Estábamos de escapada por Soria capital y alrededores y decidimos acercarnos a uno de los lugares más conocidos de la provincia: la Laguna Negra de Urbión.
Era Semana Santa y nos encontramos con un tiempo lluvioso y bastante fresco. Pero la verdad es que no nos importó demasiado. Con buen calzado, un chubasquero y ganas de caminar, ¡para adelante!
Además, la lluvia le daba al paisaje un aspecto todavía más especial.
Este paisaje está estrechamente relacionado con Antonio Machado y su obra La Tierra de Alvargonzález, ambientada en tierras sorianas.
Aunque normalmente está prohibido bañarse en la laguna, el primer domingo de agosto se celebra la tradicional Travesía a Nado de la Laguna Negra.
Es una prueba deportiva con varias décadas de historia que reúne cada año a nadadores y espectadores.
El bosque estaba húmedo, las nubes cubrían las montañas y la laguna tenía ese aire misterioso que parece hecho a propósito para las historias y leyendas que la rodean.
La Laguna Negra se encuentra en el término municipal de Vinuesa, a unos 50 kilómetros de Soria capital, dentro del Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión.
Es una laguna de origen glaciar situada a unos 1.773 metros de altitud, rodeada de bosques, montañas y paredes rocosas.
Y sí, su nombre le viene que ni pintado. Sus aguas oscuras y el entorno que la rodea hacen que tenga un aspecto realmente misterioso.
¿Cómo llegar a la Laguna Negra?
Llegar hasta la Laguna Negra es relativamente sencillo, aunque hay algunas cosas que conviene saber antes de ir.
Llegar en coche
Una vez en Vinuesa, encontraremos indicaciones hacia la Laguna Negra. El recorrido continúa por una carretera que se adentra en el bosque, siguiendo aproximadamente el curso del río Revinuesa.
Un consejo importante: cuidado con el GPS. Puede equivocarse con el acceso y llevarnos por caminos que no son los adecuados.
También hay que prestar atención a la señalización, ya que la carretera de subida y los accesos pueden estar regulados dependiendo de la época del año y de la afluencia de visitantes.
Acceso regulado
En determinados periodos, especialmente durante verano, Semana Santa, fines de semana y festivos, el acceso de vehículos puede estar restringido para proteger el entorno natural.
Cuando esto ocurre, hay que dejar el coche en el aparcamiento del Paso de la Serrá y continuar unos dos kilómetros hasta la laguna.
Tenemos dos opciones:
A pie: aproximadamente 30-40 minutos de caminata, con unos 100 metros de desnivel. Es una opción muy bonita porque permite disfrutar tranquilamente del bosque.
En autobús: cuando el servicio está operativo, existe un autobús que realiza el trayecto y deja a los visitantes aproximadamente a 300 metros de la laguna. El último tramo se hace caminando.
Los horarios y precios pueden cambiar según la temporada, así que es recomendable comprobarlos antes de ir.
¿Cuánto cuesta aparcar?
En nuestra visita, el aparcamiento nos costó alrededor de 4 € e incluía también la entrada al cercano Museo del Bosque de Vinuesa.
En invierno el aparcamiento puede ser gratuito, pero aquí hay que tener en cuenta otro factor: la nieve.
Si ha nevado, las condiciones pueden complicarse bastante y puede ser necesario utilizar cadenas o llevar equipamiento adecuado.
La Laguna Negra
Después del trayecto, por fin llegamos a la laguna.
Se encuentra en medio de un enorme bosque de montaña y rodeada por paredes rocosas que le dan ese aspecto tan característico.
La zona de acceso está acondicionada y podemos recorrer parte de la orilla por pasarelas de madera, por lo que no hace falta realizar una gran caminata para disfrutar del lugar.
El baño está prohibido, ya que estamos en un espacio natural protegido y es importante conservar tanto sus aguas como el ecosistema que la rodea.
Eso sí, aunque el paseo sea sencillo, no olvidéis que estamos a bastante altitud. Si ha llovido, como nos ocurrió a nosotros, el terreno puede estar embarrado y resbaladizo.
Buen calzado. De verdad.
¿Es una visita pet friendly?
Todavía no había llegado a nuestra vida, mis perros, pero muchos de los que nos rodeaban si iban acompañados de ellos. Algún día volveremos con ellos.
