Autor: Leire

  • MI RUTA DE PINTXOS POR DONOSTIA

    MI RUTA DE PINTXOS POR DONOSTIA

    Los pintxos representan una tradición gastronómica emblemática de Donostia, caracterizada por la costumbre de recorrer distintos bares para degustar pequeñas elaboraciones locales. Esta práctica combina la variedad culinaria, desde recetas tradicionales hasta cocina en miniatura, con el ambiente social de la ciudad.

    Zonas como la Parte Vieja y el barrio de Gros albergan establecimientos emblemáticos con especialidades únicas, como las anchoas, la tarta de queso o la clásica gilda. Realizar rutas por estos locales permite explorar diferentes sabores mientras se recorren distintos puntos de la ciudad.

    Donostia, o Donosti, como solemos decir quienes somos del País Vasco, tiene una enorme fama gastronómica y es conocida internacionalmente por su cocina.

    Y si hay algo que forma parte de la identidad gastronómica de la ciudad son los pintxos.

    Salir de pintxos es toda una tradición: recorrer diferentes bares, pedir pequeñas elaboraciones y disfrutar de propuestas muy distintas en cada establecimiento. No se trata simplemente de comer, sino también de pasear, descubrir rincones y disfrutar del ambiente de la ciudad.

    ¿Qué es un pintxo?

    A veces se compara el pintxo con una tapa o con un montadito, pero tiene su propia identidad dentro de la gastronomía vasca.

    Puede tratarse de una elaboración sencilla sobre una rebanada de pan o de una pequeña creación gastronómica mucho más elaborada. En Donostia encontramos desde propuestas tradicionales hasta auténtica cocina en miniatura.

    Además, una de las cosas que más me gusta de esta forma de comer es que no tienes que quedarte en un único sitio. Puedes probar un pintxo, continuar caminando y entrar después en otro bar para descubrir otra especialidad.

    Algunos bares de pintxos que he probado en Donostia

    La siguiente relación recoge algunos de los lugares que yo he visitado. No son los únicos ni pretendo hacer un ranking de los mejores. Donostia tiene muchísimos establecimientos donde disfrutar de pintxos y cada persona tendrá sus propios favoritos.

    Baztan Bar Restaurante

    Se encuentra en pleno casco viejo, en Portu Kalea, 8.

    Actualmente continúa abierto y su propia web lo presenta como un bar de pintxos y restaurante situado en el corazón de la Parte Vieja. Cuenta con una amplia barra de pintxos y también con carta de platos y raciones.

    Web oficial de Baztan Bar Restaurante

    Es un local pequeño, pero ya desde la barra llama la atención la variedad de elaboraciones.

    De los que probé, destacaría el pintxo de bacalao al ajoarriero, el gazpacho casero con virutas de jamón ibérico y el cochifrito.

    Bar Txepetxa

    Este es uno de los clásicos de la Parte Vieja donostiarra y lleva vinculado a la ciudad desde 1925.

    Aquí hay una pequeña actualización respecto a la información que tenía originalmente: actualmente su web oficial sitúa el establecimiento en Pescadería Kalea, 5, por lo que conviene sustituir la antigua dirección de Arrandegi Kalea que aparecía en mi información anterior. El establecimiento continúa abierto y especializado en sus conocidos pintxos de anchoa.

    Web oficial de Bar Txepetxa

    Sus ingredientes estrella son las anchoas y los boquerones, con diferentes elaboraciones.

    Yo probé el pintxo de erizo. Me pareció un sabor un poco fuerte, pero también interesante, especialmente si os gustan los sabores marineros.

    Restaurante Bergara

    Nos vamos hasta el barrio de Gros, cerca del Kursaal, concretamente a General Artetxe, 8.

    El Bar Bergara continúa abierto y mantiene su conocida oferta de pintxos de autor, tanto fríos como calientes. Su ubicación y dirección actuales siguen coincidiendo con las que tenía en mi información anterior.

    Web oficial de Bergara

    De los que probé, recomiendo especialmente el gratinado de pisto con hongos, salsa mousselina de ajo y virutas de ibérico, el chupito de txangurro y el pintxo donostiarra, elaborado con bonito, guindilla y una pequeña antxoa.

    Bodega Donostiarra Gros

    En el barrio de Gros, concretamente en Peña y Goñi, 13, encontramos la Bodega Donostiarra.

    Y también podemos confirmar que continúa abierta. Su página oficial mantiene actualmente esta dirección y ofrece incluso servicio de pedidos para recoger y a domicilio.

    Web oficial de Bodega Donostiarra

    Aquí destacaría especialmente sus pintxos con piperrak.

    Entre ellos está el conocido Indurain, que se ha convertido en una de esas elaboraciones que llaman la atención cuando haces una ruta de pintxos por Gros.

    Gandarias

    En plena Parte Vieja, en 31 de Agosto, 23, se encuentra Gandarias.

    Continúa abierto y mantiene una amplia barra de pintxos, además de una carta centrada en carnes, pescados e ibéricos. La información turística oficial de Euskadi también confirma actualmente el establecimiento y su dirección.

    Web oficial de Gandarias

    De los que yo probé, destacaría el pintxo de solomillo, las croquetas de hongos y las almejas a la marinera.

    Ganbara

    En San Jerónimo, 21, también en la Parte Vieja, encontramos Ganbara.

    Otro clásico de Donostia que continúa abierto. Su propia web confirma actualmente la dirección y señala que las reservas se realizan para el comedor, mientras que en la barra no se reserva.

    Web oficial de Ganbara

    Es especialmente conocido por sus pintxos y por el protagonismo de los hongos y las setas de temporada. La Guía Michelin también lo recoge actualmente como un establecimiento tradicional de referencia en la Parte Vieja.

    De mi visita destacaría la tartaleta de txangurro, el hojaldre de txistorra y el revuelto de hongos.

    La Viña

    En la calle 31 de Agosto, 3, encontramos otro de los locales más conocidos de Donostia.

    Y aquí también podemos confirmar que continúa abierto. Su web oficial mantiene actualmente la dirección y el horario de martes a domingo, con descanso semanal los lunes.

    Web oficial de La Viña

    La Viña abrió sus puertas en 1959 y actualmente es conocida internacionalmente, sobre todo, por su famosa tarta de queso.

    Yo destacaría precisamente la tarta de queso crema.

    La receta fue creada por Santiago Rivera en La Viña en 1990 y con el paso de los años se convirtió en uno de los grandes iconos gastronómicos de Donostia. La propia casa continúa elaborándola actualmente en su obrador y vendiéndola en el establecimiento.

    Casa Vallés

    Terminamos esta pequeña selección en Casa Vallés, en Reyes Católicos, 10.

    También continúa abierto. Su página oficial confirma actualmente tanto la dirección como los horarios y, además, mantiene como uno de sus grandes protagonistas a la gilda.

    Web oficial de Casa Vallés

    Casa Vallés abrió en 1942 y la propia historia del establecimiento atribuye a este bar la creación de la gilda.

    Según explican, en aquella época se vendían por separado las aceitunas, las anchoas y las guindillas, hasta que decidieron unirlas con un palillo. Así nació uno de los pintxos más reconocibles de Donostia.

    Una ruta de pintxos por Donostia

    Como podéis comprobar, hay muchísimas posibilidades para disfrutar de los pintxos en Donostia.

    Y precisamente esa es una de las cosas que más me gusta: no tienes que elegir un único restaurante.

    Puedes comenzar en la Parte Vieja, probar un pintxo y continuar caminando hasta otro establecimiento. Otro día puedes cambiar de zona y acercarte a Gros, donde también encontramos lugares con una larga tradición gastronómica.

    Esta lista recoge únicamente mis experiencias personales y algunos de los establecimientos que he probado. No pretende ser una clasificación ni una lista definitiva, porque sería imposible reunir en un solo artículo todo lo que ofrece Donostia.

    Así que si visitáis la ciudad, reservad un poco de tiempo para hacer vuestra propia ruta. Entrad, probad, descubrid nuevos sabores y, sobre todo, disfrutad del ambiente.

    Porque en Donostia, salir de pintxos también es una manera de conocer la ciudad.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • BETANZOS, arriba, abajo y.. tortilla!!

    BETANZOS, arriba, abajo y.. tortilla!!

    Betanzos es una localidad histórica de A Coruña conocida por su pasado medieval, su patrimonio arquitectónico y su vinculación al Camino Inglés. Su casco antiguo destaca por sus calles empinadas, los restos de la muralla medieval con sus antiguas puertas y templos históricos como la iglesia de Santiago.

    La gastronomía local destaca por su famosa tortilla de patata tradicional, caracterizada por presentar el huevo muy poco cuajado. Para planificar la visita conviene tener en cuenta el terreno inclinado, los horarios de apertura de los monumentos y sus festividades tradicionales.

    Betanzos: qué ver, historia, tortilla y nuestra experiencia

    Betanzos era una de esas localidades de Galicia que tenía ganas de conocer. Su pasado medieval, sus iglesias, las antiguas puertas de la muralla y, por supuesto, su famosa tortilla de patata eran algunos de los motivos que nos llevaron hasta allí.

    Nuestra visita fue solo nosotros dos, sin los perros, y estuvimos unas horas recorriendo la localidad. La experiencia tuvo un poco de todo: lugares que nos gustaron, otros que encontramos cerrados y una tortilla que teníamos muchas ganas de probar.

    También descubrimos algo que no esperaba encontrar en tanta medida: Betanzos tiene bastantes cuestas y algunas son bastante empinadas. Si vais a recorrerla caminando, es algo que conviene tener presente.

    ¿Dónde está Betanzos?

    Betanzos se encuentra en la provincia de A Coruña, entre los ríos Mendo y Mandeo y muy cerca de la ría de Betanzos.

    Su casco histórico está declarado Conjunto Histórico-Artístico y la localidad forma parte además del Camino Inglés a Santiago, por lo que encontraremos numerosas referencias a su pasado medieval y jacobeo.

    Por su situación es una parada interesante si estamos haciendo una ruta por Galicia y queremos conocer una localidad con bastante historia.

    Llegamos en coche y encontramos una zona donde pudimos dejarlo sin limitación de horario.

    Desde allí nos acercamos andando hasta la Oficina de Turismo, donde nos dieron un mapa de la ciudad y nos explicaron qué lugares podíamos visitar.

    La Oficina Municipal de Turismo se encuentra actualmente en Praza de Galicia, 1 y me parece un buen punto de partida para conocer Betanzos, especialmente si vais a estar pocas horas.

    Fue allí donde nos hablaron de una de las cosas que más atrae a los visitantes: la tortilla de patata de Betanzos.

    Pero antes de llegar a ella, vamos a conocer un poco la historia de esta ciudad.

    Video en mi canal de YouTube

    Nuestra llegada a Betanzos

    Llegamos en coche y encontramos una zona donde pudimos dejarlo sin limitación de horario.

    Desde allí nos acercamos andando hasta la Oficina de Turismo, donde nos dieron un mapa de la ciudad y nos explicaron qué lugares podíamos visitar.

    La Oficina Municipal de Turismo se encuentra actualmente en Praza de Galicia, 1 y me parece un buen punto de partida para conocer Betanzos, especialmente si vais a estar pocas horas.

    Fue allí donde nos hablaron de una de las cosas que más atrae a los visitantes: la tortilla de patata de Betanzos.

    Pero antes de llegar a ella, vamos a conocer un poco la historia de esta ciudad.

    Un poco de historia de Betanzos

    Betanzos tiene un origen muy antiguo y se asienta sobre el antiguo castro de Untia.

    En 1219, el rey Alfonso IX trasladó la población de Betanzos O Vello hasta su emplazamiento actual. A partir de entonces comenzó a crecer y adquirió una gran importancia dentro de Galicia.

    Durante la Edad Media se convirtió en una ciudad comercial y también en lugar de residencia de importantes familias nobles. De ahí procede uno de sus nombres más conocidos: la Ciudad de los Caballeros.

    Uno de los personajes más importantes de esta época fue Fernán Pérez de Andrade “O Boo”, poderoso noble gallego relacionado con algunas de las construcciones medievales más importantes de Betanzos.

    La ciudad llegó a ser una de las siete capitales de las antiguas provincias del Reino de Galicia, condición que mantuvo hasta la reorganización territorial del siglo XIX.

    También tuvo importancia su actividad portuaria y comercial.

    Ya en los siglos XIX y XX, Betanzos vivió otra etapa de prosperidad gracias a los emigrantes que habían marchado a América y que, al regresar, invirtieron parte de sus fortunas en su ciudad natal.

    Entre ellos destacan especialmente los hermanos García Naveira, cuya huella podemos encontrar todavía hoy en diferentes edificios y obras de Betanzos.

    La antigua muralla de Betanzos

    Una de las cosas que más me interesó conocer fue la antigua muralla.

    Betanzos estuvo protegida por un importante recinto amurallado que fue creciendo y reformándose durante la Edad Media. Las fortificaciones adquirieron especial importancia en los siglos XIV y XV y llegaron a contar con cuatro puertas principales y un pequeño postigo.

    Con el paso del tiempo buena parte de la muralla desapareció, pero todavía podemos encontrar algunos restos y tres de sus antiguas puertas.

    Porta da Ponte Nova

    La Porta da Ponte Nova es una de las mejor conservadas.

    Construida en el siglo XV, conserva parte de sus elementos defensivos y permite hacerse una idea de cómo eran los accesos a la ciudad medieval.

    Porta da Ponte Vella

    Otra de las puertas conservadas es la Porta da Ponte Vella.

    Por ella se accedía a la ciudad desde la zona del antiguo puente y conserva elementos relacionados con su función defensiva.

    Además, esta zona estaba relacionada con el control de las mercancías que entraban en la ciudad.

    Porta do Cristo o Porta da Ribeira

    La tercera puerta que podemos contemplar es la Porta do Cristo, también conocida como Porta da Ribeira o Porta de Paio Fermoso.

    Se encontraba relacionada con la zona del antiguo puerto y las actividades comerciales de Betanzos.

    La antigua Porta da Vila y el pequeño postigo do Hórreo ya no se conservan.

    Nosotros hicimos el recorrido por las antiguas puertas porque nos lo recomendaron en la Oficina de Turismo. Nos dijeron que nos llevaría aproximadamente media hora, aunque en nuestro caso lo vimos entero en unos quince minutos.

    La zona nos pareció algo menos bonita de lo que esperábamos. Está junto al agua y, personalmente, me gustó más el entorno del otro lado del puente.

    Aun así, creo que merece la pena acercarse porque ayuda a entender cómo era la antigua ciudad medieval.

    Paseando por el casco histórico

    Después comenzamos a recorrer el centro histórico de Betanzos.

    Hay calles estrechas, plazas, soportales, antiguos edificios y numerosos rincones que recuerdan el pasado medieval de la localidad.

    Eso sí, aquí apareció uno de los aspectos que más recuerdo de nuestra visita: las cuestas.

    Encontramos bastantes desniveles y algunas calles eran bastante empinadas. Por eso, si vais a visitar Betanzos andando, os recomiendo llevar calzado cómodo y tenerlo en cuenta si tenéis dificultades para caminar.

    Nuestra idea era ir descubriendo pequeños rincones y disfrutar de la ciudad tranquilamente, pero al ser lunes, nos encontramos con varios establecimientos cerrados.

    La iglesia de Santiago

    Uno de los lugares que sí visitamos fue la iglesia de Santiago, situada en pleno casco histórico, junto a la Torre del Reloj.

    El templo actual fue construido en el siglo XV y presenta características del gótico, aunque conserva también elementos relacionados con etapas anteriores.

    La iglesia está muy vinculada al Camino de Santiago, concretamente al Camino Inglés, que pasa por Betanzos.

    En su interior destaca especialmente el retablo plateresco, atribuido a Cornelis de Holanda, además de otros elementos de interés.

    También resulta muy llamativa su relación con la Torre del Reloj, construida en el siglo XVI y adosada a la iglesia.

