La estación se encuentra en el barrio de Miribilla (Bilbao), una zona que durante siglos estuvo vinculada a la minería del hierro.
Tras el cierre de las explotaciones mineras, el barrio experimentó una profunda transformación urbanística a partir de finales de los años noventa.
La obra fue promovida por Bilbao Ría 2000 para dar servicio a la línea C-3 de Cercanías de Renfe. Los trabajos comenzaron en 2004 y la estación fue inaugurada el 18 de diciembre de 2008.
Su construcción fue especialmente compleja porque hubo que ampliar la caverna ferroviaria existente en el túnel de Cantalojas y excavar enormes pozos verticales sin interrumpir el tráfico de trenes de viajeros y mercancías que ya circulaban por la línea.
Los andenes están situados a casi 50 metros bajo la superficie, convirtiéndola en la estación más profunda de toda la red de Adif.
El proyecto fue diseñado por la ingeniería ineco.com.
Posee:
Un vestíbulo acristalado de unos 300 m² situado a nivel de calle.
Un enorme pozo central de 50 metros de profundidad y 15 metros de diámetro.
Seis ascensores panorámicos que descienden directamente hacia los andenes.
Un diseño vertical poco habitual en las estaciones españolas.
Iluminación artificial que enfatiza la monumentalidad del gran vacío central.
El trayecto en ascensor dura aproximadamente 30 segundos. Permite llegar a la estación de Bilbao-Abando en poco más de dos minutos. Se excavaron unos 20.000 m³ de terreno para construirla.
El pozo principal sigue siendo uno de los elementos de ingeniería ferroviaria vertical más impresionantes construidos en España durante las primeras décadas del siglo XXI.
Casi de forma diaria uso esta estación para ir a trabajar, por lo que la conozco muy bien. Os dejo un enlace a mi perfil de Youtube con un vídeo que hice sobre la estación, espero que os guste:
Estaba de escapada con mi madre y elegimos visitar Jaca, probar las porras y comer un buen chocolate caliente. Las porras son más gruesas, esponjosas y contundentes que los churros. Se fríen en aceite bien caliente hasta que quedan doradas y crujientes por fuera, pero tiernas por dentro
Y por supuesto, visitar su castillo, el cual se conserva tal cual.
La Ciudadela de Jaca es una fortaleza pentagonal completa del siglo XVI. Fue construida por orden de Felipe II. Servía como defensa frente a las incursiones francesas.
Nosotras lo visitamos por libre, porque teníamos el tiempo ajustado para visitar Jaca, pero os recomiendo las visitas guiadas. En ciertas épocas del año hay incluso visitas teatralizadas.
Se accede por la tradicional puerta con puente levadizo. Curiosamente tiene un foso con una manada viva de ciervos. Esta idea se remonta a 1974 cuando se decidió convertir el foso en un espacio natural protegido. Lógicamente están protegidos y hay ciertas normas que hay que acatar, pero se les puede sacar fotos sin problema.
El patio de armas está rodeado por las distintas dependencias del castillo.
Estas incluyen los cuarteles, la capilla de San Pedro y la casa del gobernador. También incluyen almacenes y los caminos de ronda que conducen a las murallas. Ahora se reutiliza para todo tipo de actos culturales.
También se encuentra la Iglesia románica de San Pedro, templo militar construido a finales del siglo XVI. Actualmente reutilizado para eventos culturales.
Puedes ver el Museo de Miniaturas Militares. Hay más de 35000 figuritas de plomo sobre la historia militar mundial. Estas abarcan desde la antigüedad hasta nuestros días.
También puedes visitar la sala de Miniaturas de corcho y papel. También puedes visitar las Salas de Unidades de Montaña. Además, Salas de exposiciones temporales…
La entrada general es 5€, la guiada un poco más. Es un espacio pet-friendly. Permite la entrada de mascotas a la mayoría de sus espacios. Sin embargo, las mascotas no pueden ingresar a las salas cubiertas como museos o aseos.
