrales se encuentra en el entorno de las calles Pelota, Perro y Andra Maria, frente al edificio de La Bolsa.

    La celebración está vinculada a la devoción por la Amatxu de Begoña, la Virgen de Begoña, patrona de Bizkaia.

    Uno de los momentos más emotivos es la interpretación de la Salve de los Txikiteros, cantada en euskera.

    Es una de esas tradiciones que explican que Bilbao no sea únicamente arquitectura y museos.

    También es costumbre.

    Es calle.

    Es cuadrilla.

    Es gastronomía.

    Y, por supuesto, es un txikito en la mano.


    Los domingos: rabas

    Otra tradición gastronómica muy bilbaína es salir los domingos a comer rabas, es decir, calamares rebozados.

    Hay costumbres que no necesitan demasiada explicación.

    Esta es una de ellas.

    Un paseo, unas rabas, algo para beber y a seguir disfrutando del día.


    El lado más dulce de Bilbao

    Y después de tanto pintxo necesitamos algo dulce.

    Bilbao tiene una repostería tradicional muy característica.

    Entre mis favoritos están:

    El bollo de mantequilla, parecido a un bollo suizo relleno de crema de mantequilla.

    El pastel de arroz, que tiene un nombre un poco engañoso porque actualmente no lleva arroz. Se prepara con una base de hojaldre y un relleno elaborado principalmente con leche, harina, huevos y mantequilla.

    La Carolina, uno de los dulces más reconocibles de Bilbao: una base de pastel de arroz coronada con merengue.

    El ruso, un pastel de origen decimonónico elaborado con merengue y crema, normalmente presentado en capas y terminado con azúcar glas.

    Y después tenemos la famosa baldosa de Bilbao, cuya forma reproduce las características baldosas de las aceras de la ciudad.

    También encontramos los bilbaínitos, pequeños bombones que se han convertido en otro dulce típico.

    Y últimamente se ha hecho muy popular el llamado “metrito de Bilbao”, una forma divertida de llevarse un pedacito dulce de la ciudad.


    Arquitectura: Bilbao es mucho más que el Guggenheim

    Si os gusta la arquitectura, como a mí, Bilbao es una auténtica maravilla.

    Evidentemente hay que visitar el Guggenheim, diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry.

    Pero no os quedéis únicamente con él.

    Tenemos el Zubizuri, el conocido como puente de Calatrava.

    La Basílica de Begoña, donde se encuentra la Amatxu.

    El Teatro Arriaga.

    El Mercado de la Ribera.

    La iglesia de San Antón, de origen medieval y situada junto al mercado.

    Y, por supuesto, San Mamés, la Catedral del fútbol para los aficionados del Athletic Club.

    Athletic Club

    Y si os fijáis en las entradas del metro encontraréis unas estructuras acristaladas muy características.

    Son los famosos fosteritos, diseñados por el arquitecto Norman Foster.


    Bilbao también se disfruta bajo la lluvia

    Aquí os voy a dar un consejo bastante sencillo:

    llevad paraguas.

    Da igual la época del año.

    En Bilbao puede llover.

    Y cuando llueve suavemente durante bastante tiempo tenemos incluso una palabra para ello:

    sirimiri.

    Es esa lluvia fina que parece que no moja…

    hasta que llevas un rato caminando. 😅

    Y si entráis en un bar y pedís agua de Bilbao, no os traerán agua.

    Os traerán cava.

    Otra pequeña muestra del humor bilbaíno.


    Open House Bilbao: una ciudad para mirar hacia arriba

    Si os gusta la arquitectura, existe además una iniciativa que merece la pena conocer:

    Open House Bilbao.

    Durante su celebración se abren al público determinados edificios y espacios que normalmente no siempre son accesibles, con visitas y actividades relacionadas con la arquitectura de Bilbao y su entorno.

    Es una oportunidad estupenda para descubrir otra cara de la ciudad.

    Open House Bilbao


    El Gran Bilbao: salir del centro

    Uno de los errores que cometemos los turistas —y digo turistas aunque sea nuestra propia tierra porque todos lo hacemos— es pensar que Bilbao termina cuando dejamos atrás el Guggenheim y el Casco Viejo.

    Pero existe algo mucho más amplio:

    el Gran Bilbao.

    La ría del Nervión-Ibaizabal vertebra buena parte de este territorio y alrededor de ella encontramos localidades con historias y paisajes muy diferentes.

    Podemos hablar, de manera general, de Bilbao, la Margen Izquierda y la Margen Derecha.

    Y aquí empieza lo interesante.


    La Margen Izquierda: la memoria industrial

    La Margen Izquierda estuvo profundamente ligada a la industria, la minería, la siderurgia y la actividad portuaria.

    Aquí encontramos localidades como Barakaldo, Portugalete y Santurtzi, entre otras.

    Una de las visitas imprescindibles es el Puente Bizkaia, conocido popularmente como Puente Colgante, que une Portugalete y Getxo.

    Es Patrimonio Mundial de la UNESCO y constituye uno de los grandes símbolos de la industrialización de la ría.

    También merece la pena acercarse a Santurtzi para disfrutar de sus famosas sardinas asadas.

    Porque si hablamos de comida, Bizkaia tampoco se queda corta.


    La Margen Derecha: mar y acantilados

    Al otro lado de la ría encontramos un paisaje bastante diferente.

    Getxo, Sopela, Plentzia y Gorliz ofrecen playas, acantilados, paseos marítimos y un paisaje mucho más abierto hacia el Cantábrico.

    Aquí cambia completamente la imagen que tenemos de Bilbao.

    Y precisamente por eso me encanta.


    Gorliz: un lugar muy especial para mí

    Gorliz pertenece a la comarca de Uribe y es uno de esos pueblos que combinan la tranquilidad del Cantábrico con ese verde tan característico del paisaje vasco.