    La iglesia de Santiago fue una de las que pudimos conocer durante nuestra visita y me pareció especialmente interesante por su historia y por su relación con el Camino.

    Junto a ella se encuentran además otros edificios importantes del casco histórico, por lo que es una buena zona para continuar el paseo.

    La Casa Núñez

    Otro de los lugares que quisimos conocer fue la Casa Núñez.

    Se encuentra en el centro histórico y está relacionada con la época de prosperidad que vivió Betanzos a finales del siglo XIX y comienzos del XX, muy vinculada a los emigrantes que hicieron fortuna en América.

    Los hermanos García Naveira son uno de los ejemplos más conocidos de esta emigración y de la huella que dejaron posteriormente en su ciudad natal.

    Nos acercamos hasta la Casa Núñez con intención de visitarla, pero cuando llegamos la encontramos cerrada, así que finalmente tuvimos que conformarnos con verla por fuera.

    Si queréis conocerla por dentro, os recomiendo consultar previamente los horarios de visita, especialmente si vais en lunes como nosotros.


    La famosa tortilla de Betanzos

    Y llegamos a una de las cosas que más curiosidad nos despertaban de la visita: la famosa tortilla de patata de Betanzos.

    En la Oficina de Turismo nos hablaron mucho de ella y nos explicaron que era uno de los grandes atractivos gastronómicos de la ciudad.

    La tortilla de Betanzos tiene unas características muy concretas: se prepara tradicionalmente sin cebolla y con el huevo muy poco cuajado.

    El resultado es una tortilla extremadamente jugosa, con el interior casi líquido.

    Nuestra intención era hacer una pequeña ruta de pintxos y probar una porción, pero nos explicaron que no era posible: para probar la tortilla teníamos que pedirla entera.

    Así que finalmente fuimos a probarla al Bar Galicia.

    Bar Galicia

    El Bar Galicia se encuentra en la Venela do Campo, en pleno casco histórico de Betanzos.

    Es un establecimiento muy pequeño y de aspecto tradicional. Cuando estuvimos nosotros había aproximadamente cuatro mesas en el interior y alguna mesa alta en el exterior.

    Es el típico bar que puede pasar desapercibido si no sabes que estás buscando un lugar conocido por su tortilla.

    Precisamente nos lo recomendaron porque el establecimiento ha conseguido diferentes reconocimientos y premios relacionados con la tortilla de Betanzos.

    Nosotros pedimos una tortilla entera y nos cobraron 15 €.

    ¿Qué nos pareció?

    La tortilla estaba buena y, efectivamente, tenía ese interior tan poco cuajado que caracteriza a la tortilla de Betanzos.

    Pero, siendo sincera, para mi gusto estaba un poco sosa y me pareció cara.

    Después de todo lo que nos habían hablado de ella, quizá llevaba las expectativas demasiado altas.

    En cualquier caso, me alegro de haberla probado. Si visitáis Betanzos, creo que forma parte de la experiencia y os permitirá decidir por vosotros mismos si este tipo de tortilla es de vuestro gusto.

    A mí, al menos, me sirvió para poder decir que ya he probado la famosa tortilla de Betanzos, aunque personalmente no se haya convertido en mi favorita.


    La plaza y el ambiente de la ciudad

    Durante nuestro paseo también llegamos a una de las plazas principales de Betanzos.

    Era bastante amplia y, cuando estuvimos nosotros, había barracas y atracciones para los niños, por lo que encontramos bastante ambiente.

    Es agradable detenerse un rato y observar la arquitectura que rodea las plazas y calles del centro histórico.

    Betanzos y sus iglesias

    Además de Santiago, Betanzos conserva otras iglesias de gran importancia.

    Entre ellas destacan Santa María do Azogue y San Francisco, ambas fundamentales para comprender el patrimonio medieval de la ciudad.

    La iglesia de San Francisco está especialmente vinculada a la familia Andrade y en su interior se encuentra el espectacular sepulcro de Fernán Pérez de Andrade.

    Santa María do Azogue, por su parte, es uno de los grandes ejemplos del gótico gallego.

    Nosotros no pudimos visitar todos los monumentos que teníamos previstos, ya que al ser lunes encontramos algunos lugares cerrados.

    Por eso, si queréis hacer una visita más completa, os recomiendo revisar previamente los horarios.

    Páginas: 1 2

  • Visita el Enorme Banco de Burón: Un Encanto Turístico

    Visita el Enorme Banco de Burón: Un Encanto Turístico

    Íbamos camino de una pequeña aldea de la provincia de León cuando decidimos hacer una primera parada que teníamos marcada en nuestra ruta: el Banco de Burón, conocido como el banco más grande de León.

    El día no acompañaba demasiado. Estaba lloviendo y el cielo tenía ese aspecto gris tan característico de los días de montaña. Aun así, tuvimos bastante suerte: justo cuando nos acercamos al banco dejó de llover y, además, no encontramos a nadie. Para nosotros fue perfecto, porque pudimos disfrutar del lugar con toda tranquilidad.

    Apoyada en el banco para ver sus dimensiones.

    El banco se encuentra a la entrada de Burón, en el conocido como Alto de los Atajos, muy cerca de la carretera CL-635. Desde la carretera se distingue perfectamente y el acceso es muy sencillo. Hay una explanada de tierra junto al banco donde se puede dejar el coche, aunque después de días de lluvia puede acumular bastante barro.

    Nosotros dejamos el coche en el acceso y caminamos unos pocos metros. Para llegar al banco hay que atravesar una pequeña entrada con puertas de madera y un paso canadiense. Después aparece una pequeña campa y, allí delante, el enorme banco de madera.

    Y digo enorme porque sus dimensiones sorprenden de verdad: ¡tiene unos cuatro metros de altura!

    De hecho, para sentarse hay que echarle un poco de imaginación. El asiento queda tan alto que hay que ayudarse de una piedra para poder subir.

    Yo, por supuesto, no iba a marcharme sin sentarme.

    Había llovido y la madera estaba húmeda, pero pensé: “Bueno, tampoco será para tanto”.

    Pues sí. Fue para tanto.

    Me senté en el banco, contemplé el paisaje y, cuando me levanté, llevaba el culo completamente calado. Una de esas pequeñas anécdotas de viaje que en el momento no hacen ninguna gracia, pero que después terminan formando parte de los mejores recuerdos.

    Más allá de la anécdota, el lugar merece la parada.

    Vista desde el banco, Montaña de Riaño y Mampodre

    El banco está colocado de espaldas al valle y en una posición que permite que el paisaje se convierta en el auténtico protagonista. Frente a nosotros se abría una enorme extensión de terreno, rodeada por las montañas de la Montaña de Riaño y Mampodre, con el imponente pico Burín como uno de los protagonistas del paisaje.

    Dependiendo de la época del año y de las condiciones del embalse de Riaño, el paisaje cambia considerablemente. La pradera que se extiende detrás del banco puede ofrecer una imagen muy diferente según el nivel de las aguas.

    Y quizá eso sea precisamente parte de su encanto: no es solamente hacerse una fotografía sentados en un banco gigante, sino detenerse unos minutos y mirar todo lo que hay alrededor.

    Aunque hoy pueda parecer simplemente una curiosidad turística, el banco forma parte de una iniciativa para dar visibilidad y atraer visitantes al municipio de Burón y al valle de Valdeburón.

    Fue instalado en julio de 2021 por el Ayuntamiento de Burón, dentro de una estrategia para crear atractivos singulares en las localidades que forman parte del municipio. El banco fue concebido como un elemento llamativo que animase a los viajeros a detenerse, conocer el entorno y descubrir esta zona de la montaña leonesa.

    Y lo cierto es que consiguió llamar la atención. Con sus cuatro metros de altura, se convirtió rápidamente en uno de esos lugares curiosos que aparecen en fotografías de viajeros y rutas por la Montaña Oriental Leonesa.

    Un poco de historia de Burón

    Pero Burón es mucho más que su gigantesco banco.

    La localidad se encuentra en el valle de Valdeburón, en plena montaña oriental de León, rodeada de cumbres y atravesada por el río Esla. Su historia está estrechamente vinculada a la antigua Merindad de Valdeburón, una organización territorial medieval que agrupaba varios concejos de esta zona montañosa.

    El paisaje actual también guarda una historia mucho más reciente y dura. Burón se encuentra en la cola del embalse de Riaño, cuya construcción supuso una profunda transformación del territorio. En 1987 las aguas cubrieron buena parte del antiguo caserío de la localidad y algunos edificios emblemáticos tuvieron que ser trasladados, entre ellos la iglesia y las antiguas escuelas.

    Quizá por eso, cuando recorres actualmente esta zona, resulta inevitable pensar que bajo algunos de estos paisajes de agua y montaña existe también una parte de la historia de los pueblos que desaparecieron bajo el embalse.

    Nuestra visita

    Nuestra parada fue mucho más sencilla: llegar, aparcar, cruzar la pequeña entrada y acercarnos hasta aquel banco descomunal.

    No tuvimos que hacer ninguna ruta ni caminar prácticamente nada. Y eso, en un viaje en el que todavía nos quedaban kilómetros por delante, era perfecto.

    Además, tuvimos la suerte de encontrarnos el lugar prácticamente vacío. Sin turistas, sin prisas y sin tener que esperar para hacernos fotografías.

    Solo nosotros, aquel banco gigantesco y el paisaje leonés delante.

    Bueno… y mi pantalón mojado después de descubrir que sentarse en un banco de madera mojado no era precisamente mi mejor idea del día.

    Pero volvería a hacerlo.

    Porque al final, los viajes también están hechos de estas pequeñas situaciones: una parada improvisada, un paisaje que no esperabas encontrar, un banco imposible de alto y una anécdota que años después todavía te hace sonreír.

    Y así comenzó nuestra visita por esta zona de la montaña leonesa.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Ruta del río Inglares, acompañada de mis perros

    Ruta del río Inglares, acompañada de mis perros

    La ruta del río Inglares en Berganzo, Álava, discurre junto a un canal industrial del siglo XIX que abastece a una central hidroeléctrica activa. El trayecto atraviesa zonas de vegetación, pozas y cascadas, aprovechando el desnivel del terreno para combinar entorno natural e historia energética local.

    El sendero es apto para perros atados, extremando la precaución cerca del canal y del ganado suelto. Actualmente, el acceso en vehículo está regulado mediante un aparcamiento de aforo limitado, el cual requiere reserva previa de pago a través de la plataforma PVerde.

    Un poco de historia: cuando el agua se convirtió en electricidad

    Os escribo sobre una ruta que me gusta especialmente: la ruta del río Inglares en Berganzo, Zambrana, Álava.

    Este hermoso sendero nos lleva a través de un cañón lleno de vegetación y pozas cristalinas.

    El río Inglares desciende desde la zona de Peñacerrada hacia Berganzo salvando unos 200 metros de desnivel en aproximadamente 5 kilómetros.

    Este desnivel, que provoca los rápidos y cascadas que encontramos durante la ruta, fue aprovechado a finales del siglo XIX para producir electricidad.

    En 1897, la Sociedad Electro-Hidráulica Alavesa construyó la central hidroeléctrica de Berganzo. Para llevar hasta ella el agua del río se construyó un canal de varios kilómetros que todavía podemos contemplar durante la ruta.

    Por eso, cuando hacemos el recorrido circular y caminamos junto al canal, no estamos simplemente siguiendo un bonito sendero: estamos recorriendo una antigua infraestructura industrial que continúa vinculada al funcionamiento de la central.

    La central ha sido modernizada y automatizada con el paso del tiempo, pero continúa en funcionamiento en la actualidad.

    ¿Se puede hacer la ruta con perro?

    Respuesta rápida: Si. Pero hay que tener en cuenta que en muchos tramos hay ganado suelto.

    El recorrido discurre durante buena parte del tiempo junto al río, por lo que encontraremos agua con frecuencia. Aun así, es recomendable llevar agua propia y no confiar únicamente en el río.

    Los perros deben ir atados durante el recorrido, según la información turística disponible, y hay que extremar la precaución al acercarnos a las zonas de agua.

    Especialmente importante es evitar que el animal entre en el canal de la central hidroeléctrica, ya que no es una zona destinada al baño ni para caminar dentro de ella.

    También debemos tener cuidado en los cruces de carretera y en el tramo de subida que encontramos después de la cascada si hacemos la ruta circular.

    Si vuestro perro está acostumbrado a caminar, es una ruta que puede disfrutar muchísimo: bosque, agua, sombra y numerosos rincones donde detenerse.

    Información práctica actualizada

    Actualmente el acceso en vehículo está regulado y es necesario reservar previamente el aparcamiento. Ya no debemos considerar el estacionamiento como gratuito.

    La reserva se gestiona mediante PVerde y es necesario introducir correctamente la matrícula del vehículo, ya que la barrera realiza la lectura automática de la matrícula.

    El aforo establecido actualmente es de 35 vehículos. La tarifa publicada para un turismo es de 4 € por día. También existen tarifas específicas para motocicletas, caravanas, autocaravanas y autobuses.

    Está prohibido pernoctar en el aparcamiento. Como el horario que figura en la normativa municipal y el que muestra actualmente la plataforma de reservas no coincide exactamente, lo más prudente es comprobar el horario disponible en PVerde en el momento de realizar la reserva.

    La ruta completa que actualmente se promociona como circular tiene aproximadamente 10 kilómetros, unos 170 metros de desnivel acumulado y una duración estimada de 2 horas y media.

    Por tanto, los aproximadamente 8 kilómetros que hicimos nosotros corresponden a nuestra opción de ida y vuelta por el mismo camino, no al recorrido circular completo que se ofrece actualmente.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Explora Pontedeume y saborea helados artesanales

    Explora Pontedeume y saborea helados artesanales

    Pontedeume es una villa gallega fundada en 1270, vinculada históricamente a la Casa de Andrade. La localidad destaca por su patrimonio monumental, que incluye el Torreón de los Andrade, el antiguo convento de San Agustín, la iglesia de Santiago y su emblemático puente de piedra sobre el río Eume.

    Ubicada en la ría de Ares, la villa combina tradición marinera e historia jacobea dentro del Camino Inglés. Además de su casco histórico y su oferta gastronómica, la localidad sirve como uno de los principales puntos de acceso al Parque Natural de las Fragas do Eume.

    Después de visitar Betanzos, donde habíamos parado a comer una buena tortilla en el Bar Galicia, continuamos nuestra ruta hasta Pontedeume, una localidad que teníamos ganas de conocer.

    Era lunes de agosto y hacía muchísimo calor. Tanto, que nuestros planes fueron cambiando sobre la marcha. Llegamos en coche y lo dejamos en la zona del puerto, cerca del Torreón de los Andrade. Desde allí comenzamos a recorrer Pontedeume a pie.

    Encontramos un pueblo bastante tranquilo, quizá también porque era lunes y el calor apretaba de lo lindo. Nos gustó especialmente la combinación de mar, río, piedra e historia, y aunque nuestra intención inicial era acercarnos también a las Fragas do Eume, finalmente decidimos dejarlo para otra ocasión.

    Un poco de historia de Pontedeume

    Aunque la zona estuvo habitada desde mucho antes, la villa medieval de Pontedeume fue fundada oficialmente en 1270 por Alfonso X el Sabio, junto a un antiguo puente de madera que probablemente ya existía con anterioridad.

    La nueva villa recibió importantes privilegios, entre ellos mercado, pesca libre y determinadas exenciones fiscales. Durante sus primeros años fue de señorío real, pero en 1371 pasó a estar vinculada a la Casa de Andrade, una de las familias nobles más importantes de Galicia.

    Uno de sus personajes más destacados fue Fernán Pérez de Andrade «O Bo», que tuvo una enorme influencia en Pontedeume. A él se atribuye la construcción del gran puente medieval de piedra, además del castillo de Andrade y otras importantes obras de la comarca.

