Categoría: ESCAPADAS CON PERRO

  • Castro de Baroña: Rutas y Consejos para una Visita Perfecta

    Castro de Baroña: Rutas y Consejos para una Visita Perfecta

    Castro de Baroña: historia frente al Atlántico

    Durante una de nuestras escapadas por Galicia decidimos acercarnos hasta el Castro de Baroña, y tengo que reconocer que es uno de esos lugares que me sorprendieron no solo por su historia, sino también por el sitio tan espectacular en el que se encuentra.

    El Castro de Baroña es un antiguo asentamiento de la Edad del Hierro, situado en la parroquia de Baroña, perteneciente al municipio de Porto do Son, en A Coruña. Estuvo habitado aproximadamente entre el siglo I a. C. y el siglo I d. C.

    Y lo primero que llama la atención es precisamente su ubicación: el castro está construido sobre una pequeña península rocosa que se adentra en el Atlántico. Historia y naturaleza juntas en un escenario realmente impresionante.

    Coordenadas GPS:
    42º 41′ 38.9″ N – 9º 01′ 53.9″ W

    Cómo llegar al Castro de Baroña

    Para llegar hasta él hay que dejar el coche en las inmediaciones de la carretera, junto al área donde se encuentra la caseta de información. Allí podemos encontrar folletos y obtener información sobre el castro y otros lugares de interés de la zona.

    Desde allí el resto del recorrido se hace a pie.

    El camino está señalizado con postes de madera y atraviesa una pequeña zona boscosa. Nosotros simplemente fuimos siguiendo las indicaciones y, poco a poco, empezamos a ver aparecer el mar entre los árboles.

    Es un recorrido corto, de aproximadamente 500 metros desde la carretera, y enseguida llegamos a la península donde se encuentra el castro.

    Al lado está la playa de Arealonga, conocida además por ser una playa de tradición nudista.

    ¿Es una ruta fácil?

    Realmente no hablaría de una ruta de senderismo como tal, sino de un paseo corto hasta el yacimiento.

    El acceso no tiene demasiada dificultad y nosotros lo hicimos sin problemas, pero una vez dentro del castro hay que tener algo más de cuidado porque el terreno es irregular, con piedras, desniveles y escaleras.

    Mi recomendación es sencilla: calzado cómodo y caminar sin prisas. No hace falta estar especialmente preparado físicamente para hacer la visita, pero tampoco es un recorrido completamente llano.

    Si vais con vuestro perro, también podéis hacer el camino juntos, siempre llevándolo controlado y prestando especial atención en las zonas próximas al mar y a los desniveles.

    Un pueblo junto al mar

    Una vez que llegamos al castro, la primera impresión fue espectacular.

    No es difícil entender por qué sus habitantes eligieron este lugar para asentarse. El mar está presente prácticamente en todo momento y las vistas son preciosas.

    Según han permitido conocer las excavaciones arqueológicas, sus habitantes tenían una importante relación con el mar y los recursos que les proporcionaba, aunque también desarrollaban otras actividades.

    El asentamiento llegó a contar con alrededor de veinte construcciones, además de su entrada, escaleras, una muralla y un foso defensivo.

    La muralla y el foso tenían una función claramente defensiva y protegían el asentamiento de posibles ataques. Al observar hoy los restos, resulta curioso imaginar cómo debía ser la vida aquí hace más de dos mil años.

    Pero el lugar también tenía un inconveniente importante: no existía una fuente de agua dulce dentro del castro. Tampoco se han encontrado evidencias claras de sistemas de almacenamiento de agua, por lo que sus habitantes dependían de los recursos disponibles en el exterior.

    También trabajaban los metales

    Las excavaciones han permitido descubrir que la vida de sus habitantes no estaba únicamente relacionada con el mar.

    En la zona norte del castro se ha localizado un horno vinculado a actividades metalúrgicas, que permite conocer que aquí también se trabajaban diferentes metales.

    Los restos arqueológicos apuntan al trabajo del bronce y del hierro, además de evidencias relacionadas con otros metales como el oro.

    Esto nos ayuda a hacernos una idea de que aquel asentamiento era mucho más que un pequeño poblado junto al mar. Existían diferentes actividades relacionadas con la supervivencia, la artesanía y el aprovechamiento de los recursos del entorno.

    Nuestra visita

    Nos gustó mucho poder recorrer el castro tranquilamente y descubrir sus diferentes estructuras mientras teníamos el Atlántico justo delante de nosotros.

    Creo que esa es precisamente una de las cosas que hacen especial este lugar. Puedes estar caminando entre restos arqueológicos de hace más de dos mil años y, al mismo tiempo, escuchar el sonido de las olas y contemplar cómo el agua golpea contra las rocas.

    Es de esos sitios en los que apetece parar un momento y simplemente mirar.

    Además, la visita es gratuita y al aire libre, así que podemos recorrer el yacimiento a nuestro ritmo. No es necesario dedicarle una jornada completa, por lo que resulta perfecto para incluirlo dentro de una ruta por la costa de A Coruña.

    ¿Cuál es el mejor momento para visitarlo?

    Nosotros lo disfrutamos mucho, pero si tuviera que recomendar una época para conocerlo elegiría primavera o principios de otoño, cuando podemos encontrar menos visitantes y unas temperaturas más agradables.

    En verano también merece muchísimo la pena, sobre todo si queremos aprovechar para conocer la costa y sus playas, aunque es cuando más afluencia de visitantes recibe.

    Si vais en julio o agosto, yo intentaría ir a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Tendréis más tranquilidad y, además, la luz sobre el Atlántico puede hacer que el paisaje sea todavía más bonito.

    Eso sí, hay algo que yo tendría en cuenta: al estar tan expuesto al mar, el tiempo puede cambiar y el viento puede ser bastante fuerte, así que antes de ir conviene echar un vistazo a la previsión meteorológica.

    Una visita que recomiendo

    El Castro de Baroña fue una de esas visitas que disfrutamos especialmente porque reúne varias de las cosas que más me gustan cuando viajamos: historia, naturaleza, mar y un paisaje espectacular.

    Y aunque el recorrido hasta llegar al castro es corto, la sensación al aparecer ante nosotros las antiguas construcciones con el Atlántico como telón de fondo hace que merezca totalmente la pena.

    Si estáis haciendo una ruta por la costa gallega, yo lo incluiría sin dudarlo.

    Porque hay lugares que visitas para conocer su historia y otros que, además, se quedan en la memoria por cómo te hicieron sentir.

    Para mí, el Castro de Baroña es de los segundos.

    Gracias por leerme.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • ACANTILADOS DE PUNTA GALEA

    ACANTILADOS DE PUNTA GALEA

    El Paseo de La Galea en Getxo es un recorrido costero acondicionado que conecta Algorta con Aizkorri a lo largo de los acantilados. Entre sus puntos de interés destacan el histórico Molino de Aixerrota, las ruinas del Fuerte de La Galea, el faro actual y diversos miradores panorámicos.

    El camino está totalmente pavimentado y es apto para peatones y ciclistas. La zona alberga eventos como el Concurso Internacional de Paellas y pruebas de surf. Cuenta con medidas de seguridad junto a los acantilados, aparcamientos, servicios públicos y normas específicas para el acceso con perros.

    El Paseo de La Galea, en Getxo, es uno de esos lugares en los que podemos combinar un paseo tranquilo junto al mar con naturaleza, historia y unas vistas espectaculares de la costa vasca.

    El recorrido comunica Algorta con Aizkorri, bordeando los acantilados de La Galea y pasando por algunos de los lugares más conocidos de esta zona.

    ¿Cómo llegar al Paseo de La Galea?

    Podemos llegar fácilmente en coche, autobús o metro. Si utilizamos el metro, una de las opciones es bajarnos en Bidezabal, desde donde podemos dirigirnos hacia La Galea.

    Si vais en coche, mi recomendación es aparcar en el parking de Punta Galea, después de pasar el Molino de Aixerrota. De esta manera podemos dejar el coche y comenzar el paseo cómodamente.

    No tiene pérdida. Tanto si utilizamos el GPS como si nos fijamos en las señales de tráfico, encontraremos indicaciones hacia La Galea. Es un paseo muy conocido y frecuentado.

    Además, a la altura del Molino de Aixerrota hay dos baños automáticos de uso gratuito, algo que siempre viene bien cuando vamos a pasar unas horas por la zona.

    Actualmente, el recorrido está acondicionado con pavimento de cemento, por lo que resulta bastante cómodo para caminar. También es habitual encontrarnos con personas corriendo o paseando en bicicleta.

    El Molino de Aixerrota

    El Molino de Aixerrota fue construido en 1726 y se encuentra situado sobre los acantilados de La Galea. Actualmente es uno de los símbolos más reconocibles de Getxo.

    El nombre Aixerrota procede del euskera y significa literalmente “molino de viento”.

    El interior del molino fue restaurado y durante un tiempo se utilizó como espacio para una pequeña galería de arte local. La entrada es gratuita.

    Junto al molino hubo durante años un restaurante que, como tantos otros establecimientos, no pudo superar las dificultades que llegaron con la pandemia de COVID-19. Una pena, porque la ubicación era privilegiada.

    Concurso Internacional de Paellas de Aixerrota

    Si visitáis la zona alrededor del 25 de julio, coincidiendo con las fiestas de Santiago, podéis encontraros con uno de los acontecimientos gastronómicos más conocidos de Getxo: el Concurso Internacional de Paellas de Aixerrota.

    Este concurso comenzó en 1956. En sus primeras ediciones se celebraba en las campas de Aizkorri, pero posteriormente, con la reforma de la zona y la construcción de un aparcamiento, pasó a celebrarse en Aixerrota.

    Lo que comenzó como un concurso de participación local fue adquiriendo cada vez mayor popularidad hasta convertirse en un acontecimiento de carácter internacional.

    Si queréis conocer su historia con más detalle, podéis consultar este artículo de GetxoSari: Historia del Concurso de Paellas de Aixerrota.

    Un paseo para disfrutar del mar

    El Paseo de La Galea está acondicionado y es muy frecuentado por personas de todas las edades. Actualmente, todo el recorrido está pavimentado con cemento, por lo que podemos caminar cómodamente.

    No es extraño encontrarnos con gente haciendo deporte, corriendo, paseando o utilizando la bicicleta.

    A lo largo del recorrido tenemos zonas verdes, bancos y papeleras, además de numerosos puntos desde los que contemplar el Cantábrico.

    ¿Se puede ir con perros?

    Sí, aunque hay que tener en cuenta la normativa y las zonas concretas en las que pueden ir sueltos.

    En determinadas zonas, los perros pueden estar sueltos desde las 16:00 hasta las 11:00 horas. Fuera de esos horarios deberán ir sujetos.

    En el caso de los perros considerados potencialmente peligrosos, deben ir siempre atados y cumplir las condiciones establecidas para este tipo de animales.

    Por tanto, si vais con vuestro perro, lo mejor es fijarse en la señalización de cada zona y respetar las restricciones existentes.

    El Fuerte de La Galea

    Continuando el recorrido llegamos a la zona del Fuerte de La Galea, también conocido como Castillo del Príncipe.

    Fue construido en 1742 y actualmente se encuentra en ruinas. Formaba parte del sistema defensivo de la Bahía del Abra, junto con las baterías situadas en la zona de Zierbena.

    Curiosamente, nunca llegó a tener un uso militar continuado y en 1782 fue reconvertido en faro.

    A lo largo de su historia sufrió diferentes ataques y destrucciones, aunque también fue reconstruido en varias ocasiones. En 1947, el Ministerio de Defensa cedió el fuerte al Ayuntamiento de Getxo.

    Actualmente podemos contemplar los restos de sus muros, el foso y las 14 troneras destinadas a los cañones. En su interior llegó a contar con almacenes, polvorines, dependencias para la tropa y otras construcciones propias de una fortificación militar.

    Los bunkers de La Galea

    Por esta zona también podemos encontrar diferentes restos de antiguas construcciones defensivas y bunkers.

    Eso sí, hay que tener en cuenta que muchos de estos restos se encuentran actualmente dentro de los terrenos del campo de golf, por lo que no todos son accesibles desde el paseo.

    Además, la zona ha ido incorporando diferentes medidas de protección para evitar accidentes.

    Seguridad en los acantilados

    Los acantilados de La Galea son uno de los grandes atractivos del paseo, pero precisamente por eso debemos ser prudentes.

    Con el paso del tiempo se han instalado vallas y elementos de protección en diferentes puntos del recorrido, especialmente en las zonas más próximas al borde, para evitar que alguien pueda caer al mar.

    Esto ha cambiado bastante la percepción del paseo respecto a años atrás, cuando había puntos en los que algunas personas se acercaban demasiado al borde para hacerse fotografías.

    Aunque las vallas nos permiten disfrutar del paisaje con mayor seguridad, debemos respetarlas y evitar sobrepasarlas.

    Mirador Oeste de Punta Galea

    Continuamos caminando y llegamos al Mirador Oeste de Punta Galea.

    Desde aquí tenemos unas magníficas vistas del Abra, la entrada marítima al puerto de Bilbao.

    Al otro lado podemos distinguir el monte Serantes, las instalaciones portuarias, la zona de descarga de petroleros y diferentes localidades como Zierbena y Santurtzi.

    Esta zona también es conocida por el surf y, cuando las condiciones del mar lo permiten, aquí se celebra la Punta Galea Challenge, una prueba de surf de olas grandes.

    Para su celebración tienen que darse unas condiciones muy concretas, con oleaje fuerte y consistente y olas que pueden alcanzar varios metros de altura.

    El Faro de Punta Galea

    Seguimos caminando y encontramos el Faro de Punta Galea, gestionado por la Autoridad Portuaria de Bilbao.

    Esta zona ha contado con tres faros diferentes a lo largo de la historia.

    El primero se construyó en 1850, aprovechando las ruinas del antiguo fuerte. El segundo se levantó en 1905 y fue electrificado en 1933.

    El faro actual data de 1950. Su construcción fue necesaria después de detectarse movimientos y desprendimientos en el anterior. Por este motivo, el nuevo edificio se situó unos 180 metros más atrás.

    En 2016 se llegó a sacar a concurso la posibilidad de utilizar el faro como establecimiento de restauración, aunque finalmente el concurso quedó desierto.

    Los miradores de Punta Galea

    Continuamos nuestro paseo y encontramos primero el Mirador del Espigón de Punta Galea.

    Un poco más adelante llegamos al Mirador Norte de Punta Galea, desde donde seguimos disfrutando de las vistas abiertas al Cantábrico y de los acantilados.

    Es una zona perfecta para detenernos un rato, respirar aire marino y disfrutar del paisaje.

    Llegamos a Aizkorri

    Seguimos caminando junto a la costa hasta llegar a Aizkorri.

    Un poco antes, a nuestra derecha, encontramos el parking de las Piscinas de La Galea. En este punto termina propiamente el Paseo de La Galea y comienza el Paseo de Aizkorri.

    Si todavía tenemos ganas de caminar, podemos continuar por este segundo recorrido y alargar nuestra excursión.

    Mi recomendación

    Si vais a hacer este paseo, yo elegiría el parking de Punta Galea, después del Molino de Aixerrota, como punto de partida.

    Es un recorrido para tomárselo con calma, disfrutando de las vistas y haciendo paradas en los diferentes miradores. Además, al estar actualmente todo el paseo acondicionado con cemento, podemos recorrerlo andando, corriendo o incluso en bicicleta.

    Y aunque las vallas han cambiado algunos de los puntos de acceso al borde de los acantilados, creo que es algo positivo: podemos seguir disfrutando de este paisaje espectacular sin necesidad de asumir riesgos innecesarios.

    Si os gusta el mar, la historia y los paseos con buenas vistas, La Galea es un lugar que merece la pena conocer.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Ruta del río Inglares: historia y naturaleza en Álava

    Ruta del río Inglares: historia y naturaleza en Álava

    La ruta del río Inglares en Berganzo, Álava, discurre junto a un canal industrial del siglo XIX que abastece a una central hidroeléctrica activa. El trayecto atraviesa zonas de vegetación, pozas y cascadas, aprovechando el desnivel del terreno para combinar entorno natural e historia energética local.

    El sendero es apto para perros atados, extremando la precaución cerca del canal y del ganado suelto. Actualmente, el acceso en vehículo está regulado mediante un aparcamiento de aforo limitado, el cual requiere reserva previa de pago a través de la plataforma PVerde.

    Un poco de historia: cuando el agua se convirtió en electricidad

    Os escribo sobre una ruta que me gusta especialmente: la ruta del río Inglares en Berganzo, Zambrana, Álava.

    Este hermoso sendero nos lleva a través de un cañón lleno de vegetación y pozas cristalinas.

    El río Inglares desciende desde la zona de Peñacerrada hacia Berganzo salvando unos 200 metros de desnivel en aproximadamente 5 kilómetros.

    Este desnivel, que provoca los rápidos y cascadas que encontramos durante la ruta, fue aprovechado a finales del siglo XIX para producir electricidad.

    En 1897, la Sociedad Electro-Hidráulica Alavesa construyó la central hidroeléctrica de Berganzo. Para llevar hasta ella el agua del río se construyó un canal de varios kilómetros que todavía podemos contemplar durante la ruta.

    Por eso, cuando hacemos el recorrido circular y caminamos junto al canal, no estamos simplemente siguiendo un bonito sendero: estamos recorriendo una antigua infraestructura industrial que continúa vinculada al funcionamiento de la central.

    La central ha sido modernizada y automatizada con el paso del tiempo, pero continúa en funcionamiento en la actualidad.

    ¿Se puede hacer la ruta con perro?

    Respuesta rápida: Si. Pero hay que tener en cuenta que en muchos tramos hay ganado suelto.

    El recorrido discurre durante buena parte del tiempo junto al río, por lo que encontraremos agua con frecuencia. Aun así, es recomendable llevar agua propia y no confiar únicamente en el río.