Nosotras llegamos a Jaca en bus turístico. Si vas en tu propio vehículo, te indico que hay aparcamiento en los alrededores.
Es uno de esos lugares que parecen detenidos entre la realidad y la leyenda.
Esta pequeña aldea gallega y su santuario son conocidos como San Andrés de “Lonxe” (lejos) o San Andrés “do cabo do mundo” (del cabo del mundo), ya que se encuentran muy cerca del punto más septentrional de la península ibérica.
Aquí el paisaje es salvaje, el mar golpea con fuerza los acantilados y las historias populares siguen muy vivas entre la niebla y el viento.
San Andrés de Teixido se encuentra a unos 12 kilómetros de, uno de los pueblos costeros más bonitos del norte gallego.
Si visitáis la zona a finales de julio, coincidiréis además con la famosa “Festa do Percebe”, una auténtica celebración gastronómica dedicada a uno de los productos más apreciados del mar gallego… y también uno de mis mariscos favoritos 😋.
El trayecto desde Cedeira hasta San Andrés ya merece la pena por sí solo.
La carretera atraviesa la impresionante, una zona montañosa cubierta de pastos donde todavía es posible ver caballos salvajes conocidos como “bestas”.
Lo más recomendable es llegar siguiendo la dirección Cedeira → Cariño, ya que así podréis deteneros en varios miradores espectaculares como Chan os Cadrís.
También es posible realizar el recorrido caminando por la conocida Ruta dos Peiraos, aunque son aproximadamente 18 kilómetros solo de ida.
Cada año, el domingo más cercano al 1 de julio, se celebra la tradicional “Rapa das Bestas”.
Se trata de una antigua tradición gallega en la que los caballos salvajes son conducidos hasta un recinto llamado “curro”, donde se les cortan las crines y se marcan los animales.
Tras la celebración, muchos de los ejemplares jóvenes vuelven de nuevo a la libertad en las montañas.
Vídeo de la Rapa das Bestas:
Los acantilados de Herbeira
Desde casi 400 metros de altura se obtiene una panorámica espectacular de la costa gallega y de los famosos acantilados de Herbeira.
Están considerados los acantilados con mayor altura sobre el nivel del mar de toda la Europa continental, superando los 600 metros.
Las coordenadas GPS son:
43° 42′ 31″ N, 7° 59′ 3″ W
El Santuario de San Andrés de Teixido
El santuario es considerado el segundo centro de peregrinación más importante de Galicia después de.
Existe un famoso refrán gallego que dice:
“A San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo”.
Es decir: quien no visite San Andrés en vida, tendrá que hacerlo después de muerto.
El origen del templo se remonta al siglo XII, aunque la iglesia actual fue construida entre los siglos XVI y XVII en estilo gótico-barroco marinero.
Las leyendas y el origen del lugar
San Andrés de Teixido está rodeado de historias y leyendas.
Una de ellas cuenta que los antiguos celtas creían que las almas viajaban hacia el Otro Mundo atravesando el océano. Según la tradición, muchas ánimas de la Santa Compaña llegan hasta estos acantilados buscando la puerta que separa el mundo de los vivos y el más allá.
Otra de las leyendas más conocidas habla del propio San Andrés.
Se dice que el santo llegó navegando hasta esta costa y que su embarcación naufragó contra las rocas, convirtiéndose después en piedra.
Al sentirse triste porque todos los peregrinos viajaban a Santiago y nadie acudía a verle, Dios le concedió una promesa:
“Nadie entrará en el Reino de los Cielos sin antes haberte visitado”.
Desde entonces nació la tradición de peregrinar a San Andrés de Teixido al menos una vez en la vida.
En Netflix sacaron en el 2022 una película llamada As Bestas, aunque rodada en la Galicia interior, no tiene nada que ver con lo que os escribo, es más una adaptación de algo que realmente ocurrió allí, es cruenta y no es para todos los públicos, si decidís verla hacerlo en versión original para empaparse del idioma gallego.