    Está a unos 25 kilómetros de Bilbao.

    Pero para mí y mi familia es mucho más que un bonito pueblo costero.

    Gorliz forma parte de nuestra historia personal.

    Cuando era niña, ir a Gorliz con mis padres era un plan clásico.

    Coche cargado.

    Comida casera.

    Mesa de picnic bajo los pinos.

    Y después…

    tarde de playa.

    Con los años la tradición ha cambiado un poquito.

    Ahora muchas veces cogemos el metro hasta Plentzia y desde allí caminamos hasta Gorliz por el precioso paseo junto al mar.

    A veces también nos dedicamos simplemente a callejear, disfrutando de ese olor a mar que tiene el pueblo.


    El Pinar de Gorliz

    Una de las zonas que recuerdo especialmente es el Pinar de Gorliz, cerca de Urezarantza.

    Es un área recreativa perfecta para descansar a la sombra.

    Actualmente ya no cuenta con las antiguas parrillas, que fueron retiradas, pero conserva su encanto y dispone de zona infantil.

    Es un lugar estupendo para hacer una pausa.


    La playa de Gorliz

    La playa tiene aproximadamente 842 metros de longitud y se encuentra dentro de una bahía con forma de concha.

    Esta configuración ayuda a protegerla del oleaje más fuerte y hace que sea una playa muy familiar.

    También es un buen lugar para quienes están empezando a practicar surf.

    Y si vais caminando desde Plentzia, el paseo hasta Gorliz es una de esas excursiones sencillas que me parecen perfectas para pasar el día.


    Subir al Faro de Gorliz

    Otro paseo clásico es acercarse al Faro de Gorliz, situado sobre el cabo Bilbao.

    El faro actual fue construido en 1990 y destaca por su ubicación elevada sobre los acantilados.

    El nombre también tiene su pequeña historia: el topónimo “Cabo Villano” ya estaba utilizado por otro faro gallego, por lo que se adoptó el nombre de Cabo Bilbao.

    En 2007, Correos dedicó un sello a este faro.

    Pero más allá de la curiosidad, lo mejor es el paseo.

    Las vistas hacia el Cantábrico son preciosas.


    Los vestigios de la defensa costera

    Gorliz también conserva restos de la antigua línea de defensa costera construida después de la Guerra Civil.

    Podemos encontrar búnkeres, galerías y otras estructuras defensivas.

    Es una parte de la historia menos conocida del municipio y que recuerda que estos paisajes aparentemente tranquilos también han sido escenario de acontecimientos mucho más duros.


    Las dunas petrificadas de Astondo

    Junto al Hospital de Gorliz, en Astondo, encontramos otro elemento de enorme interés:

    las dunas petrificadas.

    Son formaciones geológicas de miles de años de antigüedad y constituyen uno de los elementos naturales más singulares de la zona.

    Además de su interés geológico, tienen importancia hidrogeológica porque están relacionadas con el acuífero que abastece al entorno del hospital.


    El Sanatorio Marino de Gorliz

    Y hablando del hospital, aquí encontramos otro capítulo fascinante de la historia local.

    El Sanatorio Marino de Gorliz fue fundado en 1919 para tratar principalmente a niños afectados por tuberculosis ósea.

    Su ubicación no fue casual.

    El clima benigno, la orientación y las condiciones ambientales de Gorliz se consideraban beneficiosas para este tipo de tratamientos.

    El edificio fue además pionero por su utilización del hormigón armado.

    Actualmente forma parte de Osakidetza y continúa siendo uno de los edificios más emblemáticos de Gorliz.


    Andramari: una parte de mi historia familiar

    Y aquí tengo que hacer una parada especialmente personal.

    En el barrio de Andramari tengo familia.

    Durante muchos años, las celebraciones familiares pasaban por la Ermita de Andra Mari de Aguirre y de las Nieves.

    Es una construcción religiosa de origen muy antiguo, vinculada tradicionalmente al siglo XI.

    Pero hay una curiosidad que me encanta.

    Antes de existir el faro actual, la ermita llegó a desempeñar una función de orientación para los barcos mediante hogueras.

    Una especie de “faro” mucho más rudimentario.

    En agosto se celebran las fiestas de Andramari y uno de los clásicos es el concurso de paellas.

    Y aquí ya entramos en terreno peligroso…

    porque en Euskadi una comida familiar puede acabar convirtiéndose fácilmente en competición gastronómica.


    Gorliz también es familia y amigos

    Tengo familiares y amigas vinculadas a Gorliz.

    Algunas siguen yendo todos los años al camping.

    Otras tienen allí su segunda residencia.

    Y precisamente por eso, para mí Gorliz no es una visita turística más.

    Es un lugar asociado a recuerdos.

    A veranos.

    A familia.

    A comidas.

    A playa.

    A caminar.

    Y a esa sensación tan difícil de explicar que producen los lugares que forman parte de nuestra vida.


    Camping de Gorliz

    Para quienes prefieran alojarse en la zona, el camping es otra posibilidad.

    Dispone de parcelas para tiendas y caravanas y también de bungalows.

    Su ubicación cercana a la playa permite combinar fácilmente alojamiento, mar y naturaleza.

    En temporada alta es recomendable reservar con antelación, ya que la disponibilidad puede ser limitada.


    Comer por Plentzia y Gorliz

    Si vais en plan sencillo y mochilero, hay algunos sitios que pueden resultar prácticos.

    Pollería Txori Ona, en Iturgitxi Kalea, es una opción para comprar pollo asado y comida preparada, además de bebidas y bocadillos.

    Yo recuerdo especialmente el vegetal y el de pollo.