    Los perros deben ir atados durante el recorrido, según la información turística disponible, y hay que extremar la precaución al acercarnos a las zonas de agua.

    Especialmente importante es evitar que el animal entre en el canal de la central hidroeléctrica, ya que no es una zona destinada al baño ni para caminar dentro de ella.

    También debemos tener cuidado en los cruces de carretera y en el tramo de subida que encontramos después de la cascada si hacemos la ruta circular.

    Si vuestro perro está acostumbrado a caminar, es una ruta que puede disfrutar muchísimo: bosque, agua, sombra y numerosos rincones donde detenerse.

    Información práctica actualizada

    Actualmente el acceso en vehículo está regulado y es necesario reservar previamente el aparcamiento. Ya no debemos considerar el estacionamiento como gratuito.

    La reserva se gestiona mediante PVerde y es necesario introducir correctamente la matrícula del vehículo, ya que la barrera realiza la lectura automática de la matrícula.

    El aforo establecido actualmente es de 35 vehículos. La tarifa publicada para un turismo es de 4 € por día. También existen tarifas específicas para motocicletas, caravanas, autocaravanas y autobuses.

    Está prohibido pernoctar en el aparcamiento. Como el horario que figura en la normativa municipal y el que muestra actualmente la plataforma de reservas no coincide exactamente, lo más prudente es comprobar el horario disponible en PVerde en el momento de realizar la reserva.

    La ruta completa que actualmente se promociona como circular tiene aproximadamente 10 kilómetros, unos 170 metros de desnivel acumulado y una duración estimada de 2 horas y media.

    Por tanto, los aproximadamente 8 kilómetros que hicimos nosotros corresponden a nuestra opción de ida y vuelta por el mismo camino, no al recorrido circular completo que se ofrece actualmente.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Bárcena Mayor: La Joya Escondida de Cantabria

    Bárcena Mayor: La Joya Escondida de Cantabria

    Bárcena Mayor es una pequeña localidad de unos ochenta habitantes situada en el Parque Natural Saja-Besaya, en Cantabria. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, destaca por su arquitectura tradicional montañesa de los siglos XVII y XVIII, caracterizada por fachadas de piedra y balcones de madera junto al río Argoza.

    El núcleo urbano es peatonal y dispone de aparcamiento exterior. La zona ofrece rutas de senderismo y una gastronomía tradicional basada en el cocido montañés y carnes de caza. Es apta para visitas con mascotas y su acceso es recomendable durante todo el año, especialmente en primavera y otoño.

    Después de visitar las cascadas de Lamiña, decidimos acercarnos hasta otro de esos lugares de Cantabria que parecen sacados de una postal: Bárcena Mayor.

    Esta pequeña localidad cántabra pertenece al municipio de Los Tojos y se encuentra en pleno Parque Natural Saja-Besaya, junto al río Argoza. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura tradicional montañesa que podemos encontrar en Cantabria.

    Además, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1979 y forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España desde 2015. Ese año fue uno de los once pueblos que se incorporaron a la red.

    Un pueblo de postal

    Bárcena Mayor es uno de esos lugares que invitan a pasear tranquilamente y a sacar la cámara continuamente.

    La imagen más característica de la localidad la forman sus casas montañesas tradicionales, muchas de ellas de los siglos XVII y XVIII. Sus fachadas de piedra, balcones de madera y galerías forman una de las estampas más reconocibles de la arquitectura rural cántabra.

    La propia asociación Los Pueblos Más Bonitos de España destaca precisamente sus casonas montañesas, sus balcones floridos, su ubicación junto al río Argoza y el conjunto histórico que conserva.

    Es un pueblo pequeño y se puede recorrer tranquilamente en una mañana o una tarde, aunque si queremos hacer alguna ruta de senderismo por los alrededores necesitaremos más tiempo.

    ¿Cuándo es mejor visitar Bárcena Mayor?

    Aunque Bárcena Mayor puede visitarse durante todo el año, para mí la primavera y el otoño son dos épocas especialmente bonitas.

    En primavera podemos encontrar los balcones y fachadas llenos de flores y disfrutar de unos paisajes muy verdes. En otoño, en cambio, el bosque que rodea la localidad adquiere unos tonos preciosos.

    El invierno también tiene su encanto, especialmente si encontramos el paisaje nevado, pero hay que tener en cuenta que estamos en una zona de montaña, con posibilidad de frío, lluvia y nieve.

    El verano suele ser una época con mayor afluencia de visitantes. Si queréis disfrutar del pueblo con más tranquilidad, puede ser interesante evitar las horas centrales de los días de mayor afluencia.

    La propia asociación recomienda Bárcena Mayor como destino para una visita tranquila y con poca afluencia prevista en determinados momentos.

    ¿Cuántas personas viven en Bárcena Mayor?

    Resulta curioso pensar que un lugar tan conocido turísticamente sea, en realidad, una localidad diminuta.

    Actualmente se habla de unos 80 habitantes en Bárcena Mayor.

    Para ponerlo en contexto, todo el municipio de Los Tojos cuenta con unos 370 habitantes repartidos en 89,36 km², lo que supone aproximadamente 4 habitantes por km². Es una densidad de población muy baja y ayuda a entender el carácter rural y tranquilo de esta zona de Cantabria.

    Sus calles y arquitectura tradicional

    Bárcena Mayor conserva una estructura urbana muy característica de las antiguas aldeas montañesas.

    Sus dos calles principales son La Calleja, al norte, y la Calle Larga, al sur. Ambas están comunicadas mediante pequeños callejones, corrales y hileras de casas orientadas principalmente hacia el sureste.

    El conjunto forma un núcleo compacto en el que las viviendas se adaptan al terreno y al entorno natural.

    Mientras paseamos podemos encontrar diferentes construcciones tradicionales que nos permiten imaginar cómo era la vida en el pueblo antiguamente.

    Entre ellas se encuentra la antigua escuela, que anteriormente tuvo otros usos, la Casa Rectoral, del siglo XVIII, y diferentes casas pasadizo.

    También merece la pena fijarse en la iglesia de Santa María, de época barroca, y en otros elementos tradicionales como el antiguo lavadero.

    El puente sobre el río Argoza

    Otro de los rincones que merece la pena visitar es el entorno del río Argoza.

    El puente forma parte de la imagen tradicional de Bárcena Mayor y nos permite acercarnos al río y disfrutar de la vegetación que rodea el pueblo.

    Además, existe un pequeño sendero con zona de merendero que comunica la Calle Larga con el río, un paseo sencillo para completar la visita.

    Bárcena Mayor con perro

    Bárcena Mayor se puede visitar con perro, y el entorno natural hace que sea un destino especialmente agradable para quienes viajamos con nuestros compañeros de cuatro patas.

    Eso sí, estamos dentro de un Parque Natural, por lo que debemos ser especialmente respetuosos con el entorno y llevar al perro controlado, además de recoger siempre sus necesidades.

    Si vais a continuar con alguna ruta de senderismo, conviene comprobar las condiciones concretas de cada itinerario y las posibles restricciones que puedan existir en determinadas zonas del parque.

    También hay que tener en cuenta que no todos los restaurantes tienen necesariamente las mismas condiciones para admitir perros. Algunos cuentan con terrazas o espacios exteriores donde sí se admiten mascotas. Por ejemplo, el Mesón Río Argoza figura actualmente como establecimiento que admite mascotas.

    Por eso, si vais con perro y queréis comer allí, mi recomendación es llamar antes de ir, especialmente si queréis comer en el interior.

    Gastronomía de la zona

    Si visitamos Bárcena Mayor, también merece la pena probar la gastronomía tradicional de montaña de Cantabria.

    Uno de los platos más representativos es, sin duda, el cocido montañés, un plato contundente elaborado tradicionalmente con alubias, berza y diferentes productos cárnicos.

    En los restaurantes de Bárcena Mayor también podemos encontrar carnes, especialmente carne de vacuno, así como platos de caza. Son habituales preparaciones con venado o jabalí, además de cabrito y otros productos de la cocina tradicional.

    En la gastronomía cántabra tampoco faltan los quesos, embutidos y postres caseros. Y si continuamos nuestro recorrido por Cantabria, encontraremos productos tan conocidos como los sobaos pasiegos, la quesada o los quesucos.

    La gastronomía de esta zona refleja muy bien la diferencia entre la cocina marinera de la costa y la cocina más contundente de los valles del interior. En estos últimos predominan los cocidos, las carnes y los productos de montaña.

    Si tenéis pensado comer en Bárcena Mayor, os recomiendo reservar, especialmente en fines de semana y temporada alta. Los restaurantes son pocos y la afluencia de visitantes puede ser importante.

    Aparcamiento y acceso

    Una cosa importante que debéis tener en cuenta antes de llegar es que no se puede entrar con el coche hasta el interior del pueblo.

    Hay una zona de aparcamiento exterior, junto a la carretera y antes de llegar a la localidad. Desde allí tendremos que continuar andando.

    En la zona de entrada también se encuentra la oficina de turismo.

    Mi recomendación es dejar el coche tranquilamente en el aparcamiento y comenzar la visita a pie. Al fin y al cabo, una de las mejores cosas que podemos hacer en Bárcena Mayor es precisamente caminar sin prisas por sus calles.

    Calzado cómodo

    Aunque no necesitamos realizar una ruta de montaña para visitar el pueblo, os recomiendo llevar calzado cómodo y con buen agarre.

    Las calles están empedradas y algunas tienen cierto desnivel. Si además vais a realizar alguna ruta por los alrededores, entonces sí necesitaréis un calzado adecuado para caminar por terreno natural.

    Senderismo y naturaleza

    Bárcena Mayor no es solamente arquitectura y patrimonio. Su ubicación dentro del Parque Natural Saja-Besaya hace que sea también un buen punto de partida para disfrutar de la naturaleza.

    Desde aquí parten diferentes rutas de senderismo y podemos adentrarnos en un paisaje de bosques, ríos y montañas.

    Eso sí, si vuestra intención es hacer una ruta, os recomiendo consultar previamente su dificultad, distancia y estado del terreno. En época de lluvias el suelo puede estar bastante embarrado y resbaladizo.

    Información práctica

    Ubicación: Bárcena Mayor, municipio de Los Tojos, Cantabria.

    Coordenadas GPS: 43°08′40″N 4°11′34″O.

    Altitud: aproximadamente 495 metros.

    Aparcamiento: exterior al núcleo urbano. No se permite acceder con el coche hasta el interior.

    Tiempo de visita: una mañana o una tarde para conocer tranquilamente el pueblo.

    Calzado: cómodo, preferiblemente con buen agarre.

    Con perro: sí, es posible visitar el pueblo con perro, pero en el entorno natural debemos respetar las normas del espacio protegido y las indicaciones de cada ruta. Para comer, conviene consultar previamente con el restaurante.

    Un pequeño pueblo que merece la pena conocer

    Bárcena Mayor es uno de esos lugares donde el atractivo no está en tener una larga lista de monumentos que visitar, sino en disfrutar del conjunto.

    Pasear por sus calles empedradas, observar las antiguas casas montañesas, acercarnos hasta el río Argoza y disfrutar del paisaje que lo rodea es, para mí, la mejor manera de conocerlo.

    Y quizá precisamente ahí está su encanto: estamos ante un pueblo de apenas unos 80 habitantes, pero con un patrimonio y un paisaje que han hecho que sea conocido mucho más allá de Cantabria.

    Desde 2015 forma parte de Los Pueblos Más Bonitos de España, y después de conocerlo personalmente entiendo perfectamente por qué se ha convertido en una de las visitas más conocidas del interior de Cantabria.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • LAS CASCADAS DE LAMIÑA, Cantabria

    LAS CASCADAS DE LAMIÑA, Cantabria

    Hay lugares que no necesitan grandes monumentos para sorprendernos. Basta con un bosque, el sonido del agua y un sendero que se va adentrando poco a poco en la naturaleza.

    La ruta se encuentra en el municipio de Ruente, en pleno valle de Cabuérniga, y se adentra en el entorno del Parque Natural Saja-Besaya, uno de los espacios naturales más representativos de Cantabria.

    Aquí el paisaje es el que uno espera encontrar cuando piensa en la Cantabria más verde: prados, bosques, arroyos, montes y pequeños pueblos de arquitectura tradicional.

    Dos pueblos para comenzar la ruta

    La ruta puede iniciarse tanto desde Lamiña como desde Barcenillas, aunque personalmente considero más práctico comenzar en Barcenillas, ya que allí encontramos el inicio señalizado de forma clara.

    En Lamiña el espacio para estacionar es limitado, por lo que conviene evitar aparcar donde podamos molestar a los vecinos. Desde Barcenillas, en cambio, podremos localizar con mayor facilidad el comienzo del recorrido.

    Antes de echar a andar merece la pena detenerse unos minutos a contemplar Barcenillas. El pueblo es conocido por sus casonas montañesas, y constituye uno de los conjuntos de arquitectura rural más interesantes del municipio de Ruente. Sus casas, prados y muros de piedra forman parte de ese paisaje tradicional del valle que todavía conserva mucho de su carácter.

    Y es que estos pueblos tienen mucha más historia de la que podría parecer a primera vista.

    Un paisaje con mucha historia

    El valle de Cabuérniga aparece documentado desde la Alta Edad Media y tanto Barcenillas como Lamiña tienen un origen antiguo ligado a los asentamientos rurales y a la explotación tradicional de los bosques y pastos.

    En Lamiña encontramos uno de los testimonios históricos más interesantes de la zona: la ermita de San Fructuoso.

    Aunque el edificio que vemos actualmente corresponde a épocas posteriores, en este lugar existió un antiguo monasterio cuya presencia aparece documentada ya en el año 978. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz restos de construcciones y una necrópolis, y en el interior de la ermita se conserva un sarcófago prerrománico.

    Es un detalle que me parece especialmente bonito: estamos caminando hacia unas cascadas aparentemente escondidas en el bosque, pero el camino atraviesa un territorio habitado y aprovechado desde hace muchos siglos.

    Comenzamos a caminar desde Barcenillas

    Desde Barcenillas encontraremos los paneles que indican el comienzo de la ruta.

    El primer tramo discurre por una pequeña pista que avanza junto al arroyo, entre prados y bosque de ribera. Oficialmente es posible recorrer parte de esta pista en vehículo, pero no es una opción que recomendaría: el firme presenta numerosos baches y, además, ¿qué prisa tenemos?

    Mucho mejor caminar y disfrutar del paisaje.

    Poco a poco vamos dejando atrás las zonas más abiertas y nos vamos introduciendo en un entorno cada vez más boscoso. Avellanos, castaños, serbales y otras especies acompañan buena parte del recorrido, mientras el sonido del agua se convierte en nuestra banda sonora particular.

    Después de aproximadamente 2,5 kilómetros llegaremos al punto donde se une el camino procedente de Lamiña y continuaremos siguiendo las indicaciones hacia las cascadas.

    A partir de aquí la ruta se vuelve todavía más bonita.

    El tramo junto al río

    El sendero se adentra en el bosque y nos acerca progresivamente al agua.

    En algunos puntos tendremos que cruzar el río ayudándonos de las piedras, por lo que aquí conviene olvidarse de las prisas y prestar atención a dónde ponemos los pies. El terreno puede cambiar bastante dependiendo de la cantidad de agua que haya bajado por el arroyo.

    Y entonces llega la recompensa.

    Entre la vegetación aparecen las Cascadas de Lamiña, también conocidas como Cascadas de Úrsula, formadas en la confluencia de los arroyos Moscadoiro y Barcenillas.

    Son dos saltos de agua diferenciados, encajados entre las rocas y rodeados de bosque. El agua baja cristalina y, especialmente en determinadas épocas del año, el espectáculo resulta precioso.

    No son unas cascadas gigantescas ni necesitan serlo. Su encanto está precisamente en encontrarlas después de caminar por el bosque y descubrir de repente el agua precipitándose entre las piedras.

    Es uno de esos rincones en los que apetece quedarse un rato simplemente escuchando.

    ¿Volvemos por el mismo camino?

    Tenemos dos posibilidades.

    La más sencilla es regresar por el mismo camino, disfrutando nuevamente del bosque y del arroyo.

    La segunda opción es continuar por un sendero que asciende después de las cascadas. Hay una pequeña escalinata anclada en la roca entre ambas zonas de salto que permite ganar altura y regresar por la parte superior.

    Esta variante acorta el recorrido, pero también resulta más abrupta y requiere algo más de atención, especialmente si el terreno está húmedo.

    Por eso, si vamos con niños pequeños, personas poco acostumbradas al senderismo o simplemente queremos disfrutar de un paseo tranquilo, probablemente sea más cómodo volver por el mismo lugar.

    Una ruta sencilla, pero con una importante advertencia

    Las características oficiales sitúan la ruta completa en torno a los 8,2 kilómetros, con una duración aproximada de tres horas, unos 100 metros de desnivel y dificultad baja. El itinerario está balizado y combina pistas y senderos bien trazados.

    Eso sí: que una ruta esté considerada de dificultad baja no significa que podamos bajar la guardia.

    Estamos en un entorno de montaña y hay tramos próximos al agua, piedras y zonas que pueden estar resbaladizas. Con lluvia o después de varios días de precipitaciones hay que extremar las precauciones, especialmente en los cruces del río y en el tramo de las cascadas.

    Yo evitaría hacerla con el terreno muy mojado. El agua puede transformar completamente el aspecto del sendero y hacer que algunas piedras sean bastante traicioneras.

    Calzado cómodo y con buena suela, algo de agua y, si el tiempo amenaza, un chubasquero en la mochila. En Cantabria nunca está de más.

    La mejor recompensa: caminar sin prisa

    La Ruta de las Cascadas de Lamiña no es de esas excursiones que hacemos para presumir de kilómetros.

    Es para disfrutar.

    Para escuchar el agua, caminar bajo los árboles, cruzar algún pequeño arroyo, descubrir las casonas de Barcenillas, recordar la historia de Lamiña y terminar frente a unas cascadas que parecen escondidas expresamente para que quien llegue hasta ellas tenga la sensación de haber encontrado un pequeño tesoro.