Los perros pueden acompañarnos en las zonas donde esté permitido, pero debemos llevarlos controlados y respetar las normas del espacio natural protegido.
En determinados senderos o épocas puede ser obligatorio llevarlos atados, por lo que conviene comprobar la normativa antes de comenzar la ruta.
Y aquí viene uno de mis consejos importantes: no subestiméis el terreno por ir con vuestro perro.
Aunque el acceso hasta la laguna sea relativamente sencillo, estamos en montaña. Puede haber barro, piedras, desniveles, nieve o hielo dependiendo de la época.
También recomiendo llevar agua para el perro, alguna chuche o comida y una toalla, especialmente si vamos después de un día de lluvia.
Y, por supuesto, recoger siempre sus necesidades.
Rutas de senderismo: ¿cuál elegir?
Ruta corta: Laguna Negra y alrededores
Si simplemente queremos conocer la laguna, disfrutar del paisaje y dar un paseo tranquilo, podemos quedarnos en la zona acondicionada y recorrer los alrededores.
Es la opción que elegiría si vamos con niños pequeños, perros que no estén acostumbrados a caminar mucho o simplemente queremos hacer una visita relajada.
Miradores y cascada
Para quienes quieran caminar un poco más, podemos continuar hacia los miradores superiores y acercarnos también a la cascada situada en las proximidades.
Es una alternativa intermedia: disfrutamos de la montaña sin meternos todavía en una ruta demasiado exigente.
Pico de Urbión
Para los más montañeros está la posibilidad de continuar hacia el Pico de Urbión, con sus 2.228 metros de altitud.
El terreno es rocoso y puede resultar resbaladizo, por lo que no es una ruta que recomendaría para niños pequeños o personas sin experiencia en montaña.
En invierno, si encontramos nieve o hielo, la dificultad aumenta considerablemente y puede ser necesario utilizar crampones y otro material específico.
¿Cuál es la mejor época para visitar la Laguna Negra?
Primavera
Fue la época en la que nosotros la visitamos, concretamente en Semana Santa.
Podemos encontrarnos con lluvia, frío e incluso nieve en las zonas más altas. Hay que ir preparados, pero el paisaje puede estar espectacular.
El bosque húmedo, las nubes y las cascadas con bastante agua crean una imagen preciosa.
Verano
Es probablemente la época más cómoda para caminar y realizar rutas largas, ya que las temperaturas suelen ser más agradables que en pleno invierno.
Pero también es cuando encontraremos más visitantes y cuando las restricciones de acceso pueden ser más habituales.
Si queréis disfrutarla con tranquilidad, yo intentaría evitar las horas centrales y los días de mayor afluencia.
Otoño
Para mí, una de las épocas más interesantes para visitar la zona.
Los bosques adquieren unos colores preciosos y el paisaje cambia completamente. Además, es una época fantástica para quienes disfrutan de los bosques y de la fotografía.
Eso sí, vuelve a ser importante llevar buen calzado porque podemos encontrarnos con bastante humedad y hojas mojadas.
Invierno
La Laguna Negra cubierta de nieve tiene que ser espectacular, pero también es la época que requiere mayor precaución.
La carretera y los senderos pueden presentar hielo y nieve y puede ser necesario utilizar cadenas, crampones u otro material específico.
No recomendaría hacer rutas de montaña invernales sin experiencia y sin consultar previamente el estado del recorrido.
Cerca de la laguna encontramos también un refugio de montaña, sencillo, limpio y bastante acogedor.
Puede venir muy bien para hacer una pequeña parada, especialmente si el tiempo no acompaña demasiado.
Y en nuestro caso, con aquel día lluvioso de Semana Santa, agradecimos especialmente tener un lugar donde resguardarnos un rato.
¿Qué comer en la zona?
Después de una mañana caminando por la montaña, llega una de las partes que más me gustan de cualquier escapada: comer bien.
En la zona podemos encontrar platos tradicionales como la caldereta de cordero, las migas, los torreznos de Soria, las sopas de ajo y diferentes preparaciones de carne.
También son muy conocidos los productos derivados del cerdo y, por supuesto, las setas, especialmente en la comarca de Pinares..
