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  • AZURMENDI: primera experiencia en un 3 estrellas Michelin

    AZURMENDI: primera experiencia en un 3 estrellas Michelin

    Esta vez tocó algo muy especial: Azurmendi, el restaurante de tres estrellas Michelin de Eneko Atxa.

    Y puedo decirlo de primera mano: las tres estrellas me parecieron muy, muy merecidas.

    Fue una de esas experiencias que permanecen en la memoria mucho tiempo después de haber terminado.

    No solamente por la comida, sino por todo lo que rodea a cada plato. Es un auténtico paseo gastronómico en el que los cinco sentidos están continuamente estimulados.

    Eso sí, hay que tener en cuenta que estamos hablando de una experiencia gastronómica de alta cocina y, evidentemente, no es un restaurante para todos los bolsillos.

    Pero si alguna vez os apetece daros un homenaje muy especial, creo que merece la pena conocerlo.

    En nuestro caso, además, tenía un significado especial: lo reservé como cena para celebrar el cumpleaños de mi marido.

    ¿Dónde está Azurmendi?

    Azurmendi se encuentra en Larrabetzu, Bizkaia, en el barrio de Legina, a pocos kilómetros de Bilbao y cerca del aeropuerto.

    El restaurante está integrado en una ladera rodeada de naturaleza y viñedos. Para llegar hay que tener en cuenta que el último tramo de carretera es bastante empinado. Cuando hice nuestra reserva incluso me facilitaron las coordenadas GPS para llegar sin problemas.

    Nosotros fuimos con nuestro propio coche, aunque muchos de los comensales optan por acudir en taxi, algo que puede resultar bastante cómodo si se quiere acompañar la cena con un buen maridaje.

    Actualmente el propio restaurante indica como acceso la salida 25 del Corredor del Txorierri, en dirección al aeropuerto de Bilbao.

    Un edificio pensado para integrarse con la naturaleza

    Antes incluso de empezar a comer, Azurmendi ya resulta llamativo.

    El restaurante ocupa un espectacular edificio bioclimático en el que se combinan madera, piedra y grandes superficies acristaladas. La arquitectura busca precisamente difuminar la frontera entre el interior y el entorno natural.

    Y aquí la sostenibilidad no es simplemente una palabra bonita utilizada como reclamo.

    El edificio fue concebido desde el principio teniendo en cuenta criterios de eficiencia y aprovechamiento de recursos. Por ejemplo, se reutiliza el agua de lluvia para la huerta, los invernaderos y los inodoros; se aprovecha la luz solar para reducir el consumo de iluminación artificial y se generan energías renovables para cubrir parte de las necesidades del restaurante.

    Además, parte de las verduras y especias utilizadas en la cocina proceden de sus propios cultivos y se han plantado cientos de árboles para contribuir a reducir la huella de CO₂.

    De hecho, Azurmendi fue reconocido por The World’s 50 Best Restaurants como el restaurante más sostenible del mundo en 2018, después de haber obtenido anteriormente una puntuación muy elevada en esta categoría.

    Y todo esto se entiende mucho mejor cuando recorres el restaurante.

    El comienzo del paseo gastronómico

    Cuando llegamos, una persona nos recibió y nos acompañó a una sala que, por momentos, parecía más un jardín que la entrada de un restaurante convencional.

    Y ahí comenzó nuestro particular “paseo gastronómico”.

    Cuando nosotros estuvimos, la experiencia estaba dividida en diferentes espacios y etapas, cada una con una personalidad propia. Los conceptos y platos del menú han ido cambiando con los años —algo lógico en un restaurante de este nivel—, pero la filosofía de convertir la comida en una experiencia sigue formando parte de la identidad de Azurmendi.

    1. El picnic de bienvenida

    La primera sorpresa fue el llamado Picnic de Bienvenida.

    Nos presentaron una cesta con diferentes pequeños bocados de sabores muy intensos, acompañados de txakoli.

    Era solamente el comienzo y ya te dabas cuenta de que aquello no iba a ser simplemente sentarse a una mesa, pedir y comer.

    Aquí empezaba el viaje.

    2. La cocina

    Después llegó uno de los momentos que más recuerdo.

    Un “Kaixo” nos recibió al entrar en la cocina.

    Y de repente te encontrabas delante de un grupo de aproximadamente treinta cocineros, jóvenes, sonrientes y completamente concentrados en su trabajo.

    Me impresionó especialmente el orden.

    Recuerdo los fogones impecables, cada cosa perfectamente colocada en su sitio y, al fondo, Eneko Atxa.

    Los platos se elaboraban y se terminaban delante de nosotros, pudiendo observar parte del proceso antes de degustarlos.

    Y había algo que me llamó mucho la atención: la sensación de que todo estaba perfectamente controlado, pero sin que aquello pareciera una cadena de montaje.

    En la cocina de Azurmendi la técnica está muy presente, pero también existe una enorme atención al producto y a la tradición vasca. Esa combinación entre raíces y vanguardia es precisamente una de las señas de identidad de la cocina de Eneko Atxa.

    3. El invernadero

    La siguiente parada fue el invernadero.

    En nuestro caso, el recorrido se convirtió en un pequeño viaje por las cuatro estaciones del año, con diferentes aperitivos elaborados a partir de frutas, verduras y especias que nos iban sorprendiendo tanto por sus sabores como por su presentación.

    Y aquí entendí mucho mejor la relación entre el restaurante y su entorno.

    No era simplemente decoración.

    La huerta y los invernaderos forman parte del propio proyecto gastronómico y sostenible de Azurmendi, que produce allí parte de las hortalizas y especias que después llegan a la cocina.

    4. El restaurante

    Finalmente llegamos al comedor.

    Una sala amplia, elegante y luminosa, con grandes ventanales hacia el exterior.

    En aquel momento teníamos dos menús para elegir y nosotros decidimos probar uno diferente cada uno. Actualmente la propuesta gastronómica ha evolucionado y los menús pueden cambiar, algo que conviene tener presente si vais a visitarlo: la propia web avisa de que pueden producirse modificaciones de última hora.

    Y aquí empezó la parte más larga del viaje.

    Porque cuando hablamos de alta cocina solemos pensar en platos pequeños y precios elevados, pero a veces se nos olvida una cosa: pequeño no significa poco.

    En nuestra experiencia llegamos a probar alrededor de treinta elaboraciones.

    Sí, habéis leído bien: ¡unas treinta!

    Por eso podéis pasar perfectamente tres horas comiendo.

    Las cantidades individuales son pequeñas, pero cada bocado está pensado para concentrar muchísimo sabor.

    Y precisamente por eso creo que es importante dejarse aconsejar.

    El personal de sala nos explicaba qué era cada elaboración y, en algunos casos, cuál era la mejor manera o el momento adecuado para comerla.

    Mi consejo es que sigáis sus indicaciones.

    Ellos saben perfectamente qué quieren transmitir con cada plato.

    Sabores muy intensos

    La cocina de Azurmendi no es precisamente una cocina de sabores tímidos.

    Hay elaboraciones muy intensas y combinaciones que pueden resultar completamente nuevas para alguien que no esté acostumbrado a este tipo de gastronomía.

    En mi caso hubo un plato que no me gustó especialmente: uno de los que llevaba erizo de mar.

    Pero eso también forma parte de la experiencia.

    No todo tiene que gustarte.

    De hecho, creo que una de las cosas bonitas de probar una cocina tan diferente es precisamente descubrir sabores que nunca habías imaginado y comprobar cuáles funcionan contigo y cuáles no.

    Y llegaron los postres…

    Los postres fueron otra historia.

    Tanto los de cuchara como los pequeños bombones y dulces que llegaron después me parecieron deliciosos y, comparados con algunos de los platos anteriores, bastante más suaves.

    Me sorprendieron especialmente las combinaciones de gominolas, chocolates, especias y otros ingredientes poco habituales.

    Recuerdo incluso alguna elaboración relacionada con el vino tinto.

    Y después llegó la infusión.

    Yo no soy demasiado de café, así que escogí una infusión y me encantó.

    Tanto, que estuve a punto de pedirles la receta.

    Todavía me acuerdo de ella.