    Datos prácticos

    📍 Localización: municipio de Ruente, Valle de Cabuérniga, Cantabria.
    🥾 Inicio recomendado: Barcenillas, donde la ruta está señalizada.
    ↔️ Distancia: aproximadamente 8,2 km en la ruta completa, dependiendo de la variante.
    ⏱️ Duración: alrededor de 3 horas.
    📈 Desnivel: unos 100 m según la información municipal.
    ⭐ Dificultad: baja, aunque hay zonas junto al río y una variante de regreso más abrupta.
    💧 Agua: hay fuentes en Barcenillas y Lamiña.
    🌳 Entorno: bosque, prados, arroyos y cascadas.
    ☔ Precaución: especialmente recomendable evitar la ruta con fuertes lluvias o terreno muy mojado.
    🅿️ Aparcamiento: es preferible organizar el inicio desde Barcenillas y respetar siempre las zonas habilitadas, evitando obstaculizar las calles de los pequeños núcleos.

    Antes de hacer la ruta conviene comprobar las condiciones del sendero y las indicaciones locales, ya que el estado del terreno puede variar después de episodios de lluvia.

    Y una última cosa: si vais hasta Barcenillas, no os limitéis a llegar, hacer la ruta y marcharos. Dad una vuelta por el pueblo. Sus casonas y su arquitectura tradicional forman parte de la propia experiencia de esta escapada.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Descubre Madrid: Monumentos, Comida y Cultura Local

    Descubre Madrid: Monumentos, Comida y Cultura Local

    Madrid evolucionó desde la fortificación musulmana de Mayrit hasta convertirse en capital española en 1561. La ciudad destaca por sus barrios emblemáticos, parques urbanos, renombrados museos y monumentos históricos. Para visitarla, se aconseja el uso del transporte público o desplazarse a pie, manteniendo precauciones básicas de seguridad.

    La gastronomía local combina guisos tradicionales como el cocido madrileño con una destacada cultura de tapeo y repostería. Asimismo, el entorno metropolitano y regional de Madrid ofrece excursiones de interés histórico y cultural a municipios cercanos como Alcalá de Henares, Aranjuez, San Lorenzo de El Escorial y Chinchón.

    Madrid es una de esas ciudades a las que puedo volver una y otra vez. La he visitado en numerosas ocasiones y, precisamente por eso, no quería hacer una entrada basada solamente en una lista de monumentos.

    Madrid se disfruta caminando, entrando en una iglesia que no esperabas encontrar, tomando algo en una terraza, perdiéndote por una calle, visitando un museo, mirando sus edificios y, por supuesto, comiendo.

    Así que en este post reúno mis lugares favoritos, algunos de los rincones que más me han llamado la atención, restaurantes donde he comido, excursiones que puedes hacer desde la capital y algunos consejos prácticos que creo que vienen bien antes de viajar.

    Porque Madrid tiene mucho que ver, pero también mucho que vivir.

    Cómo llegar a Madrid

    Madrid es una ciudad muy fácil de alcanzar desde muchos puntos de España. En mi caso, he llegado en diferentes ocasiones en avión, tren, coche y autobús.

    Viajar en autobús desde Bilbao

    Una de las opciones que más he utilizado es el autobús desde Bilbao. El trayecto dura aproximadamente cuatro horas y media y, cuando he elegido la opción Premium de ALSA, el viaje me ha resultado bastante cómodo.

    Una de las cosas que me gusta de este servicio es que cada asiento dispone de su propia pantalla para entretenerte durante el trayecto, además de baño y otros servicios a bordo.

    Para mí es una opción muy práctica cuando no queremos conducir y quiero llegar directamente a Madrid.

    El origen de Madrid: de Mayrit a la capital

    Aunque a veces se habla de posibles asentamientos anteriores, el origen documentado de la ciudad histórica de Madrid se encuentra en época musulmana.

    En el siglo IX, durante el emirato de Muhammad I, se construyó una fortificación conocida como Mayrit. Aquella pequeña población fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en la ciudad que conocemos hoy.

    El gran cambio llegó en 1561, cuando Felipe II trasladó la Corte a Madrid. A partir de ese momento la ciudad comenzó a crecer de manera extraordinaria y terminó convirtiéndose en la capital que conocemos actualmente.

    Así que Madrid no nació como una gran capital: fue creciendo alrededor de aquel antiguo Mayrit hasta convertirse en una de las grandes ciudades europeas.

    Y hay una parte más reciente de su historia que también forma parte de su identidad: La Movida madrileña.

    Durante los primeros años de la democracia, especialmente en la década de los ochenta, Madrid vivió una auténtica explosión cultural. Música, cine, fotografía, moda, arte y una nueva manera de entender la vida hicieron de la ciudad uno de los grandes símbolos de la transformación de España después de la dictadura.

    ¿Cuál es la mejor época para visitar Madrid?

    Madrid se puede visitar durante todo el año, pero si pudiera elegir, me quedaría especialmente con primavera y otoño.

    Abril, mayo, septiembre y octubre suelen ser meses muy agradables para caminar y disfrutar de parques y jardines sin las temperaturas más extremas del verano.

    La primavera tiene además el atractivo de los parques en flor y de acontecimientos como San Isidro y la Feria del Libro. En otoño, Madrid cambia de color y también apetece mucho más sentarse a comer platos tradicionales como el cocido o los callos.

    El verano puede ser muy caluroso, con temperaturas que pueden superar los 35 ºC. Eso no significa que no merezca la pena ir, pero las horas centrales del día pueden resultar duras si quieres recorrer la ciudad andando.

    El invierno es frío, pero Madrid tiene muchos días soleados y además está la Navidad, las luces, los mercadillos y ese momento perfecto para entrar en una chocolatería y tomar un chocolate con churros.

    Si viajas con perro, todavía tendría más en cuenta primavera y otoño, porque el propio Ayuntamiento recomienda estas estaciones para pasear con ellos y evitar el asfalto excesivamente caliente en verano.

    Moverse por Madrid

    Para conocer el centro, mi consejo principal es sencillo: camina todo lo que puedas.

    Muchas de las visitas que aparecen en este artículo están bastante cerca unas de otras y caminar permite descubrir cosas que de otra manera pasarían desapercibidas.

    Para distancias más largas, Madrid dispone de una extensa red de Metro, autobuses EMT y Cercanías.

    No voy a convertir este artículo en una guía de tarifas porque cambian con el tiempo. Lo mejor es consultar las tarifas y condiciones oficiales antes del viaje.

    Info sobre el transporte en Madrid

    Si vienes en coche, también existen aparcamientos disuasorios que permiten dejar el vehículo y continuar en transporte público.

    Viajar a Madrid con perro

    Madrid puede ser una ciudad bastante interesante para viajar con perro, aunque hay que conocer las normas porque no todos los medios de transporte ni todos los monumentos funcionan igual.

    En los espacios públicos, el perro debe ir controlado mediante una correa o cadena resistente y hay que recoger siempre sus deposiciones.

    En determinados parques y jardines existen horarios en los que los perros pueden ir sueltos, siempre respetando las zonas en las que esté permitido. El Retiro y Juan Carlos I, por ejemplo, cuentan con áreas caninas.

    ¿Puede viajar el perro en el Metro de Madrid?

    Sí.

    Se permite un perro por viajero, siempre con correa y bozal, y debe viajar en el último coche del tren.

    De lunes a viernes hay restricciones durante las horas punta: actualmente de 7:30 a 9:30, de 14:00 a 16:00 y de 18:00 a 20:00. Los fines de semana y durante julio y agosto no se aplica esa limitación horaria.

    ¿Puede viajar el perro en los autobuses de la EMT?

    Aquí las condiciones son diferentes.

    Los autobuses urbanos de la EMT no permiten perros, salvo perros guía y pequeños animales domésticos que viajen en un transportín adecuado y no causen molestias.

    ¿Puede viajar el perro en Cercanías?

    Cercanías Renfe permite viajar con perros, aunque existen condiciones concretas dependiendo del servicio y del tipo de animal.

    Por eso, si vas a utilizar el tren con tu perro, conviene comprobar las condiciones de Renfe antes del viaje.

    Renfe – viajar con mascotas

    ¿Y los museos y monumentos?

    Aquí no existe una norma general para toda la ciudad. Cada museo, iglesia o monumento establece sus propias condiciones.

    Por eso, si viajas con perro, conviene planificar las visitas interiores y comprobar previamente si admiten animales.

    Seguridad en Madrid: cuidado con los carteristas

    Madrid es una ciudad segura para el turista, pero eso no significa que podamos olvidarnos de las precauciones básicas.

    Como ocurre en muchas grandes ciudades turísticas, los hurtos oportunistas pueden producirse especialmente en lugares muy concurridos, transportes públicos, estaciones, eventos, terrazas y zonas con mucha concentración de visitantes.

    No me parece correcto hablar de una supuesta “ola de delincuencia” general en España o presentar Madrid como una ciudad peligrosa. El problema concreto que sí interesa al viajero es mucho más sencillo: los carteristas aprovechan los descuidos.

    Por eso, en zonas como Puerta del Sol, Plaza Mayor, Gran Vía, Mercado de San Miguel, El Rastro o en el Metro, yo tendría un poco más de cuidado.

    Algunas precauciones muy sencillas:

    • Llevar el bolso o mochila bien cerrado.
    • Si utilizas mochila en lugares muy llenos, llevarla delante.
    • No guardar el móvil o la cartera en el bolsillo trasero.
    • No dejar el teléfono encima de la mesa de una terraza.
    • No dejar bolsos colgados del respaldo de una silla.
    • Llevar documentación, tarjetas y dinero repartidos, en lugar de tenerlo todo junto.
    • Desconfiar de las distracciones o acercamientos demasiado insistentes.
    • En el transporte público, prestar especial atención cuando hay mucha gente alrededor.

    No se trata de ir con miedo. Se trata simplemente de aplicar el mismo sentido común que utilizaríamos en cualquier otra gran ciudad turística.

    Ante una emergencia, el teléfono es el 112, y Madrid también dispone de servicios de atención al turista.

    Qué ver en Madrid

    Y ahora sí, vamos a lo que realmente importa: recorrer Madrid.

    Hay muchísimo que ver, así que aquí no pretendo hacer una lista de absolutamente todo. He seleccionado los lugares que considero más interesantes y algunos que personalmente me han llamado especialmente la atención.

    Puerta del Sol: un imprescindible

    Si es tu primera vez en Madrid, probablemente terminarás pasando por Sol.

    La Puerta del Sol es uno de los grandes puntos de referencia de la ciudad y aquí encontramos el famoso Kilómetro Cero, desde donde parten las carreteras radiales españolas.

    También está la Casa de Correos, cuyo reloj es protagonista cada Nochevieja cuando millones de personas siguen desde allí o desde sus casas la tradición de las doce uvas.

    Y, por supuesto, está el famoso Oso y el Madroño, uno de los símbolos de Madrid.

    Para mí, Sol es un lugar que hay que ver, aunque no necesariamente sea el sitio donde más tiempo me quedaría. Es bullicioso, turístico y siempre está lleno de gente, pero forma parte de la esencia de Madrid.

    Plaza Mayor

    A poca distancia de Sol encontramos la Plaza Mayor, uno de esos lugares que para mí representan el corazón de Madrid.

    Aquí hay turistas, madrileños, restaurantes, bares, artistas callejeros y muchísimo movimiento.

    La plaza ha sufrido incendios y diferentes reconstrucciones a lo largo de su historia y en el centro encontramos la estatua ecuestre de Felipe III.

    En Navidad también se instala aquí el tradicional mercado navideño.

    Eso sí: precisamente porque es una zona muy concurrida, es uno de los lugares donde conviene estar más atento a las pertenencias.

    Mercado de San Miguel

    El Mercado de San Miguel está muy cerca de la Plaza Mayor y es uno de los mercados gastronómicos más conocidos de Madrid.

    El edificio conserva su estructura histórica de hierro y cristal, pero actualmente tiene un marcado carácter gastronómico y turístico.

    No es el típico mercado de barrio al que iríamos a hacer la compra semanal. Es más bien un lugar para probar diferentes productos y propuestas gastronómicas.

    Es bonito, pero también suele estar muy concurrido.

    Parque de El Retiro

    El Retiro es uno de mis imprescindibles de Madrid.

    Es uno de esos lugares donde puedes pasar de estar en medio de una enorme ciudad a encontrarte rodeada de árboles, jardines, monumentos y agua.

    El parque tiene una superficie aproximada de 118 hectáreas y entre sus lugares más conocidos están el Estanque Grande, el Palacio de Cristal, el monumento a Alfonso XII y diferentes jardines y paseos.

    Además, aquí se celebra la Feria del Libro de Madrid, una cita que transforma el parque durante varias semanas.

    Si vas en primavera, intenta reservar tiempo para pasear sin prisas. Y si vas en otoño, también merece muchísimo la pena.

    Actualmente el horario general del parque es de 06:00 a 22:00 entre octubre y marzo y de 06:00 a 00:00 entre abril y septiembre, aunque puede haber cierres temporales por condiciones meteorológicas.

    Palacio de Cibeles y Mirador Madrid

    El Palacio de Cibeles es uno de los edificios más reconocibles de Madrid.

    Durante años fue conocido como Palacio de Comunicaciones y actualmente es la sede del Ayuntamiento.

    En la misma zona tenemos la famosa fuente de Cibeles, uno de los grandes símbolos deportivos de Madrid, especialmente para los seguidores del Real Madrid.

    Si quieres ver Madrid desde arriba, puedes subir al Mirador Madrid, situado en el propio Palacio de Cibeles.

    El edificio puede visitarse gratuitamente, mientras que el acceso al mirador tiene entrada.

    Gran Vía

    La Gran Vía es probablemente una de las calles que más me gusta recorrer andando.

    Comenzó a construirse en 1910 y las obras se prolongaron durante años hasta completar esta gran avenida que une la zona de Alcalá con Plaza de España.

    Hoy es una de las principales arterias comerciales y de ocio de Madrid.

    Los antiguos cines han ido desapareciendo o transformándose, pero muchos de sus teatros acogen actualmente grandes musicales. Por eso se habla de esta zona como el Broadway madrileño.

    Mi recorrido favorito es sencillo: empezar por Alcalá y caminar hacia Plaza de España, pasando por Callao.

    El Rey León en el Teatro Lope de Vega

    Una de las experiencias que recuerdo especialmente de Madrid fue ir a ver el musical El Rey León.

    El teatro tiene ese aire clásico de los grandes teatros de la Gran Vía y, al menos desde nuestra experiencia, la sala nos resultó bastante pequeña.

    Nosotros dos somos altos y recuerdo que estuvimos un poco justos en los asientos. No fue lo más cómodo del mundo para nuestras piernas, pero eso no impidió que disfrutáramos muchísimo del espectáculo.

    Y el musical, sin duda, muy recomendable.

    La puesta en escena, la música, el vestuario y todo el trabajo que hay detrás hacen que merezca la pena verlo, incluso aunque ya conozcas la historia de El Rey León.

    Así que si os gustan los musicales y vais a Madrid, para mí es uno de esos planes que merece la pena tener en cuenta.

    Y después podéis salir directamente a la Gran Vía y continuar el paseo por Callao, que está prácticamente al lado.

    Plaza de España

    Plaza de España es otro de esos puntos que merece una parada.

    Aquí encontramos el monumento dedicado a Cervantes y sus personajes, además de algunos de los grandes edificios históricos del entorno.

    El Edificio España es uno de los protagonistas del paisaje y actualmente alberga un hotel con una terraza panorámica.

    También destaca la Torre de Madrid, construida en los años cincuenta y durante décadas uno de los edificios más altos de Europa.

    La zona ha cambiado muchísimo con las reformas de los últimos años, pero sigue siendo un punto perfecto para terminar el paseo por Gran Vía.

    Palacio Real de Madrid

    El Palacio Real, también conocido como Palacio de Oriente, es uno de los grandes imprescindibles.

    Aunque la familia real española no reside actualmente aquí, el palacio continúa siendo utilizado para actos oficiales.

    El edificio tiene más de 3.000 habitaciones y conserva importantes colecciones y obras de arte.

    Si quieres visitarlo por dentro, consulta siempre los horarios antes de ir porque pueden producirse cambios y cierres por actos oficiales. Actualmente, los horarios generales son de 10:00 a 18:00 en invierno y de 10:00 a 19:00 en verano, de lunes a sábado; los domingos cierra antes.

    Mi recomendación es reservar con antelación si tienes claro que quieres entrar.

    Palacio Real – entradas oficiales

    Plaza de Oriente

    Justo delante del Palacio Real encontramos la Plaza de Oriente, con sus jardines, esculturas y el Teatro Real.

    Es un lugar especialmente agradable para sentarse un rato y contemplar el conjunto monumental.

    También tienes el Café de Oriente, desde cuya zona exterior puedes disfrutar de unas buenas vistas del Palacio.

    Jardines de Sabatini

    Los Jardines de Sabatini están situados junto a la fachada norte del Palacio Real.

    Se construyeron en el lugar que anteriormente ocupaban las antiguas caballerizas reales y tienen un marcado diseño neoclásico.

    Son pequeños comparados con otros parques madrileños, pero su ubicación hace que merezca la pena acercarse.

    Campo del Moro

    Al otro lado del Palacio encontramos el Campo del Moro.

    Es un jardín histórico de mayor extensión que los Sabatini y un lugar estupendo para escapar un poco del bullicio del centro.

    Su origen está relacionado con diferentes proyectos para acondicionar los terrenos situados junto al Palacio y adquirió su configuración actual especialmente durante el siglo XIX.

    Catedral de la Almudena y su cripta

    La Catedral de Santa María la Real de la Almudena está justo enfrente del Palacio Real.

    Es relativamente reciente si la comparamos con otras grandes catedrales españolas, pero tiene una historia muy interesante.