Una de las costumbres más conocidas consiste en llevar una piedra y depositarla en alguno de los “amilladoiros” o montículos de piedras que rodean la zona.
También es tradición comprar los famosos “Sanandresiños”, pequeñas figuras artesanales elaboradas antiguamente con miga de pan endurecida y pintadas con vivos colores.
En las tiendas del santuario se pueden encontrar diferentes figuras tradicionales, cada una con un significado especial:
La mano: suerte en el amor y la amistad
El pez: suerte en el trabajo
La barca: protección para viajes, hogar y negocios
El santo: salud física, mental y buena convivencia
El pensamiento: ayuda en estudios y protección frente a envidias
Después de adquirirlos, la tradición manda entrar en la iglesia para pedir la bendición del santo.
La fuente del santo y las plantas mágicas
Muy cerca del santuario se encuentra la famosa fuente del santo.
La tradición asegura que quien lave sus verrugas en sus tres caños terminará curándose.
Aunque junto a la fuente aparece el aviso de “agua no potable”, muchísimas personas continúan bebiendo de ella siguiendo la tradición 😱.
En los últimos años se ha extendido además la costumbre de dejar colgados los paños utilizados para secarse, creando una imagen bastante curiosa que los vecinos intentan evitar.
Después, muchos peregrinos bajan hasta el mar en busca de la “herba namoradeira” (hierba de enamorar) y los “xuncos de ben parir”, plantas relacionadas con antiguas creencias populares sobre el amor y la protección durante el parto.
Los milladoiros y las piedras de los peregrinos
A lo largo del camino es habitual encontrar “milladoiros”, montones de piedras acumuladas durante siglos por los caminantes.
La tradición dice que estas piedras serán testigos, en el Juicio Final, de las almas que sí visitaron San Andrés de Teixido en vida.
Aunque existen costumbres similares en otras partes del mundo, los milladoiros gallegos poseen características únicas que los convierten en uno de los elementos más especiales del lugar.
Algunos consejos
Id con calma y disfrutad de los miradores de la Serra da Capelada.
Llevad ropa de abrigo incluso en verano: el viento suele ser fuerte.
Evitad los días de niebla intensa si queréis disfrutar de las vistas.
Probad la gastronomía local en Cedeira.
Y sobre todo, dejad tiempo para pasear y escuchar las historias del lugar.
San Andrés de Teixido no es solo un destino turístico. Es uno de esos lugares donde Galicia conserva intacta su parte más mágica y misteriosa.
Entre acantilados infinitos, caballos salvajes, leyendas celtas y antiguas tradiciones, este rincón del norte gallego consigue que uno sienta que ha llegado realmente al “cabo del mundo”.
Patear la zona, comer un poco de marisco, disfrutar de la tradición…si te pasas por aquí, serías caminante o peregrino?, te leo en comentarios.
Salinillas de Buradón (en euskera Buradon Gatzaga) está enclavada en plena Rioja Alavesa y pertenece al municipio de Labastida.
Como ya sabéis, me encanta visitar los lugares con historia medieval, sus castillos, sus murallas… y este es, sin duda, uno de esos rincones que no puedo dejar de recomendaros.
Fundada en 1264 por Alfonso X el Sabio. Algunas fuentes citan a Sancho IV. Salinillas nació como villa fortificada en plena frontera entre Castilla y Navarra.
Con el tiempo, perdió su condición de villa. Pasó a convertirse en señorío. Primero estuvo bajo los señores locales de Salinillas de Buradón. Posteriormente, quedó bajo el poder de los influyentes Condes de Oñate.
La historia sigue viva en cada piedra del pueblo. El Camino de Santiago pasa por aquí. Concretamente, es la ruta del Camino del Interior. Es la última localidad alavesa antes de adentrarse en tierras riojanas. El tramo que lo atraviesa discurre entre viñedos. Está cerca del monte Cabrera. Nos lleva hasta las afueras del núcleo urbano.