    Un servicio impecable… quizá demasiado para mí

    Tengo que reconocer una cosa: el servicio fue excepcional.

    El personal de sala estaba pendiente absolutamente de todo.

    Recuerdo que cuando quise ir al baño, una persona me acompañó prácticamente hasta la propia puerta. Cuando regresé, otra persona me abrió la puerta para volver al comedor.

    También recuerdo que había un pequeño puf donde podías dejar el bolso.

    Y siempre me servían a mí primero.

    En aquel momento todo aquello me resultaba un poco extraño.

    No estoy acostumbrada a que me cuiden tanto.

    Pero precisamente ese nivel de atención es parte de la experiencia de un restaurante de esta categoría.

    No se trata simplemente de servir comida: se intenta cuidar al comensal durante todo el recorrido.

    La visita de Eneko Atxa

    Durante la cena tuvimos además la oportunidad de que Eneko Atxa se acercara a nuestra mesa.

    Mi impresión personal fue la de una persona muy trabajadora, humilde y cercana.

    Se interesó por saber qué nos había parecido la comida y agradeció que hubiéramos elegido su restaurante para celebrar una ocasión tan especial.

    Y ese pequeño gesto hizo que la experiencia resultara todavía más personal.

    Porque detrás de todo aquel despliegue de técnica, organización y sofisticación seguía estando la persona que había creado aquella experiencia.

    Tres horas que pasan volando

    Con tantos platos, podríais pensar que una cena de tres horas se hace eterna.

    Todo lo contrario.

    Entre los diferentes espacios, las explicaciones, los platos, las conversaciones y las pequeñas sorpresas, el tiempo pasa volando.

    La música ambiental era muy suave y nosotros tuvimos además la suerte de ocupar una mesa junto al gran ventanal.

    Desde allí podíamos ver el exterior iluminado por las luces de las pocas casas que rodean la zona y por los coches que circulaban por la carretera.

    Un ambiente tranquilo, casi mágico.

    Y después de varias horas, llegó el momento de terminar nuestro paseo gastronómico.

    El centro de sostenibilidad

    Pero la experiencia todavía no había acabado.

    Una vez finalizada la cena pudimos visitar la parte superior del edificio, donde se encuentran espacios relacionados con la huerta, los invernaderos y el proyecto de sostenibilidad.

    La visita se podía hacer de manera libre y gratuita en nuestra experiencia.

    Allí pudimos entender mucho mejor cómo funciona todo el proyecto y por qué la sostenibilidad ocupa un lugar tan importante en Azurmendi.

    El restaurante utiliza el agua de lluvia, aprovecha la luz solar, genera parte de su energía mediante fuentes renovables y cultiva parte de los productos que utiliza en su cocina.

    Las explicaciones estaban disponibles en castellano, euskera e inglés.

    Y para mí fue un broche perfecto, porque después de haber visto el resultado en el plato, podíamos conocer también una parte del trabajo que hay detrás.

    Un poco de historia de Azurmendi

    Azurmendi abrió sus puertas en 2005 y la primera estrella Michelin llegó en 2007.

    En 2010 consiguió la segunda y, en 2012, llegó la tercera estrella Michelin, coincidiendo además con la inauguración del actual edificio bioclimático.

    Desde entonces, el restaurante ha mantenido las tres estrellas y ha recibido numerosos reconocimientos relacionados tanto con su gastronomía como con su compromiso medioambiental. En 2022, por ejemplo, celebró diez años consecutivos conservando las tres estrellas Michelin.

    Por tanto, cuando hablamos de Azurmendi no estamos hablando solamente de un restaurante de alta cocina, sino de un proyecto gastronómico que lleva años intentando unir territorio, tradición, innovación y sostenibilidad.

    Y creo que después de haber estado allí se entiende mucho mejor.

    ENEKO, otra propuesta de Eneko Atxa

    Y si el precio de Azurmendi se os escapa un poco del presupuesto —algo completamente comprensible—, hay otra opción justo en el mismo entorno.

    Bajando la cuesta se encuentra ENEKO Larrabetzu, también de Eneko Atxa.

    Es una propuesta diferente y más informal, basada en la cocina vasca tradicional y en el concepto Sutan, que significa “a fuego” en euskera.

    Aquí la cocina se realiza delante del comensal y la propuesta busca recuperar sabores, productos y tradiciones de la cocina vasca desde una perspectiva contemporánea.

    Además, ENEKO cuenta actualmente con una estrella Michelin.

    Los dos espacios están conectados por unas escaleras y un viñedo, por lo que resulta muy fácil combinar la visita si os interesa conocer las diferentes propuestas de Eneko Atxa.

    Y debajo está la bodega Gorka Izagirre

    Justo en este conjunto gastronómico se encuentra también la Bodega Gorka Izagirre, especializada en txakoli de Bizkaia.

    La bodega nació en 2005 con el objetivo de contribuir a la recuperación, evolución y difusión del txakoli de Bizkaia y trabaja con variedades autóctonas como Hondarrabi Zuri, Hondarrabi Zerratia y Hondarrabi Beltza.

    Actualmente ofrecen visitas y experiencias de enoturismo.

    Una de ellas es la Experiencia Hamaiketako, que incluye una visita y una cata de cuatro vinos acompañada de queso Idiazábal, jamón y una gilda. Actualmente tiene un precio de 30 € por persona y se realiza a las 11:00 h, de lunes a domingo, previa reserva.

    Así que, si os gusta el mundo del vino y especialmente el txakoli, puede ser otro complemento interesante para una escapada gastronómica por esta zona.

    Mi opinión

    ¿Volvería?

    Sí.

    ¿Me gustó todo?

    No. Y creo que es importante decirlo.

    Hubo sabores que no fueron para mí, como el plato de erizo de mar que recuerdo especialmente. Pero una experiencia gastronómica de este nivel no consiste únicamente en que absolutamente todo te guste.

    Consiste en descubrir.

    En sorprenderte.

    En probar ingredientes y combinaciones que probablemente nunca pedirías en un restaurante convencional.

    Y, sobre todo, en vivir algo diferente.

    Para mí, Azurmendi fue mucho más que una cena de cumpleaños.

    Fue una experiencia que empezó desde el momento en que recibimos las indicaciones para llegar y terminó varias horas después, cuando salimos del restaurante después de recorrer sus diferentes espacios.

    Tres estrellas Michelin que, en mi opinión, están más que merecidas.

    Y aunque no sea un lugar para visitar todos los fines de semana —ni mucho menos para todos los bolsillos—, sí me parece uno de esos sitios que merece la pena guardar en la lista de experiencias especiales.

    Porque hay restaurantes a los que vas a comer.

    Y hay otros que, cuando sales por la puerta, te das cuenta de que has ido a vivir una experiencia.

    Azurmendi pertenece a los segundos.

    Información práctica

    Azurmendi*
    Barrio Legina s/n
    48195 Larrabetzu, Bizkaia

    Actualmente abre de martes a sábado al mediodía, y viernes y sábado también para la cena. El restaurante recomienda reservar previamente. Los horarios y menús pueden variar, por lo que es conveniente comprobar la información antes de acudir.

    Web oficial de Azurmendi

    ENEKO Larrabetzu
    Barrio Legina s/n
    48195 Larrabetzu, Bizkaia

    Web oficial de ENEKO Larrabetzu

    Bodega Gorka Izagirre

    Web oficial de Bodega Gorka Izagirre

    Si queréis realizar la visita a la bodega, actualmente es necesario reservar y la propia bodega confirma la reserva previamente.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • BILBAO Y ALREDEDORES

    BILBAO Y ALREDEDORES

    Bilbao es una de esas ciudades que, cuanto más conoces, más cosas descubres.

    Popularmente se la conoce como el Botxo o incluso Botxito, haciendo referencia a ese “agujero” donde se encuentra la ciudad, rodeada de montañas.

    Es la capital de Bizkaia, una de las tres provincias que forman Euskadi, y aunque la capital administrativa del País Vasco es Vitoria-Gasteiz, Bilbao es probablemente la ciudad vasca con mayor proyección internacional, junto con Donostia-San Sebastián.