    A mí personalmente me llama mucho la atención su interior, especialmente los colores y la decoración del techo.

    También merece la pena acercarse a la Cripta de la Almudena, construida a comienzos del siglo XX.

    Es uno de esos lugares que muchas personas pasan por alto y que yo incluiría en una visita por esta zona.

    Puerta de Alcalá

    La Puerta de Alcalá es uno de los grandes símbolos de Madrid.

    Se encuentra en la Plaza de la Independencia y fue construida durante el reinado de Carlos III para sustituir una antigua puerta de entrada a la ciudad.

    La actual puerta fue diseñada por Francesco Sabatini y se inauguró en 1778.

    Está situada junto al Retiro, así que es muy fácil combinar ambas visitas.

    Puerta de Toledo

    La Puerta de Toledo se encuentra al sur del centro histórico y es otra de las antiguas puertas monumentales de Madrid.

    La actual es de época de Fernando VII y tiene un aspecto mucho más sobrio que la Puerta de Alcalá.

    Se encuentra cerca del Puente de Toledo y de la zona de Pirámides y es además una buena referencia si quieres acercarte a El Rastro.

    El Rastro

    El Rastro es uno de los mercados al aire libre más conocidos de Madrid.

    Se celebra principalmente los domingos y festivos en el barrio de La Latina y tiene una tradición de varios siglos.

    Aquí puedes encontrar desde objetos antiguos y curiosidades hasta ropa, decoración y todo tipo de productos.

    Lo mejor es venir sin prisa y dejarse llevar por las calles.

    Y precisamente porque suele haber muchísima gente, también es uno de los lugares donde hay que estar más pendiente de la cartera y el móvil.

    Plaza de Colón

    La Plaza de Colón reúne varios elementos bastante reconocibles: la estatua dedicada a Cristóbal Colón, los Jardines del Descubrimiento y las Torres de Colón.

    Es también una zona que ha acogido diferentes celebraciones y acontecimientos públicos.

    No es necesariamente uno de los lugares donde pasaría horas, pero merece la pena conocerla si estás recorriendo el eje de Recoletos y Castellana.

    Los barrios de Madrid que merece la pena conocer

    Una de las cosas que más me gusta de Madrid es que no todo está en los grandes monumentos.

    Cada barrio tiene una personalidad diferente y algunos incluso permiten entender mucho mejor la historia de la ciudad.

    Madrid de los Austrias

    Es el Madrid más antiguo y está muy relacionado con el Palacio Real, Plaza Mayor y las calles del centro histórico.

    Aquí encontramos buena parte de la imagen que tenemos del Madrid tradicional, con calles estrechas, plazas, iglesias, tabernas y edificios históricos.

    Barrio de Las Letras

    El nombre ya nos da una pista.

    Por estas calles vivieron algunos de los grandes escritores del Siglo de Oro, como Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Tirso de Molina o Góngora.

    Es una zona perfecta para combinar literatura, historia, paseos y gastronomía. Además, está entre Sol y el Paseo del Arte.

    La Latina

    La Latina conserva muchas calles de trazado medieval que originalmente quedaron fuera de las murallas de la ciudad.

    Fue una zona vinculada a comerciantes y actividades populares y hoy continúa teniendo una enorme vida, especialmente alrededor de sus bares, terrazas y mercados.

    Aquí encontramos también El Rastro y lugares tan conocidos como Las Vistillas.

    Lavapiés

    Lavapiés tiene también origen medieval y nació como arrabal extramuros.

    Durante mucho tiempo fue un barrio popular y conserva elementos tan característicos como las corralas.

    Hoy es además uno de los barrios más multiculturales de Madrid, donde conviven tradiciones madrileñas con culturas procedentes de muchos países.

    Malasaña

    Malasaña es uno de los barrios que más asociamos con la vida alternativa y cultural de Madrid.

    Debe su nombre a Manuela Malasaña, relacionada con los levantamientos del 2 de mayo de 1808.

    La Plaza del Dos de Mayo recuerda precisamente el antiguo Parque de Artillería de Monteleón.

    Hoy es una zona llena de tiendas, bares, locales de ocio, moda vintage y propuestas diferentes.

    Chueca

    Chueca es otro de los barrios más conocidos de Madrid y destaca por su ambiente, comercio, gastronomía y vida nocturna.

    Es una zona muy dinámica y abierta, con una personalidad propia que la ha convertido en uno de los barrios más populares de la ciudad.

    Chamberí

    Chamberí tiene un carácter diferente.

    Es un barrio castizo con una importante herencia arquitectónica de los siglos XIX y XX y fue tradicionalmente zona de residencia de buena parte de la aristocracia madrileña.

    Aquí se encuentran, entre otros lugares, el Museo Sorolla y la antigua estación de Chamberí del Metro, cerrada en 1969 y posteriormente recuperada como espacio visitable.

    Barrio de Salamanca

    El Barrio de Salamanca nació con la gran expansión de Madrid durante el reinado de Isabel II y está muy relacionado con el marqués de Salamanca.

    Su trazado en cuadrícula y sus edificios decimonónicos son característicos.

    Actualmente es conocido especialmente por sus tiendas, restaurantes y la llamada Milla de Oro.

    No hace falta recorrer todos estos barrios en una primera visita. Para mí, lo bonito es ir descubriéndolos poco a poco en diferentes viajes.

    Iglesias que me han llamado especialmente la atención

    Madrid tiene muchas iglesias interesantes y algunas de ellas me han sorprendido especialmente.

    Iglesia de San Antonio de los Alemanes

    Esta es una de mis recomendaciones especiales.

    Está en pleno centro y por fuera puede pasar bastante desapercibida, pero cuando entras descubres un interior completamente decorado con pinturas.

    La iglesia se construyó en el siglo XVII y estuvo vinculada originalmente a la comunidad portuguesa y posteriormente a la alemana.

    Actualmente las visitas se realizan con condiciones y horarios concretos, así que conviene consultarlos antes de ir.

    Si no la conoces, yo intentaría incluirla.

    Iglesia de Santa Teresa y San José

    Su exterior tiene un aspecto casi de fortaleza y contrasta bastante con el interior.

    La decoración y especialmente su cúpula de colores hacen que sea una iglesia curiosa para visitar.

    San Jerónimo el Real

    Conocida popularmente como Los Jerónimos, se encuentra junto al Museo del Prado.

    Su historia está vinculada a un antiguo monasterio y a la monarquía española y el edificio actual conserva un marcado carácter histórico.

    Museos de Madrid

    Madrid es también una ciudad de museos y aquí podríamos hacer otro artículo entero.

    Museo del Prado

    El Prado es uno de los grandes museos de pintura del mundo.

    Abrió sus puertas en 1819 y nació inicialmente como Real Museo de Pintura y Escultura.

    Su colección reúne algunas de las obras más importantes de la pintura española y europea.

    Si es tu primera visita, no intentes verlo absolutamente todo. Es mejor seleccionar las obras que más te interesen y disfrutar de ellas.

    Actualmente la entrada general es de 15 euros y existen horarios gratuitos determinados, por lo que conviene comprobar las condiciones antes de ir.

    Museo Reina Sofía y el Guernica

    Si el Prado representa especialmente la pintura clásica, el Reina Sofía nos lleva hacia el arte moderno y contemporáneo.

    Y aquí está una de las obras que más visitantes buscan: el Guernica de Picasso.

    La obra fue pintada en 1937 para el Pabellón de España de la Exposición Internacional de París y está relacionada con el bombardeo de Gernika.

    Si te interesa este episodio histórico, yo recomiendo también la película Gernika, de Koldo Serra. No es una reconstrucción histórica completamente fiel y ofrece una visión cinematográfica de los acontecimientos, pero está rodada en escenarios reales del País Vasco y me parece interesante para acercarse a aquella época.

    Actualmente el Reina Sofía mantiene horarios gratuitos determinados, que conviene consultar antes de organizar la visita.

    Museo Cerralbo

    Este museo fue uno de mis descubrimientos.

    Se encuentra en un antiguo palacio y conserva una enorme colección de objetos, muebles, obras de arte, monedas, armas y piezas reunidas por el marqués de Cerralbo.

    Cuando lo visité pensé que aquello tenía un poco de síndrome de Diógenes… pero, eso sí, con piezas de muchísimo valor.

    La gracia del museo está precisamente en poder entrar en una casa aristocrática y ver cómo se vivía rodeado de todas esas colecciones.

    Para mí es uno de esos museos curiosos que merece la pena conocer.

    Museo Arqueológico Nacional

    Está situado junto a la Biblioteca Nacional y recorre la historia a través de piezas arqueológicas procedentes de diferentes épocas y culturas.

    Es una buena opción si te interesa conocer la historia de la Península desde la Prehistoria y el mundo romano hasta épocas posteriores.

    Madrid desde las alturas

    Madrid también merece ser contemplado desde arriba.

    Faro de Moncloa

    El Faro de Moncloa es uno de mis miradores favoritos.

    La torre se construyó con motivo de Madrid Capital Europea de la Cultura en 1992 y su plataforma permite obtener una panorámica muy amplia de la ciudad y de la sierra.

    Si tienes buen tiempo, las vistas merecen mucho la pena.

    Templo de Debod

    Este es uno de los lugares que más recomiendo visitar al atardecer.

    El Templo de Debod es un auténtico templo egipcio de más de 2.000 años de antigüedad que Egipto regaló a España en agradecimiento por la colaboración española en la campaña internacional para salvar los templos nubios amenazados por la construcción de la presa de Asuán.

    Está situado en una zona elevada, rodeado de jardines y con vistas hacia el oeste.

    Para mí, ver el atardecer desde aquí es casi obligatorio si visitas Madrid.

    La entrada es gratuita, aunque actualmente el acceso al interior está regulado y conviene comprobar horarios y condiciones antes de ir.

    Azotea del Círculo de Bellas Artes

    Otro de mis lugares favoritos para contemplar Madrid desde arriba.

    La azotea del Círculo de Bellas Artes ofrece unas vistas estupendas de Gran Vía y del centro.

    Además, está La Pecera, el restaurante del Círculo, donde también he comido.

    Madrid y sus edificios más modernos

    Madrid no es solamente palacios, iglesias y edificios históricos.

    La ciudad también tiene un skyline muy reconocible.

    Cuatro Torres Business Area

    Las Cuatro Torres forman uno de los perfiles más modernos de Madrid.

    El complejo se levantó sobre los terrenos de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid y está formado por cuatro grandes rascacielos: Torre de Cristal, Torre Cepsa, Torre PwC y Torre Emperador Castellana.

    Cuando se construyeron cambiaron completamente la imagen del norte de Madrid.

    Torres KIO: Puerta de Europa

    Las Torres KIO son dos de los edificios más curiosos de Madrid.

    Su característica principal es que están inclinadas hacia el centro.

    Se encuentran en Plaza de Castilla y forman la llamada Puerta de Europa.

    Torrespaña

    Y luego está el famoso Pirulí, nombre popular de Torrespaña.

    Se construyó para las retransmisiones de televisión relacionadas con el Mundial de Fútbol de 1982 y terminó convirtiéndose en uno de esos elementos del paisaje madrileño que todo el mundo reconoce.

    Congreso de los Diputados

    El Congreso de los Diputados se encuentra en la Plaza de las Cortes y ocupa el Palacio de las Cortes.

    El edificio actual comenzó a construirse en el siglo XIX y fue inaugurado en 1850.

    En la fachada destacan los dos leones, fundidos con el hierro de cañones capturados durante la Guerra de África.

    Es uno de esos edificios que muchas veces fotografiamos desde fuera sin saber demasiado de su historia.

    El Congreso permite además realizar visitas gratuitas bajo determinadas condiciones y horarios, que pueden cambiar según la actividad parlamentaria.

    ¿Qué comer en Madrid? La gastronomía tradicional

    Madrid también se conoce a través del estómago.

    Aunque hoy puedes encontrar restaurantes de prácticamente cualquier parte del mundo, la capital tiene una gastronomía propia muy vinculada a los guisos, las tabernas y el tapeo.

    El plato más conocido es el cocido madrileño, normalmente servido en tres vuelcos: sopa, garbanzos con verduras y carnes.

    Después están los callos a la madrileña, uno de los platos más castizos; los caracoles, el rabo de toro, las croquetas, la tortilla de patata y los famosos soldaditos de Pavía, elaborados con bacalao rebozado.

    Y, por supuesto, el bocadillo de calamares.

    Puede resultar curioso que uno de los bocados más asociados a Madrid sea precisamente un bocadillo de pescado, pero terminó convirtiéndose en todo un símbolo gastronómico de la capital.

    La Plaza Mayor y sus alrededores son uno de los lugares más asociados a este clásico.

    Madrid también tiene una cultura enorme de tapeo: patatas bravas, calamares, callos, chopitos, gambas al ajillo, tortilla…

    Aquí comer no consiste necesariamente en sentarse dos horas delante de un menú. A veces consiste simplemente en entrar en una taberna, pedir algo, tomar una caña y continuar caminando.

    Y luego están los dulces.

    Las rosquillas de San Isidro son las más tradicionales y existen diferentes variedades: tontas, listas, francesas y de Santa Clara.

    También están las torrijas, los bartolillos, los buñuelos de viento, los huesos de santo y los eternos churros con chocolate.

    La gastronomía madrileña sigue muy ligada a esa mezcla entre cocina popular, tabernas y tradición.

    Dónde comimos en Madrid

    Y aquí sí quiero hablar de experiencias personales, porque no quiero convertir esta parte en una lista de restaurantes que no he probado.

    Yakitoro

    Una de las veces que estuvimos en Madrid fue para celebrar el cumpleaños de mi marido y habíamos reservado previamente en Yakitoro, en la calle Reina.

    Cuando nosotros fuimos estaba vinculado al proyecto de Alberto Chicote y el restaurante tenía un ambiente muy animado.

    Es un concepto de cocina japonesa con influencia española, basado especialmente en los yakitori y pequeñas raciones para compartir.

    Probamos ensalada César, yakibokata de chipi, ceviche de corvina, berenjena en tempura, boniato asado y gratinado, pollo con guacamole y el famoso pollo frito cañí.

    La berenjena y el pollo frito cañí fueron de esos platos que recuerdo especialmente.

    También tomamos una tarta de queso que no estaba en carta.

    El restaurante era amplio, luminoso y el servicio fue rápido y amable.

    En aquel momento pagamos unos 22 euros por persona. Ese precio pertenece a aquella visita y no debe tomarse como precio actual.

    Actualmente Yakitoro continúa abierto en Madrid, en Reina y Castellana, aunque el proyecto y la carta han evolucionado desde aquella visita.

    La Pecera del Círculo

    Otro sitio que recomiendo porque he comido allí en más de una ocasión es La Pecera del Círculo, dentro del Círculo de Bellas Artes.

    Es un restaurante de ambiente clásico pero con una cocina adaptada a los tiempos actuales.

    Los platos tienen buena presentación y las raciones me parecieron generosas.

    Y lo mejor es que puedes aprovechar la visita para subir después a la Azotea del Círculo y disfrutar de las vistas.

    El precio del menú que yo recuerdo pertenece a mis visitas y ha cambiado con el tiempo, así que no lo utilizaría como referencia actual.

    Bocadillos de Rodilla

    Y aquí tengo que incluir un recuerdo mucho más sencillo, pero que también forma parte de mis visitas a Madrid: Rodilla.

    Recuerdo haber comido sus bocadillos en la zona de Puerta del Sol. Había bastante variedad para elegir y, para lo que costaban en aquella época, me parecían una opción estupenda para comer algo rápido sin gastar demasiado.

    Los recuerdo grandes, variados y sabrosos, así que si estábamos por el centro y queríamos algo sencillo, era una opción que nos venía muy bien.

    Y hay una curiosidad que me parece especialmente apropiada: Rodilla es una marca madrileña. Su historia comenzó en 1939 y está ligada a la zona de Callao.

    Los caramelos de La Violeta

    Otro recuerdo gastronómico que tengo de Madrid son los caramelos de La Violeta.

    Los probé durante una de mis visitas y recuerdo que me llamaron la atención porque tienen un sabor muy particular. No es el típico caramelo que pruebas y olvidas; el sabor a violeta es bastante característico y tiene ese punto tradicional que lo hace especial.

    Me parece uno de esos pequeños recuerdos que merece la pena llevarse de Madrid, sobre todo si nos gusta descubrir productos tradicionales y con historia.

    Un cucurucho de jamón cerca de la Puerta del Sol

    También tengo el recuerdo de haber entrado en una de las tiendas de jamones que hay cerca de la Puerta del Sol y haber probado uno de esos cucuruchos de jamón que preparan especialmente para comer mientras visitas el centro.

    Es una experiencia muy de zona turística: compras tu cucurucho, te lo comes allí mismo y continúas callejeando.

    Puede parecer una cosa muy sencilla, pero forma parte de esos pequeños momentos que recuerdo de mis visitas a Madrid.

    Los municipios y pueblos que rodean Madrid

    Madrid capital no es toda la Comunidad de Madrid.

    Alrededor encontramos una enorme área metropolitana formada por municipios que han crecido mucho durante los siglos XX y XXI, pero también localidades con una historia mucho más antigua y pueblos que conservan un patrimonio extraordinario.

    No tendría sentido enumerarlos todos en un artículo sobre Madrid, pero sí merece la pena conocer algunos.

    Alcalá de Henares

    Alcalá tiene sus raíces en la antigua Complutum romana y posteriormente tuvo también una importante presencia musulmana.

    Su gran importancia histórica está relacionada con la Universidad y con Miguel de Cervantes.

    Su casco histórico, la Universidad, la Casa Natal de Cervantes y el Corral de Comedias hacen de ella una de las excursiones culturales más interesantes desde Madrid.

    Aranjuez

    Aranjuez está íntimamente ligado a la monarquía española y al desarrollo del Real Sitio.