    También está la Cervecería Kilimanjaro, un sitio muy conocido para hacer una parada después de caminar.

    En Plentzia encontramos también Restaurante Puerto Plentzia, junto al puerto, donde podemos tomar algo y disfrutar de pintxos.

    Y si sois aficionados a la cerveza artesana, podéis acercaros a Titoblas Brewing Co., en el polígono Sagastikoetxe.

    Como siempre, comprobaría horarios y disponibilidad antes de desplazarme, especialmente fuera de temporada.


    Información turística de Gorliz

    Oficina de Turismo de Gorliz

    Eloisa Artaza Kalea, 1
    48630 Elexalde, Bizkaia
    Teléfono: 946 774 348
    Correo: info@visitgorliz.eus

    Turismo de Gorliz


    La Arboleda: la otra cara de Bizkaia

    Y ahora nos vamos en dirección completamente distinta.

    Hoy os escribo acerca de uno de los lugares más icónicos de las Encartaciones:

    La Arboleda, conocida en euskera como Zugaztieta.

    Cuando llegas puedes pensar que estás ante un pequeño pueblo de montaña rodeado de naturaleza.

    Pero la realidad es mucho más interesante.

    La Arboleda fue un pueblo minero.

    Durante décadas se extrajo aquí mineral de hierro, y la actividad minera transformó por completo el paisaje y la vida de sus habitantes.

    Las antiguas explotaciones son precisamente las que dieron lugar a los lagos que vemos actualmente.

    Hoy la zona es un espacio de ocio y naturaleza, pero conserva la memoria de aquel pasado minero.


    Los lagos mineros

    Cuando las explotaciones quedaron abandonadas, las antiguas cavidades comenzaron a llenarse de agua.

    Así aparecieron los diferentes pozos y lagos que actualmente encontramos en la zona.

    Algunos de los más conocidos son:

    Pozo Ostión

    Pozo Blondis

    Pozo Parkotxa

    Pozo Granada

    Pozo Balastera

    Además encontramos otros pozos y pequeñas balsas.

    El paisaje es realmente curioso.

    Donde antes había minería hoy encontramos agua, árboles, senderos y zonas recreativas.

    Eso sí:

    no son lagos para bañarse.

    Turismo Euskadi indica que estos antiguos embalses son aptos para determinadas actividades como la pesca, pero no recomienda el baño.

    Así que mejor contemplarlos y respetar siempre las señales.


    El Funicular de Larreineta

    Una de las formas más bonitas de llegar es utilizando el Funicular de Larreineta.

    Fue inaugurado en 1926 para comunicar el poblado minero con el valle.

    Originalmente no transportaba solamente personas: también estaba preparado para transportar carga e incluso vehículos.

    El trayecto actual dura aproximadamente diez minutos.

    Y aquí tenemos una pequeña efeméride: en 2026 se celebra el centenario del Funicular de Larreineta. El Gobierno Vasco y Correos han organizado actos conmemorativos y se ha emitido un sello dedicado a estos cien años de historia.

    Me parece una excusa estupenda para visitarlo.

    Información del Funicular de Larreineta – Euskotren


    Pasear por La Arboleda

    La Arboleda cuenta con zonas recreativas, senderos y diferentes posibilidades para caminar.

    También podemos acercarnos al Centro de Interpretación Ambiental Peñas Negras, donde se explica la historia minera y la transformación del paisaje.

    Desde allí parten itinerarios señalizados para descubrir el entorno.

    Y hay una cosa que para mí es casi obligatoria:

    comer alubias.

    Porque las famosas alubias de La Arboleda forman parte de la identidad gastronómica de la zona.

    La explicación tiene todo el sentido.

    Los trabajadores de las minas necesitaban comidas contundentes, económicas y que aportasen mucha energía.

    Las alubias eran perfectas.

    Con el tiempo, aquella comida de trabajadores se convirtió en uno de los platos más representativos de La Arboleda.

    Así que si subís…

    unas alubias.

    No digo más.


    Nosotros en La Arboleda

    Nosotros solemos subir temprano, especialmente cuando vamos con los perros.

    Nos gusta caminar tranquilamente y disfrutar del silencio.

    A veces nos encontramos vacas, caballos o perros que acompañan al ganado.

    Es importante recordar que estamos en un entorno rural y mantener a nuestros perros controlados y respetar siempre a los animales.

    Lo bonito es observar.

    No molestar.


    Restaurantes que recomiendo en Bilbao y alrededores

    Y llegamos a una de mis partes favoritas.

    Porque después de caminar, visitar museos, subir montes y recorrer pueblos…

    hay que comer.

    Estos restaurantes no aparecen aquí porque sean simplemente lugares conocidos.

    Los incluyo porque yo he comido en ellos y puedo hablar desde mi propia experiencia.

    Y eso, cuando recomiendo un restaurante, para mí es importante.


    Restaurante Maider

    Cuando mi empresa estuvo situada en el barrio de Abando, yo tenía que quedarme muchas veces a comer en Bilbao.

    Uno de los restaurantes a los que acudía habitualmente era Restaurante Maider.

    Está en una ubicación muy cómoda, frente a los juzgados, en la calle Colón de Larreátegui.

    Es un restaurante tradicional, pero con algún toque moderno.

    Lo que más destacaría es su buena relación calidad-precio.

    Las raciones son normales, ni pequeñas ni exageradas, y el menú del día que yo conocí tenía varios primeros para elegir, carne o pescado como segundo y diferentes postres caseros.

    Pero para mí hay que destacar especialmente la parrilla.

    También tiene una barra de pintxos muy interesante.

    Es uno de esos lugares clásicos, de toda la vida, con ambiente familiar y personal cercano.