    Otro miembro destacado de la familia fue Fernando de Andrade, I Conde de Andrade, que en 1538 fundó el convento de San Agustín y también intervino en la iglesia de Santiago.

    La actividad pesquera, artesanal y comercial hizo crecer la villa durante la Edad Moderna, aunque Pontedeume sufrió también epidemias e importantes incendios, entre ellos los de 1533 y 1607.

    Con el paso de los siglos la localidad fue ampliándose fuera de sus antiguas murallas y ganando terreno a la ría. El actual paseo marítimo se inauguró en 1996.

    Hoy Pontedeume sigue siendo una de las localidades históricas más interesantes de la comarca y, además, es uno de los puntos destacados del Camino Inglés a Santiago y una de las puertas de entrada a las Fragas do Eume.

    El puerto de Pontedeume

    Nosotros comenzamos precisamente por aquí.

    El puerto de Pontedeume tiene una relación muy estrecha con la historia de la villa. La actividad portuaria ya estaba presente prácticamente desde la fundación de Pontedeume en 1270 y, desde comienzos del siglo XVII, existe constancia de un muelle.

    Su situación, en el estuario del río Eume y dentro de la ría de Ares, favoreció durante siglos el comercio y la actividad pesquera. También tuvo una importante relación con el Camino Inglés, ya que por mar llegaban peregrinos procedentes de otros lugares, especialmente de Inglaterra, que continuaban después su camino hacia Santiago. Por eso Pontedeume es considerado un auténtico puerto jacobeo.

    El puerto actual combina la actividad tradicional con la náutica recreativa y deportiva. La zona de los pantalanes y las embarcaciones aporta además bastante ambiente al paseo, especialmente en los meses de verano.

    En los alrededores también encontramos elementos relacionados con el pasado comercial de la villa, como las antiguas lonjas del puerto, conocidas como las «tiendas de Rajoy». Fueron construidas en 1763 bajo el patrocinio del arzobispo Rajoy y estaban destinadas inicialmente a almacenar productos como la sardina salada.

    La zona portuaria es, además, un buen punto para comenzar la visita porque desde aquí tenemos muy cerca el Torreón de los Andrade, el casco histórico y el puente.

    Paseando junto al agua: las mujeres del mar

    Después de dejar el coche, paseamos por la zona próxima a la antigua cofradía de pescadores.

    Y allí encontramos una escultura que me llamó especialmente la atención: el homenaje a las mujeres del mar de Pontedeume.

    La escultura fue inaugurada en julio de 2025 junto a la antigua cofradía y nació a iniciativa de una comisión formada por hijas y nietas de las antiguas peixeiras de la localidad.

    Durante décadas, aquellas mujeres acudían a esa misma zona para recoger el pescado y después lo transportaban en los tradicionales paxes para venderlo por las parroquias de Pontedeume y por municipios vecinos.

    El monumento pretende reconocer precisamente el esfuerzo, la dignidad y la contribución de aquellas mujeres a la economía y a la cultura local, así como mantener viva la memoria de unas trabajadoras cuyo papel fue fundamental para muchas familias de la villa.

    A mí me gustó especialmente encontrar este homenaje porque habla de una parte de la historia de Pontedeume que no se encuentra solamente en sus grandes monumentos, sino también en las personas que hicieron posible la vida cotidiana de la localidad.

    Y, por supuesto, no pude resistirme a posar con la estatua.

    El paseo marítimo y el río Eume

    Desde el puerto podemos continuar caminando junto al agua y disfrutar de diferentes perspectivas de la villa.

    El actual paseo marítimo forma parte de la transformación que experimentó Pontedeume durante el siglo XX, cuando se fueron ganando espacios a la ría. Fue inaugurado en 1996 y hoy constituye una de las zonas agradables para pasear por la localidad.

    A nosotros nos gustó especialmente el entorno del puente de piedra sobre el río Eume. El paisaje desde esta zona es precioso y permite entender muy bien la relación que Pontedeume siempre ha tenido con el río y con el mar.

    El puente de piedra de Pontedeume

    El puente es uno de los grandes símbolos de la localidad y, de hecho, es el que dio nombre a Pontedeume.

    Pero el puente que vemos actualmente no es el medieval.

    El actual fue construido entre 1863 y 1870 y posteriormente remodelado. Cuenta con 15 arcos.

    Antes existió aquí un espectacular puente gótico mandado construir por Fernán Pérez de Andrade entre 1374 y 1380. Tenía nada menos que 68 arcos y más de 850 metros de longitud, además de dos torres, una capilla y un hospital para peregrinos.

    Del antiguo puente medieval se conservan las figuras del Oso y el Jabalí, que actualmente podemos ver en los jardines del antiguo convento de San Agustín. Estas figuras estaban originalmente situadas en el propio puente.

    Cuesta imaginar hoy cómo debía ser aquella enorme construcción medieval cuando contemplamos el puente actual, pero conocer su historia hace que el paseo resulte todavía más interesante.

    El Torreón de los Andrade

    Muy cerca de donde aparcamos encontramos uno de los edificios más característicos de Pontedeume: el Torreón de los Andrade.

    Con sus aproximadamente 18 metros de altura, es el último resto conservado del antiguo palacio de los Andrade, que formaba parte del recinto amurallado de la villa.

    Probablemente fue construido a finales del siglo XIV por Fernán Pérez de Andrade «O Bo». Con el paso del tiempo, el antiguo palacio fue desapareciendo y actualmente solo queda este torreón.

    Hoy alberga la Oficina de Turismo y el Centro de Interpretación de los Andrade, por lo que puede ser un buen punto para comenzar la visita y conocer mejor la historia de la villa.

    Los restos de la antigua muralla

    Pontedeume estuvo protegida por una muralla que contaba con nueve torres y cinco puertas: la del Puente, Salga, Porto, Postigo y Carnicería.

    Con la expansión de la villa, gran parte de aquella muralla fue desapareciendo, pero todavía quedan algunos restos que podemos localizar durante el paseo por el casco histórico.

    Es otro de esos detalles que quizá pasan desapercibidos si simplemente recorremos las calles, pero que ayudan a imaginar cómo debía ser Pontedeume durante la Edad Media.

    Plaza Real y casco histórico

    Continuamos nuestra visita subiendo por las calles del casco antiguo.

    Llegamos hasta la Plaza Real, una de las plazas históricas de Pontedeume. Ya existía desde la fundación de la villa en 1270 y fue ampliada posteriormente.

    El casco antiguo conserva ese ambiente de villa gallega tradicional, con calles estrechas, casas de piedra, pequeñas plazas y edificios que nos recuerdan continuamente su pasado medieval.

    Y fue precisamente en esta zona donde hicimos una de las paradas que más agradecimos aquel día.

    Un helado en Bico de Xeado

    Después de caminar con aquel calor, necesitábamos urgentemente algo fresquito.

    Nos habían dicho que Pontedeume era un buen sitio para tomar el postre y terminamos en A Postrería Bico de Xeado, en la Plaza Real, número 4.

    Nos sentamos en la terraza y pedimos una tarrina grande de cuatro euros y medio con limón y chocolate con leche.

    Y cuando la terminamos… debió de parecernos poca cosa, porque pedimos otra tarrina, esta vez pequeña y de dos bolas: mandarina y chocolate con leche.

    Sí, dos helados.

    Pero entraban de maravilla con aquel calor.

    Además, nos parecieron bastante económicos y el trato fue muy agradable. Yo incluso quise llevarme una tarjeta del establecimiento como recuerdo, pero en aquel momento no tenían.

    Bico de Xeado es una heladería artesanal y cafetería-bar, donde además de sus helados ofrece postres y otros productos. Actualmente aparece también dentro de la oferta del Camino Inglés como heladería/cafetería-bar y está situada en la Plaza Real, 4.

    Y había una cosa que me había llamado especialmente la atención antes de ir: había leído que sus helados se elaboraban con leche de sus propias ganaderías.

    Y sí, era cierto.

    Bico de Xeado pertenece a la Cooperativa Agraria Provincial de A Coruña y utiliza leche procedente de sus propias granjas. La marca nació precisamente con la idea de transformar la leche producida en sus explotaciones en un producto artesanal de mayor valor añadido. Actualmente la cooperativa cuenta, entre otras, con las granjas O Cancelo, en Miño, y A Esperanza, en San Sadurniño.

    Me parece una historia muy bonita: parte de la leche producida en las propias explotaciones gallegas y termina convertida en un helado que podemos disfrutar en lugares como Pontedeume.

    Además, en 2026 Bico de Xeado recibió el Premio Aresa, un reconocimiento relacionado con su capacidad para poner en valor el campo gallego y transformar la producción ganadera en un producto con valor añadido.

    En Tripadvisor aparece actualmente el establecimiento de Pontedeume, aunque la ficha tiene muy pocas opiniones, por lo que yo no pondría en el blog que obtuvo un premio de Tripadvisor.

    ¿Cuál es el dulce tradicional de Pontedeume?

    Aunque nosotros aquel día nos decantamos por el helado, Pontedeume tiene una tradición repostera bastante interesante.

    Entre los productos tradicionales de la gastronomía eumesa encontramos la torta de Pontedeume, además de la costrada, los melindres, los almendrados y la proia. El Ayuntamiento incluye precisamente estos productos entre los elementos característicos de la gastronomía local.

    También merece una mención especial el manguito eumés, un dulce tradicional que todavía podemos encontrar en establecimientos y en el mercado municipal.

    Así que si visitáis Pontedeume y queréis probar algo más tradicional que un helado, merece la pena buscar alguno de estos dulces.

    Nosotros, como hacía tanto calor, dejamos la tradición repostera para otra ocasión y nos fuimos directamente al helado.

    Convento de San Agustín

    Después de nuestra parada dulce continuamos callejeando por la zona del antiguo convento de San Agustín, buscando principalmente algo de sombra.

    El convento fue fundado en 1538 por Fernando de Andrade, uno de los miembros más importantes de la familia Andrade.

    Actualmente funciona como Casa de la Cultura y conserva restos de su claustro renacentista y una fachada del siglo XVIII.

    La iglesia del antiguo convento desapareció durante las transformaciones urbanísticas del siglo XIX, pero el conjunto que se conserva sigue siendo uno de los elementos patrimoniales más importantes de Pontedeume.

    En sus jardines también podemos encontrar las figuras del Oso y el Jabalí procedentes del antiguo puente medieval.

    Iglesia de Santiago

    Otro de los edificios importantes del casco histórico es la iglesia parroquial de Santiago.

    Fernando de Andrade intervino en la reconstrucción de su capilla mayor, donde además decidió ser enterrado.

    La iglesia conserva diferentes elementos artísticos y arquitectónicos de distintas épocas y es una visita interesante para completar el recorrido histórico por Pontedeume.

    ¿Dónde aparcar en Pontedeume?

    Nosotros dejamos el coche en la zona del puerto, cerca del Torreón de los Andrade, y nos resultó muy cómodo para comenzar la visita andando.

    Para conocer Pontedeume, personalmente creo que es mejor dejar el coche y olvidarse de él durante unas horas. El casco histórico se disfruta caminando y muchas de sus calles son estrechas y empedradas.

    En la zona del muelle existe aparcamiento y el propio Ayuntamiento señala también aparcamiento en las inmediaciones de la playa de Sopazos.

    En temporada alta puede ser más complicado encontrar sitio, por lo que conviene tener algo de paciencia y no esperar necesariamente a aparcar justo al lado del monumento que queramos visitar.

    Además, el municipio está habilitando nuevos espacios de estacionamiento en diferentes zonas, por lo que esta información puede ir cambiando con el tiempo.

    ¿Qué calzado llevar?

    Para conocer únicamente el casco histórico de Pontedeume no hace falta llevar botas de montaña, pero sí recomiendo calzado cómodo y con buena suela.

    Hay calles empedradas, algunas cuestas y zonas en las que agradeceremos llevar un calzado que sujete bien el pie.

    Si además queremos combinar la visita con las Fragas do Eume, entonces sí recomendaría directamente zapatillas de senderismo o calzado deportivo con buena adherencia.

    Nosotros aquel día agradecimos sobre todo llevar algo cómodo porque, entre el puerto, el paseo junto al río y las calles del casco histórico, acabamos caminando bastante.

    Las Fragas do Eume: una visita que dejamos para otra ocasión

    Nuestro plan inicial era acercarnos también a las Fragas do Eume, pero aquel día hacía demasiado calor.

    Y decidimos no hacerlo.

    Creo que fue una buena decisión porque las Fragas merecen tiempo y ganas de caminar.

    El Parque Natural Fragas do Eume ocupa más de 9.000 hectáreas y se extiende por los municipios de Pontedeume, Cabanas, A Capela, As Pontes de García Rodríguez y Monfero.

    Es uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de Europa. El río Eume ha excavado un profundo valle y sus laderas están cubiertas por robles, castaños, abedules, alisos, fresnos, tejos, laureles, acebos y otras especies.

    La humedad del bosque permite además la presencia de numerosos helechos, musgos y líquenes.

    Uno de sus lugares más conocidos es el monasterio de San Xoán de Caaveiro, situado en pleno bosque y con una historia de más de diez siglos.

    Desde Pontedeume existe acceso hacia la zona de Ombre y Caaveiro, aunque las Fragas tienen diferentes accesos y rutas, por lo que conviene planificar previamente cuál queremos hacer.

    Turismo de Galicia señala que la mejor manera de conocer el parque es a pie, así que nuestro calzado cómodo cobra todavía más importancia si decidimos hacer alguna de sus rutas.

    En nuestro caso, con aquel calor de agosto, decidimos dejarlo para otra visita. Prefiero volver otro día con una temperatura más agradable y disfrutar de las Fragas sin prisas.

    ¿Cuál es la mejor época para visitar Pontedeume?

    Pontedeume puede visitarse durante todo el año, pero elegiría primavera y principios de otoño si queremos combinar el pueblo con las Fragas do Eume.

    La primavera puede ser especialmente bonita por el verdor del paisaje y las temperaturas suelen ser más agradables para caminar.

    También septiembre y octubre pueden ser buenas fechas para recorrer la zona con tranquilidad.

    El verano, por supuesto, tiene sus ventajas: más horas de luz, terrazas, ambiente y posibilidad de disfrutar también de las playas. Pero hay que tener en cuenta que algunos días pueden ser muy calurosos.

    Nosotros estuvimos en agosto y aquel día el calor fue precisamente lo que nos hizo cambiar los planes.

    Si vais a visitar las Fragas, yo evitaría las horas centrales de los días de más calor y llevaría agua, protección solar y calzado apropiado.

    Nuestra impresión de Pontedeume

    Nuestra visita a Pontedeume fue una de esas paradas que terminan siendo diferentes de lo que habíamos imaginado.

    Llegamos desde Betanzos después de comer una buena tortilla y nuestra intención era conocer Pontedeume y acercarnos después a las Fragas do Eume.

    Pero el calor decidió por nosotros.

    Comenzamos junto al puerto, paseamos junto al agua, vimos el homenaje a las mujeres del mar y yo, cómo no, posé con la escultura. Después nos metimos por las calles de piedra, subimos hasta la Plaza Real y encontramos el sitio perfecto para hacer una parada: Bico de Xeado.

    Y lo que iba a ser un simple postre terminó convirtiéndose en dos rondas de helado: primero limón y chocolate con leche y después mandarina y chocolate con leche.

    Después seguimos callejeando por la zona del convento de San Agustín, buscando la sombra, y terminamos disfrutando del entorno del puente de piedra y del río Eume.

    Era lunes de agosto y encontramos Pontedeume bastante tranquilo, incluso algo vacío en algunos momentos. Quizá el calor tuvo mucho que ver.

    Nos gustó esa mezcla de piedra, río, mar, historia y ambiente marinero. Y aunque nos quedamos con las ganas de conocer las Fragas, creo que fue mejor dejar esa visita para otro momento.

    Porque viajar también es saber cambiar los planes.