    El Palacio Real y sus jardines son sus grandes protagonistas, especialmente los jardines del Príncipe, de la Isla y del Parterre.

    Es además una excursión muy cómoda desde Madrid y una de las que yo he hecho sin coche.

    En mi visita realizamos una visita guiada de aproximadamente una hora y me pareció una opción muy interesante y bastante económica.

    Actualmente el Palacio Real de Aranjuez abre de martes a domingo, con horario diferente en invierno y verano.

    San Lorenzo de El Escorial

    En la Sierra de Guadarrama encontramos San Lorenzo de El Escorial, inseparable del enorme monasterio mandado construir por Felipe II.

    La construcción comenzó en 1563 y terminó en 1584.

    El conjunto es uno de los grandes símbolos históricos de la Comunidad de Madrid y está declarado Patrimonio Mundial.

    Es una excursión perfecta para combinar historia, arte y paisaje.

    La Granja de San Ildefonso

    Aunque La Granja pertenece actualmente a la provincia de Segovia, es otra excursión que puede hacerse fácilmente desde Madrid y que merece aparecer aquí por su cercanía y relación histórica con la Corona.

    Felipe V adquirió la antigua granja de los monjes jerónimos y convirtió el lugar en uno de sus sitios de descanso.

    El palacio y sus jardines son los grandes protagonistas.

    Manzanares el Real

    Manzanares el Real es una de esas localidades donde naturaleza e historia van de la mano.

    Su gran símbolo es el Castillo de los Mendoza, uno de los castillos medievales mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    Además, está junto a La Pedriza y al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, por lo que permite combinar patrimonio y naturaleza.

    Chinchón

    Chinchón es probablemente uno de los pueblos más reconocibles de la Comunidad.

    Su gran protagonista es la Plaza Mayor, irregular y rodeada de balcones.

    Además de su patrimonio, destaca por su gastronomía y por el famoso anís de Chinchón.

    Es uno de esos lugares que parecen muy alejados de una gran capital aunque realmente están bastante cerca.

    Buitrago del Lozoya

    En el norte encontramos Buitrago del Lozoya, con un carácter completamente diferente al de la capital.

    Su recinto amurallado medieval, el castillo y su relación con el río Lozoya hacen de esta localidad una de las más interesantes de la sierra madrileña.

    Y los grandes municipios del área metropolitana

    Alrededor de Madrid encontramos también grandes municipios como Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Pozuelo de Alarcón, Majadahonda, Las Rozas, Boadilla del Monte, Alcorcón, Leganés, Getafe, Fuenlabrada, Móstoles, Torrejón de Ardoz o Rivas-Vaciamadrid.

    Muchos han experimentado un enorme crecimiento durante las últimas décadas y hoy forman parte del gran espacio metropolitano madrileño.

    No tienen el mismo perfil histórico que Alcalá, Aranjuez o Chinchón, pero ayudan a entender cómo Madrid ha ido creciendo mucho más allá de su centro histórico.

    Excursiones desde Madrid

    Una de las grandes ventajas de Madrid es su situación. Desde la capital puedes hacer numerosas excursiones de un día y conocer lugares con una historia y un ambiente completamente diferentes.

    Algunas de ellas las he hecho yo y otras las incluyo porque me parecen opciones muy interesantes para completar un viaje a Madrid.

    Aranjuez

    Aranjuez está muy ligado a la historia de la monarquía española y al desarrollo del Real Sitio.

    Su gran protagonista es el Palacio Real de Aranjuez, rodeado de jardines como los del Príncipe, la Isla y el Parterre.

    Yo he ido sin coche y me parece una excursión muy cómoda desde Madrid. En aquella ocasión hicimos una visita guiada de aproximadamente una hora y me pareció muy interesante, tanto por la información como por el precio.

    Además, el entorno del río Tajo hace que la visita tenga un punto diferente al de Madrid capital.

    La Granja de San Ildefonso

    Aunque La Granja de San Ildefonso pertenece a la provincia de Segovia, es otra excursión que podemos plantearnos desde Madrid.

    El lugar está muy relacionado con la monarquía española. Felipe V adquirió una antigua granja de los monjes jerónimos y convirtió el lugar en un sitio de descanso para la Corona.

    El Palacio Real de La Granja y, sobre todo, sus enormes jardines y fuentes son sus grandes atractivos.

    Es una opción muy interesante si te gustan los palacios, los jardines y la historia.

    San Lorenzo de El Escorial

    A unos 60 kilómetros de Madrid, en la Sierra de Guadarrama, encontramos San Lorenzo de El Escorial.

    Aquí se encuentra uno de los grandes conjuntos monumentales de España: el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

    Felipe II ordenó su construcción y las obras comenzaron en 1563, terminando en 1584.

    El conjunto impresiona por sus dimensiones y por todo lo que concentra: monasterio, palacio, basílica, panteón real, biblioteca y diferentes colecciones artísticas.

    Es una de esas excursiones que recomiendo especialmente si te interesa la historia de España.

    Además, se puede llegar desde Madrid en transporte público, por lo que no es imprescindible disponer de coche.

    Alcalá de Henares

    Alcalá de Henares es otra de las excursiones culturales más interesantes desde Madrid.

    Su historia se remonta a la antigua Complutum romana y posteriormente también tuvo presencia musulmana.

    Pero si hay algo que ha marcado la identidad de Alcalá es su Universidad y su relación con Miguel de Cervantes, que nació en esta ciudad.

    Pasear por su casco histórico permite descubrir la Universidad, la calle Mayor, el Corral de Comedias y la Casa Natal de Cervantes.

    Su conjunto histórico está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

    Chinchón

    Chinchón es una de esas localidades que parecen mucho más alejadas de Madrid de lo que realmente están.

    Su imagen más conocida es la Plaza Mayor, una plaza irregular rodeada de balcones de madera que constituye el centro de la localidad.

    Además de su patrimonio, Chinchón destaca por su gastronomía y por el famoso anís de Chinchón.

    Es una excursión que puede hacerse tranquilamente en un día y que permite cambiar completamente el ambiente de la gran ciudad por el de una villa tradicional.

    Manzanares el Real

    Si te apetece combinar historia y naturaleza, Manzanares el Real es una opción estupenda.

    Su gran protagonista es el Castillo de los Mendoza, uno de los castillos medievales mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    Pero además de visitar el castillo, el municipio se encuentra junto a La Pedriza y el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

    Por eso es una excursión especialmente interesante para quienes disfrutan tanto del patrimonio como de los espacios naturales.

    Buitrago del Lozoya

    En el norte de la Comunidad encontramos Buitrago del Lozoya, una localidad con un carácter completamente diferente al de Madrid capital.

    Su principal atractivo es su recinto amurallado medieval, uno de los mejor conservados de la Comunidad de Madrid.

    También encontramos el castillo y el río Lozoya, que forma parte del paisaje del municipio.

    Es una buena opción para descubrir ese Madrid más rural y serrano que muchas veces queda eclipsado por la capital.

    Toledo

    Y, por supuesto, desde Madrid también puedes hacer fácilmente una excursión a Toledo.

    Yo he estado allí en varias ocasiones y tengo bastante que contar, pero precisamente por eso prefiero dedicarle una entrada propia.

    ¿Has vivido alguna experiencia especial en la capital, como nosotros con el musical de El Rey León?

    ¿Y tú, qué lugar de Madrid guardarías como recuerdo de un viaje?, cuéntamelo en comentarios.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Primer encuentro con los Picos de Europa

    Primer encuentro con los Picos de Europa

    La comarca de Liébana, en Cantabria, alberga la villa histórica de Potes, un enclave situado tras el desfiladero de La Hermida. Destaca por su patrimonio medieval, representado por la Torre del Infantado y el Camino Lebaniego, además de su cocina tradicional.

    Desde Potes se accede a Fuente Dé, punto de partida del teleférico que asciende al Mirador del Cable en el Parque Nacional de los Picos de Europa. La visita a esta zona requiere ropa de abrigo, planificación meteorológica y respeto por las normas de protección ambiental.

    Fue en junio de 2013, durante un viaje a nuestro aire por Asturias y Cantabria con la familia. Mi marido y yo todavía no conocíamos los Picos de Europa y decidimos alojarnos en Potes, en el corazón de la comarca de Liébana.

    No sabíamos entonces que aquel viaje iba a dejarnos uno de esos recuerdos que, muchos años después, siguen apareciendo en las conversaciones.

    Potes, corazón de Liébana

    Potes es una de las localidades más conocidas de Liébana y se encuentra en un lugar privilegiado, rodeada de montañas y en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa.

    Para llegar desde la costa cántabra hay que atravesar el espectacular desfiladero de La Hermida, una garganta de unos 20 kilómetros excavada por el río Deva entre enormes paredes calizas.

    Y ya solo el camino hasta Potes merece la pena.

    Os dejo un enlace a la entrada sobre Potes del blog: https://ciudadanadelmundo.blog/?p=15636

    La primera vez que lo recorrimos recuerdo perfectamente esa sensación de ir entrando poco a poco en un paisaje cada vez más montañoso. La carretera serpentea entre paredes de roca y el desfiladero parece anunciarte que estás entrando en otro mundo.

    Potes es, además, uno de los principales núcleos turísticos de Liébana y una de las puertas de entrada al sector cántabro de los Picos de Europa.

    Un poco de historia

    Aunque los orígenes de Potes son medievales, la historia de Liébana se remonta muchísimo más atrás. La comarca fue un territorio estratégico debido a su situación entre montañas y a sus vías naturales de comunicación.

    Durante la Edad Media, Potes adquirió una gran importancia y estuvo vinculada a las luchas entre poderosos linajes nobiliarios.

    Uno de los episodios más conocidos de la historia de la villa fue precisamente la rivalidad entre las casas de Mendoza y Manrique, enfrentamiento que dejó su huella en forma de torres y fortalezas.

    De ahí viene parte de esa imagen medieval que todavía conserva Potes.

    Su casco histórico está formado por calles estrechas, casas tradicionales, edificios blasonados, puentes y torres. Pasear por él es prácticamente viajar atrás en el tiempo.

    Por algo Potes es conocida como la villa de los puentes y las torres.

    La Torre del Infantado

    Si hay un edificio que identifica inmediatamente a Potes es la Torre del Infantado.

    Esta impresionante torre medieval fue construida en el siglo XV y está relacionada con la poderosa familia de los Mendoza.

    Con sus gruesos muros, cuatro torres angulares y aspecto defensivo, es uno de los mejores ejemplos del patrimonio medieval de Potes.

    Actualmente la torre tiene una función cultural y acoge exposiciones. Es, además, uno de los principales puntos de interés turístico de la localidad.

    Cuando la ves sobresaliendo por encima de las casas del casco antiguo entiendes perfectamente por qué se ha convertido en el símbolo de Potes.

    Potes y el Camino Lebaniego

    Hay otro elemento fundamental para entender la historia de Liébana: el Camino Lebaniego.

    Potes forma parte de este histórico itinerario de peregrinación que conduce hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los grandes centros religiosos de Cantabria.

    El monasterio conserva el Lignum Crucis, considerado tradicionalmente un fragmento de la cruz de Cristo.

    El Camino Lebaniego está además relacionado con el Camino de Santiago, y Liébana tiene el privilegio de celebrar Año Jubilar Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio, el 16 de abril, cae en domingo.

    Todo esto explica por qué Liébana es mucho más que un destino de naturaleza: detrás de sus montañas hay siglos de historia, peregrinación, cultura y tradición.

    Y entonces llegó la gastronomía…

    Aparte de su arquitectura y su entorno natural, Potes tiene otro atractivo que para mí es imprescindible: comer.

    Liébana es una tierra de productos tradicionales y allí probamos por primera vez uno de los platos más representativos de la cocina cántabra:

    el cocido lebaniego.

    Es un plato contundente, de los que reconfortan especialmente después de pasar unas horas al aire libre.

    Tradicionalmente se prepara con los pequeños y tiernos garbanzos lebaniegos, berza y diferentes carnes, además del característico relleno elaborado con miga de pan, huevo, perejil y otros ingredientes.

    Y os aseguro que después de un día de montaña entra de maravilla.

    Aquel cocido fue uno de los recuerdos gastronómicos de aquel viaje que todavía conservo.

    De Potes a Fuente Dé

    Desde Potes seguimos nuestro camino hacia Fuente Dé, a unos 20 kilómetros por la carretera CA-185.

    Fuente Dé es uno de los lugares más espectaculares del sector cántabro de los Picos de Europa y el punto de partida del famoso Teleférico de Fuente Dé.

    El teleférico comenzó a funcionar en 1966 y se convirtió desde entonces en una de las grandes infraestructuras turísticas de Cantabria.

    Su función es salvar en apenas unos minutos el enorme desnivel existente entre el fondo del valle y la estación superior.

    Actualmente salva aproximadamente 753 metros de desnivel, alcanzando una cota cercana a los 1.823 metros de altitud.

    El viaje dura alrededor de cuatro minutos.

    Cuatro minutos que, si el día está despejado, se hacen cortísimos.

    Nuestro primer viaje en el teleférico

    Tengo muchísimo vértigo.

    Así que podéis imaginaros mi cara cuando me dijeron que íbamos a subir en una cabina suspendida sobre el valle.

    Pero tengo que reconocer que la experiencia fue fantástica.

    La cabina asciende rápidamente y, a medida que gana altura, el paisaje cambia completamente. El valle va quedando abajo y las paredes de los Picos de Europa aparecen cada vez más cerca.

    Y cuando llegas arriba…

    Bueno.

    Ahí es cuando entiendes por qué tanta gente viene hasta Fuente Dé.

    El Mirador del Cable

    La estación superior se encuentra en un espectacular entorno de alta montaña y muy cerca se encuentra el Mirador del Cable, desde donde se contempla la parte alta del valle del Deva y las montañas que lo rodean. El mirador está situado aproximadamente a 800 metros de la estación superior.

    Para alguien con vértigo como yo, aquel balcón con la sensación de estar suspendido sobre el vacío tenía su punto de emoción. 😱

    Pero también fue uno de esos momentos en los que solo puedes pensar:

    «Qué maravilla.»

    Y aquí aprendimos una lección

    Nuestro viaje fue en junio.

    Y abajo hacía una temperatura estupenda.

    Así que cometimos el error de pensar que arriba sería más o menos igual.

    Pues no.

    Al llegar a la parte superior nos encontramos con nieve y temperaturas mucho más bajas.

    Nos tocó vestirnos prácticamente «de prestado».

    Y nuestros modelitos de montaña eran… ejem. 😎😂

    Aquella experiencia me enseñó algo que conviene tener muy presente si vais a Fuente Dé:

    No os fiéis de la temperatura que haga en Potes o en el aparcamiento.

    Estamos hablando de alta montaña y el tiempo puede cambiar muchísimo en pocos kilómetros y en muy poco tiempo.

    Actualmente el Parque Nacional recomienda preparar adecuadamente las visitas y tener en cuenta las condiciones meteorológicas y las características del terreno.

    Senderismo en los Picos de Europa

    Desde la estación superior del teleférico se puede acceder a diferentes rutas de montaña.

    Entre las más conocidas están los Puertos de Áliva y la ruta hacia Horcados Rojos.

    Pero aquí hay que hacer una distinción importante.

    No todas las rutas tienen la misma dificultad y no deberíamos elegirlas simplemente porque aparezcan en una lista de «rutas populares».

    La alta montaña requiere preparación.

    Hay que valorar distancia, desnivel, duración, meteorología, estado del terreno y nuestra propia condición física.

    Durante los recorridos podemos encontrar ganado, caballos y perros de pastoreo, además de una enorme variedad de flora y fauna propia del Parque Nacional.

    Y, por supuesto, no hay que olvidar que estamos dentro de un espacio natural protegido.

    El Parque Nacional de los Picos de Europa

    Los Picos de Europa fueron declarados Parque Nacional en 1918, inicialmente bajo la denominación de Parque Nacional de la Montaña de Covadonga.

    En 1995 se amplió para convertirse en el actual Parque Nacional de los Picos de Europa, que se extiende por Asturias, Cantabria y Castilla y León.

    Es uno de los espacios naturales más importantes de la Cordillera Cantábrica y protege un extraordinario paisaje de montañas calizas, bosques, ríos, desfiladeros y praderas de alta montaña.

    Y hay algo que me gusta especialmente de este lugar: no hace falta ser un montañero experimentado para disfrutarlo.

    Puedes hacer una ruta exigente, pero también puedes subir en el teleférico, contemplar el paisaje, caminar un poco por los alrededores y disfrutar tranquilamente de la montaña.

    Eso sí: siempre respetando las zonas señalizadas y las recomendaciones del Parque.

    Una aclaración importante sobre los coches

    Desde nuestra visita de 2013 algunas cosas han cambiado y otras conviene explicarlas bien.

    Dentro del Parque Nacional la circulación de vehículos está restringida a las carreteras que atraviesan el espacio protegido y a determinadas pistas autorizadas. No se puede circular libremente por todas las pistas de montaña.

    Por eso, si encontráis información antigua que indique que se puede acceder en coche a determinados lugares, lo mejor es comprobar siempre la normativa actual antes de viajar.

    En un Parque Nacional, las restricciones no están ahí para complicarnos el viaje, sino para proteger un entorno especialmente sensible.

    El Hotel Áliva

    En mi relato original también hablaba del Hotel Áliva, un pequeño alojamiento de montaña situado en pleno entorno de los Picos de Europa.

    Y aquí hay que hacer una actualización importante.

    Actualmente, en 2026, el Hotel Áliva está cerrado por obras de rehabilitación y modernización, con previsión de reapertura en el verano de 2027.

    Antes de su cierre era un alojamiento de carácter familiar, rodeado de montañas y prados, y situado en un enclave privilegiado para realizar excursiones.

    Precisamente su ubicación es uno de sus grandes atractivos: estar allí supone dormir literalmente en plena montaña.

    Así que, si alguien está pensando en alojarse allí, tendrá que esperar a su reapertura y consultar las condiciones actualizadas cuando vuelva a estar operativo.