    Restaurante Maider
    Colón de Larreátegui, 5
    48001 Bilbao

    Teléfono: 944 24 89 91

    Como no dispone de web oficial, recomiendo comprobar por teléfono los horarios y el menú antes de ir.


    Gure Kabi

    Celebrábamos el cumpleaños de mi madre y, como ella es muy de comida tradicional, elegimos Gure Kabi.

    Habíamos reservado, aunque tuvimos la suerte de poder entrar un poco antes.

    El restaurante estaba lleno y no tardó en empezar a formarse gente esperando.

    Eso ya dice bastante.

    La comida es tradicional, las raciones son generosas y los postres son caseros.

    Y aquí tengo una recomendación muy clara:

    la tarta de queso.

    Deliciosa.

    Nosotros fuimos al menú del día, que en aquella época costaba 14 € por persona.

    Incluía primero, segundo, postre, agua o vino y pan.

    El precio, evidentemente, puede haber cambiado.

    También vi que habían recibido reconocimiento por sus croquetas, así que esa es una de esas cosas que tengo pendientes para una próxima visita.

    El servicio fue rápido y amable.

    Está un poco escondido, pero es muy popular.

    Reservad.

    Gure Kabi – web oficial


    La Despensa del Etxanobe

    Este restaurante tiene un significado diferente para nosotros.

    Celebrábamos el cumpleaños de mi marido y nos apetecía probar algo más gastronómico.

    Elegimos La Despensa del Etxanobe, perteneciente al universo gastronómico del chef Fernando Canales.

    Muy cerca se encuentra también Atelier Etxanobe, con un concepto más elegante.

    La Despensa del Etxanobe

    Atelier Etxanobe

    Nosotros elegimos el menú gastronómico.

    Probamos diferentes platos como:

    • Arroz cremoso de pulpo y hongos.
    • Flor de alcachofa a la brasa con romesco.
    • Ensalada de bogavante y crema de coliflor.
    • Chuleta de atún.
    • Pichón con su tosta.

    Y de postre:

    • Bizcocho de almendra y zanahoria con crema de lima-limón.
    • Crema de naranja elaborada con nitrógeno líquido.

    Y aquí ocurrió uno de esos momentos que se quedan en la memoria.

    Fernando Canales elaboró el postre delante de nosotros.

    Tenía muchísima curiosidad por probar algo preparado con nitrógeno líquido y me hizo especial ilusión.

    El resultado tenía forma de pequeña croqueta ovalada y se introducía directamente en la boca.

    Primero notas una textura dura y después, por el calor de la boca, cambia rápidamente.

    Es un postre que dura muy poco…

    pero precisamente por eso resulta tan curioso.

    El restaurante es íntimo, con poca luz y un ambiente bastante tranquilo.

    El servicio fue profesional, aunque a nosotros nos pareció algo más frío que en otros restaurantes de este estilo.

    Y algo importante:

    si reserváis, llegad a tiempo.

    En nuestra experiencia eran muy estrictos con los retrasos.


    Las Lías

    Para mi cumpleaños decidí ir a comer con mi familia a Las Lías.

    Éramos siete personas.

    El propietario, Mikel García, cuenta con una larga trayectoria vinculada al grupo Zortziko, y eso se nota en la manera de tratar al cliente.

    El local tiene bar y comedor.

    El comedor es pequeño, pero está muy cuidado.

    Lo que más destacaría es el producto.

    Pedimos para compartir:

    • Ensalada de tomate.
    • Pulpo.
    • Zamburiñas.
    • Berberechos.
    • Croquetas caseras variadas.

    Después llegaron los platos principales.

    Chuletón, servido en una bandeja con patatas.

    Solomillo, acompañado de una piedra para poder mantener la carne caliente.

    Y pescado según mercado.

    Nosotros elegimos lubinas salvajes que estaban fuera de carta.

    Aquí os dejo un consejo que aprendí en esa comida:

    preguntad siempre el precio de los productos fuera de carta.

    La lubina costaba 55 € por unidad.

    No es una crítica al restaurante.

    Simplemente es una buena costumbre que yo recomiendo adoptar siempre.

    También tuvimos una pequeña experiencia con el agua filtrada servida en botella de la casa, que tenía un coste adicional.

    El servicio fue muy atento y el producto nos gustó mucho.

    Las Lías – web oficial


    La Parada de Bilbao

    Este es otro restaurante al que he ido muchas veces.

    Con amigos.

    Con compañeros de trabajo.

    Con familia.

    Y por eso tenía que aparecer en esta lista.

    La Parada de Bilbao está en plena Gran Vía, junto a la estación de Abando.

    La Parada de Bilbao – web oficial

    Tiene menú del día, menús especiales, opciones para grupos y carta.

    El comedor es amplio y está decorado con fotografías antiguas de Bilbao.

    El personal siempre me ha parecido especialmente agradable y atento.

    Las raciones son grandes, están bien presentadas y son sabrosas.

    Para mí destaca por su buena relación calidad-precio.

    Tiene además una cafetería propia con una barra de pintxos estupenda.

    Se puede acceder desde Gran Vía o desde la cafetería, donde hay un ascensor de cristal que sube hasta el comedor.

    Es una opción muy práctica si estáis por el centro y queréis comer sin complicaros demasiado.


    Aspaldiko, en Loiu

    Si buscáis un lugar especial para una ocasión única, Aspaldiko es una apuesta que yo tendría muy en cuenta.

    Nosotros lo elegimos para una visita muy especial de unos amigos que venían desde Nueva Zelanda y Australia.

    Queríamos enseñarles algo de nuestra gastronomía, pero también algo que tuviera ese carácter vasco que no iban a encontrar en cualquier sitio.

    Y acertamos.

    Aspaldiko está ubicado en un caserío histórico del siglo XV, declarado Bien Cultural en categoría de Monumento. El edificio conserva elementos originales como piedra y madera y el restaurante funciona allí desde 1988.