    La villa de Bilbao nació oficialmente en 1300 y durante muchísimo tiempo su economía estuvo ligada a la industria, al comercio y, sobre todo, a la actividad de la ría.

    Hoy Bilbao ha cambiado muchísimo.

    La antigua ciudad industrial se ha transformado en una ciudad moderna, cultural y turística, pero sin perder del todo ese carácter tan bilbaíno que, en mi opinión, es precisamente uno de sus mayores encantos.

    Y aunque mucha gente llega a Bilbao para hacerse la foto delante del famoso Museo Guggenheim, os aseguro que Bilbao es muchísimo más.

    Los bilbaínos lo llamamos cariñosamente “Guggy”.

    Y tenemos una broma muy nuestra:

    el Guggenheim es la caseta del perro.

    Porque delante del museo está Puppy, el enorme perro floral creado por Jeff Koons.

    Y claro… si tenemos un perro de semejante tamaño, la caseta también tiene que estar a la altura. 😉

    Los bilbaínos tenemos fama de hacer las cosas “a lo grande”.

    Y algo de razón hay.


    Bilbao, una ciudad para vivirla

    Bilbao no es solamente una ciudad para visitar monumentos.

    Es una ciudad para pasearla, comerla y vivirla.

    Una de las cosas que más me gustan es precisamente recorrer sus calles sin demasiada prisa.

    Podemos empezar por el Guggenheim, caminar junto a la ría, cruzar el Zubizuri y continuar hacia el centro.

    También podemos acercarnos al Casco Viejo, perderse por sus calles y terminar haciendo algo tan bilbaíno como…

    potear.


    Potear, txikitear y comer pintxos

    Si hay una palabra que tenéis que aprender antes de visitar Bilbao es potear.

    O txikitear.

    Consiste básicamente en ir de bar en bar tomando algo, normalmente un pequeño vaso de vino conocido como txikito, acompañado de un pintxo.

    Y aquí hago una aclaración:

    un pintxo no es exactamente una tapa.

    Aunque desde fuera puedan parecer conceptos similares, en Euskadi el pintxo tiene una enorme tradición gastronómica y muchos establecimientos han convertido estas pequeñas preparaciones en auténticas obras de arte.

    Uno de los clásicos que yo asocio inmediatamente con Bilbao es la tortilla de patata con cebolla, que en algunos sitios puede llevar también pimiento verde.

    Y después están los txikiteros.

    Tradicionalmente se utilizaba este término para referirse a los grupos de bilbaínos que iban de bar en bar con su cuadrilla, aunque evidentemente hoy cualquiera puede disfrutar de esta tradición.


    La fiesta de los Txikiteros

    El 11 de octubre se celebra en el Casco Viejo de Bilbao la tradicional fiesta de los Txikiteros.

    Uno de los puntos centrales se encuentra en el entorno de las calles Pelota, Perro y Andra Maria, frente al edificio de La Bolsa.

    La celebración está vinculada a la devoción por la Amatxu de Begoña, la Virgen de Begoña, patrona de Bizkaia.

    Uno de los momentos más emotivos es la interpretación de la Salve de los Txikiteros, cantada en euskera.

    Es una de esas tradiciones que explican que Bilbao no sea únicamente arquitectura y museos.

    También es costumbre.

    Es calle.

    Es cuadrilla.

    Es gastronomía.

    Y, por supuesto, es un txikito en la mano.


    Los domingos: rabas

    Otra tradición gastronómica muy bilbaína es salir los domingos a comer rabas, es decir, calamares rebozados.

    Hay costumbres que no necesitan demasiada explicación.

    Esta es una de ellas.

    Un paseo, unas rabas, algo para beber y a seguir disfrutando del día.


    El lado más dulce de Bilbao

    Y después de tanto pintxo necesitamos algo dulce.

    Bilbao tiene una repostería tradicional muy característica.

    Entre mis favoritos están:

    El bollo de mantequilla, parecido a un bollo suizo relleno de crema de mantequilla.

    El pastel de arroz, que tiene un nombre un poco engañoso porque actualmente no lleva arroz. Se prepara con una base de hojaldre y un relleno elaborado principalmente con leche, harina, huevos y mantequilla.

    La Carolina, uno de los dulces más reconocibles de Bilbao: una base de pastel de arroz coronada con merengue.

    El ruso, un pastel de origen decimonónico elaborado con merengue y crema, normalmente presentado en capas y terminado con azúcar glas.

    Y después tenemos la famosa baldosa de Bilbao, cuya forma reproduce las características baldosas de las aceras de la ciudad.

    También encontramos los bilbaínitos, pequeños bombones que se han convertido en otro dulce típico.

    Y últimamente se ha hecho muy popular el llamado “metrito de Bilbao”, una forma divertida de llevarse un pedacito dulce de la ciudad.


    Arquitectura: Bilbao es mucho más que el Guggenheim

    Si os gusta la arquitectura, como a mí, Bilbao es una auténtica maravilla.

    Evidentemente hay que visitar el Guggenheim, diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry.

    Pero no os quedéis únicamente con él.

    Tenemos el Zubizuri, el conocido como puente de Calatrava.

    La Basílica de Begoña, donde se encuentra la Amatxu.

    El Teatro Arriaga.

    El Mercado de la Ribera.

    La iglesia de San Antón, de origen medieval y situada junto al mercado.

    Y, por supuesto, San Mamés, la Catedral del fútbol para los aficionados del Athletic Club.

    Athletic Club

    Y si os fijáis en las entradas del metro encontraréis unas estructuras acristaladas muy características.

    Son los famosos fosteritos, diseñados por el arquitecto Norman Foster.


    Bilbao también se disfruta bajo la lluvia

    Aquí os voy a dar un consejo bastante sencillo:

    llevad paraguas.

    Da igual la época del año.

    En Bilbao puede llover.

    Y cuando llueve suavemente durante bastante tiempo tenemos incluso una palabra para ello:

    sirimiri.

    Es esa lluvia fina que parece que no moja…

    hasta que llevas un rato caminando. 😅

    Y si entráis en un bar y pedís agua de Bilbao, no os traerán agua.

    Os traerán cava.

    Otra pequeña muestra del humor bilbaíno.


    Open House Bilbao: una ciudad para mirar hacia arriba

    Si os gusta la arquitectura, existe además una iniciativa que merece la pena conocer:

    Open House Bilbao.

    Durante su celebración se abren al público determinados edificios y espacios que normalmente no siempre son accesibles, con visitas y actividades relacionadas con la arquitectura de Bilbao y su entorno.

    Es una oportunidad estupenda para descubrir otra cara de la ciudad.

    Open House Bilbao


    El Gran Bilbao: salir del centro

    Uno de los errores que cometemos los turistas —y digo turistas aunque sea nuestra propia tierra porque todos lo hacemos— es pensar que Bilbao termina cuando dejamos atrás el Guggenheim y el Casco Viejo.

    Pero existe algo mucho más amplio:

    el Gran Bilbao.

    La ría del Nervión-Ibaizabal vertebra buena parte de este territorio y alrededor de ella encontramos localidades con historias y paisajes muy diferentes.

    Podemos hablar, de manera general, de Bilbao, la Margen Izquierda y la Margen Derecha.

    Y aquí empieza lo interesante.


    La Margen Izquierda: la memoria industrial

    La Margen Izquierda estuvo profundamente ligada a la industria, la minería, la siderurgia y la actividad portuaria.

    Aquí encontramos localidades como Barakaldo, Portugalete y Santurtzi, entre otras.

    Una de las visitas imprescindibles es el Puente Bizkaia, conocido popularmente como Puente Colgante, que une Portugalete y Getxo.

    Es Patrimonio Mundial de la UNESCO y constituye uno de los grandes símbolos de la industrialización de la ría.

    También merece la pena acercarse a Santurtzi para disfrutar de sus famosas sardinas asadas.

    Porque si hablamos de comida, Bizkaia tampoco se queda corta.


    La Margen Derecha: mar y acantilados

    Al otro lado de la ría encontramos un paisaje bastante diferente.