    Información práctica para visitar Fuente Dé actualmente

    Si estáis preparando una visita, yo tendría en cuenta varias cosas.

    Primero: comprobad siempre el funcionamiento del teleférico antes de desplazaros. La actividad puede verse afectada por las condiciones meteorológicas.

    Segundo: es recomendable adquirir las entradas con antelación a través de los canales oficiales de CANTUR. La venta oficial está disponible actualmente a través de su plataforma de reservas.

    Tercero: llevad ropa adecuada incluso en verano. Chaqueta, calzado apropiado, protección solar y agua deberían formar parte del equipaje.

    Y una recomendación que considero especialmente importante: no deis por hecho que las fuentes de montaña proporcionan agua potable. El propio Parque Nacional recomienda actualmente llevar suficiente agua embotellada y desaconseja beber de determinadas fuentes, especialmente en zonas bajas o con presencia de ganado.

    ¿Merece la pena subir en el teleférico?

    Para mí, sí.

    Y eso que tengo vértigo.

    El teleférico permite acceder rápidamente a un paisaje de alta montaña que, de otro modo, exigiría realizar un ascenso considerable a pie.

    Y no importa si vais buscando senderismo, fotografía, naturaleza o simplemente conocer uno de los paisajes más impresionantes de Cantabria.

    Fuente Dé es una experiencia.

    Eso sí, si podéis elegir, intentad subir con un día despejado. La diferencia entre contemplar las montañas con buena visibilidad y encontrarse envuelto en niebla puede ser enorme.

    Nuestro recuerdo de aquel viaje

    Cuando recuerdo aquel junio de 2013, me vienen varias imágenes.

    El desfiladero de La Hermida.

    Las calles de Potes.

    La Torre del Infantado.

    Aquel primer cocido lebaniego.

    El teleférico ascendiendo por la montaña.

    El Mirador del Cable.

    La nieve en pleno junio.

    Y nosotros intentando solucionar nuestro pequeño desastre de vestuario con lo que teníamos a mano. 😂

    Fue nuestro primer encuentro con los Picos de Europa y, quizá precisamente por eso, lo recuerdo con especial cariño.

    Porque viajar no consiste solamente en conocer lugares.

    También consiste en las pequeñas anécdotas, en las cosas que salen regular, en descubrir sabores nuevos y en volver a casa con la sensación de haber vivido algo diferente.

    Y aquella escapada nos dejó claro que Liébana y los Picos de Europa son mucho más que un paisaje bonito.

    Son historia, naturaleza, gastronomía, pueblos, tradiciones y montaña.

    Un rincón de Cantabria al que merece la pena volver.

    Para preparar la visita

    Teleférico de Fuente Dé: información oficial, horarios, condiciones y compra de entradas en CANTUR.

    Parque Nacional de los Picos de Europa: información sobre rutas, recomendaciones, normativa y accesos.

    Hotel Áliva: actualmente cerrado por reforma; la previsión oficial de reapertura es verano de 2027.

    Y si vais, una última recomendación de alguien que aprendió por las malas:

    Aunque abajo estéis en manga corta, echad una chaqueta en la mochila.

    Los Picos de Europa tienen la curiosa costumbre de recordarnos quién manda. 😎

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Rutas de Senderismo en la Laguna Negra: Consejos y Experiencias

    Rutas de Senderismo en la Laguna Negra: Consejos y Experiencias

    La Laguna Negra de Urbión es una laguna de origen glaciar situada a 1.773 metros de altitud en el municipio de Vinuesa, Soria. Durante periodos de alta afluencia, el acceso en vehículo está restringido, requiriendo estacionar en el Paso de la Serrá para continuar a pie o en autobús.

    El entorno protegido dispone de pasarelas de madera y senderos hacia miradores o el Pico de Urbión. El baño está prohibido, se permite el acceso a perros bajo normativa y la experiencia se complementa con la gastronomía tradicional de municipios cercanos como Vinuesa y Covaleda.

    Estábamos de escapada por Soria capital y alrededores y decidimos acercarnos a uno de los lugares más conocidos de la provincia: la Laguna Negra de Urbión.

    Era Semana Santa y nos encontramos con un tiempo lluvioso y bastante fresco. Pero la verdad es que no nos importó demasiado. Con buen calzado, un chubasquero y ganas de caminar, ¡para adelante!

    Además, la lluvia le daba al paisaje un aspecto todavía más especial.

    Este paisaje está estrechamente relacionado con Antonio Machado y su obra La Tierra de Alvargonzález, ambientada en tierras sorianas.

    Aunque normalmente está prohibido bañarse en la laguna, el primer domingo de agosto se celebra la tradicional Travesía a Nado de la Laguna Negra.

    Es una prueba deportiva con varias décadas de historia que reúne cada año a nadadores y espectadores.

    El bosque estaba húmedo, las nubes cubrían las montañas y la laguna tenía ese aire misterioso que parece hecho a propósito para las historias y leyendas que la rodean.

    La Laguna Negra se encuentra en el término municipal de Vinuesa, a unos 50 kilómetros de Soria capital, dentro del Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión.

    Es una laguna de origen glaciar situada a unos 1.773 metros de altitud, rodeada de bosques, montañas y paredes rocosas.

    Y sí, su nombre le viene que ni pintado. Sus aguas oscuras y el entorno que la rodea hacen que tenga un aspecto realmente misterioso.

    ¿Cómo llegar a la Laguna Negra?

    Llegar hasta la Laguna Negra es relativamente sencillo, aunque hay algunas cosas que conviene saber antes de ir.

    Llegar en coche

    Una vez en Vinuesa, encontraremos indicaciones hacia la Laguna Negra. El recorrido continúa por una carretera que se adentra en el bosque, siguiendo aproximadamente el curso del río Revinuesa.

    Un consejo importante: cuidado con el GPS. Puede equivocarse con el acceso y llevarnos por caminos que no son los adecuados.

    También hay que prestar atención a la señalización, ya que la carretera de subida y los accesos pueden estar regulados dependiendo de la época del año y de la afluencia de visitantes.

    Acceso regulado

    En determinados periodos, especialmente durante verano, Semana Santa, fines de semana y festivos, el acceso de vehículos puede estar restringido para proteger el entorno natural.

    Cuando esto ocurre, hay que dejar el coche en el aparcamiento del Paso de la Serrá y continuar unos dos kilómetros hasta la laguna.

    Tenemos dos opciones:

    A pie: aproximadamente 30-40 minutos de caminata, con unos 100 metros de desnivel. Es una opción muy bonita porque permite disfrutar tranquilamente del bosque.

    En autobús: cuando el servicio está operativo, existe un autobús que realiza el trayecto y deja a los visitantes aproximadamente a 300 metros de la laguna. El último tramo se hace caminando.

    Los horarios y precios pueden cambiar según la temporada, así que es recomendable comprobarlos antes de ir.

    ¿Cuánto cuesta aparcar?

    En nuestra visita, el aparcamiento nos costó alrededor de 4 € e incluía también la entrada al cercano Museo del Bosque de Vinuesa.

    En invierno el aparcamiento puede ser gratuito, pero aquí hay que tener en cuenta otro factor: la nieve.

    Si ha nevado, las condiciones pueden complicarse bastante y puede ser necesario utilizar cadenas o llevar equipamiento adecuado.

    La Laguna Negra

    Después del trayecto, por fin llegamos a la laguna.

    Se encuentra en medio de un enorme bosque de montaña y rodeada por paredes rocosas que le dan ese aspecto tan característico.

    La zona de acceso está acondicionada y podemos recorrer parte de la orilla por pasarelas de madera, por lo que no hace falta realizar una gran caminata para disfrutar del lugar.

    El baño está prohibido, ya que estamos en un espacio natural protegido y es importante conservar tanto sus aguas como el ecosistema que la rodea.

    Eso sí, aunque el paseo sea sencillo, no olvidéis que estamos a bastante altitud. Si ha llovido, como nos ocurrió a nosotros, el terreno puede estar embarrado y resbaladizo.

    Buen calzado. De verdad.

    ¿Es una visita pet friendly?

    Todavía no había llegado a nuestra vida, mis perros, pero muchos de los que nos rodeaban si iban acompañados de ellos. Algún día volveremos con ellos.

    Los perros pueden acompañarnos en las zonas donde esté permitido, pero debemos llevarlos controlados y respetar las normas del espacio natural protegido.

    En determinados senderos o épocas puede ser obligatorio llevarlos atados, por lo que conviene comprobar la normativa antes de comenzar la ruta.

    Y aquí viene uno de mis consejos importantes: no subestiméis el terreno por ir con vuestro perro.

    Aunque el acceso hasta la laguna sea relativamente sencillo, estamos en montaña. Puede haber barro, piedras, desniveles, nieve o hielo dependiendo de la época.

    También recomiendo llevar agua para el perro, alguna chuche o comida y una toalla, especialmente si vamos después de un día de lluvia.

    Y, por supuesto, recoger siempre sus necesidades.

    Rutas de senderismo: ¿cuál elegir?

    Ruta corta: Laguna Negra y alrededores

    Si simplemente queremos conocer la laguna, disfrutar del paisaje y dar un paseo tranquilo, podemos quedarnos en la zona acondicionada y recorrer los alrededores.

    Es la opción que elegiría si vamos con niños pequeños, perros que no estén acostumbrados a caminar mucho o simplemente queremos hacer una visita relajada.

    Miradores y cascada

    Para quienes quieran caminar un poco más, podemos continuar hacia los miradores superiores y acercarnos también a la cascada situada en las proximidades.

    Es una alternativa intermedia: disfrutamos de la montaña sin meternos todavía en una ruta demasiado exigente.

    Pico de Urbión

    Para los más montañeros está la posibilidad de continuar hacia el Pico de Urbión, con sus 2.228 metros de altitud.

    El terreno es rocoso y puede resultar resbaladizo, por lo que no es una ruta que recomendaría para niños pequeños o personas sin experiencia en montaña.

    En invierno, si encontramos nieve o hielo, la dificultad aumenta considerablemente y puede ser necesario utilizar crampones y otro material específico.

    ¿Cuál es la mejor época para visitar la Laguna Negra?

    Primavera

    Fue la época en la que nosotros la visitamos, concretamente en Semana Santa.

    Podemos encontrarnos con lluvia, frío e incluso nieve en las zonas más altas. Hay que ir preparados, pero el paisaje puede estar espectacular.

    El bosque húmedo, las nubes y las cascadas con bastante agua crean una imagen preciosa.

    Verano

    Es probablemente la época más cómoda para caminar y realizar rutas largas, ya que las temperaturas suelen ser más agradables que en pleno invierno.

    Pero también es cuando encontraremos más visitantes y cuando las restricciones de acceso pueden ser más habituales.

    Si queréis disfrutarla con tranquilidad, yo intentaría evitar las horas centrales y los días de mayor afluencia.

    Otoño

    Para mí, una de las épocas más interesantes para visitar la zona.

    Los bosques adquieren unos colores preciosos y el paisaje cambia completamente. Además, es una época fantástica para quienes disfrutan de los bosques y de la fotografía.

    Eso sí, vuelve a ser importante llevar buen calzado porque podemos encontrarnos con bastante humedad y hojas mojadas.

    Invierno

    La Laguna Negra cubierta de nieve tiene que ser espectacular, pero también es la época que requiere mayor precaución.

    La carretera y los senderos pueden presentar hielo y nieve y puede ser necesario utilizar cadenas, crampones u otro material específico.

    No recomendaría hacer rutas de montaña invernales sin experiencia y sin consultar previamente el estado del recorrido.

    Cerca de la laguna encontramos también un refugio de montaña, sencillo, limpio y bastante acogedor.

    Puede venir muy bien para hacer una pequeña parada, especialmente si el tiempo no acompaña demasiado.

    Y en nuestro caso, con aquel día lluvioso de Semana Santa, agradecimos especialmente tener un lugar donde resguardarnos un rato.

    ¿Qué comer en la zona?

    Después de una mañana caminando por la montaña, llega una de las partes que más me gustan de cualquier escapada: comer bien.

    En la zona podemos encontrar platos tradicionales como la caldereta de cordero, las migas, los torreznos de Soria, las sopas de ajo y diferentes preparaciones de carne.

    También son muy conocidos los productos derivados del cerdo y, por supuesto, las setas, especialmente en la comarca de Pinares..

    Mi recomendación es aprovechar la visita para acercarse a Vinuesa y probar la cocina tradicional de la zona.

    Recuerdo que fuimos a comer a la localidad de Covaleda, concretamente comimos en el Mesón Don Pancho. Comimos chuletillas de cordero, sopa castellana… estaba todo riquísimo.

    Nosotros tuvimos la suerte —o la mala suerte, según se mire— de conocerla en un día lluvioso.

    El bosque húmedo, las nubes, el frío y el color oscuro del agua hacían que pareciera que habíamos entrado en uno de esos paisajes de cuento que te encuentras cuando menos te lo esperas.

    Y si vais con vuestros perros, disfrutad del paseo con ellos, pero siempre teniendo en cuenta las normas del espacio protegido y las condiciones del terreno.

    Porque al final, estos lugares son para disfrutarlos, sí, pero también para cuidarlos.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Potes: Tu Base Perfecta para Explorar Liébana

    Potes: Tu Base Perfecta para Explorar Liébana

    Si vais a visitar los Picos de Europa, hay un lugar que no puede faltar en la ruta: Potes. Es uno de los pueblos con más encanto de Cantabria y una base perfecta para recorrer la comarca de Liébana.

    Está rodeado de montañas y se encuentra donde se unen los ríos Deva y Quiviesa, en el punto donde confluyen los cuatro valles lebaniegos.

    Gracias a su ubicación siempre hay mucho ambiente, especialmente los fines de semana y en verano.

    Aunque sus orígenes se remontan al siglo IX, gran parte del encanto de Potes está en su casco histórico. Sus calles empedradas, las casas blasonadas y las antiguas torres le dan ese aire medieval que invita a pasear sin prisas.

    No es casualidad que se conozca como la villa de los puentes y las torres. Entre las más conocidas están la Torre del Infantado, que hoy acoge exposiciones, y la Torre del Orejón de la Lama, ambas del siglo XV.

    Nosotros lo recorrimos acompañados de nuestros 🐶🐶 y disfrutamos muchísimo paseando junto al río. Había un montón de patos 🦆 y ellos no sabían hacia dónde mirar. Creo que fue uno de sus momentos favoritos del viaje. 😜

    Una de las cosas que más me gustó de Potes fue el ambiente que tiene a cualquier hora del día.

    Sus calles siempre están llenas de vida, con tiendas, bares y terrazas donde apetece hacer una parada. Al anochecer también merece la pena dar un paseo, porque la iluminación resalta todavía más el encanto de su casco histórico.

    Si tenéis la suerte de visitarlo durante alguna de sus fiestas, encontraréis el pueblo aún más animado.

    A lo largo del año se celebran varias festividades y ferias ganaderas, siendo una de las más importantes la de Los Santos, el 2 de noviembre, considerada una de las ferias de ganado más concurridas de Cantabria.

    Sea cual sea la época en la que vayáis, Potes siempre tiene ese ambiente acogedor que invita a quedarse un rato más antes de continuar la ruta por Liébana o los Picos de Europa.

    Si hay un plato que no podéis marcharos sin probar es el cocido lebaniego, uno de los grandes protagonistas de la gastronomía cántabra.

    Se prepara con garbanzos pequeños de la zona, patata, berza y el tradicional compango (chorizo, morcilla, tocino y otras carnes). En muchos restaurantes también sirven antes una taza de caldo con fideos, algo que se agradece especialmente en los días más frescos.

    Otro dulce típico que os recomiendo probar es el Canónigo de Liébana.

    Tiene una textura muy suave, a medio camino entre unas natillas y un pudding, y fue uno de los postres que más me sorprendió durante el viaje.

    En Potes hay muchísimos sitios donde comer bien, desde restaurantes de cocina tradicional hasta hamburgueserías y cafeterías más informales. Nosotros probamos varios y os dejo los que más nos gustaron.

    Dónde comimos

    Durante nuestra estancia en Valmeo, muy cerca de Potes, una de las cenas la hicimos en El Cenador del Capitán, en pleno centro de la localidad de Potes.

    Si viajáis con vuestro 🐶, es una opción muy recomendable, ya que permiten comer en el interior del restaurante, algo que siempre se agradece cuando viajas con mascotas.

    El comedor es pequeño, por lo que os aconsejo reservar con antelación.

    Para acceder hay que subir varios tramos de escaleras de madera, un detalle a tener en cuenta si viajáis con carrito o tenéis problemas de movilidad.

    La decoración es muy curiosa, llena de pequeños detalles que hacen que el restaurante tenga mucha personalidad.

    Además, desde la terraza hay unas vistas muy bonitas del pueblo.

    Nosotros pedimos una ensalada de la casa, lomo de venado con foie y costilla tudanca.

    Todo estaba muy rico, pero si tengo que quedarme con algo, sería el Canónigo de Liébana, un postre tradicional que fue el broche perfecto para la cena.

    No es el restaurante más económico de Potes, pero si buscáis cocina tradicional, un ambiente agradable y un lugar donde poder cenar con vuestro perro, merece la pena.

    Otro sitio que puedo recomendar es La Scala Café & Restobar. Es una opción muy práctica si buscáis algo diferente al menú tradicional de la zona.

    Tienen pokes, hamburguesas, ensaladas, crepes salados, batidos, gofres y otros postres. Además, la relación calidad-precio nos pareció muy buena y el servicio fue rápido.

    Si os apetecen unas buenas hamburguesas, no dejéis pasar Anybun.

    La carne nos sorprendió para bien y las hamburguesas estaban realmente jugosas.

    Si tuviera que recomendar alguna, me quedaría con la Cheeseburger o la Mississippi, aunque si sois de buen comer también la preparan en versión doble o triple.

