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SALINILLAS DE BURADÓN

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Salinillas de Buradón (en euskera Buradon Gatzaga) está enclavada en plena Rioja Alavesa y pertenece al municipio de Labastida.

Como ya sabéis, me encanta visitar los lugares con historia medieval, sus castillos, sus murallas… y este es, sin duda, uno de esos rincones que no puedo dejar de recomendaros.

Fundada en 1264 por Alfonso X el Sabio. Algunas fuentes citan a Sancho IV. Salinillas nació como villa fortificada en plena frontera entre Castilla y Navarra.

Con el tiempo, perdió su condición de villa. Pasó a convertirse en señorío. Primero estuvo bajo los señores locales de Salinillas de Buradón. Posteriormente, quedó bajo el poder de los influyentes Condes de Oñate.

La historia sigue viva en cada piedra del pueblo. El Camino de Santiago pasa por aquí. Concretamente, es la ruta del Camino del Interior. Es la última localidad alavesa antes de adentrarse en tierras riojanas. El tramo que lo atraviesa discurre entre viñedos. Está cerca del monte Cabrera. Nos lleva hasta las afueras del núcleo urbano.

Uno de los grandes tesoros de Salinillas es su muralla medieval, de la que todavía se conserva buena parte. Declarada Bien de Interés Cultural, esta muralla estaba originalmente reforzada por cuatro puertas, de las cuales hoy se mantienen en pie dos:

  • La Puerta del Norte o de Toloño
  • La Puerta del Camino Real

Ambas fueron renovadas entre los siglos XVI y XVII y están construidas en mampostería. Actualmente están catalogadas como monumento nacional de Euskadi, y representan un símbolo de su resistencia y legado.

El entorno natural que rodea la villa es espectacular. La villa descansa al abrigo de la Sierra del Toloño. Este sistema montañoso cruza las provincias de Burgos, La Rioja, Álava y Navarra. Esta sierra no solo ofrece paisajes inolvidables, sino también rutas senderistas ideales para desconectar y reconectar.

El nombre del pueblo proviene de un antiguo manantial salino, junto a las murallas. De este manantial se extraía sal desde el siglo XII hasta el siglo XIX. Actualmente, ese manantial sigue activo y se utiliza para producir salmuera para conservas.

Además, el lugar cuenta con un manantial de aguas sulfurosas, al que se atribuyen propiedades curativas: dolencias cutáneas, reumatismos, neuralgias… Un verdadero spa medieval en plena naturaleza. Las cuatro terrazas de salinas siguen en activo. Son otro testimonio vivo de la historia. Reflejan el trabajo tradicional del pueblo.

Al cruzar la Puerta del Norte, entramos en un entramado urbano. Está articulado en torno a cuatro pequeñas plazas. Estas plazas recorren el casco amurallado de norte a sur.

Desde la Puerta del Camino Real, se pueden ver los escudos de los Ayala y los Sarmiento. Estos están esculpidos en piedra. Esto es un testimonio del pasado señorial del lugar.

Salinillas también tuvo una judería, activa hasta la expulsión de los judíos en 1492. Hoy, aún se conservan casas blasonadas, soportales populares y ese aire de autenticidad que nos transporta varios siglos atrás.

Entre los edificios que no te puedes perder y que yo puedo recomendar están:

  • Palacio de los Condes de Oñate: del siglo XVI, incorpora la Torre de los Sarmientos (siglo XIV). Aunque solo se conservan los muros y la torre, su porte sigue imponiendo.
  • Iglesia de la Inmaculada Concepción: del siglo XVI. Tiene un pórtico barroco y un campanario robusto. Sus sepulcros pertenecen a linajes como los Vélez de Guevara y los Acuña.
  • Hospital de Santa Ana: siglo XIV, acogía a los peregrinos del Camino de Santiago. S

En julio, Salinillas se transforma para celebrar sus jornadas medievales. Durante estas jornadas, el pueblo se llena de espectáculos y trajes de época. También hay muestras de oficios antiguos y elaboración de productos tradicionales. Es un viaje en el tiempo en toda regla.

Por otro lado, su patrón, San Juan Degollado, se celebra el penúltimo fin de semana de agosto.

Las fiestas comienzan con el descenso del santo. Luego continúan con una programación de actos populares. Estas actividades culminan con una gran comida compartida.


Antiguamente, los vecinos traían alimentos de sus propias huertas extramuros. Esto creaba una gran mesa comunitaria. Esta costumbre aún hoy sigue muy presente en el espíritu de la fiesta.

La tradición vinícola está profundamente arraigada en Salinillas. Las bodegas se ubican sobre todo en el barrio de El Pilagar, fuera de las murallas.
Allí se celebran las Jornadas de Bodegas Abiertas.

Por 8€, puedes adquirir una copa con 5 tickets. Estos tickets te permiten degustar vinos de nueve bodegas locales. Los vinos son acompañados de tentempiés.

Este evento busca revivir la tradición vitivinícola de la zona.


🚗 Recomendaciones prácticas

Al principio del pueblo, extramuros, hay un aparcamiento de tierra gratuito donde se pueden dejar los vehículos. Está disponible las 24 horas.

También es posible aparcar frente al bar y restaurante “El Rincón de Buradón”.


Puntuación: 1 de 5.

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Gracias por leerme.

Espero que os haya gustado 😘😘

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