    Getxo, Sopela, Plentzia y Gorliz ofrecen playas, acantilados, paseos marítimos y un paisaje mucho más abierto hacia el Cantábrico.

    Aquí cambia completamente la imagen que tenemos de Bilbao.

    Y precisamente por eso me encanta.


    Gorliz: un lugar muy especial para mí

    Gorliz pertenece a la comarca de Uribe y es uno de esos pueblos que combinan la tranquilidad del Cantábrico con ese verde tan característico del paisaje vasco.

    Está a unos 25 kilómetros de Bilbao.

    Pero para mí y mi familia es mucho más que un bonito pueblo costero.

    Gorliz forma parte de nuestra historia personal.

    Cuando era niña, ir a Gorliz con mis padres era un plan clásico.

    Coche cargado.

    Comida casera.

    Mesa de picnic bajo los pinos.

    Y después…

    tarde de playa.

    Con los años la tradición ha cambiado un poquito.

    Ahora muchas veces cogemos el metro hasta Plentzia y desde allí caminamos hasta Gorliz por el precioso paseo junto al mar.

    A veces también nos dedicamos simplemente a callejear, disfrutando de ese olor a mar que tiene el pueblo.


    El Pinar de Gorliz

    Una de las zonas que recuerdo especialmente es el Pinar de Gorliz, cerca de Urezarantza.

    Es un área recreativa perfecta para descansar a la sombra.

    Actualmente ya no cuenta con las antiguas parrillas, que fueron retiradas, pero conserva su encanto y dispone de zona infantil.

    Es un lugar estupendo para hacer una pausa.


    La playa de Gorliz

    La playa tiene aproximadamente 842 metros de longitud y se encuentra dentro de una bahía con forma de concha.

    Esta configuración ayuda a protegerla del oleaje más fuerte y hace que sea una playa muy familiar.

    También es un buen lugar para quienes están empezando a practicar surf.

    Y si vais caminando desde Plentzia, el paseo hasta Gorliz es una de esas excursiones sencillas que me parecen perfectas para pasar el día.


    Subir al Faro de Gorliz

    Otro paseo clásico es acercarse al Faro de Gorliz, situado sobre el cabo Bilbao.

    El faro actual fue construido en 1990 y destaca por su ubicación elevada sobre los acantilados.

    El nombre también tiene su pequeña historia: el topónimo “Cabo Villano” ya estaba utilizado por otro faro gallego, por lo que se adoptó el nombre de Cabo Bilbao.

    En 2007, Correos dedicó un sello a este faro.

    Pero más allá de la curiosidad, lo mejor es el paseo.

    Las vistas hacia el Cantábrico son preciosas.


    Los vestigios de la defensa costera

    Gorliz también conserva restos de la antigua línea de defensa costera construida después de la Guerra Civil.

    Podemos encontrar búnkeres, galerías y otras estructuras defensivas.

    Es una parte de la historia menos conocida del municipio y que recuerda que estos paisajes aparentemente tranquilos también han sido escenario de acontecimientos mucho más duros.


    Las dunas petrificadas de Astondo

    Junto al Hospital de Gorliz, en Astondo, encontramos otro elemento de enorme interés:

    las dunas petrificadas.

    Son formaciones geológicas de miles de años de antigüedad y constituyen uno de los elementos naturales más singulares de la zona.

    Además de su interés geológico, tienen importancia hidrogeológica porque están relacionadas con el acuífero que abastece al entorno del hospital.


    El Sanatorio Marino de Gorliz

    Y hablando del hospital, aquí encontramos otro capítulo fascinante de la historia local.

    El Sanatorio Marino de Gorliz fue fundado en 1919 para tratar principalmente a niños afectados por tuberculosis ósea.

    Su ubicación no fue casual.

    El clima benigno, la orientación y las condiciones ambientales de Gorliz se consideraban beneficiosas para este tipo de tratamientos.

    El edificio fue además pionero por su utilización del hormigón armado.

    Actualmente forma parte de Osakidetza y continúa siendo uno de los edificios más emblemáticos de Gorliz.


    Andramari: una parte de mi historia familiar

    Y aquí tengo que hacer una parada especialmente personal.

    En el barrio de Andramari tengo familia.

    Durante muchos años, las celebraciones familiares pasaban por la Ermita de Andra Mari de Aguirre y de las Nieves.

    Es una construcción religiosa de origen muy antiguo, vinculada tradicionalmente al siglo XI.

    Pero hay una curiosidad que me encanta.

    Antes de existir el faro actual, la ermita llegó a desempeñar una función de orientación para los barcos mediante hogueras.

    Una especie de “faro” mucho más rudimentario.

    En agosto se celebran las fiestas de Andramari y uno de los clásicos es el concurso de paellas.

    Y aquí ya entramos en terreno peligroso…

    porque en Euskadi una comida familiar puede acabar convirtiéndose fácilmente en competición gastronómica.


    Gorliz también es familia y amigos

    Tengo familiares y amigas vinculadas a Gorliz.

    Algunas siguen yendo todos los años al camping.

    Otras tienen allí su segunda residencia.

    Y precisamente por eso, para mí Gorliz no es una visita turística más.

    Es un lugar asociado a recuerdos.

    A veranos.

    A familia.

    A comidas.

    A playa.

    A caminar.

    Y a esa sensación tan difícil de explicar que producen los lugares que forman parte de nuestra vida.


    Camping de Gorliz

    Para quienes prefieran alojarse en la zona, el camping es otra posibilidad.

    Dispone de parcelas para tiendas y caravanas y también de bungalows.

    Su ubicación cercana a la playa permite combinar fácilmente alojamiento, mar y naturaleza.

    En temporada alta es recomendable reservar con antelación, ya que la disponibilidad puede ser limitada.


    Comer por Plentzia y Gorliz

    Si vais en plan sencillo y mochilero, hay algunos sitios que pueden resultar prácticos.

    Pollería Txori Ona, en Iturgitxi Kalea, es una opción para comprar pollo asado y comida preparada, además de bebidas y bocadillos.

    Yo recuerdo especialmente el vegetal y el de pollo.

    También está la Cervecería Kilimanjaro, un sitio muy conocido para hacer una parada después de caminar.

    En Plentzia encontramos también Restaurante Puerto Plentzia, junto al puerto, donde podemos tomar algo y disfrutar de pintxos.

    Y si sois aficionados a la cerveza artesana, podéis acercaros a Titoblas Brewing Co., en el polígono Sagastikoetxe.

    Como siempre, comprobaría horarios y disponibilidad antes de desplazarme, especialmente fuera de temporada.


    Información turística de Gorliz

    Oficina de Turismo de Gorliz

    Eloisa Artaza Kalea, 1
    48630 Elexalde, Bizkaia
    Teléfono: 946 774 348
    Correo: info@visitgorliz.eus

    Turismo de Gorliz


    La Arboleda: la otra cara de Bizkaia

    Y ahora nos vamos en dirección completamente distinta.

    Hoy os escribo acerca de uno de los lugares más icónicos de las Encartaciones:

    La Arboleda, conocida en euskera como Zugaztieta.

    Cuando llegas puedes pensar que estás ante un pequeño pueblo de montaña rodeado de naturaleza.

    Pero la realidad es mucho más interesante.

    La Arboleda fue un pueblo minero.

    Durante décadas se extrajo aquí mineral de hierro, y la actividad minera transformó por completo el paisaje y la vida de sus habitantes.

    Las antiguas explotaciones son precisamente las que dieron lugar a los lagos que vemos actualmente.

    Hoy la zona es un espacio de ocio y naturaleza, pero conserva la memoria de aquel pasado minero.


    Los lagos mineros

    Cuando las explotaciones quedaron abandonadas, las antiguas cavidades comenzaron a llenarse de agua.

    Así aparecieron los diferentes pozos y lagos que actualmente encontramos en la zona.

    Algunos de los más conocidos son:

    Pozo Ostión

    Pozo Blondis

    Pozo Parkotxa

    Pozo Granada

    Pozo Balastera

    Además encontramos otros pozos y pequeñas balsas.

    El paisaje es realmente curioso.

    Donde antes había minería hoy encontramos agua, árboles, senderos y zonas recreativas.