    El local, además, admite perros en el interior, por lo que es otra alternativa estupenda para quienes viajamos con nuestros 🐶.

    Al final, una de las cosas que más me gusta de Potes es que, independientemente del presupuesto o de lo que os apetezca comer, siempre acabas encontrando un sitio donde merece la pena sentarse a disfrutar de la gastronomía lebaniega.

    Un lugar al que siempre apetece volver

    Potes es de esos pueblos que se disfrutan sin necesidad de llevar un plan.

    Basta con perderse por sus calles, cruzar sus puentes, sentarse en una terraza o pasear junto al río para entender por qué es uno de los destinos más visitados de Cantabria.

    Para nosotros fue uno de los lugares que más disfrutamos durante el viaje.

    Además de servir como punto de partida para conocer los Picos de Europa, tiene el tamaño perfecto para recorrerlo con calma, buena gastronomía y un ambiente muy agradable.

    Si además viajáis con vuestro 🐶, encontraréis varios establecimientos pet friendly que harán la estancia mucho más cómoda.

    Sin duda, es uno de esos sitios a los que no me importaría volver una y otra vez.

    Un punto de partida para descubrir Liébana

    Aunque Potes merece una visita por sí solo, para mí su mayor atractivo es que sirve como base para descubrir algunos de los rincones más bonitos de Liébana.

    Desde aquí podéis acercaros al monasterio de Santo Toribio, subir al teleférico de Fuente Dé o recorrer algunos de los pueblos con más encanto de la comarca.

    Nosotros elegimos alojarnos muy cerca, en Valmeo, y fue todo un acierto. En apenas unos minutos estábamos en el centro de Potes, pero disfrutando de la tranquilidad de un pequeño pueblo rodeado de naturaleza.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Descubre Bilbao: Cultura y Gastronomía en Cada Esquina

    Descubre Bilbao: Cultura y Gastronomía en Cada Esquina

    Bilbao es la capital de Bizkaia y ha evolucionado desde su pasado industrial hacia un centro cultural y turístico. Destaca por su arquitectura emblemática, como el Museo Guggenheim, y por tradiciones culturales y gastronómicas arraigadas que incluyen el consumo de pintxos, dulces típicos y la celebración de festividades locales.

    El territorio del Gran Bilbao abarca zonas costeras, industriales y rurales de gran valor histórico y natural. Destacan localidades costeras como Gorliz y espacios del interior como La Arboleda, reconocida por su patrimonio minero, complementados por una variada oferta gastronómica que abarca desde la cocina tradicional hasta propuestas de autor.

    Bilbao es una de esas ciudades que, cuanto más conoces, más cosas descubres.

    Popularmente se la conoce como el Botxo o incluso Botxito, haciendo referencia a ese “agujero” donde se encuentra la ciudad, rodeada de montañas.

    Es la capital de Bizkaia, una de las tres provincias que forman Euskadi, y aunque la capital administrativa del País Vasco es Vitoria-Gasteiz, Bilbao es probablemente la ciudad vasca con mayor proyección internacional, junto con Donostia-San Sebastián.

    La villa de Bilbao nació oficialmente en 1300 y durante muchísimo tiempo su economía estuvo ligada a la industria, al comercio y, sobre todo, a la actividad de la ría.

    Hoy Bilbao ha cambiado muchísimo.

    La antigua ciudad industrial se ha transformado en una ciudad moderna, cultural y turística, pero sin perder del todo ese carácter tan bilbaíno que, en mi opinión, es precisamente uno de sus mayores encantos.

    Y aunque mucha gente llega a Bilbao para hacerse la foto delante del famoso Museo Guggenheim, os aseguro que Bilbao es muchísimo más.

    Los bilbaínos lo llamamos cariñosamente “Guggy”.

    Y tenemos una broma muy nuestra:

    el Guggenheim es la caseta del perro.

    Porque delante del museo está Puppy, el enorme perro floral creado por Jeff Koons.

    Y claro… si tenemos un perro de semejante tamaño, la caseta también tiene que estar a la altura. 😉

    Los bilbaínos tenemos fama de hacer las cosas “a lo grande”.

    Y algo de razón hay.


    Bilbao, una ciudad para vivirla

    Bilbao no es solamente una ciudad para visitar monumentos.

    Es una ciudad para pasearla, comerla y vivirla.

    Una de las cosas que más me gustan es precisamente recorrer sus calles sin demasiada prisa.

    Podemos empezar por el Guggenheim, caminar junto a la ría, cruzar el Zubizuri y continuar hacia el centro.

    También podemos acercarnos al Casco Viejo, perderse por sus calles y terminar haciendo algo tan bilbaíno como…

    potear.


    Potear, txikitear y comer pintxos

    Si hay una palabra que tenéis que aprender antes de visitar Bilbao es potear.

    O txikitear.

    Consiste básicamente en ir de bar en bar tomando algo, normalmente un pequeño vaso de vino conocido como txikito, acompañado de un pintxo.

    Y aquí hago una aclaración:

    un pintxo no es exactamente una tapa.

    Aunque desde fuera puedan parecer conceptos similares, en Euskadi el pintxo tiene una enorme tradición gastronómica y muchos establecimientos han convertido estas pequeñas preparaciones en auténticas obras de arte.

    Uno de los clásicos que yo asocio inmediatamente con Bilbao es la tortilla de patata con cebolla, que en algunos sitios puede llevar también pimiento verde.

    Y después están los txikiteros.

    Tradicionalmente se utilizaba este término para referirse a los grupos de bilbaínos que iban de bar en bar con su cuadrilla, aunque evidentemente hoy cualquiera puede disfrutar de esta tradición.


    La fiesta de los Txikiteros

    El 11 de octubre se celebra en el Casco Viejo de Bilbao la tradicional fiesta de los Txikiteros.

    Uno de los puntos centrales se encuentra en el entorno de las calles Pelota, Perro y Andra Maria, frente al edificio de La Bolsa.

    La celebración está vinculada a la devoción por la Amatxu de Begoña, la Virgen de Begoña, patrona de Bizkaia.

    Uno de los momentos más emotivos es la interpretación de la Salve de los Txikiteros, cantada en euskera.

    Es una de esas tradiciones que explican que Bilbao no sea únicamente arquitectura y museos.

    También es costumbre.

    Es calle.

    Es cuadrilla.

    Es gastronomía.

    Y, por supuesto, es un txikito en la mano.


    Los domingos: rabas

    Otra tradición gastronómica muy bilbaína es salir los domingos a comer rabas, es decir, calamares rebozados.

    Hay costumbres que no necesitan demasiada explicación.

    Esta es una de ellas.

    Un paseo, unas rabas, algo para beber y a seguir disfrutando del día.


    El lado más dulce de Bilbao

    Y después de tanto pintxo necesitamos algo dulce.

    Bilbao tiene una repostería tradicional muy característica.

    Entre mis favoritos están:

    El bollo de mantequilla, parecido a un bollo suizo relleno de crema de mantequilla.

    El pastel de arroz, que tiene un nombre un poco engañoso porque actualmente no lleva arroz. Se prepara con una base de hojaldre y un relleno elaborado principalmente con leche, harina, huevos y mantequilla.

    La Carolina, uno de los dulces más reconocibles de Bilbao: una base de pastel de arroz coronada con merengue.

    El ruso, un pastel de origen decimonónico elaborado con merengue y crema, normalmente presentado en capas y terminado con azúcar glas.

    Y después tenemos la famosa baldosa de Bilbao, cuya forma reproduce las características baldosas de las aceras de la ciudad.

    También encontramos los bilbaínitos, pequeños bombones que se han convertido en otro dulce típico.

    Y últimamente se ha hecho muy popular el llamado “metrito de Bilbao”, una forma divertida de llevarse un pedacito dulce de la ciudad.


    Arquitectura: Bilbao es mucho más que el Guggenheim

    Si os gusta la arquitectura, como a mí, Bilbao es una auténtica maravilla.

    Evidentemente hay que visitar el Guggenheim, diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry.

    Pero no os quedéis únicamente con él.

    Tenemos el Zubizuri, el conocido como puente de Calatrava.

    La Basílica de Begoña, donde se encuentra la Amatxu.

    El Teatro Arriaga.

    El Mercado de la Ribera.

    La iglesia de San Antón, de origen medieval y situada junto al mercado.

    Y, por supuesto, San Mamés, la Catedral del fútbol para los aficionados del Athletic Club.

    Athletic Club

    Y si os fijáis en las entradas del metro encontraréis unas estructuras acristaladas muy características.

    Son los famosos fosteritos, diseñados por el arquitecto Norman Foster.


    Bilbao también se disfruta bajo la lluvia

    Aquí os voy a dar un consejo bastante sencillo:

    llevad paraguas.

    Da igual la época del año.

    En Bilbao puede llover.

    Y cuando llueve suavemente durante bastante tiempo tenemos incluso una palabra para ello:

    sirimiri.

    Es esa lluvia fina que parece que no moja…

    hasta que llevas un rato caminando. 😅

    Y si entráis en un bar y pedís agua de Bilbao, no os traerán agua.

    Os traerán cava.

    Otra pequeña muestra del humor bilbaíno.


    Open House Bilbao: una ciudad para mirar hacia arriba

    Si os gusta la arquitectura, existe además una iniciativa que merece la pena conocer:

    Open House Bilbao.

    Durante su celebración se abren al público determinados edificios y espacios que normalmente no siempre son accesibles, con visitas y actividades relacionadas con la arquitectura de Bilbao y su entorno.

    Es una oportunidad estupenda para descubrir otra cara de la ciudad.

    Open House Bilbao


    El Gran Bilbao: salir del centro

    Uno de los errores que cometemos los turistas —y digo turistas aunque sea nuestra propia tierra porque todos lo hacemos— es pensar que Bilbao termina cuando dejamos atrás el Guggenheim y el Casco Viejo.

    Pero existe algo mucho más amplio:

    el Gran Bilbao.

    La ría del Nervión-Ibaizabal vertebra buena parte de este territorio y alrededor de ella encontramos localidades con historias y paisajes muy diferentes.

    Podemos hablar, de manera general, de Bilbao, la Margen Izquierda y la Margen Derecha.

    Y aquí empieza lo interesante.


    La Margen Izquierda: la memoria industrial

    La Margen Izquierda estuvo profundamente ligada a la industria, la minería, la siderurgia y la actividad portuaria.

    Aquí encontramos localidades como Barakaldo, Portugalete y Santurtzi, entre otras.

    Una de las visitas imprescindibles es el Puente Bizkaia, conocido popularmente como Puente Colgante, que une Portugalete y Getxo.

    Es Patrimonio Mundial de la UNESCO y constituye uno de los grandes símbolos de la industrialización de la ría.

    También merece la pena acercarse a Santurtzi para disfrutar de sus famosas sardinas asadas.

    Porque si hablamos de comida, Bizkaia tampoco se queda corta.


    La Margen Derecha: mar y acantilados

    Al otro lado de la ría encontramos un paisaje bastante diferente.

    Getxo, Sopela, Plentzia y Gorliz ofrecen playas, acantilados, paseos marítimos y un paisaje mucho más abierto hacia el Cantábrico.

    Aquí cambia completamente la imagen que tenemos de Bilbao.

    Y precisamente por eso me encanta.


    Gorliz: un lugar muy especial para mí

    Gorliz pertenece a la comarca de Uribe y es uno de esos pueblos que combinan la tranquilidad del Cantábrico con ese verde tan característico del paisaje vasco.

    Está a unos 25 kilómetros de Bilbao.

    Pero para mí y mi familia es mucho más que un bonito pueblo costero.

    Gorliz forma parte de nuestra historia personal.

    Cuando era niña, ir a Gorliz con mis padres era un plan clásico.

    Coche cargado.

    Comida casera.

    Mesa de picnic bajo los pinos.

    Y después…

    tarde de playa.

    Con los años la tradición ha cambiado un poquito.

    Ahora muchas veces cogemos el metro hasta Plentzia y desde allí caminamos hasta Gorliz por el precioso paseo junto al mar.

    A veces también nos dedicamos simplemente a callejear, disfrutando de ese olor a mar que tiene el pueblo.


    El Pinar de Gorliz

    Una de las zonas que recuerdo especialmente es el Pinar de Gorliz, cerca de Urezarantza.

    Es un área recreativa perfecta para descansar a la sombra.

    Actualmente ya no cuenta con las antiguas parrillas, que fueron retiradas, pero conserva su encanto y dispone de zona infantil.

    Es un lugar estupendo para hacer una pausa.


    La playa de Gorliz

    La playa tiene aproximadamente 842 metros de longitud y se encuentra dentro de una bahía con forma de concha.

    Esta configuración ayuda a protegerla del oleaje más fuerte y hace que sea una playa muy familiar.

    También es un buen lugar para quienes están empezando a practicar surf.

    Y si vais caminando desde Plentzia, el paseo hasta Gorliz es una de esas excursiones sencillas que me parecen perfectas para pasar el día.


    Subir al Faro de Gorliz

    Otro paseo clásico es acercarse al Faro de Gorliz, situado sobre el cabo Bilbao.

    El faro actual fue construido en 1990 y destaca por su ubicación elevada sobre los acantilados.

    El nombre también tiene su pequeña historia: el topónimo “Cabo Villano” ya estaba utilizado por otro faro gallego, por lo que se adoptó el nombre de Cabo Bilbao.

    En 2007, Correos dedicó un sello a este faro.

    Pero más allá de la curiosidad, lo mejor es el paseo.

    Las vistas hacia el Cantábrico son preciosas.


    Los vestigios de la defensa costera

    Gorliz también conserva restos de la antigua línea de defensa costera construida después de la Guerra Civil.

    Podemos encontrar búnkeres, galerías y otras estructuras defensivas.

    Es una parte de la historia menos conocida del municipio y que recuerda que estos paisajes aparentemente tranquilos también han sido escenario de acontecimientos mucho más duros.


    Las dunas petrificadas de Astondo

    Junto al Hospital de Gorliz, en Astondo, encontramos otro elemento de enorme interés:

    las dunas petrificadas.

    Son formaciones geológicas de miles de años de antigüedad y constituyen uno de los elementos naturales más singulares de la zona.

    Además de su interés geológico, tienen importancia hidrogeológica porque están relacionadas con el acuífero que abastece al entorno del hospital.


    El Sanatorio Marino de Gorliz

    Y hablando del hospital, aquí encontramos otro capítulo fascinante de la historia local.

    El Sanatorio Marino de Gorliz fue fundado en 1919 para tratar principalmente a niños afectados por tuberculosis ósea.

    Su ubicación no fue casual.

    El clima benigno, la orientación y las condiciones ambientales de Gorliz se consideraban beneficiosas para este tipo de tratamientos.

    El edificio fue además pionero por su utilización del hormigón armado.

    Actualmente forma parte de Osakidetza y continúa siendo uno de los edificios más emblemáticos de Gorliz.


    Andramari: una parte de mi historia familiar

    Y aquí tengo que hacer una parada especialmente personal.

    En el barrio de Andramari tengo familia.

    Durante muchos años, las celebraciones familiares pasaban por la Ermita de Andra Mari de Aguirre y de las Nieves.

    Es una construcción religiosa de origen muy antiguo, vinculada tradicionalmente al siglo XI.

    Pero hay una curiosidad que me encanta.

    Antes de existir el faro actual, la ermita llegó a desempeñar una función de orientación para los barcos mediante hogueras.

    Una especie de “faro” mucho más rudimentario.

    En agosto se celebran las fiestas de Andramari y uno de los clásicos es el concurso de paellas.

    Y aquí ya entramos en terreno peligroso…

    porque en Euskadi una comida familiar puede acabar convirtiéndose fácilmente en competición gastronómica.


    Gorliz también es familia y amigos

    Tengo familiares y amigas vinculadas a Gorliz.

    Algunas siguen yendo todos los años al camping.

    Otras tienen allí su segunda residencia.

    Y precisamente por eso, para mí Gorliz no es una visita turística más.

    Es un lugar asociado a recuerdos.

    A veranos.

    A familia.

    A comidas.

    A playa.

    A caminar.

    Y a esa sensación tan difícil de explicar que producen los lugares que forman parte de nuestra vida.


    Camping de Gorliz

    Para quienes prefieran alojarse en la zona, el camping es otra posibilidad.

    Dispone de parcelas para tiendas y caravanas y también de bungalows.

    Su ubicación cercana a la playa permite combinar fácilmente alojamiento, mar y naturaleza.

    En temporada alta es recomendable reservar con antelación, ya que la disponibilidad puede ser limitada.


    Comer por Plentzia y Gorliz

    Si vais en plan sencillo y mochilero, hay algunos sitios que pueden resultar prácticos.

    Pollería Txori Ona, en Iturgitxi Kalea, es una opción para comprar pollo asado y comida preparada, además de bebidas y bocadillos.

    Yo recuerdo especialmente el vegetal y el de pollo.

    También está la Cervecería Kilimanjaro, un sitio muy conocido para hacer una parada después de caminar.

    En Plentzia encontramos también Restaurante Puerto Plentzia, junto al puerto, donde podemos tomar algo y disfrutar de pintxos.

    Y si sois aficionados a la cerveza artesana, podéis acercaros a Titoblas Brewing Co., en el polígono Sagastikoetxe.

    Como siempre, comprobaría horarios y disponibilidad antes de desplazarme, especialmente fuera de temporada.


    Información turística de Gorliz

    Oficina de Turismo de Gorliz

    Eloisa Artaza Kalea, 1
    48630 Elexalde, Bizkaia
    Teléfono: 946 774 348
    Correo: info@visitgorliz.eus

    Turismo de Gorliz


    La Arboleda: la otra cara de Bizkaia

    Y ahora nos vamos en dirección completamente distinta.

    Hoy os escribo acerca de uno de los lugares más icónicos de las Encartaciones:

    La Arboleda, conocida en euskera como Zugaztieta.

    Cuando llegas puedes pensar que estás ante un pequeño pueblo de montaña rodeado de naturaleza.