Uno de los grandes tesoros de Salinillas es su muralla medieval, de la que todavía se conserva buena parte. Declarada Bien de Interés Cultural, esta muralla estaba originalmente reforzada por cuatro puertas, de las cuales hoy se mantienen en pie dos:
La Puerta del Norte o de Toloño
La Puerta del Camino Real
Ambas fueron renovadas entre los siglos XVI y XVII y están construidas en mampostería. Actualmente están catalogadas como monumento nacional de Euskadi, y representan un símbolo de su resistencia y legado.
El entorno natural que rodea la villa es espectacular. La villa descansa al abrigo de la Sierra del Toloño. Este sistema montañoso cruza las provincias de Burgos, La Rioja, Álava y Navarra. Esta sierra no solo ofrece paisajes inolvidables, sino también rutas senderistas ideales para desconectar y reconectar.
El nombre del pueblo proviene de un antiguo manantial salino, junto a las murallas. De este manantial se extraía sal desde el siglo XII hasta el siglo XIX. Actualmente, ese manantial sigue activo y se utiliza para producir salmuera para conservas.
Además, el lugar cuenta con un manantial de aguas sulfurosas, al que se atribuyen propiedades curativas: dolencias cutáneas, reumatismos, neuralgias… Un verdadero spa medieval en plena naturaleza. Las cuatro terrazas de salinas siguen en activo. Son otro testimonio vivo de la historia. Reflejan el trabajo tradicional del pueblo.
Al cruzar la Puerta del Norte, entramos en un entramado urbano. Está articulado en torno a cuatro pequeñas plazas. Estas plazas recorren el casco amurallado de norte a sur.
Desde la Puerta del Camino Real, se pueden ver los escudos de los Ayala y los Sarmiento. Estos están esculpidos en piedra. Esto es un testimonio del pasado señorial del lugar.
Salinillas también tuvo una judería, activa hasta la expulsión de los judíos en 1492. Hoy, aún se conservan casas blasonadas, soportales populares y ese aire de autenticidad que nos transporta varios siglos atrás.
Entre los edificios que no te puedes perder y que yo puedo recomendar están:
Palacio de los Condes de Oñate: del siglo XVI, incorpora la Torre de los Sarmientos (siglo XIV). Aunque solo se conservan los muros y la torre, su porte sigue imponiendo.
Iglesia de la Inmaculada Concepción: del siglo XVI. Tiene un pórtico barroco y un campanario robusto. Sus sepulcros pertenecen a linajes como los Vélez de Guevara y los Acuña.
Hospital de Santa Ana: siglo XIV, acogía a los peregrinos del Camino de Santiago. S
En julio, Salinillas se transforma para celebrar sus jornadas medievales. Durante estas jornadas, el pueblo se llena de espectáculos y trajes de época. También hay muestras de oficios antiguos y elaboración de productos tradicionales. Es un viaje en el tiempo en toda regla.
Por otro lado, su patrón, San Juan Degollado, se celebra el penúltimo fin de semana de agosto.
Las fiestas comienzan con el descenso del santo. Luego continúan con una programación de actos populares. Estas actividades culminan con una gran comida compartida.
Antiguamente, los vecinos traían alimentos de sus propias huertas extramuros. Esto creaba una gran mesa comunitaria. Esta costumbre aún hoy sigue muy presente en el espíritu de la fiesta.
La tradición vinícola está profundamente arraigada en Salinillas. Las bodegas se ubican sobre todo en el barrio de El Pilagar, fuera de las murallas. Allí se celebran las Jornadas de Bodegas Abiertas.
Por 8€, puedes adquirir una copa con 5 tickets. Estos tickets te permiten degustar vinos de nueve bodegas locales. Los vinos son acompañados de tentempiés.
Este evento busca revivir la tradición vitivinícola de la zona.
🚗 Recomendaciones prácticas
Al principio del pueblo, extramuros, hay un aparcamiento de tierra gratuito donde se pueden dejar los vehículos. Está disponible las 24 horas.
También es posible aparcar frente al bar y restaurante “El Rincón de Buradón”.
Hicimos una escapada por la provincia de Salamanca, Valladolid, Palencia y acabamos aquí. .