    Eso sí:

    no son lagos para bañarse.

    Turismo Euskadi indica que estos antiguos embalses son aptos para determinadas actividades como la pesca, pero no recomienda el baño.

    Así que mejor contemplarlos y respetar siempre las señales.


    El Funicular de Larreineta

    Una de las formas más bonitas de llegar es utilizando el Funicular de Larreineta.

    Fue inaugurado en 1926 para comunicar el poblado minero con el valle.

    Originalmente no transportaba solamente personas: también estaba preparado para transportar carga e incluso vehículos.

    El trayecto actual dura aproximadamente diez minutos.

    Y aquí tenemos una pequeña efeméride: en 2026 se celebra el centenario del Funicular de Larreineta. El Gobierno Vasco y Correos han organizado actos conmemorativos y se ha emitido un sello dedicado a estos cien años de historia.

    Me parece una excusa estupenda para visitarlo.

    Información del Funicular de Larreineta – Euskotren


    Pasear por La Arboleda

    La Arboleda cuenta con zonas recreativas, senderos y diferentes posibilidades para caminar.

    También podemos acercarnos al Centro de Interpretación Ambiental Peñas Negras, donde se explica la historia minera y la transformación del paisaje.

    Desde allí parten itinerarios señalizados para descubrir el entorno.

    Y hay una cosa que para mí es casi obligatoria:

    comer alubias.

    Porque las famosas alubias de La Arboleda forman parte de la identidad gastronómica de la zona.

    La explicación tiene todo el sentido.

    Los trabajadores de las minas necesitaban comidas contundentes, económicas y que aportasen mucha energía.

    Las alubias eran perfectas.

    Con el tiempo, aquella comida de trabajadores se convirtió en uno de los platos más representativos de La Arboleda.

    Así que si subís…

    unas alubias.

    No digo más.


    Nosotros en La Arboleda

    Nosotros solemos subir temprano, especialmente cuando vamos con los perros.

    Nos gusta caminar tranquilamente y disfrutar del silencio.

    A veces nos encontramos vacas, caballos o perros que acompañan al ganado.

    Es importante recordar que estamos en un entorno rural y mantener a nuestros perros controlados y respetar siempre a los animales.

    Lo bonito es observar.

    No molestar.


    Restaurantes que recomiendo en Bilbao y alrededores

    Y llegamos a una de mis partes favoritas.

    Porque después de caminar, visitar museos, subir montes y recorrer pueblos…

    hay que comer.

    Estos restaurantes no aparecen aquí porque sean simplemente lugares conocidos.

    Los incluyo porque yo he comido en ellos y puedo hablar desde mi propia experiencia.

    Y eso, cuando recomiendo un restaurante, para mí es importante.


    Restaurante Maider

    Cuando mi empresa estuvo situada en el barrio de Abando, yo tenía que quedarme muchas veces a comer en Bilbao.

    Uno de los restaurantes a los que acudía habitualmente era Restaurante Maider.

    Está en una ubicación muy cómoda, frente a los juzgados, en la calle Colón de Larreátegui.

    Es un restaurante tradicional, pero con algún toque moderno.

    Lo que más destacaría es su buena relación calidad-precio.

    Las raciones son normales, ni pequeñas ni exageradas, y el menú del día que yo conocí tenía varios primeros para elegir, carne o pescado como segundo y diferentes postres caseros.

    Pero para mí hay que destacar especialmente la parrilla.

    También tiene una barra de pintxos muy interesante.

    Es uno de esos lugares clásicos, de toda la vida, con ambiente familiar y personal cercano.

    Restaurante Maider
    Colón de Larreátegui, 5
    48001 Bilbao

    Teléfono: 944 24 89 91

    Como no dispone de web oficial, recomiendo comprobar por teléfono los horarios y el menú antes de ir.


    Gure Kabi

    Celebrábamos el cumpleaños de mi madre y, como ella es muy de comida tradicional, elegimos Gure Kabi.

    Habíamos reservado, aunque tuvimos la suerte de poder entrar un poco antes.

    El restaurante estaba lleno y no tardó en empezar a formarse gente esperando.

    Eso ya dice bastante.

    La comida es tradicional, las raciones son generosas y los postres son caseros.

    Y aquí tengo una recomendación muy clara:

    la tarta de queso.

    Deliciosa.

    Nosotros fuimos al menú del día, que en aquella época costaba 14 € por persona.

    Incluía primero, segundo, postre, agua o vino y pan.

    El precio, evidentemente, puede haber cambiado.

    También vi que habían recibido reconocimiento por sus croquetas, así que esa es una de esas cosas que tengo pendientes para una próxima visita.

    El servicio fue rápido y amable.

    Está un poco escondido, pero es muy popular.

    Reservad.

    Gure Kabi – web oficial


    La Despensa del Etxanobe

    Este restaurante tiene un significado diferente para nosotros.

    Celebrábamos el cumpleaños de mi marido y nos apetecía probar algo más gastronómico.

    Elegimos La Despensa del Etxanobe, perteneciente al universo gastronómico del chef Fernando Canales.

    Muy cerca se encuentra también Atelier Etxanobe, con un concepto más elegante.

    La Despensa del Etxanobe

    Atelier Etxanobe

    Nosotros elegimos el menú gastronómico.

    Probamos diferentes platos como:

    • Arroz cremoso de pulpo y hongos.
    • Flor de alcachofa a la brasa con romesco.
    • Ensalada de bogavante y crema de coliflor.
    • Chuleta de atún.
    • Pichón con su tosta.

    Y de postre:

    • Bizcocho de almendra y zanahoria con crema de lima-limón.
    • Crema de naranja elaborada con nitrógeno líquido.

    Y aquí ocurrió uno de esos momentos que se quedan en la memoria.

    Fernando Canales elaboró el postre delante de nosotros.

    Tenía muchísima curiosidad por probar algo preparado con nitrógeno líquido y me hizo especial ilusión.

    El resultado tenía forma de pequeña croqueta ovalada y se introducía directamente en la boca.

    Primero notas una textura dura y después, por el calor de la boca, cambia rápidamente.

    Es un postre que dura muy poco…

    pero precisamente por eso resulta tan curioso.

    El restaurante es íntimo, con poca luz y un ambiente bastante tranquilo.

    El servicio fue profesional, aunque a nosotros nos pareció algo más frío que en otros restaurantes de este estilo.

    Y algo importante:

    si reserváis, llegad a tiempo.

    En nuestra experiencia eran muy estrictos con los retrasos.


    Las Lías

    Para mi cumpleaños decidí ir a comer con mi familia a Las Lías.

    Éramos siete personas.

    El propietario, Mikel García, cuenta con una larga trayectoria vinculada al grupo Zortziko, y eso se nota en la manera de tratar al cliente.

    El local tiene bar y comedor.

    El comedor es pequeño, pero está muy cuidado.

    Lo que más destacaría es el producto.

    Pedimos para compartir:

    • Ensalada de tomate.
    • Pulpo.
    • Zamburiñas.
    • Berberechos.
    • Croquetas caseras variadas.

    Después llegaron los platos principales.

    Chuletón, servido en una bandeja con patatas.

    Solomillo, acompañado de una piedra para poder mantener la carne caliente.

    Y pescado según mercado.

    Nosotros elegimos lubinas salvajes que estaban fuera de carta.

    Aquí os dejo un consejo que aprendí en esa comida:

    preguntad siempre el precio de los productos fuera de carta.

    La lubina costaba 55 € por unidad.

    No es una crítica al restaurante.

    Simplemente es una buena costumbre que yo recomiendo adoptar siempre.

    También tuvimos una pequeña experiencia con el agua filtrada servida en botella de la casa, que tenía un coste adicional.

    El servicio fue muy atento y el producto nos gustó mucho.

    Las Lías – web oficial


    La Parada de Bilbao

    Este es otro restaurante al que he ido muchas veces.

    Con amigos.

    Con compañeros de trabajo.

    Con familia.

    Y por eso tenía que aparecer en esta lista.

    La Parada de Bilbao está en plena Gran Vía, junto a la estación de Abando.

    La Parada de Bilbao – web oficial

    Tiene menú del día, menús especiales, opciones para grupos y carta.