Mi recomendación es aprovechar la visita para acercarse a Vinuesa y probar la cocina tradicional de la zona.
Recuerdo que fuimos a comer a la localidad de Covaleda, concretamente comimos en el Mesón Don Pancho. Comimos chuletillas de cordero, sopa castellana… estaba todo riquísimo.
Nosotros tuvimos la suerte —o la mala suerte, según se mire— de conocerla en un día lluvioso.
El bosque húmedo, las nubes, el frío y el color oscuro del agua hacían que pareciera que habíamos entrado en uno de esos paisajes de cuento que te encuentras cuando menos te lo esperas.
Y si vais con vuestros perros, disfrutad del paseo con ellos, pero siempre teniendo en cuenta las normas del espacio protegido y las condiciones del terreno.
Porque al final, estos lugares son para disfrutarlos, sí, pero también para cuidarlos.
Lanzarote la visitamos en enero de 2020, justo unos meses antes de que el mundo cambiara por completo con la llegada del Covid-19.
Al igual que nos ocurrió en Menorca, viajar en esta época nos permitió disfrutar de la isla con mucha más tranquilidad. Es cierto que algunos negocios tienen horarios más reducidos, pero a cambio puedes recorrer sus paisajes sin las aglomeraciones del verano.
Volamos desde Bilbao y, nada más llegar, recogimos un coche de alquiler.
Para movernos por Canarias solemos confiar en CICAR, una empresa con la que siempre hemos tenido buenas experiencias por su relación calidad-precio.
Eso sí, ya sabíamos que tocaría esperar un poco en el aeropuerto para recoger el vehículo. No fue ninguna sorpresa; en las islas el ritmo suele ser más pausado, así que lo mejor es tomárselo con calma y empezar las vacaciones sin prisas.
Si hay algo que me gusta hacer antes de viajar es preparar el recorrido.
No para ir corriendo de un sitio a otro, sino justo para lo contrario: aprovechar el tiempo sin agobios. No me gusta visitar lugares solo para tacharlos de una lista, ni pasar el día entero haciendo fotos sin disfrutar del momento.
Prefiero combinar las visitas con un buen paseo, una comida tranquila y algún rato simplemente contemplando el paisaje. Al fin y al cabo, para mí viajar consiste precisamente en eso: disfrutar.
En esta guía os voy a enseñar los lugares que más nos gustaron durante nuestro recorrido por Lanzarote.
No pretende ser una lista de todo lo que hay que ver en la isla, sino una selección de aquellos rincones que más nos sorprendieron y que, sin dudarlo, volvería a visitar.
Parque Nacional de Timanfaya
Hablar de Lanzarote es hablar de Timanfaya. Es, probablemente, el lugar más conocido de la isla y una visita imprescindible.
Aunque las fotografías ayudan a hacerse una idea, no es hasta que estás allí cuando comprendes de verdad cómo las erupciones volcánicas transformaron por completo este paisaje.
La Ruta de los Volcanes se realiza en uno de los autobuses del propio parque.
Se deja el coche en el aparcamiento y desde allí comienza una visita guiada en la que se recorren algunos de los rincones más espectaculares del parque. Al finalizar, el autobús regresa al punto de partida, donde también realizan varias demostraciones para mostrar el calor que todavía conserva el subsuelo.
Nosotros preferimos reservar la visita directamente con el parque.
Es uno de los lugares más populares de Lanzarote y, especialmente en temporada alta, merece la pena llevar la reserva hecha con antelación.
Un pequeño consejo que os puede venir bien: si podéis elegir asiento en el autobús, intentad sentaros en el lado derecho. Durante buena parte del recorrido las vistas desde ese lado son especialmente bonitas.
Además de esta ruta, también hicimos la Ruta Tremesana, una visita guiada en grupos reducidos que permite recorrer a pie una zona restringida del parque.
El punto de encuentro es el Centro de Interpretación, desde donde los propios guías trasladan a los visitantes hasta el inicio del recorrido.
Si os gusta caminar, otra opción muy recomendable es subir a la Caldera Blanca, una ruta que puede hacerse por libre y que ofrece unas vistas impresionantes del paisaje volcánico.
En cuanto al horario, mi consejo es llegar a primera hora de la mañana o dejar la visita para última hora de la tarde. Son los momentos en los que suele haber menos gente y se disfruta mucho más del entorno.