    Aquel día nuestra ruta terminó siendo mucho más sencilla: Betanzos, tortilla, Pontedeume, paseo junto al mar, historia y dos helados.

    Y sinceramente, no estuvo nada mal.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Bárcena Mayor: La Joya Escondida de Cantabria

    Bárcena Mayor: La Joya Escondida de Cantabria

    Bárcena Mayor es una pequeña localidad de unos ochenta habitantes situada en el Parque Natural Saja-Besaya, en Cantabria. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, destaca por su arquitectura tradicional montañesa de los siglos XVII y XVIII, caracterizada por fachadas de piedra y balcones de madera junto al río Argoza.

    El núcleo urbano es peatonal y dispone de aparcamiento exterior. La zona ofrece rutas de senderismo y una gastronomía tradicional basada en el cocido montañés y carnes de caza. Es apta para visitas con mascotas y su acceso es recomendable durante todo el año, especialmente en primavera y otoño.

    Después de visitar las cascadas de Lamiña, decidimos acercarnos hasta otro de esos lugares de Cantabria que parecen sacados de una postal: Bárcena Mayor.

    Esta pequeña localidad cántabra pertenece al municipio de Los Tojos y se encuentra en pleno Parque Natural Saja-Besaya, junto al río Argoza. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura tradicional montañesa que podemos encontrar en Cantabria.

    Además, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1979 y forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España desde 2015. Ese año fue uno de los once pueblos que se incorporaron a la red.

    Un pueblo de postal

    Bárcena Mayor es uno de esos lugares que invitan a pasear tranquilamente y a sacar la cámara continuamente.

    La imagen más característica de la localidad la forman sus casas montañesas tradicionales, muchas de ellas de los siglos XVII y XVIII. Sus fachadas de piedra, balcones de madera y galerías forman una de las estampas más reconocibles de la arquitectura rural cántabra.

    La propia asociación Los Pueblos Más Bonitos de España destaca precisamente sus casonas montañesas, sus balcones floridos, su ubicación junto al río Argoza y el conjunto histórico que conserva.

    Es un pueblo pequeño y se puede recorrer tranquilamente en una mañana o una tarde, aunque si queremos hacer alguna ruta de senderismo por los alrededores necesitaremos más tiempo.

    ¿Cuándo es mejor visitar Bárcena Mayor?

    Aunque Bárcena Mayor puede visitarse durante todo el año, para mí la primavera y el otoño son dos épocas especialmente bonitas.

    En primavera podemos encontrar los balcones y fachadas llenos de flores y disfrutar de unos paisajes muy verdes. En otoño, en cambio, el bosque que rodea la localidad adquiere unos tonos preciosos.

    El invierno también tiene su encanto, especialmente si encontramos el paisaje nevado, pero hay que tener en cuenta que estamos en una zona de montaña, con posibilidad de frío, lluvia y nieve.

    El verano suele ser una época con mayor afluencia de visitantes. Si queréis disfrutar del pueblo con más tranquilidad, puede ser interesante evitar las horas centrales de los días de mayor afluencia.

    La propia asociación recomienda Bárcena Mayor como destino para una visita tranquila y con poca afluencia prevista en determinados momentos.

    ¿Cuántas personas viven en Bárcena Mayor?

    Resulta curioso pensar que un lugar tan conocido turísticamente sea, en realidad, una localidad diminuta.

    Actualmente se habla de unos 80 habitantes en Bárcena Mayor.

    Para ponerlo en contexto, todo el municipio de Los Tojos cuenta con unos 370 habitantes repartidos en 89,36 km², lo que supone aproximadamente 4 habitantes por km². Es una densidad de población muy baja y ayuda a entender el carácter rural y tranquilo de esta zona de Cantabria.

    Sus calles y arquitectura tradicional

    Bárcena Mayor conserva una estructura urbana muy característica de las antiguas aldeas montañesas.

    Sus dos calles principales son La Calleja, al norte, y la Calle Larga, al sur. Ambas están comunicadas mediante pequeños callejones, corrales y hileras de casas orientadas principalmente hacia el sureste.

    El conjunto forma un núcleo compacto en el que las viviendas se adaptan al terreno y al entorno natural.

    Mientras paseamos podemos encontrar diferentes construcciones tradicionales que nos permiten imaginar cómo era la vida en el pueblo antiguamente.

    Entre ellas se encuentra la antigua escuela, que anteriormente tuvo otros usos, la Casa Rectoral, del siglo XVIII, y diferentes casas pasadizo.

    También merece la pena fijarse en la iglesia de Santa María, de época barroca, y en otros elementos tradicionales como el antiguo lavadero.

    El puente sobre el río Argoza

    Otro de los rincones que merece la pena visitar es el entorno del río Argoza.

    El puente forma parte de la imagen tradicional de Bárcena Mayor y nos permite acercarnos al río y disfrutar de la vegetación que rodea el pueblo.

    Además, existe un pequeño sendero con zona de merendero que comunica la Calle Larga con el río, un paseo sencillo para completar la visita.

    Bárcena Mayor con perro

    Bárcena Mayor se puede visitar con perro, y el entorno natural hace que sea un destino especialmente agradable para quienes viajamos con nuestros compañeros de cuatro patas.

    Eso sí, estamos dentro de un Parque Natural, por lo que debemos ser especialmente respetuosos con el entorno y llevar al perro controlado, además de recoger siempre sus necesidades.

    Si vais a continuar con alguna ruta de senderismo, conviene comprobar las condiciones concretas de cada itinerario y las posibles restricciones que puedan existir en determinadas zonas del parque.

    También hay que tener en cuenta que no todos los restaurantes tienen necesariamente las mismas condiciones para admitir perros. Algunos cuentan con terrazas o espacios exteriores donde sí se admiten mascotas. Por ejemplo, el Mesón Río Argoza figura actualmente como establecimiento que admite mascotas.

    Por eso, si vais con perro y queréis comer allí, mi recomendación es llamar antes de ir, especialmente si queréis comer en el interior.

    Gastronomía de la zona

    Si visitamos Bárcena Mayor, también merece la pena probar la gastronomía tradicional de montaña de Cantabria.

    Uno de los platos más representativos es, sin duda, el cocido montañés, un plato contundente elaborado tradicionalmente con alubias, berza y diferentes productos cárnicos.

    En los restaurantes de Bárcena Mayor también podemos encontrar carnes, especialmente carne de vacuno, así como platos de caza. Son habituales preparaciones con venado o jabalí, además de cabrito y otros productos de la cocina tradicional.

    En la gastronomía cántabra tampoco faltan los quesos, embutidos y postres caseros. Y si continuamos nuestro recorrido por Cantabria, encontraremos productos tan conocidos como los sobaos pasiegos, la quesada o los quesucos.

    La gastronomía de esta zona refleja muy bien la diferencia entre la cocina marinera de la costa y la cocina más contundente de los valles del interior. En estos últimos predominan los cocidos, las carnes y los productos de montaña.

    Si tenéis pensado comer en Bárcena Mayor, os recomiendo reservar, especialmente en fines de semana y temporada alta. Los restaurantes son pocos y la afluencia de visitantes puede ser importante.

    Aparcamiento y acceso

    Una cosa importante que debéis tener en cuenta antes de llegar es que no se puede entrar con el coche hasta el interior del pueblo.

    Hay una zona de aparcamiento exterior, junto a la carretera y antes de llegar a la localidad. Desde allí tendremos que continuar andando.

    En la zona de entrada también se encuentra la oficina de turismo.

    Mi recomendación es dejar el coche tranquilamente en el aparcamiento y comenzar la visita a pie. Al fin y al cabo, una de las mejores cosas que podemos hacer en Bárcena Mayor es precisamente caminar sin prisas por sus calles.

    Calzado cómodo

    Aunque no necesitamos realizar una ruta de montaña para visitar el pueblo, os recomiendo llevar calzado cómodo y con buen agarre.

    Las calles están empedradas y algunas tienen cierto desnivel. Si además vais a realizar alguna ruta por los alrededores, entonces sí necesitaréis un calzado adecuado para caminar por terreno natural.

    Senderismo y naturaleza

    Bárcena Mayor no es solamente arquitectura y patrimonio. Su ubicación dentro del Parque Natural Saja-Besaya hace que sea también un buen punto de partida para disfrutar de la naturaleza.

    Desde aquí parten diferentes rutas de senderismo y podemos adentrarnos en un paisaje de bosques, ríos y montañas.

    Eso sí, si vuestra intención es hacer una ruta, os recomiendo consultar previamente su dificultad, distancia y estado del terreno. En época de lluvias el suelo puede estar bastante embarrado y resbaladizo.

    Información práctica

    Ubicación: Bárcena Mayor, municipio de Los Tojos, Cantabria.

    Coordenadas GPS: 43°08′40″N 4°11′34″O.

    Altitud: aproximadamente 495 metros.

    Aparcamiento: exterior al núcleo urbano. No se permite acceder con el coche hasta el interior.

    Tiempo de visita: una mañana o una tarde para conocer tranquilamente el pueblo.

    Calzado: cómodo, preferiblemente con buen agarre.

    Con perro: sí, es posible visitar el pueblo con perro, pero en el entorno natural debemos respetar las normas del espacio protegido y las indicaciones de cada ruta. Para comer, conviene consultar previamente con el restaurante.

    Un pequeño pueblo que merece la pena conocer

    Bárcena Mayor es uno de esos lugares donde el atractivo no está en tener una larga lista de monumentos que visitar, sino en disfrutar del conjunto.

    Pasear por sus calles empedradas, observar las antiguas casas montañesas, acercarnos hasta el río Argoza y disfrutar del paisaje que lo rodea es, para mí, la mejor manera de conocerlo.

    Y quizá precisamente ahí está su encanto: estamos ante un pueblo de apenas unos 80 habitantes, pero con un patrimonio y un paisaje que han hecho que sea conocido mucho más allá de Cantabria.

    Desde 2015 forma parte de Los Pueblos Más Bonitos de España, y después de conocerlo personalmente entiendo perfectamente por qué se ha convertido en una de las visitas más conocidas del interior de Cantabria.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Cascada: EL BOLAO en Alfoz de Lloredo, Cantabria

    Cascada: EL BOLAO en Alfoz de Lloredo, Cantabria

    En la costa de Cantabria se encuentra El Bolao, un pequeño paraíso situado en el municipio de Alfoz de Lloredo, entre las localidades de Cóbreces y Toñanes.

    Aquí el paisaje tiene algo muy especial: los verdes prados cántabros terminan de repente en los acantilados y, entre las rocas, el arroyo de la Presa se precipita hacia el mar Cantábrico formando una bonita cascada.

    El conjunto forma parte de uno de los paisajes litorales característicos de la Marina Occidental de Cantabria, donde se mezclan praderías, pequeños núcleos rurales, acantilados y formas de relieve creadas durante miles de años por la acción del mar.

    De hecho, el entorno de Cóbreces y Toñanes está incluido en el Catálogo de Paisajes Relevantes de Cantabria.

    Llegando a El Bolao

    Se puede llegar hasta El Bolao desde Cóbreces o desde Toñanes, incluso haciendo el recorrido entre ambas localidades.

    Yo recomiendo comenzar desde Cóbreces, ya que existe una zona donde podemos dejar el coche y continuar caminando.

    Desde allí iremos acercándonos poco a poco al borde de los acantilados.

    Y aquí empieza lo bonito.

    Antes incluso de llegar a la cascada, el paisaje ya merece la pena. Los prados verdes, la vegetación típica de la costa cántabra y el sonido del mar nos van acompañando mientras nos acercamos al precipicio.

    Al asomarnos veremos los impresionantes acantilados de El Bolao, abiertos hacia el Cantábrico. Es uno de esos lugares en los que conviene pararse simplemente a mirar.

    La cascada que cae hacia el Cantábrico

    A medida que descendemos por el sendero comenzaremos a escuchar el agua y podremos ir siguiendo el curso del arroyo.

    La cascada tiene aproximadamente seis metros de altura y el agua va descendiendo entre las piedras formando varios pequeños escalones antes de precipitarse hacia el mar.

    La desembocadura queda encajada entre las rocas y los acantilados, justo al lado de las ruinas del antiguo molino.

    Es precisamente esta combinación de agua, roca y mar la que hace tan especial a El Bolao.

    La cantidad de agua puede variar bastante dependiendo de las lluvias, por lo que el aspecto de la cascada cambia según la época del año. Después de días lluviosos suele lucir especialmente bonita y espectacular.

    El antiguo molino de El Bolao

    Pero El Bolao no es solamente un bonito rincón natural. También guarda una pequeña parte de la historia de la vida rural de Cantabria.

    La fuerza del agua fue aprovechada antiguamente para mover un molino hidráulico, al que los habitantes de la zona llevaban cereales, especialmente maíz, para obtener harina.

    La energía del arroyo era fundamental en una época en la que estos pequeños molinos formaban parte de la economía cotidiana de muchos pueblos.

    Para aprovechar mejor el desnivel y aumentar la fuerza del agua se construyó una pequeña presa junto al molino.

    El salto de agua que podemos contemplar hoy es, por tanto, el resultado de la combinación entre la propia orografía del lugar y las modificaciones realizadas para utilizar el agua como fuente de energía.

    El molino que todavía podemos ver junto a la cascada conserva en su dintel la fecha de 1867, aunque existen restos de otras dos estructuras molineras anteriores, una aguas arriba y otra aguas abajo.

    El conjunto llegó a conservar incluso elementos de carpintería correspondientes a su última etapa de funcionamiento, ya en el siglo XX.

    Hoy solo quedan las ruinas, integradas prácticamente en el paisaje. Y quizá ahí esté parte de su encanto: las piedras del antiguo molino, cubiertas por el paso del tiempo, parecen formar parte de los propios acantilados.

    Los acantilados son el resultado de la acción continuada del Cantábrico sobre la costa, mientras que hacia el interior encontramos prados, pequeñas masas de vegetación y el paisaje rural característico de esta zona.

    Y si tenemos la suerte de visitarlo en un día despejado, las vistas sobre el Cantábrico son preciosas. Al atardecer, además, este rincón adquiere una luz muy especial.

    Un pequeño aviso

    Si queremos acercarnos a la parte baja de la cascada, hay que hacerlo con precaución.

    El sendero puede estar resbaladizo, especialmente después de la lluvia, y las piedras húmedas junto al agua pueden resultar peligrosas.

    También conviene recordar que estamos junto a acantilados: nada de acercarse demasiado al borde y, especialmente si vamos con niños o perros, mejor mantenerlos controlados.

    La parte superior se puede contemplar siguiendo el sendero señalizado, pero siempre con sentido común y respetando el entorno.

    Cóbreces y Toñanes, dos puertas hacia El Bolao

    Aunque el objetivo principal sea la cascada, merece la pena dedicar algo de tiempo a los dos pueblos que la rodean.

    Cóbreces conserva el carácter de las localidades tradicionales de la costa cántabra y es especialmente conocido por la Abadía de Santa María de Viaceli, uno de los grandes elementos patrimoniales de la localidad.

    Toñanes, por su parte, conserva también ejemplos de arquitectura tradicional montañesa y ofrece magníficas panorámicas hacia la costa y los acantilados de El Bolao.

    Mi recuerdo de El Bolao

    El Bolao es de esos lugares que demuestran que no siempre hace falta buscar grandes monumentos para encontrar sitios especiales.

    Aquí no hay una espectacular infraestructura turística. Hay un sendero, unas ruinas, un arroyo que cae hacia el mar y unos acantilados que llevan miles de años contemplando cómo el Cantábrico golpea la costa.

    Y precisamente por eso me gusta.

    Porque mientras observas la cascada puedes imaginar a las personas que hace más de un siglo llegaban hasta aquí con sus cereales para aprovechar la fuerza del agua del mismo arroyo que hoy nosotros contemplamos simplemente como parte de un paisaje precioso.