    El comedor es amplio y está decorado con fotografías antiguas de Bilbao.

    El personal siempre me ha parecido especialmente agradable y atento.

    Las raciones son grandes, están bien presentadas y son sabrosas.

    Para mí destaca por su buena relación calidad-precio.

    Tiene además una cafetería propia con una barra de pintxos estupenda.

    Se puede acceder desde Gran Vía o desde la cafetería, donde hay un ascensor de cristal que sube hasta el comedor.

    Es una opción muy práctica si estáis por el centro y queréis comer sin complicaros demasiado.


    Aspaldiko, en Loiu

    Si buscáis un lugar especial para una ocasión única, Aspaldiko es una apuesta que yo tendría muy en cuenta.

    Nosotros lo elegimos para una visita muy especial de unos amigos que venían desde Nueva Zelanda y Australia.

    Queríamos enseñarles algo de nuestra gastronomía, pero también algo que tuviera ese carácter vasco que no iban a encontrar en cualquier sitio.

    Y acertamos.

    Aspaldiko está ubicado en un caserío histórico del siglo XV, declarado Bien Cultural en categoría de Monumento. El edificio conserva elementos originales como piedra y madera y el restaurante funciona allí desde 1988.

    Aspaldiko – web oficial

    La noche que fuimos, además, se estaba celebrando una boda.

    Así que el lugar tenía un ambiente muy especial.


    Nuestra experiencia en Aspaldiko

    Reservamos para cenar y pedimos a la carta.

    La experiencia comenzó en el jardín del caserío, donde pudimos ver incluso pavos reales paseando por la finca.

    Para nuestros amigos, aquello ya fue una experiencia.

    Para compartir pedimos:

    • Almejas a la plancha.
    • Ensalada de txangurro desmigado.
    • Arroz meloso de berberechos.
    • Kokotxa de merluza con pil-pil y aire de tinta de chipirón.

    Después probamos diferentes platos principales, entre ellos bacalao a la vizcaína y al pil-pil, incluso la opción de probar ambos estilos, además de carne.

    Y llegamos a los postres.

    Cuajaditos de queso.

    Goxua.

    Helados artesanos.

    El goxua es uno de esos postres que recomiendo probar si nunca lo habéis hecho.

    La carta actual sigue incluyendo goxua, aunque los platos y precios pueden cambiar con el tiempo.


    Un trato excelente

    Como habíamos reservado en el primer turno, el personal tuvo el detalle de enseñarnos diferentes zonas del restaurante.

    Mis amigos no hablaban español y mi marido hizo de improvisado traductor al inglés.

    Fue un detalle que agradecimos muchísimo.

    El servicio fue ágil y amable y las raciones nos parecieron generosas.

    Mis amigos no paraban de untar pan en las salsas.

    Y creo que esa es una de las mejores críticas que puede recibir un restaurante.

    Aspaldiko continúa actualmente orientado tanto a comidas como a celebraciones y eventos, y dispone de jardines y diferentes salones.


    Txakoli Simón: chuleta, parrilla y vistas

    Y ahora nos vamos a Artxanda.

    Si os gusta la carne, probablemente habréis oído hablar de Txakoli Simón.

    Está considerado por el propio establecimiento como uno de los grandes referentes de la txuleta en Bilbao y su chef, Óscar García, fue reconocido como Maestro Parrillero Campeón en 2019 y 2021.

    Txakoli Simón – web oficial

    El restaurante se encuentra en el Camino de San Roque Bidea, en Artxanda.

    Tiene aparcamiento propio.

    Y una vez allí hay algo que os recomiendo hacer aunque no tengáis hambre:

    subid a la terraza y mirad las vistas.

    Son preciosas.


    Diferentes espacios para comer

    Cuando estuvimos allí llegué a contar aproximadamente seis zonas diferentes para comer.

    Había espacios exteriores, terrazas, merenderos y comedor.

    La zona de campa tiene un concepto más informal y actualmente el propio restaurante explica que funciona con un sistema de autoservicio, sin necesidad de reservar para ese espacio.

    Eso me parece especialmente interesante si vais en familia o con perros.

    En cambio, los espacios interiores tienen un servicio más tradicional.

    Información y reservas de Txakoli Simón


    Nuestra comida

    Nosotros pedimos:

    • Ensalada de ventresca.
    • Morcillas artesanales de puerro sobre pimientos rojos asados.
    • Chuleta de aproximadamente un kilo.
    • Patatas.
    • Tarta de queso.
    • Goxua.

    Tengo que hacer una mención especial a la morcilla.

    Mi familia materna es del Valle de Carranza y estoy acostumbrada a la morcilla de verduras.

    Es mi favorita.

    Así que cuando vi estas morcillas de puerro, tenía que probarlas.

    Y estaban deliciosas.

    Pero, evidentemente, la gran protagonista fue la chuleta.

    Nos trajeron además una pequeña parrilla portátil de carbón para poder mantener la carne caliente y terminarla al gusto.

    Comimos muy bien.

    Las raciones eran generosas y el precio nos pareció razonable para el tipo de producto y el lugar.


    ¿Reservar?

    Sí.

    Especialmente si queréis comer en el comedor.

    Txakoli Simón se ha vuelto muy popular y las redes sociales han contribuido a que mucha más gente conozca el lugar.

    La campa exterior tiene actualmente un funcionamiento diferente y no requiere reserva previa, pero para el restaurante tradicional yo no me arriesgaría.

    Reservaría.

    Teléfono: 944 45 74 99

    Dirección:

    Camino de San Roque Bidea, 89
    48015 Bilbao


    Santo Tomás: una tradición que anuncia la Navidad

    El 21 de diciembre Bilbao celebra la feria de Santo Tomás, una de las citas más tradicionales del calendario.

    El centro de la celebración se encuentra en torno al Arenal y El Arenal.

    Los baserritarras llegan a la ciudad con productos de temporada y la ciudad se llena de puestos.

    Es uno de esos días en los que Bilbao huele especialmente bien.

    Se toma txakoli.

    Se comen pintxos.

    Y, sobre todo, se come talo.

    El más tradicional es el talo con chorizo.

    Y aquí confieso algo:

    es uno de mis platos favoritos.

    El talo se elabora con harina de maíz, agua y sal.

    Se amasa, se deja reposar y se forman pequeñas bolas que posteriormente se estiran hasta conseguir una especie de torta fina que se cocina sobre una plancha.

    Sencillo.

    Tradicional.

    Y buenísimo.


    Aste Nagusia: Bilbao se transforma

    Si hay una fiesta que representa el carácter bilbaíno, esa es la Aste Nagusia.

    La Semana Grande de Bilbao dura nueve días y tiene como gran protagonista a Marijaia.

    El comienzo de las fiestas está marcado por el pregón y el lanzamiento del txupin desde el entorno del Teatro Arriaga.

    Marijaia aparece entonces para presidir las fiestas.

    En 2026, Aste Nagusia se celebrará del 22 al 30 de agosto.

    Durante esos días Bilbao se llena de conciertos, teatro, actividades infantiles, concursos gastronómicos, fuegos artificiales y las famosas txosnas.

    El Casco Viejo y ambas márgenes de la ría se convierten en auténticos puntos de encuentro.

    Bilbao Turismo – Aste Nagusia

    Si nunca habéis estado durante Aste Nagusia, os aviso:

    Bilbao durante esos días no es el mismo Bilbao.

    Y eso hay que vivirlo alguna vez.


    Bilbao y alrededores: mi forma de verlo

    Si tuviera que resumir Bilbao y sus alrededores en unas pocas palabras, diría:

    industria, mar, montaña, gastronomía, arquitectura y tradición.

    Pero también diría algo más.

    Personas.

    Porque para mí muchos de estos lugares están ligados a recuerdos personales.

    Gorliz está unido a mi infancia, a mis padres, a mi familia y a aquellos días de coche, comida casera y playa.

    Andramari forma parte de mi historia familiar.

    La Arboleda es uno de esos sitios donde disfrutamos de pasear con nuestros perros.