Y no, nosotros no hicimos el paseo en dromedario.
Personalmente prefiero no participar en este tipo de actividades porque me da bastante pena el uso que se hace de estos animales.
La Geria
Muy cerca de Timanfaya se encuentra La Geria, uno de los paisajes más singulares de Lanzarote. Aquí la lava dejó un terreno aparentemente imposible para el cultivo, pero los agricultores supieron convertirlo en una de las zonas vinícolas más características de Canarias.
Las vides crecen protegidas por pequeños muros de piedra volcánica y el lapilli ayuda a conservar la humedad, permitiendo que las plantas prosperen en un entorno donde, a simple vista, parece que no pudiera crecer nada.
Merece la pena recorrer la zona sin prisas y detenerse en alguno de sus miradores para apreciar este paisaje tan diferente.
Charco de los Clicos
Otro de los lugares que más nos llamó la atención fue el Charco de los Clicos, también conocido como el Lago Verde. Se encuentra dentro del cráter abierto al mar de El Golfo y debe su característico color a las algas que viven en sus aguas.
Es uno de esos rincones donde el contraste de colores sorprende: la arena negra, las rocas volcánicas, el intenso verde de la laguna y el azul del Atlántico forman un paisaje realmente espectacular.
Después de la visita nos acercamos al pequeño pueblo pesquero de El Golfo para comer en Casa Rafa Restaurante de Mar, una elección que resultó ser todo un acierto.
La carta es muy variada, el servicio fue rápido y amable, y la relación calidad-precio nos pareció muy buena.
Nos llamó la atención que, al servir la ensalada, nos trajeran una selección de aceites, vinagres y sales para aliñarla al gusto. Entre todos ellos, el vinagre de cebolla y el de mango nos sorprendieron especialmente.
Como siempre que viajamos, intentamos probar productos típicos de la zona.
En esta ocasión pedimos unas lapas y un bocanegra a la plancha, un pescado fresco de la isla que nos limpiaron en la propia mesa. Fue una comida que disfrutamos mucho y que recordamos con cariño.
Los Hervideros
A pocos minutos en coche se encuentran Los Hervideros, uno de esos lugares donde la fuerza del océano impresiona de verdad.
Las antiguas coladas de lava han dado lugar a un entramado de cuevas, grietas y bufaderos por los que el mar entra con enorme fuerza cuando hay oleaje.
Actualmente existen varios miradores y pasarelas desde los que se puede contemplar este espectáculo con seguridad.
Si podéis elegir, intentad visitarlo cuando el mar esté algo revuelto; las olas golpeando contra la roca hacen honor al nombre del lugar.
Eso sí, conviene extremar siempre la precaución y respetar las zonas habilitadas para la visita.
Salinas de Janubio
La siguiente parada fueron las Salinas de Janubio, las más grandes de Canarias y uno de los paisajes más representativos de la isla.
Además de recorrerlas, merece la pena entrar en su pequeña tienda. Yo aproveché para comprar sal de mojo rojo y de mojo verde, y la verdad es que fue todo un acierto. Todavía hoy me acuerdo de lo buenas que estaban.
Calas de Papagayo
Si hay un lugar donde el color del mar nos dejó completamente impresionados, fue en las Calas de Papagayo.
Están situadas dentro del Monumento Natural de Los Ajaches, un espacio protegido que conserva algunas de las playas más bonitas de Lanzarote.
Aunque la más famosa es la playa de Papagayo, a nosotros también nos gustó mucho Playa Mujeres. Es bastante más amplia, suele estar menos concurrida y, si el mar está tranquilo, es fácil ver peces nadando muy cerca de la orilla.
Para acceder en coche hay que pagar una pequeña tasa y recorrer una pista de tierra. No es especialmente complicada, pero conviene conducir despacio.
Al tratarse de un entorno prácticamente virgen, apenas hay servicios.
Mi consejo es llevar agua, algo de comida y protección solar, porque los pocos establecimientos que hay suelen ser más caros y, además, no existen baños públicos.
Si vais directamente a la playa de Papagayo, tened en cuenta que el acceso se realiza mediante varios tramos de escaleras, por lo que puede resultar incómodo para personas con movilidad reducida.