    Aspaldiko – web oficial

    La noche que fuimos, además, se estaba celebrando una boda.

    Así que el lugar tenía un ambiente muy especial.


    Nuestra experiencia en Aspaldiko

    Reservamos para cenar y pedimos a la carta.

    La experiencia comenzó en el jardín del caserío, donde pudimos ver incluso pavos reales paseando por la finca.

    Para nuestros amigos, aquello ya fue una experiencia.

    Para compartir pedimos:

    • Almejas a la plancha.
    • Ensalada de txangurro desmigado.
    • Arroz meloso de berberechos.
    • Kokotxa de merluza con pil-pil y aire de tinta de chipirón.

    Después probamos diferentes platos principales, entre ellos bacalao a la vizcaína y al pil-pil, incluso la opción de probar ambos estilos, además de carne.

    Y llegamos a los postres.

    Cuajaditos de queso.

    Goxua.

    Helados artesanos.

    El goxua es uno de esos postres que recomiendo probar si nunca lo habéis hecho.

    La carta actual sigue incluyendo goxua, aunque los platos y precios pueden cambiar con el tiempo.


    Un trato excelente

    Como habíamos reservado en el primer turno, el personal tuvo el detalle de enseñarnos diferentes zonas del restaurante.

    Mis amigos no hablaban español y mi marido hizo de improvisado traductor al inglés.

    Fue un detalle que agradecimos muchísimo.

    El servicio fue ágil y amable y las raciones nos parecieron generosas.

    Mis amigos no paraban de untar pan en las salsas.

    Y creo que esa es una de las mejores críticas que puede recibir un restaurante.

    Aspaldiko continúa actualmente orientado tanto a comidas como a celebraciones y eventos, y dispone de jardines y diferentes salones.


    Txakoli Simón: chuleta, parrilla y vistas

    Y ahora nos vamos a Artxanda.

    Si os gusta la carne, probablemente habréis oído hablar de Txakoli Simón.

    Está considerado por el propio establecimiento como uno de los grandes referentes de la txuleta en Bilbao y su chef, Óscar García, fue reconocido como Maestro Parrillero Campeón en 2019 y 2021.

    Txakoli Simón – web oficial

    El restaurante se encuentra en el Camino de San Roque Bidea, en Artxanda.

    Tiene aparcamiento propio.

    Y una vez allí hay algo que os recomiendo hacer aunque no tengáis hambre:

    subid a la terraza y mirad las vistas.

    Son preciosas.


    Diferentes espacios para comer

    Cuando estuvimos allí llegué a contar aproximadamente seis zonas diferentes para comer.

    Había espacios exteriores, terrazas, merenderos y comedor.

    La zona de campa tiene un concepto más informal y actualmente el propio restaurante explica que funciona con un sistema de autoservicio, sin necesidad de reservar para ese espacio.

    Eso me parece especialmente interesante si vais en familia o con perros.

    En cambio, los espacios interiores tienen un servicio más tradicional.

    Información y reservas de Txakoli Simón


    Nuestra comida

    Nosotros pedimos:

    • Ensalada de ventresca.
    • Morcillas artesanales de puerro sobre pimientos rojos asados.
    • Chuleta de aproximadamente un kilo.
    • Patatas.
    • Tarta de queso.
    • Goxua.

    Tengo que hacer una mención especial a la morcilla.

    Mi familia materna es del Valle de Carranza y estoy acostumbrada a la morcilla de verduras.

    Es mi favorita.

    Así que cuando vi estas morcillas de puerro, tenía que probarlas.

    Y estaban deliciosas.

    Pero, evidentemente, la gran protagonista fue la chuleta.

    Nos trajeron además una pequeña parrilla portátil de carbón para poder mantener la carne caliente y terminarla al gusto.

    Comimos muy bien.

    Las raciones eran generosas y el precio nos pareció razonable para el tipo de producto y el lugar.


    ¿Reservar?

    Sí.

    Especialmente si queréis comer en el comedor.

    Txakoli Simón se ha vuelto muy popular y las redes sociales han contribuido a que mucha más gente conozca el lugar.

    La campa exterior tiene actualmente un funcionamiento diferente y no requiere reserva previa, pero para el restaurante tradicional yo no me arriesgaría.

    Reservaría.

    Teléfono: 944 45 74 99

    Dirección:

    Camino de San Roque Bidea, 89
    48015 Bilbao


    Santo Tomás: una tradición que anuncia la Navidad

    El 21 de diciembre Bilbao celebra la feria de Santo Tomás, una de las citas más tradicionales del calendario.

    El centro de la celebración se encuentra en torno al Arenal y El Arenal.

    Los baserritarras llegan a la ciudad con productos de temporada y la ciudad se llena de puestos.

    Es uno de esos días en los que Bilbao huele especialmente bien.

    Se toma txakoli.

    Se comen pintxos.

    Y, sobre todo, se come talo.

    El más tradicional es el talo con chorizo.

    Y aquí confieso algo:

    es uno de mis platos favoritos.

    El talo se elabora con harina de maíz, agua y sal.

    Se amasa, se deja reposar y se forman pequeñas bolas que posteriormente se estiran hasta conseguir una especie de torta fina que se cocina sobre una plancha.

    Sencillo.

    Tradicional.

    Y buenísimo.


    Aste Nagusia: Bilbao se transforma

    Si hay una fiesta que representa el carácter bilbaíno, esa es la Aste Nagusia.

    La Semana Grande de Bilbao dura nueve días y tiene como gran protagonista a Marijaia.

    El comienzo de las fiestas está marcado por el pregón y el lanzamiento del txupin desde el entorno del Teatro Arriaga.

    Marijaia aparece entonces para presidir las fiestas.