    Y algunos de los restaurantes que os he contado forman parte de cumpleaños, comidas familiares, encuentros con amigos o incluso de mi vida laboral.

    Por eso no quería hacer una guía fría de “qué ver en Bilbao”.

    Quería contaros mi Bilbao.

    El Bilbao que se recorre andando.

    El que se moja con sirimiri.

    El que se disfruta con un pintxo en la mano.

    El que huele a mar en Gorliz.

    El que conserva las huellas de las minas en La Arboleda.

    El que mira hacia arriba desde Artxanda.

    Y el que termina alrededor de una mesa.

    Porque al final, cuando viajamos, muchas veces no recordamos solamente el monumento que vimos.

    Recordamos con quién estábamos, qué comimos, cuánto nos reímos y cómo nos hizo sentir aquel lugar.

    Y eso es Bilbao para mí.

    Un lugar que merece mucho más que una visita rápida para hacerse una foto delante del Guggenheim.

    Bilbao hay que vivirlo.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Metal band : In Loving Memory

    Metal band : In Loving Memory

    My husband is a member of this band.

    In less than 4 years, the bassist, the keyboardist, and just this year, the guitarist have passed away. 😭

    My husband is paying tribute to them with one of the band’s songs. I hope you like it.

    Another video;

    🫶🫶🫶🫶🫶🫶

  • ESTACIÓN DE TREN DE MIRIBILLA

    ESTACIÓN DE TREN DE MIRIBILLA

    La estación se encuentra en el barrio de Miribilla (Bilbao), una zona que durante siglos estuvo vinculada a la minería del hierro.

    Tras el cierre de las explotaciones mineras, el barrio experimentó una profunda transformación urbanística a partir de finales de los años noventa.


    La obra fue promovida por Bilbao Ría 2000 para dar servicio a la línea C-3 de Cercanías de Renfe. Los trabajos comenzaron en 2004 y la estación fue inaugurada el 18 de diciembre de 2008.

    Su construcción fue especialmente compleja porque hubo que ampliar la caverna ferroviaria existente en el túnel de Cantalojas y excavar enormes pozos verticales sin interrumpir el tráfico de trenes de viajeros y mercancías que ya circulaban por la línea.


    Los andenes están situados a casi 50 metros bajo la superficie, convirtiéndola en la estación más profunda de toda la red de Adif.

    El proyecto fue diseñado por la ingeniería ineco.com.


    Posee:


    Un vestíbulo acristalado de unos 300 m² situado a nivel de calle.


    Un enorme pozo central de 50 metros de profundidad y 15 metros de diámetro.


    Seis ascensores panorámicos que descienden directamente hacia los andenes.


    Un diseño vertical poco habitual en las estaciones españolas.


    Iluminación artificial que enfatiza la monumentalidad del gran vacío central.




    El trayecto en ascensor dura aproximadamente 30 segundos.
    Permite llegar a la estación de Bilbao-Abando en poco más de dos minutos.
    Se excavaron unos 20.000 m³ de terreno para construirla.


    El pozo principal sigue siendo uno de los elementos de ingeniería ferroviaria vertical más impresionantes construidos en España durante las primeras décadas del siglo XXI.

    Casi de forma diaria uso esta estación para ir a trabajar, por lo que la conozco muy bien. Os dejo un enlace a mi perfil de Youtube con un vídeo que hice sobre la estación, espero que os guste:

    https://youtu.be/dScjqXOuNkQ?si=1tpB_sfrY14UozIq

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • TORRE DE LOIZAGA, escapada perfecta tanto en familia como solo-Te apuntas?

    TORRE DE LOIZAGA, escapada perfecta tanto en familia como solo-Te apuntas?

    Creo que he estado en la Torre Loizaga mas de cinco veces y a todos los que vienen a visitarnos, se lo recomendamos y vuelven encantados.

    Torre Loizaga es uno de esos lugares que sorprenden muchísimo cuando lo visitas por primera vez y las veces siguientes también.

    Dentro de las instalaciones puedes estar con perros pequeños pero lógicamente atados y en brazos, los grandes se deben quedar fuera. Fuera de los pabellones si se pueden pasear con cualquiera de ellos, pero con respeto y responsabilidad claro está.

    Exteriormente parece una auténtica fortificación medieval, pero en su interior esconde algo totalmente inesperado: la única colección completa de Rolls-Royce de Europa, con modelos fabricados entre 1910 y 1990.

    Y sí, merece muchísimo la pena visitarlo.


    🏰 Una torre medieval con siglos de historia

    La Torre Loizaga permanece prácticamente intacta desde el siglo XIV.

    Perteneció al linaje Ochoa García de Loyzaga y originalmente tuvo una función defensiva, como bastión medieval de la zona.

    Con el paso del tiempo quedó en ruinas, hasta que el coleccionista privado de Galdames, Miguel de la Vía, decidió recuperarla y restaurarla por completo. Miguel de la Vía ya falleció y ahora es su familia quien mantiene el legado.

    Gracias a él, hoy este espacio combina historia medieval y automoción clásica en un entorno único.


    🚘 Museo de coches clásicos y antiguos

    Actualmente se conoce popularmente como Museo de Coches Clásicos y Antiguos Torre Loizaga.

    El recinto cuenta con:

    • 5 pabellones de exposición
    • La zona inferior de la torre
    • Vehículos clásicos perfectamente conservados
    • Modelos completamente funcionales

    La colección impresiona incluso aunque no seas especialmente fan del motor.

    Se puede aparcar fuera del recinto que es donde lo solemos dejar nosotros habitualmente y a veces tambien te permiten dentro en la entrada pero no hay mucho espacio, por lo que hay que madrugar.

    No hay zona de comida pero si servicios justo a la entrada.

    A la torre no se puede entrar porque es zona privada.


    🐾 ¿Se puede visitar con perro?

    Si viajas con mascota, el entorno de Torre Loizaga exterior es perfecto para disfrutar de un plan tranquilo rodeado de naturaleza.

    Y tal como os he indicado, dentro de las instalaciones han permitido animales pequeños en brazos y a veces te los permiten tener en el suelo, si hay algún problema lo sabrás porque aparte de cámaras hay vigilantes en casi todos los pabellones. Los perros grane deben quedarse fuera de los pabellones.

    Llegar hasta allí es complicado y tiene horarios limitados, por lo que no suele haber demasiado gentío.

    Eso sí:

    • 🐶 Mejor llevarlos atados
    • 🌿 Hay bastante zona verde y rural alrededor
    • 🚗 El acceso es por carretera estrecha y con curvas, así que mejor ir con calma


    🚗 Cómo llegar y consejos

    La torre se encuentra en una zona apartada de Galdames, rodeada de naturaleza.

    La carretera es estrecha y con curvas, pero actualmente cualquier GPS te lleva sin problema.

    Hay varias formas de llegar, nosotros habitualmente vamos por:

    Recorrido desde Barakaldo a la Torre de Loizaga

    💡 Consejo: merece la pena ir sin prisas y disfrutar también del paisaje de Las Encartaciones.


    🎟️ Información útil

    • 🕒 Abierto domingos y festivos
    • 🎧 Dispone de audioguías
    • 🚗 Tiene parking
    • 📸 Se permiten fotografías

    Web oficial:
    Torre Loizaga

    Puntuación: 1 de 5.

     

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘

  • Bilbao y Barakaldo: aprender a saborear sin darte cuenta-Comparte conmigo tus ideas

    Bilbao y Barakaldo: aprender a saborear sin darte cuenta-Comparte conmigo tus ideas

    Durante ese tiempo de parada y crecimiento personal he cogido nuevos hábitos y costumbres que van completando mis hobbies y, a la vez, se han convertido en una terapia para avanzar y no ir hacia atrás.


    Planes en solitario por Bilbao 💭

    Una de las cosas que hago distinto ahora es que, en mis días libres, elijo alguna mañana para darme una vuelta sola por Bilbao, Barakaldo… y callejear.

    Compro cosas que me gustaría probar, las llevo luego a casa y, con tranquilidad y en familia, las degusto. También hago compras de cosméticos o ropa o lo que sea, pero a mi ritmo, sin dar explicaciones a nadie.