Otra opción interesante es dejar el coche por la zona del Hotel Sandos Papagayo y recorrer el sendero que pasa por Playa Mujeres y otras pequeñas calas antes de llegar a Papagayo.
Es un paseo muy agradable de unos veinte minutos, con bonitas vistas durante todo el recorrido.
Los Ajaches constituyen el macizo volcánico más antiguo de Lanzarote, con materiales que se formaron hace millones de años.
Además de su interés geológico, en esta zona se encuentran los restos del primer asentamiento de los conquistadores franco-normandos que llegaron a la isla a comienzos del siglo XV.
Pero, sinceramente, más allá de la historia, lo que realmente hace especial este rincón es el paisaje.
El contraste entre las montañas volcánicas y ese mar de un intenso color turquesa convierte la zona en uno de esos lugares que cuesta olvidar.
Arrecife
Aunque mucha gente utiliza Arrecife únicamente como punto de llegada o de salida de la isla, merece la pena dedicarle unas horas.
Es una ciudad tranquila, perfecta para pasear sin prisas y descubrir un lado diferente de Lanzarote.
Uno de sus rincones más conocidos es el Charco de San Ginés, una pequeña laguna de agua salada rodeada de casas blancas, terrazas y pequeñas embarcaciones de pescadores. Es uno de esos lugares donde apetece sentarse un rato y simplemente ver pasar la vida.
Muy cerca también se encuentra el Castillo de San Gabriel, una fortaleza del siglo XVI construida para proteger la ciudad de los ataques piratas. Se accede por el Puente de las Bolas, uno de los símbolos más fotografiados de Arrecife.
Si os gusta pasear, el centro histórico es bastante agradable y encontraréis pequeñas tiendas, cafeterías y un ambiente mucho más relajado que en otras zonas turísticas de la isla.
Nosotros aprovechamos la visita para comer en Don Albahaca, un pequeño restaurante especializado en cocina romana que nos sorprendió muy gratamente.
Probamos dos de sus especialidades: el supplì, una especie de croqueta de arroz típica de Roma, y la pinsa, una masa similar a la pizza tradicional, pero mucho más ligera y digestiva.
Además, algunas de sus variedades llevan el nombre de localidades de Lanzarote, un detalle curioso que nos hizo gracia.
El local no es muy grande, aunque también dispone de terraza, y nos pareció una opción con una excelente relación calidad-precio.
Teguise
Durante el viaje también visitamos Teguise, la antigua capital de Lanzarote.
Es uno de esos pueblos que invitan a pasear sin rumbo, recorriendo sus calles empedradas, descubriendo pequeñas plazas y asomándose a sus tiendas de artesanía.
Las casas blancas, las puertas y ventanas de madera pintadas de verde o azul y el ambiente tranquilo hacen que conserve mucho encanto.
Si tenéis la oportunidad de visitarlo un domingo, además encontraréis uno de los mercadillos más conocidos de Canarias, aunque nosotros preferimos recorrerlo con más calma, sin tanta gente.
Es un buen lugar para hacer una parada, tomar algo en una terraza y disfrutar del ritmo pausado del pueblo.
Lagomar
Para terminar el día visitamos Lagomar, un lugar completamente distinto a todo lo que habíamos visto hasta ese momento.
Construido aprovechando una antigua cantera volcánica, este espacio mezcla arquitectura y naturaleza de una forma realmente sorprendente.
Cuevas, túneles, terrazas y jardines se suceden entre las paredes de roca creando un conjunto muy original.
Además de su belleza, Lagomar es conocido por la curiosa historia que lo relaciona con el actor Omar Sharif, quien, según cuentan, llegó a comprar la casa y la perdió poco después en una partida de cartas.
Sea cierta o no toda la historia, lo que sí puedo decir es que merece la pena acercarse a conocer este rincón tan diferente.
Es una de esas visitas que ponen un broche distinto al recorrido por la isla y demuestran, una vez más, cómo Lanzarote ha sabido integrar la arquitectura con el paisaje volcánico sin romper su esencia.
Playa de Famara
Muy cerca de Teguise se encuentra Playa de Famara, uno de los paisajes que más me impresionó de Lanzarote.
No es la típica playa de aguas tranquilas para pasar el día bañándose.