    Naturaleza e historia compartiendo el mismo rincón.

    Y para mí, ese es uno de los grandes encantos de Cantabria.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • LAS CASCADAS DE LAMIÑA, Cantabria

    LAS CASCADAS DE LAMIÑA, Cantabria

    Hay lugares que no necesitan grandes monumentos para sorprendernos. Basta con un bosque, el sonido del agua y un sendero que se va adentrando poco a poco en la naturaleza.

    La ruta se encuentra en el municipio de Ruente, en pleno valle de Cabuérniga, y se adentra en el entorno del Parque Natural Saja-Besaya, uno de los espacios naturales más representativos de Cantabria.

    Aquí el paisaje es el que uno espera encontrar cuando piensa en la Cantabria más verde: prados, bosques, arroyos, montes y pequeños pueblos de arquitectura tradicional.

    Dos pueblos para comenzar la ruta

    La ruta puede iniciarse tanto desde Lamiña como desde Barcenillas, aunque personalmente considero más práctico comenzar en Barcenillas, ya que allí encontramos el inicio señalizado de forma clara.

    En Lamiña el espacio para estacionar es limitado, por lo que conviene evitar aparcar donde podamos molestar a los vecinos. Desde Barcenillas, en cambio, podremos localizar con mayor facilidad el comienzo del recorrido.

    Antes de echar a andar merece la pena detenerse unos minutos a contemplar Barcenillas. El pueblo es conocido por sus casonas montañesas, y constituye uno de los conjuntos de arquitectura rural más interesantes del municipio de Ruente. Sus casas, prados y muros de piedra forman parte de ese paisaje tradicional del valle que todavía conserva mucho de su carácter.

    Y es que estos pueblos tienen mucha más historia de la que podría parecer a primera vista.

    Un paisaje con mucha historia

    El valle de Cabuérniga aparece documentado desde la Alta Edad Media y tanto Barcenillas como Lamiña tienen un origen antiguo ligado a los asentamientos rurales y a la explotación tradicional de los bosques y pastos.

    En Lamiña encontramos uno de los testimonios históricos más interesantes de la zona: la ermita de San Fructuoso.

    Aunque el edificio que vemos actualmente corresponde a épocas posteriores, en este lugar existió un antiguo monasterio cuya presencia aparece documentada ya en el año 978. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz restos de construcciones y una necrópolis, y en el interior de la ermita se conserva un sarcófago prerrománico.

    Es un detalle que me parece especialmente bonito: estamos caminando hacia unas cascadas aparentemente escondidas en el bosque, pero el camino atraviesa un territorio habitado y aprovechado desde hace muchos siglos.

    Comenzamos a caminar desde Barcenillas

    Desde Barcenillas encontraremos los paneles que indican el comienzo de la ruta.

    El primer tramo discurre por una pequeña pista que avanza junto al arroyo, entre prados y bosque de ribera. Oficialmente es posible recorrer parte de esta pista en vehículo, pero no es una opción que recomendaría: el firme presenta numerosos baches y, además, ¿qué prisa tenemos?

    Mucho mejor caminar y disfrutar del paisaje.

    Poco a poco vamos dejando atrás las zonas más abiertas y nos vamos introduciendo en un entorno cada vez más boscoso. Avellanos, castaños, serbales y otras especies acompañan buena parte del recorrido, mientras el sonido del agua se convierte en nuestra banda sonora particular.

    Después de aproximadamente 2,5 kilómetros llegaremos al punto donde se une el camino procedente de Lamiña y continuaremos siguiendo las indicaciones hacia las cascadas.

    A partir de aquí la ruta se vuelve todavía más bonita.

    El tramo junto al río

    El sendero se adentra en el bosque y nos acerca progresivamente al agua.

    En algunos puntos tendremos que cruzar el río ayudándonos de las piedras, por lo que aquí conviene olvidarse de las prisas y prestar atención a dónde ponemos los pies. El terreno puede cambiar bastante dependiendo de la cantidad de agua que haya bajado por el arroyo.

    Y entonces llega la recompensa.

    Entre la vegetación aparecen las Cascadas de Lamiña, también conocidas como Cascadas de Úrsula, formadas en la confluencia de los arroyos Moscadoiro y Barcenillas.

    Son dos saltos de agua diferenciados, encajados entre las rocas y rodeados de bosque. El agua baja cristalina y, especialmente en determinadas épocas del año, el espectáculo resulta precioso.

    No son unas cascadas gigantescas ni necesitan serlo. Su encanto está precisamente en encontrarlas después de caminar por el bosque y descubrir de repente el agua precipitándose entre las piedras.

    Es uno de esos rincones en los que apetece quedarse un rato simplemente escuchando.

    ¿Volvemos por el mismo camino?

    Tenemos dos posibilidades.

    La más sencilla es regresar por el mismo camino, disfrutando nuevamente del bosque y del arroyo.

    La segunda opción es continuar por un sendero que asciende después de las cascadas. Hay una pequeña escalinata anclada en la roca entre ambas zonas de salto que permite ganar altura y regresar por la parte superior.

    Esta variante acorta el recorrido, pero también resulta más abrupta y requiere algo más de atención, especialmente si el terreno está húmedo.

    Por eso, si vamos con niños pequeños, personas poco acostumbradas al senderismo o simplemente queremos disfrutar de un paseo tranquilo, probablemente sea más cómodo volver por el mismo lugar.

    Una ruta sencilla, pero con una importante advertencia

    Las características oficiales sitúan la ruta completa en torno a los 8,2 kilómetros, con una duración aproximada de tres horas, unos 100 metros de desnivel y dificultad baja. El itinerario está balizado y combina pistas y senderos bien trazados.

    Eso sí: que una ruta esté considerada de dificultad baja no significa que podamos bajar la guardia.

    Estamos en un entorno de montaña y hay tramos próximos al agua, piedras y zonas que pueden estar resbaladizas. Con lluvia o después de varios días de precipitaciones hay que extremar las precauciones, especialmente en los cruces del río y en el tramo de las cascadas.

    Yo evitaría hacerla con el terreno muy mojado. El agua puede transformar completamente el aspecto del sendero y hacer que algunas piedras sean bastante traicioneras.

    Calzado cómodo y con buena suela, algo de agua y, si el tiempo amenaza, un chubasquero en la mochila. En Cantabria nunca está de más.

    La mejor recompensa: caminar sin prisa

    La Ruta de las Cascadas de Lamiña no es de esas excursiones que hacemos para presumir de kilómetros.

    Es para disfrutar.

    Para escuchar el agua, caminar bajo los árboles, cruzar algún pequeño arroyo, descubrir las casonas de Barcenillas, recordar la historia de Lamiña y terminar frente a unas cascadas que parecen escondidas expresamente para que quien llegue hasta ellas tenga la sensación de haber encontrado un pequeño tesoro.

    Datos prácticos

    📍 Localización: municipio de Ruente, Valle de Cabuérniga, Cantabria.
    🥾 Inicio recomendado: Barcenillas, donde la ruta está señalizada.
    ↔️ Distancia: aproximadamente 8,2 km en la ruta completa, dependiendo de la variante.
    ⏱️ Duración: alrededor de 3 horas.
    📈 Desnivel: unos 100 m según la información municipal.
    ⭐ Dificultad: baja, aunque hay zonas junto al río y una variante de regreso más abrupta.
    💧 Agua: hay fuentes en Barcenillas y Lamiña.
    🌳 Entorno: bosque, prados, arroyos y cascadas.
    ☔ Precaución: especialmente recomendable evitar la ruta con fuertes lluvias o terreno muy mojado.
    🅿️ Aparcamiento: es preferible organizar el inicio desde Barcenillas y respetar siempre las zonas habilitadas, evitando obstaculizar las calles de los pequeños núcleos.

    Antes de hacer la ruta conviene comprobar las condiciones del sendero y las indicaciones locales, ya que el estado del terreno puede variar después de episodios de lluvia.

    Y una última cosa: si vais hasta Barcenillas, no os limitéis a llegar, hacer la ruta y marcharos. Dad una vuelta por el pueblo. Sus casonas y su arquitectura tradicional forman parte de la propia experiencia de esta escapada.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Descubre Madrid: Monumentos, Comida y Cultura Local

    Descubre Madrid: Monumentos, Comida y Cultura Local

    Madrid evolucionó desde la fortificación musulmana de Mayrit hasta convertirse en capital española en 1561. La ciudad destaca por sus barrios emblemáticos, parques urbanos, renombrados museos y monumentos históricos. Para visitarla, se aconseja el uso del transporte público o desplazarse a pie, manteniendo precauciones básicas de seguridad.

    La gastronomía local combina guisos tradicionales como el cocido madrileño con una destacada cultura de tapeo y repostería. Asimismo, el entorno metropolitano y regional de Madrid ofrece excursiones de interés histórico y cultural a municipios cercanos como Alcalá de Henares, Aranjuez, San Lorenzo de El Escorial y Chinchón.

    Madrid es una de esas ciudades a las que puedo volver una y otra vez. La he visitado en numerosas ocasiones y, precisamente por eso, no quería hacer una entrada basada solamente en una lista de monumentos.

    Madrid se disfruta caminando, entrando en una iglesia que no esperabas encontrar, tomando algo en una terraza, perdiéndote por una calle, visitando un museo, mirando sus edificios y, por supuesto, comiendo.

    Así que en este post reúno mis lugares favoritos, algunos de los rincones que más me han llamado la atención, restaurantes donde he comido, excursiones que puedes hacer desde la capital y algunos consejos prácticos que creo que vienen bien antes de viajar.

    Porque Madrid tiene mucho que ver, pero también mucho que vivir.

    Cómo llegar a Madrid

    Madrid es una ciudad muy fácil de alcanzar desde muchos puntos de España. En mi caso, he llegado en diferentes ocasiones en avión, tren, coche y autobús.

    Viajar en autobús desde Bilbao

    Una de las opciones que más he utilizado es el autobús desde Bilbao. El trayecto dura aproximadamente cuatro horas y media y, cuando he elegido la opción Premium de ALSA, el viaje me ha resultado bastante cómodo.

    Una de las cosas que me gusta de este servicio es que cada asiento dispone de su propia pantalla para entretenerte durante el trayecto, además de baño y otros servicios a bordo.

    Para mí es una opción muy práctica cuando no queremos conducir y quiero llegar directamente a Madrid.

    El origen de Madrid: de Mayrit a la capital

    Aunque a veces se habla de posibles asentamientos anteriores, el origen documentado de la ciudad histórica de Madrid se encuentra en época musulmana.

    En el siglo IX, durante el emirato de Muhammad I, se construyó una fortificación conocida como Mayrit. Aquella pequeña población fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en la ciudad que conocemos hoy.

    El gran cambio llegó en 1561, cuando Felipe II trasladó la Corte a Madrid. A partir de ese momento la ciudad comenzó a crecer de manera extraordinaria y terminó convirtiéndose en la capital que conocemos actualmente.

    Así que Madrid no nació como una gran capital: fue creciendo alrededor de aquel antiguo Mayrit hasta convertirse en una de las grandes ciudades europeas.

    Y hay una parte más reciente de su historia que también forma parte de su identidad: La Movida madrileña.

    Durante los primeros años de la democracia, especialmente en la década de los ochenta, Madrid vivió una auténtica explosión cultural. Música, cine, fotografía, moda, arte y una nueva manera de entender la vida hicieron de la ciudad uno de los grandes símbolos de la transformación de España después de la dictadura.

    ¿Cuál es la mejor época para visitar Madrid?

    Madrid se puede visitar durante todo el año, pero si pudiera elegir, me quedaría especialmente con primavera y otoño.

    Abril, mayo, septiembre y octubre suelen ser meses muy agradables para caminar y disfrutar de parques y jardines sin las temperaturas más extremas del verano.

    La primavera tiene además el atractivo de los parques en flor y de acontecimientos como San Isidro y la Feria del Libro. En otoño, Madrid cambia de color y también apetece mucho más sentarse a comer platos tradicionales como el cocido o los callos.

    El verano puede ser muy caluroso, con temperaturas que pueden superar los 35 ºC. Eso no significa que no merezca la pena ir, pero las horas centrales del día pueden resultar duras si quieres recorrer la ciudad andando.

    El invierno es frío, pero Madrid tiene muchos días soleados y además está la Navidad, las luces, los mercadillos y ese momento perfecto para entrar en una chocolatería y tomar un chocolate con churros.

    Si viajas con perro, todavía tendría más en cuenta primavera y otoño, porque el propio Ayuntamiento recomienda estas estaciones para pasear con ellos y evitar el asfalto excesivamente caliente en verano.

    Moverse por Madrid

    Para conocer el centro, mi consejo principal es sencillo: camina todo lo que puedas.

    Muchas de las visitas que aparecen en este artículo están bastante cerca unas de otras y caminar permite descubrir cosas que de otra manera pasarían desapercibidas.

    Para distancias más largas, Madrid dispone de una extensa red de Metro, autobuses EMT y Cercanías.

    No voy a convertir este artículo en una guía de tarifas porque cambian con el tiempo. Lo mejor es consultar las tarifas y condiciones oficiales antes del viaje.

    Info sobre el transporte en Madrid

    Si vienes en coche, también existen aparcamientos disuasorios que permiten dejar el vehículo y continuar en transporte público.

    Viajar a Madrid con perro

    Madrid puede ser una ciudad bastante interesante para viajar con perro, aunque hay que conocer las normas porque no todos los medios de transporte ni todos los monumentos funcionan igual.

    En los espacios públicos, el perro debe ir controlado mediante una correa o cadena resistente y hay que recoger siempre sus deposiciones.

    En determinados parques y jardines existen horarios en los que los perros pueden ir sueltos, siempre respetando las zonas en las que esté permitido. El Retiro y Juan Carlos I, por ejemplo, cuentan con áreas caninas.

    ¿Puede viajar el perro en el Metro de Madrid?

    Sí.

    Se permite un perro por viajero, siempre con correa y bozal, y debe viajar en el último coche del tren.

    De lunes a viernes hay restricciones durante las horas punta: actualmente de 7:30 a 9:30, de 14:00 a 16:00 y de 18:00 a 20:00. Los fines de semana y durante julio y agosto no se aplica esa limitación horaria.

    ¿Puede viajar el perro en los autobuses de la EMT?

    Aquí las condiciones son diferentes.

    Los autobuses urbanos de la EMT no permiten perros, salvo perros guía y pequeños animales domésticos que viajen en un transportín adecuado y no causen molestias.

    ¿Puede viajar el perro en Cercanías?

    Cercanías Renfe permite viajar con perros, aunque existen condiciones concretas dependiendo del servicio y del tipo de animal.

    Por eso, si vas a utilizar el tren con tu perro, conviene comprobar las condiciones de Renfe antes del viaje.

    Renfe – viajar con mascotas

    ¿Y los museos y monumentos?

    Aquí no existe una norma general para toda la ciudad. Cada museo, iglesia o monumento establece sus propias condiciones.

    Por eso, si viajas con perro, conviene planificar las visitas interiores y comprobar previamente si admiten animales.

    Seguridad en Madrid: cuidado con los carteristas

    Madrid es una ciudad segura para el turista, pero eso no significa que podamos olvidarnos de las precauciones básicas.

    Como ocurre en muchas grandes ciudades turísticas, los hurtos oportunistas pueden producirse especialmente en lugares muy concurridos, transportes públicos, estaciones, eventos, terrazas y zonas con mucha concentración de visitantes.

    No me parece correcto hablar de una supuesta “ola de delincuencia” general en España o presentar Madrid como una ciudad peligrosa. El problema concreto que sí interesa al viajero es mucho más sencillo: los carteristas aprovechan los descuidos.

    Por eso, en zonas como Puerta del Sol, Plaza Mayor, Gran Vía, Mercado de San Miguel, El Rastro o en el Metro, yo tendría un poco más de cuidado.