Estábamos hospedados en la localidad palentina de Campos, a unos 23 minutos en coche de Frómista, la cual está a 20 minutos de Palencia y 15 minutos de Carrión de los Condes y Osorno.
Se la conoce como la Villa del Milagro.
«Una antigua leyenda del Camino de Santiago cuenta que Pedro Fernández de Teresa pidió dinero a un judío de la villa y, al no devolverlo a tiempo, fue excomulgado.
Años después, enfermo y arrepentido, pidió confesión. Pero al recibir la Sagrada Forma, esta quedó milagrosamente adherida a la patena, sin poder separarse.
Solo al recordar que nunca se había confesado tras saldar su deuda, y hacerlo por fin, pudo recibir otra Forma. La original nunca se despegó, y hoy la patena —junto con la estola del sacerdote— se conserva en el museo de la iglesia de San Pedro.»
También es paso en el Camino Lebaniego castellano, que une la Catedral de Palencia con Santo Toribio de Liébana en Cantabria.
Tiene una ciudad hermanada en la provincia de Pontevedra, Tuy, por ser el lugar donde falleció el patrono común de las dos ciudades, San Telmo. Además, en el casco histórico de Frómista hay una plaza en honor a esta ciudad.
Es una localidad pequeña, fácil de recorrer, donde su joya arquitectónica más importante es la Iglesia de San Martinde Tours (construida hacia el 1066). La Iglesia ha sido declarada Monumento Nacional en el año 1894 y Bien de Interés Cultural en el 1982 por ser uno de los templos románicos más completos de Europa.
La iglesia de San Pedro fue construida en el siglo XV. En su interior alberga el Museo de arte sacro y se puede ver la patena de la leyenda antes mencionada.
La iglesia de Santa Maria del Castillo, esta ubicada donde antes estaba el castillo, también fue construida en el siglo XV. En su interior hay un museo multimedia con Historia de la villa.
La ermita de Santiago se encuentra en las afueras de la villa en lo alto de un cerro, dentro hay una talla románica de la Virgen del Otero que data del siglo XIII.
Desde la oficina de turismo (la cual se encuentra en la esclusa cuádruple y antes la antigua casa del esclusero, el cual se ocupaba de manejar las compuertas) se puede reservar visitas guiadas.
Horario de apertura
Lunes a Sábado: 9:30 a 14:00 horas y de 16:30 a 19:00 horas (En invierno se cierra a las 18:00 horas) Domingos: 9:30 a 14:00 horas
Más información contactar en el teléfono 672 14 69 94.
Email: turismo@fromista.com
El tramo más impresionante del Canal de Castilla son un conjunto de esclusas ovaladas que salvan un desnivel de casi 15 metros mediante cuatro vasos consecutivos. Desde allí aún pueden verse las antiguas sirgas, los caminos por los que mulas y bueyes arrastraban las barcazas siglos atrás.
Fue construido entre el siglo XVIII y XIX, permitió sacar el trigo de Tierra de Campos hacia el norte minero de la península y hacia los puertos cántabros, de donde sería exportado a otros mercados. Fue vía fluvial importante que quedó relegado por la aparición del ferrocarril, de menor coste y mayor capacidad de carga.
A través de la Oficina de Turismo se puede reservar viajes (6,5 km y 3,5 Km) en el barco eléctrico: «Juan del Homar», recorre casi cuatro kilómetros junto al camino.
Va desde el embarcadero de Frómista, situado junto a la cuádruple esclusa, hasta el término municipal de Boadilla del Camino. Un recorrido que transcurre paralelo al Camino de Santiago.
En la esclusa 21 hay restos de la cimentación de la fábrica de harinas y de la casa del esclusero.
Otro elemento arquitectónico para visitar es el acueducto del río Ucieza con tres arcadas de medio punto. Se conserva la totalidad de la obra hidráulica original, construido en sillería de piedra caliza. En esta zona se mantienen dos arquetas de riego conocidas como Carreboadilla y Carrebacas.