    En 2026, Aste Nagusia se celebrará del 22 al 30 de agosto.

    Durante esos días Bilbao se llena de conciertos, teatro, actividades infantiles, concursos gastronómicos, fuegos artificiales y las famosas txosnas.

    El Casco Viejo y ambas márgenes de la ría se convierten en auténticos puntos de encuentro.

    Bilbao Turismo – Aste Nagusia

    Si nunca habéis estado durante Aste Nagusia, os aviso:

    Bilbao durante esos días no es el mismo Bilbao.

    Y eso hay que vivirlo alguna vez.


    Bilbao y alrededores: mi forma de verlo

    Si tuviera que resumir Bilbao y sus alrededores en unas pocas palabras, diría:

    industria, mar, montaña, gastronomía, arquitectura y tradición.

    Pero también diría algo más.

    Personas.

    Porque para mí muchos de estos lugares están ligados a recuerdos personales.

    Gorliz está unido a mi infancia, a mis padres, a mi familia y a aquellos días de coche, comida casera y playa.

    Andramari forma parte de mi historia familiar.

    La Arboleda es uno de esos sitios donde disfrutamos de pasear con nuestros perros.

    Y algunos de los restaurantes que os he contado forman parte de cumpleaños, comidas familiares, encuentros con amigos o incluso de mi vida laboral.

    Por eso no quería hacer una guía fría de “qué ver en Bilbao”.

    Quería contaros mi Bilbao.

    El Bilbao que se recorre andando.

    El que se moja con sirimiri.

    El que se disfruta con un pintxo en la mano.

    El que huele a mar en Gorliz.

    El que conserva las huellas de las minas en La Arboleda.

    El que mira hacia arriba desde Artxanda.

    Y el que termina alrededor de una mesa.

    Porque al final, cuando viajamos, muchas veces no recordamos solamente el monumento que vimos.

    Recordamos con quién estábamos, qué comimos, cuánto nos reímos y cómo nos hizo sentir aquel lugar.

    Y eso es Bilbao para mí.

    Un lugar que merece mucho más que una visita rápida para hacerse una foto delante del Guggenheim.

    Bilbao hay que vivirlo.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • ALUBIAS ROJAS CON SACRAMENTOS

    ALUBIAS ROJAS CON SACRAMENTOS

    Un clásico de Bizkaia y el nexo a la competición de putxeras de Balmaseda.

    Si hay un plato que sabe a Euskadi, a invierno, a cocina de siempre y a esos guisos que reconfortan desde la primera cucharada, son las alubias rojas con sacramentos.

    En Bizkaia son todo un clásico. Un plato contundente, de los que se comen sin prisas y que forman parte de nuestra tradición gastronómica.

    Y aunque hoy podemos prepararlas tranquilamente en casa, detrás de este plato hay una historia muy curiosa relacionada con el ferrocarril y, especialmente en este caso, con Balmaseda.

    Porque hablar de alubias y Balmaseda es hablar también de la famosa putxera, la olla ferroviaria que nació de una necesidad y terminó convirtiéndose en todo un símbolo gastronómico de Enkarterri.

    Balmaseda, el ferrocarril y el nacimiento de la putxera

    Balmaseda, fundada en 1199, es la primera villa de Bizkaia y durante siglos ha tenido una gran importancia como lugar de paso y comercio.

    Pero a finales del siglo XIX la llegada del ferrocarril supuso un antes y un después para la villa. En 1894 comenzó a funcionar el Ferrocarril de La Robla, conocido popularmente como el Hullero, que comunicaba las cuencas mineras de León con Bilbao y permitía transportar el carbón necesario para abastecer a la industria siderúrgica vizcaína.

    Balmaseda llegó a convertirse en uno de los puntos fundamentales de esta línea y allí se instalaron los talleres generales del ferrocarril. Esto hizo que numerosos trabajadores ferroviarios pasaran a formar parte de la vida cotidiana de la villa.

    Los viajes eran largos y, especialmente durante los meses de invierno, los trabajadores del tren tenían que enfrentarse a muchas horas de trayecto y al frío. Necesitaban una manera de preparar una comida caliente mientras trabajaban.

    La solución fue tan sencilla como ingeniosa.

    Aprovechando el calor de las brasas del carbón, diseñaron unos recipientes metálicos que permitían cocinar lentamente durante el trayecto. En ellos preparaban principalmente alubias rojas acompañadas de chorizo, morcilla, panceta o tocino.

    Así nació la conocida como olla ferroviaria o putxera.

    Lo que comenzó como una solución práctica para poder comer caliente durante las largas jornadas de trabajo terminó convirtiéndose en una de las tradiciones gastronómicas más características de Balmaseda y Enkarterri.

    Y es que pocas cosas hay más bonitas en la gastronomía que una receta que nace de la necesidad y acaba convirtiéndose en tradición.

    La Putxera de Balmaseda: una tradición que sigue viva

    Como sabéis, durante unos años, estuve viviendo en Balmaseda y os puedo asegurar que cualquier motivo social tiene vinculado el pintxo y por supuesto la putxera.

    Si hay un día marcado en rojo en el calendario gastronómico de Balmaseda es el 23 de octubre, festividad de San Severino, patrón de la villa.

    Ese día la Plaza de San Severino se llena de putxeras y de personas dispuestas a demostrar quién prepara las mejores alubias al estilo ferroviario.

    Putxeras de concurso, putxeras en restaurantes, putxeras entre grupo de amigos en lonjas, asociaciones gastronómicas, carpas para visitantes de la villa … todo Balma huele a alubias y a…:-)

    El origen del concurso se remonta al 23 de octubre de 1971, cuando un grupo de balmasedanos decidió organizar el primer Concurso de Putxeras.