    Algunas precauciones muy sencillas:

    • Llevar el bolso o mochila bien cerrado.
    • Si utilizas mochila en lugares muy llenos, llevarla delante.
    • No guardar el móvil o la cartera en el bolsillo trasero.
    • No dejar el teléfono encima de la mesa de una terraza.
    • No dejar bolsos colgados del respaldo de una silla.
    • Llevar documentación, tarjetas y dinero repartidos, en lugar de tenerlo todo junto.
    • Desconfiar de las distracciones o acercamientos demasiado insistentes.
    • En el transporte público, prestar especial atención cuando hay mucha gente alrededor.

    No se trata de ir con miedo. Se trata simplemente de aplicar el mismo sentido común que utilizaríamos en cualquier otra gran ciudad turística.

    Ante una emergencia, el teléfono es el 112, y Madrid también dispone de servicios de atención al turista.

    Qué ver en Madrid

    Y ahora sí, vamos a lo que realmente importa: recorrer Madrid.

    Hay muchísimo que ver, así que aquí no pretendo hacer una lista de absolutamente todo. He seleccionado los lugares que considero más interesantes y algunos que personalmente me han llamado especialmente la atención.

    Puerta del Sol: un imprescindible

    Si es tu primera vez en Madrid, probablemente terminarás pasando por Sol.

    La Puerta del Sol es uno de los grandes puntos de referencia de la ciudad y aquí encontramos el famoso Kilómetro Cero, desde donde parten las carreteras radiales españolas.

    También está la Casa de Correos, cuyo reloj es protagonista cada Nochevieja cuando millones de personas siguen desde allí o desde sus casas la tradición de las doce uvas.

    Y, por supuesto, está el famoso Oso y el Madroño, uno de los símbolos de Madrid.

    Para mí, Sol es un lugar que hay que ver, aunque no necesariamente sea el sitio donde más tiempo me quedaría. Es bullicioso, turístico y siempre está lleno de gente, pero forma parte de la esencia de Madrid.

    Plaza Mayor

    A poca distancia de Sol encontramos la Plaza Mayor, uno de esos lugares que para mí representan el corazón de Madrid.

    Aquí hay turistas, madrileños, restaurantes, bares, artistas callejeros y muchísimo movimiento.

    La plaza ha sufrido incendios y diferentes reconstrucciones a lo largo de su historia y en el centro encontramos la estatua ecuestre de Felipe III.

    En Navidad también se instala aquí el tradicional mercado navideño.

    Eso sí: precisamente porque es una zona muy concurrida, es uno de los lugares donde conviene estar más atento a las pertenencias.

    Mercado de San Miguel

    El Mercado de San Miguel está muy cerca de la Plaza Mayor y es uno de los mercados gastronómicos más conocidos de Madrid.

    El edificio conserva su estructura histórica de hierro y cristal, pero actualmente tiene un marcado carácter gastronómico y turístico.

    No es el típico mercado de barrio al que iríamos a hacer la compra semanal. Es más bien un lugar para probar diferentes productos y propuestas gastronómicas.

    Es bonito, pero también suele estar muy concurrido.

    Parque de El Retiro

    El Retiro es uno de mis imprescindibles de Madrid.

    Es uno de esos lugares donde puedes pasar de estar en medio de una enorme ciudad a encontrarte rodeada de árboles, jardines, monumentos y agua.

    El parque tiene una superficie aproximada de 118 hectáreas y entre sus lugares más conocidos están el Estanque Grande, el Palacio de Cristal, el monumento a Alfonso XII y diferentes jardines y paseos.

    Además, aquí se celebra la Feria del Libro de Madrid, una cita que transforma el parque durante varias semanas.

    Si vas en primavera, intenta reservar tiempo para pasear sin prisas. Y si vas en otoño, también merece muchísimo la pena.

    Actualmente el horario general del parque es de 06:00 a 22:00 entre octubre y marzo y de 06:00 a 00:00 entre abril y septiembre, aunque puede haber cierres temporales por condiciones meteorológicas.

    Palacio de Cibeles y Mirador Madrid

    El Palacio de Cibeles es uno de los edificios más reconocibles de Madrid.

    Durante años fue conocido como Palacio de Comunicaciones y actualmente es la sede del Ayuntamiento.

    En la misma zona tenemos la famosa fuente de Cibeles, uno de los grandes símbolos deportivos de Madrid, especialmente para los seguidores del Real Madrid.

    Si quieres ver Madrid desde arriba, puedes subir al Mirador Madrid, situado en el propio Palacio de Cibeles.

    El edificio puede visitarse gratuitamente, mientras que el acceso al mirador tiene entrada.

    Gran Vía

    La Gran Vía es probablemente una de las calles que más me gusta recorrer andando.

    Comenzó a construirse en 1910 y las obras se prolongaron durante años hasta completar esta gran avenida que une la zona de Alcalá con Plaza de España.

    Hoy es una de las principales arterias comerciales y de ocio de Madrid.

    Los antiguos cines han ido desapareciendo o transformándose, pero muchos de sus teatros acogen actualmente grandes musicales. Por eso se habla de esta zona como el Broadway madrileño.

    Mi recorrido favorito es sencillo: empezar por Alcalá y caminar hacia Plaza de España, pasando por Callao.

    El Rey León en el Teatro Lope de Vega

    Una de las experiencias que recuerdo especialmente de Madrid fue ir a ver el musical El Rey León.

    El teatro tiene ese aire clásico de los grandes teatros de la Gran Vía y, al menos desde nuestra experiencia, la sala nos resultó bastante pequeña.

    Nosotros dos somos altos y recuerdo que estuvimos un poco justos en los asientos. No fue lo más cómodo del mundo para nuestras piernas, pero eso no impidió que disfrutáramos muchísimo del espectáculo.

    Y el musical, sin duda, muy recomendable.

    La puesta en escena, la música, el vestuario y todo el trabajo que hay detrás hacen que merezca la pena verlo, incluso aunque ya conozcas la historia de El Rey León.

    Así que si os gustan los musicales y vais a Madrid, para mí es uno de esos planes que merece la pena tener en cuenta.

    Y después podéis salir directamente a la Gran Vía y continuar el paseo por Callao, que está prácticamente al lado.

    Plaza de España

    Plaza de España es otro de esos puntos que merece una parada.

    Aquí encontramos el monumento dedicado a Cervantes y sus personajes, además de algunos de los grandes edificios históricos del entorno.

    El Edificio España es uno de los protagonistas del paisaje y actualmente alberga un hotel con una terraza panorámica.

    También destaca la Torre de Madrid, construida en los años cincuenta y durante décadas uno de los edificios más altos de Europa.

    La zona ha cambiado muchísimo con las reformas de los últimos años, pero sigue siendo un punto perfecto para terminar el paseo por Gran Vía.

    Palacio Real de Madrid

    El Palacio Real, también conocido como Palacio de Oriente, es uno de los grandes imprescindibles.

    Aunque la familia real española no reside actualmente aquí, el palacio continúa siendo utilizado para actos oficiales.

    El edificio tiene más de 3.000 habitaciones y conserva importantes colecciones y obras de arte.

    Si quieres visitarlo por dentro, consulta siempre los horarios antes de ir porque pueden producirse cambios y cierres por actos oficiales. Actualmente, los horarios generales son de 10:00 a 18:00 en invierno y de 10:00 a 19:00 en verano, de lunes a sábado; los domingos cierra antes.

    Mi recomendación es reservar con antelación si tienes claro que quieres entrar.

    Palacio Real – entradas oficiales

    Plaza de Oriente

    Justo delante del Palacio Real encontramos la Plaza de Oriente, con sus jardines, esculturas y el Teatro Real.

    Es un lugar especialmente agradable para sentarse un rato y contemplar el conjunto monumental.

    También tienes el Café de Oriente, desde cuya zona exterior puedes disfrutar de unas buenas vistas del Palacio.

    Jardines de Sabatini

    Los Jardines de Sabatini están situados junto a la fachada norte del Palacio Real.

    Se construyeron en el lugar que anteriormente ocupaban las antiguas caballerizas reales y tienen un marcado diseño neoclásico.

    Son pequeños comparados con otros parques madrileños, pero su ubicación hace que merezca la pena acercarse.

    Campo del Moro

    Al otro lado del Palacio encontramos el Campo del Moro.

    Es un jardín histórico de mayor extensión que los Sabatini y un lugar estupendo para escapar un poco del bullicio del centro.

    Su origen está relacionado con diferentes proyectos para acondicionar los terrenos situados junto al Palacio y adquirió su configuración actual especialmente durante el siglo XIX.

    Catedral de la Almudena y su cripta

    La Catedral de Santa María la Real de la Almudena está justo enfrente del Palacio Real.

    Es relativamente reciente si la comparamos con otras grandes catedrales españolas, pero tiene una historia muy interesante.

    A mí personalmente me llama mucho la atención su interior, especialmente los colores y la decoración del techo.

    También merece la pena acercarse a la Cripta de la Almudena, construida a comienzos del siglo XX.

    Es uno de esos lugares que muchas personas pasan por alto y que yo incluiría en una visita por esta zona.

    Puerta de Alcalá

    La Puerta de Alcalá es uno de los grandes símbolos de Madrid.

    Se encuentra en la Plaza de la Independencia y fue construida durante el reinado de Carlos III para sustituir una antigua puerta de entrada a la ciudad.

    La actual puerta fue diseñada por Francesco Sabatini y se inauguró en 1778.

    Está situada junto al Retiro, así que es muy fácil combinar ambas visitas.

    Puerta de Toledo

    La Puerta de Toledo se encuentra al sur del centro histórico y es otra de las antiguas puertas monumentales de Madrid.

    La actual es de época de Fernando VII y tiene un aspecto mucho más sobrio que la Puerta de Alcalá.

    Se encuentra cerca del Puente de Toledo y de la zona de Pirámides y es además una buena referencia si quieres acercarte a El Rastro.

    El Rastro

    El Rastro es uno de los mercados al aire libre más conocidos de Madrid.

    Se celebra principalmente los domingos y festivos en el barrio de La Latina y tiene una tradición de varios siglos.

    Aquí puedes encontrar desde objetos antiguos y curiosidades hasta ropa, decoración y todo tipo de productos.

    Lo mejor es venir sin prisa y dejarse llevar por las calles.

    Y precisamente porque suele haber muchísima gente, también es uno de los lugares donde hay que estar más pendiente de la cartera y el móvil.

    Plaza de Colón

    La Plaza de Colón reúne varios elementos bastante reconocibles: la estatua dedicada a Cristóbal Colón, los Jardines del Descubrimiento y las Torres de Colón.

    Es también una zona que ha acogido diferentes celebraciones y acontecimientos públicos.

    No es necesariamente uno de los lugares donde pasaría horas, pero merece la pena conocerla si estás recorriendo el eje de Recoletos y Castellana.

    Los barrios de Madrid que merece la pena conocer

    Una de las cosas que más me gusta de Madrid es que no todo está en los grandes monumentos.

    Cada barrio tiene una personalidad diferente y algunos incluso permiten entender mucho mejor la historia de la ciudad.

    Madrid de los Austrias

    Es el Madrid más antiguo y está muy relacionado con el Palacio Real, Plaza Mayor y las calles del centro histórico.

    Aquí encontramos buena parte de la imagen que tenemos del Madrid tradicional, con calles estrechas, plazas, iglesias, tabernas y edificios históricos.

    Barrio de Las Letras

    El nombre ya nos da una pista.

    Por estas calles vivieron algunos de los grandes escritores del Siglo de Oro, como Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Tirso de Molina o Góngora.

    Es una zona perfecta para combinar literatura, historia, paseos y gastronomía. Además, está entre Sol y el Paseo del Arte.

    La Latina

    La Latina conserva muchas calles de trazado medieval que originalmente quedaron fuera de las murallas de la ciudad.

    Fue una zona vinculada a comerciantes y actividades populares y hoy continúa teniendo una enorme vida, especialmente alrededor de sus bares, terrazas y mercados.

    Aquí encontramos también El Rastro y lugares tan conocidos como Las Vistillas.

    Lavapiés

    Lavapiés tiene también origen medieval y nació como arrabal extramuros.

    Durante mucho tiempo fue un barrio popular y conserva elementos tan característicos como las corralas.

    Hoy es además uno de los barrios más multiculturales de Madrid, donde conviven tradiciones madrileñas con culturas procedentes de muchos países.

    Malasaña

    Malasaña es uno de los barrios que más asociamos con la vida alternativa y cultural de Madrid.

    Debe su nombre a Manuela Malasaña, relacionada con los levantamientos del 2 de mayo de 1808.

    La Plaza del Dos de Mayo recuerda precisamente el antiguo Parque de Artillería de Monteleón.

    Hoy es una zona llena de tiendas, bares, locales de ocio, moda vintage y propuestas diferentes.

    Chueca

    Chueca es otro de los barrios más conocidos de Madrid y destaca por su ambiente, comercio, gastronomía y vida nocturna.

    Es una zona muy dinámica y abierta, con una personalidad propia que la ha convertido en uno de los barrios más populares de la ciudad.

    Chamberí

    Chamberí tiene un carácter diferente.

    Es un barrio castizo con una importante herencia arquitectónica de los siglos XIX y XX y fue tradicionalmente zona de residencia de buena parte de la aristocracia madrileña.

    Aquí se encuentran, entre otros lugares, el Museo Sorolla y la antigua estación de Chamberí del Metro, cerrada en 1969 y posteriormente recuperada como espacio visitable.

    Barrio de Salamanca

    El Barrio de Salamanca nació con la gran expansión de Madrid durante el reinado de Isabel II y está muy relacionado con el marqués de Salamanca.

    Su trazado en cuadrícula y sus edificios decimonónicos son característicos.

    Actualmente es conocido especialmente por sus tiendas, restaurantes y la llamada Milla de Oro.

    No hace falta recorrer todos estos barrios en una primera visita. Para mí, lo bonito es ir descubriéndolos poco a poco en diferentes viajes.

    Iglesias que me han llamado especialmente la atención

    Madrid tiene muchas iglesias interesantes y algunas de ellas me han sorprendido especialmente.

    Iglesia de San Antonio de los Alemanes

    Esta es una de mis recomendaciones especiales.

    Está en pleno centro y por fuera puede pasar bastante desapercibida, pero cuando entras descubres un interior completamente decorado con pinturas.

    La iglesia se construyó en el siglo XVII y estuvo vinculada originalmente a la comunidad portuguesa y posteriormente a la alemana.

    Actualmente las visitas se realizan con condiciones y horarios concretos, así que conviene consultarlos antes de ir.

    Si no la conoces, yo intentaría incluirla.

    Iglesia de Santa Teresa y San José

    Su exterior tiene un aspecto casi de fortaleza y contrasta bastante con el interior.

    La decoración y especialmente su cúpula de colores hacen que sea una iglesia curiosa para visitar.

    San Jerónimo el Real

    Conocida popularmente como Los Jerónimos, se encuentra junto al Museo del Prado.

    Su historia está vinculada a un antiguo monasterio y a la monarquía española y el edificio actual conserva un marcado carácter histórico.

    Museos de Madrid

    Madrid es también una ciudad de museos y aquí podríamos hacer otro artículo entero.

    Museo del Prado

    El Prado es uno de los grandes museos de pintura del mundo.

    Abrió sus puertas en 1819 y nació inicialmente como Real Museo de Pintura y Escultura.

    Su colección reúne algunas de las obras más importantes de la pintura española y europea.

    Si es tu primera visita, no intentes verlo absolutamente todo. Es mejor seleccionar las obras que más te interesen y disfrutar de ellas.

    Actualmente la entrada general es de 15 euros y existen horarios gratuitos determinados, por lo que conviene comprobar las condiciones antes de ir.

    Museo Reina Sofía y el Guernica

    Si el Prado representa especialmente la pintura clásica, el Reina Sofía nos lleva hacia el arte moderno y contemporáneo.

    Y aquí está una de las obras que más visitantes buscan: el Guernica de Picasso.

