El Castillo de Frías, de origen siglo X, se alza sobre un espectacular peñasco conocido como la Muela de Frías. Cuenta con puente levadizo sobre un foso excavado en la roca y fue declarado Bien de Interés Cultural el 22 de abril de 1949.

Su ubicación no es casual: durante la Alta Edad Media fue un enclave estratégico de primer orden, dominando todo el valle de Tobalina. Desde lo alto de la Torre del Homenaje —reconstruida tras un derrumbe— se obtienen vistas impresionantes de la ciudad, del valle de Tobalina y del valle del Ebro. De hecho, estés donde estés en Frías, la torre siempre aparece en el horizonte.
A la entrada del recinto hay aseos, una caseta de información turística y se pueden comprar las entradas al castillo (2 €).
⚠️ Aviso importante: no está permitido el acceso con perros (sí, duele 😩).
👉 Más información en la Oficina de Turismo de Frías:
https://www.ciudaddefrias.es/oficina-de-turismo
Frías, la ciudad más pequeña de España
Como curiosidad, Frías ostenta el título de ciudad más pequeña de España. Su origen se remonta a la segunda mitad del siglo IX, probablemente como resultado de la ocupación del Alto Ebro. Su nombre proviene de “Aguas Fridas”.
Además del castillo, otro de sus grandes protagonistas es el puente medieval sobre el río Ebro. Se cree que su origen es romano, aunque fue reconstruido varias veces durante la Edad Media. Por él pasaba una antigua calzada romana, clave para el comercio entre la Meseta y la costa cantábrica:
«Venía por el Portillo de Busto, Tobera, Frías, pasaba por el desfiladero de Herrán y llegaba hasta Orduña, desde donde los mercaderes continuaban hacia Bilbao. Además, enlazaba con la vía de La Rioja que venía desde Encío, Cubilla y Valderrama».
El puente mide 143 metros de largo, cuenta con 9 arcos y desde el nivel del agua hasta el pretil más alto hay unos 113 metros… otros tantos hasta la torre. Una auténtica bestialidad.
Casas Colgadas y muralla
Nada más entrar en la ciudad, además de la Torre del Homenaje, llaman la atención las Casas Colgadas, construidas en toba y madera y literalmente asomadas al precipicio. Recuerdan inevitablemente a las Casas Colgadas de Cuenca.
Rodeando y protegiendo la ciudad se encuentra la muralla, levantada posteriormente al castillo, hacia 1211. Hoy solo quedan vestigios integrados en algunas viviendas. El tramo mejor conservado se ve en la Casa de Cultura, donde se aprecia una antigua puerta de acceso al paseo de ronda. Se sabe que la muralla tenía tres puertas: la de Medina, la del Postigo y la de la Cadena.
Frías y Tobera son fáciles de recorrer a pie, combinan historia, paisaje y leyenda, y demuestran que el tamaño no importa cuando el entorno es tan espectacular. Una visita que engancha… y a la que siempre apetece volver.
Gracias por leerme.
Espero que os haya gustado 😘😘