    Desde entonces, el certamen se ha convertido en una auténtica fiesta gastronómica y en una de las citas más importantes de la villa.

    Cada año, los participantes preparan sus putxeras siguiendo sus propias recetas y secretos familiares.

    Porque, como ocurre con casi todos los grandes platos tradicionales, cada cocinero tiene su pequeño truco: unas cantidades diferentes, un ingrediente especial, más o menos tiempo de cocción…

    Pero no todas las putxeras son fieles a la receta oficial, por lo que algunas se presentan como hobby sabiendo que no van a ser seleccionadas.

    Y después llega el momento de la verdad: el jurado prueba las diferentes elaboraciones para decidir quién se lleva la ansiada Putxera de Oro.

    La tradición continúa pasando de generación en generación y eso es, probablemente, lo más bonito de todo. La putxera no es simplemente una forma de cocinar unas alubias; es parte de la historia de Balmaseda y de la memoria de sus ferroviarios.

    Actualmente la competición de putxeras no solo es de Balma, también la puedes degustar en otras localidades del País Vasco e incluso fuera, pero las que yo he vivido y puedo recomendar, son las de Balma.

    ¿Y qué son exactamente los sacramentos?

    Cuando hablamos de alubias con sacramentos, nos referimos a los productos cárnicos que acompañan a las alubias y que aportan al guiso ese sabor profundo y característico.

    La combinación más habitual incluye morcilla, chorizo y panceta o tocino, aunque las recetas pueden variar de una casa a otra.

    Las alubias se sirven normalmente con el caldo bien ligado y los sacramentos aparte o incorporados al propio plato, dependiendo de la costumbre de cada familia.

    Es una comida de cuchara de las de toda la vida. De esas que apetecen especialmente cuando hace frío y que, después de comerlas, hacen que uno piense que una buena siesta tampoco sería mala idea.

    Mi receta de alubias rojas con sacramentos, como la he comido en la casa familiar desde siempre

    Esta es una forma sencilla de preparar unas alubias rojas melosas, sabrosas.

    Ingredientes

    • Alubias rojas, puestas a remojo desde el día anterior.
    • 1 morcilla.
    • Agua fría.
    • 1 pimiento verde troceado.
    • 1 zanahoria partida.
    • 1 diente de ajo.
    • ½ puerro partido.
    • 1 casco de cebolla.
    • 1 trozo de panceta, partido en dos.
    • 1 chorizo, cortado en trozos pequeños.
    • Sal al gusto.

    Cómo preparar las alubias

    1. Comenzamos la cocción

    Ponemos las alubias, previamente remojadas, en la olla rápida y añadimos abundante agua fría.

    Incorporamos el pimiento verde, la zanahoria, el ajo, el puerro, la cebolla, la panceta y el chorizo.

    De momento dejamos fuera la morcilla y la sal.

    2. Primera cocción

    Cerramos la olla rápida y cocinamos a fuego medio durante aproximadamente 1 hora.

    3. Dejamos reposar

    Una vez terminada la cocción, dejamos que la olla se enfríe antes de abrirla.

    Al destaparla, dejamos reposar las alubias durante unos 10 minutos. Este pequeño descanso ayudará a que el caldo vaya tomando cuerpo y quede más meloso.

    4. Preparamos la morcilla

    Lavamos la morcilla y la pinchamos varias veces con un tenedor. De esta manera evitamos, en la medida de lo posible, que se rompa durante la cocción.

    5. Añadimos la morcilla y la sal

    Incorporamos la morcilla a las alubias y añadimos sal al gusto.

    Aquí conviene tener cuidado con la cantidad, ya que tanto el chorizo como la panceta y la morcilla aportan ya bastante sabor al guiso.

    6. Cocción final

    Cocinamos todo junto a fuego suave, con la olla medio tapada, durante 10-15 minutos.

    Y ya las tenemos.

    Un buen plato de alubias rojas con sacramentos, de esos que piden pan al lado y que saben todavía mejor si se dejan reposar un poquito antes de servir.

    Algunas personas prefieren en vez de pan, cebolla al natural e incluso piperrak (pimientos verdes tipo guindilla).

    Un plato con historia

    Lo que más me gusta de este tipo de recetas es que detrás de ellas siempre hay algo más que ingredientes.

    En este caso, tenemos la historia de unos ferroviarios que necesitaban solucionar algo tan sencillo como poder comer caliente durante sus largas jornadas de trabajo. Su ingenio dio lugar a una manera de cocinar que, con el paso de los años, se convirtió en una tradición profundamente ligada a Balmaseda.

    Hoy la putxera forma parte de la identidad gastronómica de la villa y el Concurso de Putxeras de San Severino mantiene viva aquella historia.

    Así que la próxima vez que tengáis delante un buen plato de alubias rojas con sus sacramentos, acordaos de que no estáis simplemente comiendo un guiso.

    Estáis disfrutando de un pequeño pedazo de la historia de Bizkaia.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Potes: Tu Base Perfecta para Explorar Liébana

    Potes: Tu Base Perfecta para Explorar Liébana

    Si vais a visitar los Picos de Europa, hay un lugar que no puede faltar en la ruta: Potes. Es uno de los pueblos con más encanto de Cantabria y una base perfecta para recorrer la comarca de Liébana.

    Está rodeado de montañas y se encuentra donde se unen los ríos Deva y Quiviesa, en el punto donde confluyen los cuatro valles lebaniegos.

    Gracias a su ubicación siempre hay mucho ambiente, especialmente los fines de semana y en verano.

    Aunque sus orígenes se remontan al siglo IX, gran parte del encanto de Potes está en su casco histórico. Sus calles empedradas, las casas blasonadas y las antiguas torres le dan ese aire medieval que invita a pasear sin prisas.