    Pero la realidad es mucho más interesante.

    La Arboleda fue un pueblo minero.

    Durante décadas se extrajo aquí mineral de hierro, y la actividad minera transformó por completo el paisaje y la vida de sus habitantes.

    Las antiguas explotaciones son precisamente las que dieron lugar a los lagos que vemos actualmente.

    Hoy la zona es un espacio de ocio y naturaleza, pero conserva la memoria de aquel pasado minero.


    Los lagos mineros

    Cuando las explotaciones quedaron abandonadas, las antiguas cavidades comenzaron a llenarse de agua.

    Así aparecieron los diferentes pozos y lagos que actualmente encontramos en la zona.

    Algunos de los más conocidos son:

    Pozo Ostión

    Pozo Blondis

    Pozo Parkotxa

    Pozo Granada

    Pozo Balastera

    Además encontramos otros pozos y pequeñas balsas.

    El paisaje es realmente curioso.

    Donde antes había minería hoy encontramos agua, árboles, senderos y zonas recreativas.

    Eso sí:

    no son lagos para bañarse.

    Turismo Euskadi indica que estos antiguos embalses son aptos para determinadas actividades como la pesca, pero no recomienda el baño.

    Así que mejor contemplarlos y respetar siempre las señales.


    El Funicular de Larreineta

    Una de las formas más bonitas de llegar es utilizando el Funicular de Larreineta.

    Fue inaugurado en 1926 para comunicar el poblado minero con el valle.

    Originalmente no transportaba solamente personas: también estaba preparado para transportar carga e incluso vehículos.

    El trayecto actual dura aproximadamente diez minutos.

    Y aquí tenemos una pequeña efeméride: en 2026 se celebra el centenario del Funicular de Larreineta. El Gobierno Vasco y Correos han organizado actos conmemorativos y se ha emitido un sello dedicado a estos cien años de historia.

    Me parece una excusa estupenda para visitarlo.

    Información del Funicular de Larreineta – Euskotren


    Pasear por La Arboleda

    La Arboleda cuenta con zonas recreativas, senderos y diferentes posibilidades para caminar.

    También podemos acercarnos al Centro de Interpretación Ambiental Peñas Negras, donde se explica la historia minera y la transformación del paisaje.

    Desde allí parten itinerarios señalizados para descubrir el entorno.

    Y hay una cosa que para mí es casi obligatoria:

    comer alubias.

    Porque las famosas alubias de La Arboleda forman parte de la identidad gastronómica de la zona.

    La explicación tiene todo el sentido.

    Los trabajadores de las minas necesitaban comidas contundentes, económicas y que aportasen mucha energía.

    Las alubias eran perfectas.

    Con el tiempo, aquella comida de trabajadores se convirtió en uno de los platos más representativos de La Arboleda.

    Así que si subís…

    unas alubias.

    No digo más.


    Nosotros en La Arboleda

    Nosotros solemos subir temprano, especialmente cuando vamos con los perros.

    Nos gusta caminar tranquilamente y disfrutar del silencio.

    A veces nos encontramos vacas, caballos o perros que acompañan al ganado.

    Es importante recordar que estamos en un entorno rural y mantener a nuestros perros controlados y respetar siempre a los animales.

    Lo bonito es observar.

    No molestar.


    Restaurantes que recomiendo en Bilbao y alrededores

    Y llegamos a una de mis partes favoritas.

    Porque después de caminar, visitar museos, subir montes y recorrer pueblos…

    hay que comer.

    Estos restaurantes no aparecen aquí porque sean simplemente lugares conocidos.

    Los incluyo porque yo he comido en ellos y puedo hablar desde mi propia experiencia.

    Y eso, cuando recomiendo un restaurante, para mí es importante.


    Restaurante Maider

    Cuando mi empresa estuvo situada en el barrio de Abando, yo tenía que quedarme muchas veces a comer en Bilbao.

    Uno de los restaurantes a los que acudía habitualmente era Restaurante Maider.

    Está en una ubicación muy cómoda, frente a los juzgados, en la calle Colón de Larreátegui.

    Es un restaurante tradicional, pero con algún toque moderno.

    Lo que más destacaría es su buena relación calidad-precio.

    Las raciones son normales, ni pequeñas ni exageradas, y el menú del día que yo conocí tenía varios primeros para elegir, carne o pescado como segundo y diferentes postres caseros.

    Pero para mí hay que destacar especialmente la parrilla.

    También tiene una barra de pintxos muy interesante.

    Es uno de esos lugares clásicos, de toda la vida, con ambiente familiar y personal cercano.

    Restaurante Maider
    Colón de Larreátegui, 5
    48001 Bilbao

    Teléfono: 944 24 89 91

    Como no dispone de web oficial, recomiendo comprobar por teléfono los horarios y el menú antes de ir.


    Gure Kabi

    Celebrábamos el cumpleaños de mi madre y, como ella es muy de comida tradicional, elegimos Gure Kabi.

    Habíamos reservado, aunque tuvimos la suerte de poder entrar un poco antes.

    El restaurante estaba lleno y no tardó en empezar a formarse gente esperando.

    Eso ya dice bastante.

    La comida es tradicional, las raciones son generosas y los postres son caseros.

    Y aquí tengo una recomendación muy clara:

    la tarta de queso.

    Deliciosa.

    Nosotros fuimos al menú del día, que en aquella época costaba 14 € por persona.

    Incluía primero, segundo, postre, agua o vino y pan.

    El precio, evidentemente, puede haber cambiado.

    También vi que habían recibido reconocimiento por sus croquetas, así que esa es una de esas cosas que tengo pendientes para una próxima visita.

    El servicio fue rápido y amable.

    Está un poco escondido, pero es muy popular.

    Reservad.

    Gure Kabi – web oficial


    La Despensa del Etxanobe

    Este restaurante tiene un significado diferente para nosotros.

    Celebrábamos el cumpleaños de mi marido y nos apetecía probar algo más gastronómico.

    Elegimos La Despensa del Etxanobe, perteneciente al universo gastronómico del chef Fernando Canales.

    Muy cerca se encuentra también Atelier Etxanobe, con un concepto más elegante.

    La Despensa del Etxanobe

    Atelier Etxanobe

    Nosotros elegimos el menú gastronómico.

    Probamos diferentes platos como:

    • Arroz cremoso de pulpo y hongos.
    • Flor de alcachofa a la brasa con romesco.
    • Ensalada de bogavante y crema de coliflor.
    • Chuleta de atún.
    • Pichón con su tosta.

    Y de postre:

    • Bizcocho de almendra y zanahoria con crema de lima-limón.
    • Crema de naranja elaborada con nitrógeno líquido.

    Y aquí ocurrió uno de esos momentos que se quedan en la memoria.

    Fernando Canales elaboró el postre delante de nosotros.

    Tenía muchísima curiosidad por probar algo preparado con nitrógeno líquido y me hizo especial ilusión.

    El resultado tenía forma de pequeña croqueta ovalada y se introducía directamente en la boca.

    Primero notas una textura dura y después, por el calor de la boca, cambia rápidamente.

    Es un postre que dura muy poco…

    pero precisamente por eso resulta tan curioso.

    El restaurante es íntimo, con poca luz y un ambiente bastante tranquilo.

    El servicio fue profesional, aunque a nosotros nos pareció algo más frío que en otros restaurantes de este estilo.

    Y algo importante:

    si reserváis, llegad a tiempo.

    En nuestra experiencia eran muy estrictos con los retrasos.


    Las Lías

    Para mi cumpleaños decidí ir a comer con mi familia a Las Lías.

    Éramos siete personas.

    El propietario, Mikel García, cuenta con una larga trayectoria vinculada al grupo Zortziko, y eso se nota en la manera de tratar al cliente.

    El local tiene bar y comedor.

    El comedor es pequeño, pero está muy cuidado.

    Lo que más destacaría es el producto.

    Pedimos para compartir:

    • Ensalada de tomate.
    • Pulpo.
    • Zamburiñas.
    • Berberechos.
    • Croquetas caseras variadas.

    Después llegaron los platos principales.

    Chuletón, servido en una bandeja con patatas.

    Solomillo, acompañado de una piedra para poder mantener la carne caliente.

    Y pescado según mercado.

    Nosotros elegimos lubinas salvajes que estaban fuera de carta.

    Aquí os dejo un consejo que aprendí en esa comida:

    preguntad siempre el precio de los productos fuera de carta.

    La lubina costaba 55 € por unidad.

    No es una crítica al restaurante.

    Simplemente es una buena costumbre que yo recomiendo adoptar siempre.

    También tuvimos una pequeña experiencia con el agua filtrada servida en botella de la casa, que tenía un coste adicional.

    El servicio fue muy atento y el producto nos gustó mucho.

    Las Lías – web oficial


    La Parada de Bilbao

    Este es otro restaurante al que he ido muchas veces.

    Con amigos.

    Con compañeros de trabajo.

    Con familia.

    Y por eso tenía que aparecer en esta lista.

    La Parada de Bilbao está en plena Gran Vía, junto a la estación de Abando.

    La Parada de Bilbao – web oficial

    Tiene menú del día, menús especiales, opciones para grupos y carta.

    El comedor es amplio y está decorado con fotografías antiguas de Bilbao.

    El personal siempre me ha parecido especialmente agradable y atento.

    Las raciones son grandes, están bien presentadas y son sabrosas.

    Para mí destaca por su buena relación calidad-precio.

    Tiene además una cafetería propia con una barra de pintxos estupenda.

    Se puede acceder desde Gran Vía o desde la cafetería, donde hay un ascensor de cristal que sube hasta el comedor.

    Es una opción muy práctica si estáis por el centro y queréis comer sin complicaros demasiado.


    Aspaldiko, en Loiu

    Si buscáis un lugar especial para una ocasión única, Aspaldiko es una apuesta que yo tendría muy en cuenta.

    Nosotros lo elegimos para una visita muy especial de unos amigos que venían desde Nueva Zelanda y Australia.

    Queríamos enseñarles algo de nuestra gastronomía, pero también algo que tuviera ese carácter vasco que no iban a encontrar en cualquier sitio.

    Y acertamos.

    Aspaldiko está ubicado en un caserío histórico del siglo XV, declarado Bien Cultural en categoría de Monumento. El edificio conserva elementos originales como piedra y madera y el restaurante funciona allí desde 1988.

    Aspaldiko – web oficial

    La noche que fuimos, además, se estaba celebrando una boda.

    Así que el lugar tenía un ambiente muy especial.


    Nuestra experiencia en Aspaldiko

    Reservamos para cenar y pedimos a la carta.

    La experiencia comenzó en el jardín del caserío, donde pudimos ver incluso pavos reales paseando por la finca.

    Para nuestros amigos, aquello ya fue una experiencia.

    Para compartir pedimos:

    • Almejas a la plancha.
    • Ensalada de txangurro desmigado.
    • Arroz meloso de berberechos.
    • Kokotxa de merluza con pil-pil y aire de tinta de chipirón.

    Después probamos diferentes platos principales, entre ellos bacalao a la vizcaína y al pil-pil, incluso la opción de probar ambos estilos, además de carne.

    Y llegamos a los postres.

    Cuajaditos de queso.

    Goxua.

    Helados artesanos.

    El goxua es uno de esos postres que recomiendo probar si nunca lo habéis hecho.

    La carta actual sigue incluyendo goxua, aunque los platos y precios pueden cambiar con el tiempo.


    Un trato excelente

    Como habíamos reservado en el primer turno, el personal tuvo el detalle de enseñarnos diferentes zonas del restaurante.

    Mis amigos no hablaban español y mi marido hizo de improvisado traductor al inglés.

    Fue un detalle que agradecimos muchísimo.

    El servicio fue ágil y amable y las raciones nos parecieron generosas.

    Mis amigos no paraban de untar pan en las salsas.

    Y creo que esa es una de las mejores críticas que puede recibir un restaurante.

    Aspaldiko continúa actualmente orientado tanto a comidas como a celebraciones y eventos, y dispone de jardines y diferentes salones.


    Txakoli Simón: chuleta, parrilla y vistas

    Y ahora nos vamos a Artxanda.

    Si os gusta la carne, probablemente habréis oído hablar de Txakoli Simón.

    Está considerado por el propio establecimiento como uno de los grandes referentes de la txuleta en Bilbao y su chef, Óscar García, fue reconocido como Maestro Parrillero Campeón en 2019 y 2021.

    Txakoli Simón – web oficial

    El restaurante se encuentra en el Camino de San Roque Bidea, en Artxanda.

    Tiene aparcamiento propio.

    Y una vez allí hay algo que os recomiendo hacer aunque no tengáis hambre:

    subid a la terraza y mirad las vistas.

    Son preciosas.


    Diferentes espacios para comer

    Cuando estuvimos allí llegué a contar aproximadamente seis zonas diferentes para comer.

    Había espacios exteriores, terrazas, merenderos y comedor.

    La zona de campa tiene un concepto más informal y actualmente el propio restaurante explica que funciona con un sistema de autoservicio, sin necesidad de reservar para ese espacio.

    Eso me parece especialmente interesante si vais en familia o con perros.

    En cambio, los espacios interiores tienen un servicio más tradicional.

    Información y reservas de Txakoli Simón


    Nuestra comida

    Nosotros pedimos:

    • Ensalada de ventresca.
    • Morcillas artesanales de puerro sobre pimientos rojos asados.
    • Chuleta de aproximadamente un kilo.
    • Patatas.
    • Tarta de queso.
    • Goxua.

    Tengo que hacer una mención especial a la morcilla.

    Mi familia materna es del Valle de Carranza y estoy acostumbrada a la morcilla de verduras.

    Es mi favorita.

    Así que cuando vi estas morcillas de puerro, tenía que probarlas.

    Y estaban deliciosas.

    Pero, evidentemente, la gran protagonista fue la chuleta.

    Nos trajeron además una pequeña parrilla portátil de carbón para poder mantener la carne caliente y terminarla al gusto.

    Comimos muy bien.

    Las raciones eran generosas y el precio nos pareció razonable para el tipo de producto y el lugar.


    ¿Reservar?

    Sí.

    Especialmente si queréis comer en el comedor.

    Txakoli Simón se ha vuelto muy popular y las redes sociales han contribuido a que mucha más gente conozca el lugar.

    La campa exterior tiene actualmente un funcionamiento diferente y no requiere reserva previa, pero para el restaurante tradicional yo no me arriesgaría.

    Reservaría.

    Teléfono: 944 45 74 99

    Dirección:

    Camino de San Roque Bidea, 89
    48015 Bilbao


    Santo Tomás: una tradición que anuncia la Navidad

    El 21 de diciembre Bilbao celebra la feria de Santo Tomás, una de las citas más tradicionales del calendario.

    El centro de la celebración se encuentra en torno al Arenal y El Arenal.

    Los baserritarras llegan a la ciudad con productos de temporada y la ciudad se llena de puestos.

    Es uno de esos días en los que Bilbao huele especialmente bien.

    Se toma txakoli.

    Se comen pintxos.

    Y, sobre todo, se come talo.

    El más tradicional es el talo con chorizo.

    Y aquí confieso algo:

    es uno de mis platos favoritos.

    El talo se elabora con harina de maíz, agua y sal.

    Se amasa, se deja reposar y se forman pequeñas bolas que posteriormente se estiran hasta conseguir una especie de torta fina que se cocina sobre una plancha.

    Sencillo.

    Tradicional.

    Y buenísimo.


    Aste Nagusia: Bilbao se transforma

    Si hay una fiesta que representa el carácter bilbaíno, esa es la Aste Nagusia.

    La Semana Grande de Bilbao dura nueve días y tiene como gran protagonista a Marijaia.

    El comienzo de las fiestas está marcado por el pregón y el lanzamiento del txupin desde el entorno del Teatro Arriaga.

    Marijaia aparece entonces para presidir las fiestas.

    En 2026, Aste Nagusia se celebrará del 22 al 30 de agosto.

    Durante esos días Bilbao se llena de conciertos, teatro, actividades infantiles, concursos gastronómicos, fuegos artificiales y las famosas txosnas.

    El Casco Viejo y ambas márgenes de la ría se convierten en auténticos puntos de encuentro.

    Bilbao Turismo – Aste Nagusia

    Si nunca habéis estado durante Aste Nagusia, os aviso:

    Bilbao durante esos días no es el mismo Bilbao.

    Y eso hay que vivirlo alguna vez.


    Bilbao y alrededores: mi forma de verlo

    Si tuviera que resumir Bilbao y sus alrededores en unas pocas palabras, diría:

    industria, mar, montaña, gastronomía, arquitectura y tradición.

    Pero también diría algo más.

    Personas.

    Porque para mí muchos de estos lugares están ligados a recuerdos personales.

    Gorliz está unido a mi infancia, a mis padres, a mi familia y a aquellos días de coche, comida casera y playa.

    Andramari forma parte de mi historia familiar.

    La Arboleda es uno de esos sitios donde disfrutamos de pasear con nuestros perros.

    Y algunos de los restaurantes que os he contado forman parte de cumpleaños, comidas familiares, encuentros con amigos o incluso de mi vida laboral.

    Por eso no quería hacer una guía fría de “qué ver en Bilbao”.

    Quería contaros mi Bilbao.

    El Bilbao que se recorre andando.

    El que se moja con sirimiri.

    El que se disfruta con un pintxo en la mano.

    El que huele a mar en Gorliz.

    El que conserva las huellas de las minas en La Arboleda.

    El que mira hacia arriba desde Artxanda.

    Y el que termina alrededor de una mesa.

    Porque al final, cuando viajamos, muchas veces no recordamos solamente el monumento que vimos.

    Recordamos con quién estábamos, qué comimos, cuánto nos reímos y cómo nos hizo sentir aquel lugar.

    Y eso es Bilbao para mí.

    Un lugar que merece mucho más que una visita rápida para hacerse una foto delante del Guggenheim.

    Bilbao hay que vivirlo.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