Aquí el protagonista es el océano, el viento y los enormes acantilados del Risco de Famara, que parecen caer directamente sobre la arena.
Es un lugar muy popular entre los aficionados al surf y al kitesurf, y aunque no practiquéis ninguno de estos deportes, merece la pena acercarse solo por contemplar el paisaje.
Nosotros fuimos en enero y prácticamente teníamos la playa para nosotros solos.
Poder caminar durante un buen rato por la orilla, escuchando únicamente el sonido del mar, fue uno de esos momentos sencillos que hacen que un viaje se recuerde durante mucho tiempo.
Si os gusta la fotografía, intentad visitarla cuando la marea esté baja. La arena mojada refleja el cielo y los acantilados creando unas imágenes realmente bonitas.
Tahíche
Fundación César Manrique
Hay un nombre que aparece constantemente cuando recorres Lanzarote: César Manrique. Artista, arquitecto y gran defensor del paisaje de la isla, dejó una huella que sigue presente en muchos de sus rincones.
Por eso creo que visitar la Fundación César Manrique ayuda a comprender mucho mejor Lanzarote.
La casa está construida sobre una antigua colada de lava y aprovecha varias burbujas volcánicas naturales para crear algunas de sus estancias.
Es sorprendente ver cómo la arquitectura y la naturaleza se integran de una forma tan armoniosa.
Más que una vivienda, parece una obra de arte en la que cada espacio está pensado hasta el último detalle.
A mí fue uno de los lugares que más me gustó de todo el viaje.
No solo por la casa en sí, sino porque ayuda a entender la filosofía de César Manrique y el enorme esfuerzo que hizo para conservar la identidad de Lanzarote frente al desarrollo turístico.
Después de recorrer la fundación, nosotros nos acercamos a comer a Los Aljibes de Tahíche, situado muy cerca.
Es un restaurante que combina cocina argentina y canaria, con raciones realmente abundantes, así que si vais en pareja o en grupo, merece la pena compartir algunos platos.
Nosotros pedimos una ensalada de la casa y una parrillada de carne, y todo estaba muy bueno.
Otro detalle curioso es que elaboran su propia cerveza artesana y el pan que sirven también es casero.
El restaurante ocupa un edificio diseñado por el propio César Manrique en 1976 y conserva una bodega muy singular que puede visitarse.
Además de comer bien, resulta interesante conocer este pequeño rincón de su legado arquitectónico.
Jardín de Cactus
Puede parecer extraño recomendar un jardín dedicado exclusivamente a los cactus, pero os aseguro que merece la pena.
El Jardín de Cactus fue otra de las grandes obras de César Manrique y está construido sobre una antigua cantera de extracción de ceniza volcánica.
En su interior se reúnen miles de ejemplares de cactus procedentes de diferentes partes del mundo. Incluso si no sois especialmente aficionados a la jardinería, resulta un lugar muy agradable para pasear.
La combinación entre la piedra volcánica, el verde de las plantas y el molino tradicional que preside el recinto crea un conjunto muy bonito.
Es una visita tranquila, diferente y perfecta para recorrer sin prisas.
Jameos del Agua
Si tuviera que elegir uno de los lugares más sorprendentes de Lanzarote, seguramente sería Jameos del Agua.
Este espacio nació en el interior de un túnel volcánico formado por la erupción del Volcán de la Corona y, una vez más, fue César Manrique quien supo transformarlo en un lugar único sin alterar su esencia.
Nada más entrar, llama la atención el lago interior, donde habita una especie de pequeños cangrejos albinos exclusivos de este lugar.
Son diminutos y cuesta verlos al principio, pero merece la pena detenerse un momento para buscarlos.
El recorrido continúa entre jardines, pasarelas y rincones donde la lava y la vegetación parecen convivir de forma completamente natural.
Es uno de esos sitios donde no importa tanto ir deprisa como disfrutar del ambiente.
Cueva de los Verdes
Muy cerca de allí se encuentra la Cueva de los Verdes, otro tramo del mismo túnel volcánico.
La visita solo puede hacerse con guía y resulta muy entretenida porque, además de explicar cómo se formó la cueva, permite recorrer galerías, pasillos y grandes salas creadas por la lava hace miles de años.
No quiero contar demasiado porque parte del encanto está en descubrirla por uno mismo, pero sí os aconsejo prestar atención hasta el final de la visita.