    La obra fue pintada en 1937 para el Pabellón de España de la Exposición Internacional de París y está relacionada con el bombardeo de Gernika.

    Si te interesa este episodio histórico, yo recomiendo también la película Gernika, de Koldo Serra. No es una reconstrucción histórica completamente fiel y ofrece una visión cinematográfica de los acontecimientos, pero está rodada en escenarios reales del País Vasco y me parece interesante para acercarse a aquella época.

    Actualmente el Reina Sofía mantiene horarios gratuitos determinados, que conviene consultar antes de organizar la visita.

    Museo Cerralbo

    Este museo fue uno de mis descubrimientos.

    Se encuentra en un antiguo palacio y conserva una enorme colección de objetos, muebles, obras de arte, monedas, armas y piezas reunidas por el marqués de Cerralbo.

    Cuando lo visité pensé que aquello tenía un poco de síndrome de Diógenes… pero, eso sí, con piezas de muchísimo valor.

    La gracia del museo está precisamente en poder entrar en una casa aristocrática y ver cómo se vivía rodeado de todas esas colecciones.

    Para mí es uno de esos museos curiosos que merece la pena conocer.

    Museo Arqueológico Nacional

    Está situado junto a la Biblioteca Nacional y recorre la historia a través de piezas arqueológicas procedentes de diferentes épocas y culturas.

    Es una buena opción si te interesa conocer la historia de la Península desde la Prehistoria y el mundo romano hasta épocas posteriores.

    Madrid desde las alturas

    Madrid también merece ser contemplado desde arriba.

    Faro de Moncloa

    El Faro de Moncloa es uno de mis miradores favoritos.

    La torre se construyó con motivo de Madrid Capital Europea de la Cultura en 1992 y su plataforma permite obtener una panorámica muy amplia de la ciudad y de la sierra.

    Si tienes buen tiempo, las vistas merecen mucho la pena.

    Templo de Debod

    Este es uno de los lugares que más recomiendo visitar al atardecer.

    El Templo de Debod es un auténtico templo egipcio de más de 2.000 años de antigüedad que Egipto regaló a España en agradecimiento por la colaboración española en la campaña internacional para salvar los templos nubios amenazados por la construcción de la presa de Asuán.

    Está situado en una zona elevada, rodeado de jardines y con vistas hacia el oeste.

    Para mí, ver el atardecer desde aquí es casi obligatorio si visitas Madrid.

    La entrada es gratuita, aunque actualmente el acceso al interior está regulado y conviene comprobar horarios y condiciones antes de ir.

    Azotea del Círculo de Bellas Artes

    Otro de mis lugares favoritos para contemplar Madrid desde arriba.

    La azotea del Círculo de Bellas Artes ofrece unas vistas estupendas de Gran Vía y del centro.

    Además, está La Pecera, el restaurante del Círculo, donde también he comido.

    Madrid y sus edificios más modernos

    Madrid no es solamente palacios, iglesias y edificios históricos.

    La ciudad también tiene un skyline muy reconocible.

    Cuatro Torres Business Area

    Las Cuatro Torres forman uno de los perfiles más modernos de Madrid.

    El complejo se levantó sobre los terrenos de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid y está formado por cuatro grandes rascacielos: Torre de Cristal, Torre Cepsa, Torre PwC y Torre Emperador Castellana.

    Cuando se construyeron cambiaron completamente la imagen del norte de Madrid.

    Torres KIO: Puerta de Europa

    Las Torres KIO son dos de los edificios más curiosos de Madrid.

    Su característica principal es que están inclinadas hacia el centro.

    Se encuentran en Plaza de Castilla y forman la llamada Puerta de Europa.

    Torrespaña

    Y luego está el famoso Pirulí, nombre popular de Torrespaña.

    Se construyó para las retransmisiones de televisión relacionadas con el Mundial de Fútbol de 1982 y terminó convirtiéndose en uno de esos elementos del paisaje madrileño que todo el mundo reconoce.

    Congreso de los Diputados

    El Congreso de los Diputados se encuentra en la Plaza de las Cortes y ocupa el Palacio de las Cortes.

    El edificio actual comenzó a construirse en el siglo XIX y fue inaugurado en 1850.

    En la fachada destacan los dos leones, fundidos con el hierro de cañones capturados durante la Guerra de África.

    Es uno de esos edificios que muchas veces fotografiamos desde fuera sin saber demasiado de su historia.

    El Congreso permite además realizar visitas gratuitas bajo determinadas condiciones y horarios, que pueden cambiar según la actividad parlamentaria.

    ¿Qué comer en Madrid? La gastronomía tradicional

    Madrid también se conoce a través del estómago.

    Aunque hoy puedes encontrar restaurantes de prácticamente cualquier parte del mundo, la capital tiene una gastronomía propia muy vinculada a los guisos, las tabernas y el tapeo.

    El plato más conocido es el cocido madrileño, normalmente servido en tres vuelcos: sopa, garbanzos con verduras y carnes.

    Después están los callos a la madrileña, uno de los platos más castizos; los caracoles, el rabo de toro, las croquetas, la tortilla de patata y los famosos soldaditos de Pavía, elaborados con bacalao rebozado.

    Y, por supuesto, el bocadillo de calamares.

    Puede resultar curioso que uno de los bocados más asociados a Madrid sea precisamente un bocadillo de pescado, pero terminó convirtiéndose en todo un símbolo gastronómico de la capital.

    La Plaza Mayor y sus alrededores son uno de los lugares más asociados a este clásico.

    Madrid también tiene una cultura enorme de tapeo: patatas bravas, calamares, callos, chopitos, gambas al ajillo, tortilla…

    Aquí comer no consiste necesariamente en sentarse dos horas delante de un menú. A veces consiste simplemente en entrar en una taberna, pedir algo, tomar una caña y continuar caminando.

    Y luego están los dulces.

    Las rosquillas de San Isidro son las más tradicionales y existen diferentes variedades: tontas, listas, francesas y de Santa Clara.

    También están las torrijas, los bartolillos, los buñuelos de viento, los huesos de santo y los eternos churros con chocolate.

    La gastronomía madrileña sigue muy ligada a esa mezcla entre cocina popular, tabernas y tradición.

    Dónde comimos en Madrid

    Y aquí sí quiero hablar de experiencias personales, porque no quiero convertir esta parte en una lista de restaurantes que no he probado.

    Yakitoro

    Una de las veces que estuvimos en Madrid fue para celebrar el cumpleaños de mi marido y habíamos reservado previamente en Yakitoro, en la calle Reina.

    Cuando nosotros fuimos estaba vinculado al proyecto de Alberto Chicote y el restaurante tenía un ambiente muy animado.

    Es un concepto de cocina japonesa con influencia española, basado especialmente en los yakitori y pequeñas raciones para compartir.

    Probamos ensalada César, yakibokata de chipi, ceviche de corvina, berenjena en tempura, boniato asado y gratinado, pollo con guacamole y el famoso pollo frito cañí.

    La berenjena y el pollo frito cañí fueron de esos platos que recuerdo especialmente.

    También tomamos una tarta de queso que no estaba en carta.

    El restaurante era amplio, luminoso y el servicio fue rápido y amable.

    En aquel momento pagamos unos 22 euros por persona. Ese precio pertenece a aquella visita y no debe tomarse como precio actual.

    Actualmente Yakitoro continúa abierto en Madrid, en Reina y Castellana, aunque el proyecto y la carta han evolucionado desde aquella visita.

    La Pecera del Círculo

    Otro sitio que recomiendo porque he comido allí en más de una ocasión es La Pecera del Círculo, dentro del Círculo de Bellas Artes.

    Es un restaurante de ambiente clásico pero con una cocina adaptada a los tiempos actuales.

    Los platos tienen buena presentación y las raciones me parecieron generosas.

    Y lo mejor es que puedes aprovechar la visita para subir después a la Azotea del Círculo y disfrutar de las vistas.

    El precio del menú que yo recuerdo pertenece a mis visitas y ha cambiado con el tiempo, así que no lo utilizaría como referencia actual.

    Bocadillos de Rodilla

    Y aquí tengo que incluir un recuerdo mucho más sencillo, pero que también forma parte de mis visitas a Madrid: Rodilla.

    Recuerdo haber comido sus bocadillos en la zona de Puerta del Sol. Había bastante variedad para elegir y, para lo que costaban en aquella época, me parecían una opción estupenda para comer algo rápido sin gastar demasiado.

    Los recuerdo grandes, variados y sabrosos, así que si estábamos por el centro y queríamos algo sencillo, era una opción que nos venía muy bien.

    Y hay una curiosidad que me parece especialmente apropiada: Rodilla es una marca madrileña. Su historia comenzó en 1939 y está ligada a la zona de Callao.

    Los caramelos de La Violeta

    Otro recuerdo gastronómico que tengo de Madrid son los caramelos de La Violeta.

    Los probé durante una de mis visitas y recuerdo que me llamaron la atención porque tienen un sabor muy particular. No es el típico caramelo que pruebas y olvidas; el sabor a violeta es bastante característico y tiene ese punto tradicional que lo hace especial.

    Me parece uno de esos pequeños recuerdos que merece la pena llevarse de Madrid, sobre todo si nos gusta descubrir productos tradicionales y con historia.

    Un cucurucho de jamón cerca de la Puerta del Sol

    También tengo el recuerdo de haber entrado en una de las tiendas de jamones que hay cerca de la Puerta del Sol y haber probado uno de esos cucuruchos de jamón que preparan especialmente para comer mientras visitas el centro.

    Es una experiencia muy de zona turística: compras tu cucurucho, te lo comes allí mismo y continúas callejeando.

    Puede parecer una cosa muy sencilla, pero forma parte de esos pequeños momentos que recuerdo de mis visitas a Madrid.

    Los municipios y pueblos que rodean Madrid

    Madrid capital no es toda la Comunidad de Madrid.

    Alrededor encontramos una enorme área metropolitana formada por municipios que han crecido mucho durante los siglos XX y XXI, pero también localidades con una historia mucho más antigua y pueblos que conservan un patrimonio extraordinario.

    No tendría sentido enumerarlos todos en un artículo sobre Madrid, pero sí merece la pena conocer algunos.

    Alcalá de Henares

    Alcalá tiene sus raíces en la antigua Complutum romana y posteriormente tuvo también una importante presencia musulmana.

    Su gran importancia histórica está relacionada con la Universidad y con Miguel de Cervantes.

    Su casco histórico, la Universidad, la Casa Natal de Cervantes y el Corral de Comedias hacen de ella una de las excursiones culturales más interesantes desde Madrid.

    Aranjuez

    Aranjuez está íntimamente ligado a la monarquía española y al desarrollo del Real Sitio.

    El Palacio Real y sus jardines son sus grandes protagonistas, especialmente los jardines del Príncipe, de la Isla y del Parterre.

    Es además una excursión muy cómoda desde Madrid y una de las que yo he hecho sin coche.

    En mi visita realizamos una visita guiada de aproximadamente una hora y me pareció una opción muy interesante y bastante económica.

    Actualmente el Palacio Real de Aranjuez abre de martes a domingo, con horario diferente en invierno y verano.

    San Lorenzo de El Escorial

    En la Sierra de Guadarrama encontramos San Lorenzo de El Escorial, inseparable del enorme monasterio mandado construir por Felipe II.

    La construcción comenzó en 1563 y terminó en 1584.

    El conjunto es uno de los grandes símbolos históricos de la Comunidad de Madrid y está declarado Patrimonio Mundial.

    Es una excursión perfecta para combinar historia, arte y paisaje.

    La Granja de San Ildefonso

    Aunque La Granja pertenece actualmente a la provincia de Segovia, es otra excursión que puede hacerse fácilmente desde Madrid y que merece aparecer aquí por su cercanía y relación histórica con la Corona.

    Felipe V adquirió la antigua granja de los monjes jerónimos y convirtió el lugar en uno de sus sitios de descanso.

    El palacio y sus jardines son los grandes protagonistas.

    Manzanares el Real

    Manzanares el Real es una de esas localidades donde naturaleza e historia van de la mano.

    Su gran símbolo es el Castillo de los Mendoza, uno de los castillos medievales mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    Además, está junto a La Pedriza y al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, por lo que permite combinar patrimonio y naturaleza.

    Chinchón

    Chinchón es probablemente uno de los pueblos más reconocibles de la Comunidad.

    Su gran protagonista es la Plaza Mayor, irregular y rodeada de balcones.

    Además de su patrimonio, destaca por su gastronomía y por el famoso anís de Chinchón.

    Es uno de esos lugares que parecen muy alejados de una gran capital aunque realmente están bastante cerca.

    Buitrago del Lozoya

    En el norte encontramos Buitrago del Lozoya, con un carácter completamente diferente al de la capital.

    Su recinto amurallado medieval, el castillo y su relación con el río Lozoya hacen de esta localidad una de las más interesantes de la sierra madrileña.

    Y los grandes municipios del área metropolitana

    Alrededor de Madrid encontramos también grandes municipios como Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Pozuelo de Alarcón, Majadahonda, Las Rozas, Boadilla del Monte, Alcorcón, Leganés, Getafe, Fuenlabrada, Móstoles, Torrejón de Ardoz o Rivas-Vaciamadrid.

    Muchos han experimentado un enorme crecimiento durante las últimas décadas y hoy forman parte del gran espacio metropolitano madrileño.

    No tienen el mismo perfil histórico que Alcalá, Aranjuez o Chinchón, pero ayudan a entender cómo Madrid ha ido creciendo mucho más allá de su centro histórico.

    Excursiones desde Madrid

    Una de las grandes ventajas de Madrid es su situación. Desde la capital puedes hacer numerosas excursiones de un día y conocer lugares con una historia y un ambiente completamente diferentes.

    Algunas de ellas las he hecho yo y otras las incluyo porque me parecen opciones muy interesantes para completar un viaje a Madrid.

    Aranjuez

    Aranjuez está muy ligado a la historia de la monarquía española y al desarrollo del Real Sitio.

    Su gran protagonista es el Palacio Real de Aranjuez, rodeado de jardines como los del Príncipe, la Isla y el Parterre.

    Yo he ido sin coche y me parece una excursión muy cómoda desde Madrid. En aquella ocasión hicimos una visita guiada de aproximadamente una hora y me pareció muy interesante, tanto por la información como por el precio.

    Además, el entorno del río Tajo hace que la visita tenga un punto diferente al de Madrid capital.

    La Granja de San Ildefonso

    Aunque La Granja de San Ildefonso pertenece a la provincia de Segovia, es otra excursión que podemos plantearnos desde Madrid.

    El lugar está muy relacionado con la monarquía española. Felipe V adquirió una antigua granja de los monjes jerónimos y convirtió el lugar en un sitio de descanso para la Corona.

    El Palacio Real de La Granja y, sobre todo, sus enormes jardines y fuentes son sus grandes atractivos.

    Es una opción muy interesante si te gustan los palacios, los jardines y la historia.

    San Lorenzo de El Escorial

    A unos 60 kilómetros de Madrid, en la Sierra de Guadarrama, encontramos San Lorenzo de El Escorial.

    Aquí se encuentra uno de los grandes conjuntos monumentales de España: el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

    Felipe II ordenó su construcción y las obras comenzaron en 1563, terminando en 1584.

    El conjunto impresiona por sus dimensiones y por todo lo que concentra: monasterio, palacio, basílica, panteón real, biblioteca y diferentes colecciones artísticas.

    Es una de esas excursiones que recomiendo especialmente si te interesa la historia de España.

    Además, se puede llegar desde Madrid en transporte público, por lo que no es imprescindible disponer de coche.

    Alcalá de Henares

    Alcalá de Henares es otra de las excursiones culturales más interesantes desde Madrid.

    Su historia se remonta a la antigua Complutum romana y posteriormente también tuvo presencia musulmana.