    Sitios recomendados en Bilbao 🍴

    En esta entrada os dejo pinceladas de sitios que he conocido, probado y que puedo recomendar en Bilbao y alrededores. Son perfectos tanto para planes en solitario como para disfrutar sin prisas, descubriendo nuevos sabores.


    🍳 Bares y comida rápida (salado informal)

    Restaurante Florida

    Se encuentra junto a la plaza Campuzano, en Bilbao. Tiene una pequeña barra tipo americana con banquetas clavadas al suelo desde donde puedes ver perfectamente lo que cocinan.

    Es un local familiar, no se puede reservar, pero sí encargar. La carta no es muy grande, pero recomiendo probar las hamburguesas y, sobre todo, las tortitas. La media ración es una tortita enorme y la ración entera son dos.

    Si no te gusta mucho el contacto cercano, puede resultar algo agobiante, ya que las banquetas están muy juntas.

    Web: http://www.cafeteriafloridabilbao.es/


    Teikenea

    Bar en la calle Henao (su origen está en Balmaseda, bajo el nombre Teike).

    Siempre está lleno y ha recibido numerosos premios.

    Recomiendo el pintxo de tortilla: jugosa, con pan de Balmaseda. Ganó el premio a la mejor tortilla de Bizkaia en 2023.


    El Eme

    Un clásico de Bilbao.

    Famoso por sus sándwiches (torres y triángulos). El local es pequeño y lo habitual es pedir para llevar.

    Últimamente se ha puesto de moda de nuevo y se montan buenas colas, ellos lo saben por lo que tienen una persona que atiende rápido y sus productos estrella ya preparados para vender y hacer «take away».

    Web: https://www.baremebilbao.com/


    🥪 Cafeterías y comida ligera

    Copper Deli Mazarredo

    Pequeña cafetería donde puedes degustar ensaladas, sándwiches caseros, fundidos y buen café.

    También puedes pedir para llevar. Yo compré dos sándwiches para comer en mi casa (uno con mango y otro con trufa) y estaban riquísimos.

    Web: https://tienda.copperdeli.com/


    Molica

    Local especializado en focaccias italianas, con pan elaborado por ellos mismos.

    Son como sándwiches enormes y también tienen postres. Puedes comer dentro o fuera, pero no tienen baño en el local.

    Web: https://molica.es/


    La Mozzeria de Biribil

    Pequeño local en la calle Heros de Bilbao.

    Además de quesos italianos tradicionales, ofrecen productos delicatessen como pimientos asados o pisto casero y quesos de otros lugares.

    Web: https://biribilbrothers.com/


    🍰 Dulces, tartas y caprichos

    Delitxia

    Calle Iparraguirre 42, Bilbao. Se define como heladería, pero es mucho más.

    Recomiendo la infusión de Alí Baba (té negro), la mermelada de pera (muy dulce) y la de mandarina (similar a la naranja amarga), los mochis artesanales (grandes y helados, especialmente el de cereza y melón), además de pancakes y gofres.

    Tiene una pequeña barra amarilla al fondo para degustar allí.


    JM Cakes Bilbao

    Pequeño local especializado en tartas de queso artesanales.

    Ahora están de moda, pero aquí tengo mis favoritas: la clásica y la de pistacho. Son suaves, consistentes y con un toque de galleta.

    Se encuentra en Alameda Urquijo y cuenta con varias franquicias.

    Web: https://cakesss.es/


    Bascake Bilbao

    Para mí, la reina de las tartas de queso en Bilbao 👑

    Puedes comprar porciones o encargar tartas de distintos tamaños. También tienen barra para tomar café.

    Son artesanales, muy suaves, pero si la compras para llevar, mejor transportarla en un recipiente sólido porque puede derretirse.

    He probado la clásica, Oreo y cremino de pistacho.

    Web: https://bascake.es/


    Sweet

    Pastelería china en la calle Elcano.

    Local amplio con opción de tomar allí o llevar. Recomiendo probar el té oolong, el bubble tea y sus pasteles artesanales.

    Yo probé la tarta de taro y también vimos tartas de queso con Oreo y fresas.


    Lula’s Bakery

    Es una pastelería vegana de Barakaldo. Tienes la opción de comer o beber dentro y encargar tartas personalizadas para celebraciones especiales.

    Los elementos del escaparate son decorativos (no comestibles 😄), pero sirven para ver el catálogo.

    La última vez que estuve probé el cupcake de limón y un frappé red velvet, delicioso.

    Ubicada en la calle Francisco Gómez.


    ☕ Cafés de especialidad

    Brämar

    Cafetería cerca del hospital de Basurto, en la plaza Garellano.

    Famosa por sus cafés de especialidad y también por sus tartas de queso.

    Es un local grande, con dos plantas.

    Web: https://bramar.es/


    🍝 Restaurantes (para sentarse con calma)

    Demaio

    Tiene dos locales en Bilbao: San Francisco y Jardines de Albia.

    Las pizzas son estilo napolitano y puedes ver cómo las preparan. Mi favorita es La Marinara. Son grandes y elaboradas con productos frescos.

    El tiramisú es espectacular.

    Está considerada la mejor pizzería de Bilbao y Euskadi según 50 Top Pizza.

    Web: https://demaio.es/


    Restaurante Solomonk

    Calle Barraincúa. Cocina italiana de estilo napolitano.

    Los miércoles por la noche suelen tener actuaciones de jazz. El local es amplio.

    Recomiendo la lasaña de carne, las pizzas y el tiramisú.

    Admiten perros, cuando fui con unos amigos, los de al lado estaban comiendo acompañados de una shih tzu, ni se la notó.

    Muy cerca está Coppola, del mismo dueño, algo más económico.

    Web: https://www.coppolabilbao.com/solomonk


    Ramen Keitoku

    Restaurante japonés muy popular (mejor reservar).

    El local es pequeño, con mesas altas. La carta no es muy extensa, pero todo está muy bueno.

    Destaca su ramen de dorada, algo poco habitual.

    Web: https://ramenshimoji.com/es/ramen-keitoku/


    80 Grados

    Es un restaurante muy elegante por dentro pero no es caro.

    Lo curioso es que los platos salen cuando salen, sin orden, por lo que pueden acumularse. Tienes aproximadamente una hora para comer y los platos son pequeñas joyas gastronómicas en formato reducido.

    No esperes cocina tradicional.

    Imprescindible reservar. También tienen bebidas originales.

    El comedor es alargado, con poca luz, incluso algo oscuro. A mí me gustó, pero no es para todos los gustos.

    Ubicado en la calle Heros.

    Web: https://ochentagrados.com/ver-restaurante/bilbao/


    Bar Restaurante Sikera

    Se encuentra en Barakaldo, cerca del palacio de justicia.

    El comedor no es muy grande, aunque creo recordar que tiene terraza. Yo comí dentro, cerca de la barra, bajando unas escaleras.

    El precio es algo alto, pero merece la pena por la calidad. Es elegante, muy popular y suele estar lleno.

    El personal muy bueno y el camarero muy majo.

    Recomiendo reservar.

    Web: https://www.sikera.com/es


    Asador Sidrería Loiu

    Fuimos con la familia un sábado. Se encuentra pasado el pueblo de Loiu.

    Puedes pedir carta, menú chuletón o buffet (que fue nuestra elección).

    Tienen muchísimos platos variados de primero, segundo y postre. Hay un precio único (pagamos 36,90€ adultos) y puedes repetir todo lo que quieras.

    Comimos en el interior, aunque también tienen opción al aire libre. El parking es muy grande.

    Web: https://www.sidreria-loiu.com/


    💛 Conclusión

    Bilbao y alrededores es perfecto para perderse sin rumbo y dejarse llevar entre cafés, pintxos, tartas y restaurantes con personalidad propia.

    Este tipo de planes en solitario no solo te descubren sitios nuevos, también te regalan algo más importante: tiempo para ti.

    Y sí… siempre hay una excusa para una tarta de queso más 😉

    Habrá otro capítulo gastronómico más adelante.

    Puntuación: 1 de 5.

    Puntuación: 1 de 5.

    Gracias por leerme.

    Espero que os haya gustado 😘😘