Hay una sorpresa que forma parte de la historia de este lugar y que merece la pena descubrir allí, sin spoilers.
Después de recorrer tanto los Jameos del Agua como la Cueva de los Verdes, acabé entendiendo por qué César Manrique defendía tanto el paisaje de Lanzarote.
Consiguió demostrar que era posible poner en valor estos espacios sin convertirlos en algo artificial, respetando siempre la naturaleza que los había creado.
Punta Mujeres
Uno de los pueblos que más me gustó del norte de Lanzarote fue Punta Mujeres.
Es un pequeño pueblo pesquero que conserva la tranquilidad de siempre y donde parece que el tiempo pasa un poco más despacio.
Lo más característico son sus piscinas naturales, formadas entre la roca volcánica y adaptadas para el baño.
Cuando el mar está tranquilo, el agua permanece completamente cristalina y son una alternativa perfecta a las playas tradicionales.
Me pareció un lugar ideal para dar un paseo, disfrutar del ambiente y contemplar el océano sin prisas.
Caletón Blanco
Muy cerca se encuentra Caletón Blanco, uno de esos rincones que llaman la atención desde el primer momento.
Aquí el contraste es absoluto: la arena blanca destaca sobre la roca volcánica negra, mientras el agua adopta unos tonos turquesa increíbles.
Cuando baja la marea se forman pequeñas piscinas naturales que convierten la zona en un lugar perfecto para relajarse.
Si viajáis con niños, creo que es una de las playas más agradables de la isla, ya que estas piscinas naturales suelen estar bastante protegidas del oleaje.
Volcán de la Corona
Muy cerca de allí se encuentra el Volcán de la Corona, responsable de la formación de los túneles volcánicos que hoy ocupan la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua.
Si os gusta el senderismo, existe una ruta que permite subir hasta el cráter y disfrutar de unas magníficas vistas del norte de Lanzarote y del archipiélago Chinijo.
Nosotros preferimos contemplarlo desde distintos puntos del recorrido, pero es una excursión muy recomendable para quienes quieran descubrir una faceta más tranquila de la isla.
Conclusión
Lanzarote es una isla diferente. Su paisaje volcánico, el contraste entre la roca negra y el intenso azul del océano, los pueblos blancos y la huella que dejó César Manrique hacen que tenga una personalidad única.
Durante nuestro viaje descubrimos lugares espectaculares, playas casi vírgenes, pequeños pueblos con mucho encanto y una gastronomía que nos sorprendió muy gratamente. Pero, sobre todo, disfrutamos de esa sensación de tranquilidad que transmite la isla cuando la recorres sin prisas.
Seguro que nos dejamos algún rincón por descubrir, porque Lanzarote tiene mucho que ofrecer. Aun así, todos los lugares que aparecen en esta guía forman parte de nuestro viaje y son los que, por una razón u otra, más recordamos y recomendaríamos.
Si estáis pensando en viajar a la isla, espero que nuestra experiencia os sirva para organizar vuestra ruta o, simplemente, para despertaros las ganas de conocer este rincón de Canarias.
Y si disponéis de un día más, no dejéis pasar la oportunidad de visitar La Graciosa. Para nosotros fue el complemento perfecto a este viaje y merece una escapada por sí sola.
Gracias por acompañarme una vez más. Espero que hayáis disfrutado de este recorrido tanto como nosotros disfrutamos viviéndolo. 😊
Es uno de esos lugares que parecen detenidos entre la realidad y la leyenda.
Esta pequeña aldea gallega y su santuario son conocidos como San Andrés de “Lonxe” (lejos) o San Andrés “do cabo do mundo” (del cabo del mundo), ya que se encuentran muy cerca del punto más septentrional de la península ibérica.
Aquí el paisaje es salvaje, el mar golpea con fuerza los acantilados y las historias populares siguen muy vivas entre la niebla y el viento.
San Andrés de Teixido se encuentra a unos 12 kilómetros de, uno de los pueblos costeros más bonitos del norte gallego.
Si visitáis la zona a finales de julio, coincidiréis además con la famosa “Festa do Percebe”, una auténtica celebración gastronómica dedicada a uno de los productos más apreciados del mar gallego… y también uno de mis mariscos favoritos 😋.