    Pero si hay algo que ha marcado la identidad de Alcalá es su Universidad y su relación con Miguel de Cervantes, que nació en esta ciudad.

    Pasear por su casco histórico permite descubrir la Universidad, la calle Mayor, el Corral de Comedias y la Casa Natal de Cervantes.

    Su conjunto histórico está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

    Chinchón

    Chinchón es una de esas localidades que parecen mucho más alejadas de Madrid de lo que realmente están.

    Su imagen más conocida es la Plaza Mayor, una plaza irregular rodeada de balcones de madera que constituye el centro de la localidad.

    Además de su patrimonio, Chinchón destaca por su gastronomía y por el famoso anís de Chinchón.

    Es una excursión que puede hacerse tranquilamente en un día y que permite cambiar completamente el ambiente de la gran ciudad por el de una villa tradicional.

    Manzanares el Real

    Si te apetece combinar historia y naturaleza, Manzanares el Real es una opción estupenda.

    Su gran protagonista es el Castillo de los Mendoza, uno de los castillos medievales mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    Pero además de visitar el castillo, el municipio se encuentra junto a La Pedriza y el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

    Por eso es una excursión especialmente interesante para quienes disfrutan tanto del patrimonio como de los espacios naturales.

    Buitrago del Lozoya

    En el norte de la Comunidad encontramos Buitrago del Lozoya, una localidad con un carácter completamente diferente al de Madrid capital.

    Su principal atractivo es su recinto amurallado medieval, uno de los mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    También encontramos el castillo y el río Lozoya, que forma parte del paisaje del municipio.

    Es una buena opción para descubrir ese Madrid más rural y serrano que muchas veces queda eclipsado por la capital.

    Toledo

    Y, por supuesto, desde Madrid también puedes hacer fácilmente una excursión a Toledo.

    Yo he estado allí en varias ocasiones y tengo bastante que contar, pero precisamente por eso prefiero dedicarle una entrada propia.

    ¿Has vivido alguna experiencia especial en la capital, como nosotros con el musical de El Rey León?

    ¿Y tú, qué lugar de Madrid guardarías como recuerdo de un viaje?, cuéntamelo en comentarios.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Primer encuentro con los Picos de Europa

    Primer encuentro con los Picos de Europa

    La comarca de Liébana, en Cantabria, alberga la villa histórica de Potes, un enclave situado tras el desfiladero de La Hermida. Destaca por su patrimonio medieval, representado por la Torre del Infantado y el Camino Lebaniego, además de su cocina tradicional.

    Desde Potes se accede a Fuente Dé, punto de partida del teleférico que asciende al Mirador del Cable en el Parque Nacional de los Picos de Europa. La visita a esta zona requiere ropa de abrigo, planificación meteorológica y respeto por las normas de protección ambiental.

    Fue en junio de 2013, durante un viaje a nuestro aire por Asturias y Cantabria con la familia. Mi marido y yo todavía no conocíamos los Picos de Europa y decidimos alojarnos en Potes, en el corazón de la comarca de Liébana.

    No sabíamos entonces que aquel viaje iba a dejarnos uno de esos recuerdos que, muchos años después, siguen apareciendo en las conversaciones.

    Potes, corazón de Liébana

    Potes es una de las localidades más conocidas de Liébana y se encuentra en un lugar privilegiado, rodeada de montañas y en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa.

    Para llegar desde la costa cántabra hay que atravesar el espectacular desfiladero de La Hermida, una garganta de unos 20 kilómetros excavada por el río Deva entre enormes paredes calizas.

    Y ya solo el camino hasta Potes merece la pena.

    Os dejo un enlace a la entrada sobre Potes del blog: https://ciudadanadelmundo.blog/?p=15636

    La primera vez que lo recorrimos recuerdo perfectamente esa sensación de ir entrando poco a poco en un paisaje cada vez más montañoso. La carretera serpentea entre paredes de roca y el desfiladero parece anunciarte que estás entrando en otro mundo.

    Potes es, además, uno de los principales núcleos turísticos de Liébana y una de las puertas de entrada al sector cántabro de los Picos de Europa.

    Un poco de historia

    Aunque los orígenes de Potes son medievales, la historia de Liébana se remonta muchísimo más atrás. La comarca fue un territorio estratégico debido a su situación entre montañas y a sus vías naturales de comunicación.

    Durante la Edad Media, Potes adquirió una gran importancia y estuvo vinculada a las luchas entre poderosos linajes nobiliarios.

    Uno de los episodios más conocidos de la historia de la villa fue precisamente la rivalidad entre las casas de Mendoza y Manrique, enfrentamiento que dejó su huella en forma de torres y fortalezas.

    De ahí viene parte de esa imagen medieval que todavía conserva Potes.

    Su casco histórico está formado por calles estrechas, casas tradicionales, edificios blasonados, puentes y torres. Pasear por él es prácticamente viajar atrás en el tiempo.

    Por algo Potes es conocida como la villa de los puentes y las torres.

    La Torre del Infantado

    Si hay un edificio que identifica inmediatamente a Potes es la Torre del Infantado.

    Esta impresionante torre medieval fue construida en el siglo XV y está relacionada con la poderosa familia de los Mendoza.

    Con sus gruesos muros, cuatro torres angulares y aspecto defensivo, es uno de los mejores ejemplos del patrimonio medieval de Potes.

    Actualmente la torre tiene una función cultural y acoge exposiciones. Es, además, uno de los principales puntos de interés turístico de la localidad.

    Cuando la ves sobresaliendo por encima de las casas del casco antiguo entiendes perfectamente por qué se ha convertido en el símbolo de Potes.

    Potes y el Camino Lebaniego

    Hay otro elemento fundamental para entender la historia de Liébana: el Camino Lebaniego.

    Potes forma parte de este histórico itinerario de peregrinación que conduce hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los grandes centros religiosos de Cantabria.

    El monasterio conserva el Lignum Crucis, considerado tradicionalmente un fragmento de la cruz de Cristo.

    El Camino Lebaniego está además relacionado con el Camino de Santiago, y Liébana tiene el privilegio de celebrar Año Jubilar Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 16 de abril, cae en domingo.

    Todo esto explica por qué Liébana es mucho más que un destino de naturaleza: detrás de sus montañas hay siglos de historia, peregrinación, cultura y tradición.

    Y entonces llegó la gastronomía…

    Aparte de su arquitectura y su entorno natural, Potes tiene otro atractivo que para mí es imprescindible: comer.

    Liébana es una tierra de productos tradicionales y allí probamos por primera vez uno de los platos más representativos de la cocina cántabra:

    el cocido lebaniego.

    Es un plato contundente, de los que reconfortan especialmente después de pasar unas horas al aire libre.

    Tradicionalmente se prepara con los pequeños y tiernos garbanzos lebaniegos, berza y diferentes carnes, además del característico relleno elaborado con miga de pan, huevo, perejil y otros ingredientes.

    Y os aseguro que después de un día de montaña entra de maravilla.

    Aquel cocido fue uno de los recuerdos gastronómicos de aquel viaje que todavía conservo.

    De Potes a Fuente Dé

    Desde Potes seguimos nuestro camino hacia Fuente Dé, a unos 20 kilómetros por la carretera CA-185.

    Fuente Dé es uno de los lugares más espectaculares del sector cántabro de los Picos de Europa y el punto de partida del famoso Teleférico de Fuente Dé.

    El teleférico comenzó a funcionar en 1966 y se convirtió desde entonces en una de las grandes infraestructuras turísticas de Cantabria.

    Su función es salvar en apenas unos minutos el enorme desnivel existente entre el fondo del valle y la estación superior.

    Actualmente salva aproximadamente 753 metros de desnivel, alcanzando una cota cercana a los 1.823 metros de altitud.

    El viaje dura alrededor de cuatro minutos.

    Cuatro minutos que, si el día está despejado, se hacen cortísimos.

    Nuestro primer viaje en el teleférico

    Tengo muchísimo vértigo.

    Así que podéis imaginaros mi cara cuando me dijeron que íbamos a subir en una cabina suspendida sobre el valle.

    Pero tengo que reconocer que la experiencia fue fantástica.

    La cabina asciende rápidamente y, a medida que gana altura, el paisaje cambia completamente. El valle va quedando abajo y las paredes de los Picos de Europa aparecen cada vez más cerca.

    Y cuando llegas arriba…

    Bueno.

    Ahí es cuando entiendes por qué tanta gente viene hasta Fuente Dé.

    El Mirador del Cable

    La estación superior se encuentra en un espectacular entorno de alta montaña y muy cerca se encuentra el Mirador del Cable, desde donde se contempla la parte alta del valle del Deva y las montañas que lo rodean. El mirador está situado aproximadamente a 800 metros de la estación superior.

    Para alguien con vértigo como yo, aquel balcón con la sensación de estar suspendido sobre el vacío tenía su punto de emoción. 😱

    Pero también fue uno de esos momentos en los que solo puedes pensar:

    «Qué maravilla.»

    Y aquí aprendimos una lección

    Nuestro viaje fue en junio.

    Y abajo hacía una temperatura estupenda.

    Así que cometimos el error de pensar que arriba sería más o menos igual.

    Pues no.

    Al llegar a la parte superior nos encontramos con nieve y temperaturas mucho más bajas.

    Nos tocó vestirnos prácticamente «de prestado».

    Y nuestros modelitos de montaña eran… ejem. 😎😂

    Aquella experiencia me enseñó algo que conviene tener muy presente si vais a Fuente Dé:

    No os fiéis de la temperatura que haga en Potes o en el aparcamiento.

    Estamos hablando de alta montaña y el tiempo puede cambiar muchísimo en pocos kilómetros y en muy poco tiempo.

    Actualmente el Parque Nacional recomienda preparar adecuadamente las visitas y tener en cuenta las condiciones meteorológicas y las características del terreno.

    Senderismo en los Picos de Europa

    Desde la estación superior del teleférico se puede acceder a diferentes rutas de montaña.

    Entre las más conocidas están los Puertos de Áliva y la ruta hacia Horcados Rojos.

    Pero aquí hay que hacer una distinción importante.

    No todas las rutas tienen la misma dificultad y no deberíamos elegirlas simplemente porque aparezcan en una lista de «rutas populares».

    La alta montaña requiere preparación.

    Hay que valorar distancia, desnivel, duración, meteorología, estado del terreno y nuestra propia condición física.

    Durante los recorridos podemos encontrar ganado, caballos y perros de pastoreo, además de una enorme variedad de flora y fauna propia del Parque Nacional.

    Y, por supuesto, no hay que olvidar que estamos dentro de un espacio natural protegido.

    El Parque Nacional de los Picos de Europa

    Los Picos de Europa fueron declarados Parque Nacional en 1918, inicialmente bajo la denominación de Parque Nacional de la Montaña de Covadonga.

    En 1995 se amplió para convertirse en el actual Parque Nacional de los Picos de Europa, que se extiende por Asturias, Cantabria y Castilla y León.

    Es uno de los espacios naturales más importantes de la Cordillera Cantábrica y protege un extraordinario paisaje de montañas calizas, bosques, ríos, desfiladeros y praderas de alta montaña.

    Y hay algo que me gusta especialmente de este lugar: no hace falta ser un montañero experimentado para disfrutarlo.

    Puedes hacer una ruta exigente, pero también puedes subir en el teleférico, contemplar el paisaje, caminar un poco por los alrededores y disfrutar tranquilamente de la montaña.

    Eso sí: siempre respetando las zonas señalizadas y las recomendaciones del Parque.

    Una aclaración importante sobre los coches

    Desde nuestra visita de 2013 algunas cosas han cambiado y otras conviene explicarlas bien.

    Dentro del Parque Nacional la circulación de vehículos está restringida a las carreteras que atraviesan el espacio protegido y a determinadas pistas autorizadas. No se puede circular libremente por todas las pistas de montaña.

    Por eso, si encontráis información antigua que indique que se puede acceder en coche a determinados lugares, lo mejor es comprobar siempre la normativa actual antes de viajar.

    En un Parque Nacional, las restricciones no están ahí para complicarnos el viaje, sino para proteger un entorno especialmente sensible.

    El Hotel Áliva

    En mi relato original también hablaba del Hotel Áliva, un pequeño alojamiento de montaña situado en pleno entorno de los Picos de Europa.

    Y aquí hay que hacer una actualización importante.

    Actualmente, en 2026, el Hotel Áliva está cerrado por obras de rehabilitación y modernización, con previsión de reapertura en el verano de 2027.

    Antes de su cierre era un alojamiento de carácter familiar, rodeado de montañas y prados, y situado en un enclave privilegiado para realizar excursiones.

    Precisamente su ubicación es uno de sus grandes atractivos: estar allí supone dormir literalmente en plena montaña.

    Así que, si alguien está pensando en alojarse allí, tendrá que esperar a su reapertura y consultar las condiciones actualizadas cuando vuelva a estar operativo.

    Información práctica para visitar Fuente Dé actualmente

    Si estáis preparando una visita, yo tendría en cuenta varias cosas.

    Primero: comprobad siempre el funcionamiento del teleférico antes de desplazaros. La actividad puede verse afectada por las condiciones meteorológicas.

    Segundo: es recomendable adquirir las entradas con antelación a través de los canales oficiales de CANTUR. La venta oficial está disponible actualmente a través de su plataforma de reservas.

    Tercero: llevad ropa adecuada incluso en verano. Chaqueta, calzado apropiado, protección solar y agua deberían formar parte del equipaje.

    Y una recomendación que considero especialmente importante: no deis por hecho que las fuentes de montaña proporcionan agua potable. El propio Parque Nacional recomienda actualmente llevar suficiente agua embotellada y desaconseja beber de determinadas fuentes, especialmente en zonas bajas o con presencia de ganado.

    ¿Merece la pena subir en el teleférico?

    Para mí, sí.

    Y eso que tengo vértigo.

    El teleférico permite acceder rápidamente a un paisaje de alta montaña que, de otro modo, exigiría realizar un ascenso considerable a pie.

    Y no importa si vais buscando senderismo, fotografía, naturaleza o simplemente conocer uno de los paisajes más impresionantes de Cantabria.

    Fuente Dé es una experiencia.

    Eso sí, si podéis elegir, intentad subir con un día despejado. La diferencia entre contemplar las montañas con buena visibilidad y encontrarse envuelto en niebla puede ser enorme.

    Nuestro recuerdo de aquel viaje

    Cuando recuerdo aquel junio de 2013, me vienen varias imágenes.

    El desfiladero de La Hermida.

    Las calles de Potes.

    La Torre del Infantado.

    Aquel primer cocido lebaniego.

    El teleférico ascendiendo por la montaña.

    El Mirador del Cable.

    La nieve en pleno junio.

    Y nosotros intentando solucionar nuestro pequeño desastre de vestuario con lo que teníamos a mano. 😂

    Fue nuestro primer encuentro con los Picos de Europa y, quizá precisamente por eso, lo recuerdo con especial cariño.

    Porque viajar no consiste solamente en conocer lugares.

    También consiste en las pequeñas anécdotas, en las cosas que salen regular, en descubrir sabores nuevos y en volver a casa con la sensación de haber vivido algo diferente.

    Y aquella escapada nos dejó claro que Liébana y los Picos de Europa son mucho más que un paisaje bonito.

    Son historia, naturaleza, gastronomía, pueblos, tradiciones y montaña.

    Un rincón de Cantabria al que merece la pena volver.

    Para preparar la visita

    Teleférico de Fuente Dé: información oficial, horarios, condiciones y compra de entradas en CANTUR.

    Parque Nacional de los Picos de Europa: información sobre rutas, recomendaciones, normativa y accesos.

    Hotel Áliva: actualmente cerrado por reforma; la previsión oficial de reapertura es verano de 2027.

    Y si vais, una última recomendación de alguien que aprendió por las malas:

    Aunque abajo estéis en manga corta, echad una chaqueta en la mochila.

    Los Picos de Europa tienen la curiosa costumbre de recordarnos quién manda. 😎

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