    No es casualidad que se conozca como la villa de los puentes y las torres. Entre las más conocidas están la Torre del Infantado, que hoy acoge exposiciones, y la Torre del Orejón de la Lama, ambas del siglo XV.

    Nosotros lo recorrimos acompañados de nuestros 🐶🐶 y disfrutamos muchísimo paseando junto al río. Había un montón de patos 🦆 y ellos no sabían hacia dónde mirar. Creo que fue uno de sus momentos favoritos del viaje. 😜

    Una de las cosas que más me gustó de Potes fue el ambiente que tiene a cualquier hora del día.

    Sus calles siempre están llenas de vida, con tiendas, bares y terrazas donde apetece hacer una parada. Al anochecer también merece la pena dar un paseo, porque la iluminación resalta todavía más el encanto de su casco histórico.

    Si tenéis la suerte de visitarlo durante alguna de sus fiestas, encontraréis el pueblo aún más animado.

    A lo largo del año se celebran varias festividades y ferias ganaderas, siendo una de las más importantes la de Los Santos, el 2 de noviembre, considerada una de las ferias de ganado más concurridas de Cantabria.

    Sea cual sea la época en la que vayáis, Potes siempre tiene ese ambiente acogedor que invita a quedarse un rato más antes de continuar la ruta por Liébana o los Picos de Europa.

    Si hay un plato que no podéis marcharos sin probar es el cocido lebaniego, uno de los grandes protagonistas de la gastronomía cántabra.

    Se prepara con garbanzos pequeños de la zona, patata, berza y el tradicional compango (chorizo, morcilla, tocino y otras carnes). En muchos restaurantes también sirven antes una taza de caldo con fideos, algo que se agradece especialmente en los días más frescos.

    Otro dulce típico que os recomiendo probar es el Canónigo de Liébana.

    Tiene una textura muy suave, a medio camino entre unas natillas y un pudding, y fue uno de los postres que más me sorprendió durante el viaje.

    En Potes hay muchísimos sitios donde comer bien, desde restaurantes de cocina tradicional hasta hamburgueserías y cafeterías más informales. Nosotros probamos varios y os dejo los que más nos gustaron.

    Dónde comimos

    Durante nuestra estancia en Valmeo, muy cerca de Potes, una de las cenas la hicimos en El Cenador del Capitán, en pleno centro de la localidad de Potes.

    Si viajáis con vuestro 🐶, es una opción muy recomendable, ya que permiten comer en el interior del restaurante, algo que siempre se agradece cuando viajas con mascotas.

    El comedor es pequeño, por lo que os aconsejo reservar con antelación.

    Para acceder hay que subir varios tramos de escaleras de madera, un detalle a tener en cuenta si viajáis con carrito o tenéis problemas de movilidad.

    La decoración es muy curiosa, llena de pequeños detalles que hacen que el restaurante tenga mucha personalidad.

    Además, desde la terraza hay unas vistas muy bonitas del pueblo.

    Nosotros pedimos una ensalada de la casa, lomo de venado con foie y costilla tudanca.

    Todo estaba muy rico, pero si tengo que quedarme con algo, sería el Canónigo de Liébana, un postre tradicional que fue el broche perfecto para la cena.

    No es el restaurante más económico de Potes, pero si buscáis cocina tradicional, un ambiente agradable y un lugar donde poder cenar con vuestro perro, merece la pena.

    Otro sitio que puedo recomendar es La Scala Café & Restobar. Es una opción muy práctica si buscáis algo diferente al menú tradicional de la zona.

    Tienen pokes, hamburguesas, ensaladas, crepes salados, batidos, gofres y otros postres. Además, la relación calidad-precio nos pareció muy buena y el servicio fue rápido.

    Si os apetecen unas buenas hamburguesas, no dejéis pasar Anybun.

    La carne nos sorprendió para bien y las hamburguesas estaban realmente jugosas.

    Si tuviera que recomendar alguna, me quedaría con la Cheeseburger o la Mississippi, aunque si sois de buen comer también la preparan en versión doble o triple.

    El local, además, admite perros en el interior, por lo que es otra alternativa estupenda para quienes viajamos con nuestros 🐶.

    Al final, una de las cosas que más me gusta de Potes es que, independientemente del presupuesto o de lo que os apetezca comer, siempre acabas encontrando un sitio donde merece la pena sentarse a disfrutar de la gastronomía lebaniega.

    Un lugar al que siempre apetece volver

    Potes es de esos pueblos que se disfrutan sin necesidad de llevar un plan.

    Basta con perderse por sus calles, cruzar sus puentes, sentarse en una terraza o pasear junto al río para entender por qué es uno de los destinos más visitados de Cantabria.

    Para nosotros fue uno de los lugares que más disfrutamos durante el viaje.

    Además de servir como punto de partida para conocer los Picos de Europa, tiene el tamaño perfecto para recorrerlo con calma, buena gastronomía y un ambiente muy agradable.

    Si además viajáis con vuestro 🐶, encontraréis varios establecimientos pet friendly que harán la estancia mucho más cómoda.

    Sin duda, es uno de esos sitios a los que no me importaría volver una y otra vez.

    Un punto de partida para descubrir Liébana

    Aunque Potes merece una visita por sí solo, para mí su mayor atractivo es que sirve como base para descubrir algunos de los rincones más bonitos de Liébana.

    Desde aquí podéis acercaros al monasterio de Santo Toribio, subir al teleférico de Fuente Dé o recorrer algunos de los pueblos con más encanto de la comarca.

    Nosotros elegimos alojarnos muy cerca, en Valmeo, y fue todo un acierto. En apenas unos minutos estábamos en el centro de Potes, pero disfrutando de la tranquilidad de un pequeño pueblo rodeado de naturaleza.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