El trayecto desde Cedeira hasta San Andrés ya merece la pena por sí solo.
La carretera atraviesa la impresionante, una zona montañosa cubierta de pastos donde todavía es posible ver caballos salvajes conocidos como “bestas”.
Lo más recomendable es llegar siguiendo la dirección Cedeira → Cariño, ya que así podréis deteneros en varios miradores espectaculares como Chan os Cadrís.
También es posible realizar el recorrido caminando por la conocida Ruta dos Peiraos, aunque son aproximadamente 18 kilómetros solo de ida.
Cada año, el domingo más cercano al 1 de julio, se celebra la tradicional “Rapa das Bestas”.
Se trata de una antigua tradición gallega en la que los caballos salvajes son conducidos hasta un recinto llamado “curro”, donde se les cortan las crines y se marcan los animales.
Tras la celebración, muchos de los ejemplares jóvenes vuelven de nuevo a la libertad en las montañas.
Vídeo de la Rapa das Bestas:
Los acantilados de Herbeira
Desde casi 400 metros de altura se obtiene una panorámica espectacular de la costa gallega y de los famosos acantilados de Herbeira.
Están considerados los acantilados con mayor altura sobre el nivel del mar de toda la Europa continental, superando los 600 metros.
Las coordenadas GPS son:
43° 42′ 31″ N, 7° 59′ 3″ W
El Santuario de San Andrés de Teixido
El santuario es considerado el segundo centro de peregrinación más importante de Galicia después de.
Existe un famoso refrán gallego que dice:
“A San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo”.
Es decir: quien no visite San Andrés en vida, tendrá que hacerlo después de muerto.
El origen del templo se remonta al siglo XII, aunque la iglesia actual fue construida entre los siglos XVI y XVII en estilo gótico-barroco marinero.
Las leyendas y el origen del lugar
San Andrés de Teixido está rodeado de historias y leyendas.
Una de ellas cuenta que los antiguos celtas creían que las almas viajaban hacia el Otro Mundo atravesando el océano. Según la tradición, muchas ánimas de la Santa Compaña llegan hasta estos acantilados buscando la puerta que separa el mundo de los vivos y el más allá.
Otra de las leyendas más conocidas habla del propio San Andrés.
Se dice que el santo llegó navegando hasta esta costa y que su embarcación naufragó contra las rocas, convirtiéndose después en piedra.
Al sentirse triste porque todos los peregrinos viajaban a Santiago y nadie acudía a verle, Dios le concedió una promesa:
“Nadie entrará en el Reino de los Cielos sin antes haberte visitado”.
Desde entonces nació la tradición de peregrinar a San Andrés de Teixido al menos una vez en la vida.
En Netflix sacaron en el 2022 una película llamada As Bestas, aunque rodada en la Galicia interior, no tiene nada que ver con lo que os escribo, es más una adaptación de algo que realmente ocurrió allí, es cruenta y no es para todos los públicos, si decidís verla hacerlo en versión original para empaparse del idioma gallego.
Una de las costumbres más conocidas consiste en llevar una piedra y depositarla en alguno de los “amilladoiros” o montículos de piedras que rodean la zona.
También es tradición comprar los famosos “Sanandresiños”, pequeñas figuras artesanales elaboradas antiguamente con miga de pan endurecida y pintadas con vivos colores.
En las tiendas del santuario se pueden encontrar diferentes figuras tradicionales, cada una con un significado especial:
La mano: suerte en el amor y la amistad
El pez: suerte en el trabajo
La barca: protección para viajes, hogar y negocios
El santo: salud física, mental y buena convivencia
El pensamiento: ayuda en estudios y protección frente a envidias
Después de adquirirlos, la tradición manda entrar en la iglesia para pedir la bendición del santo.
La fuente del santo y las plantas mágicas
Muy cerca del santuario se encuentra la famosa fuente del santo.
La tradición asegura que quien lave sus verrugas en sus tres caños terminará curándose.
Aunque junto a la fuente aparece el aviso de “agua no potable”, muchísimas personas continúan bebiendo de ella siguiendo la tradición 😱.
En los últimos años se ha extendido además la costumbre de dejar colgados los paños utilizados para secarse, creando una imagen bastante curiosa que los vecinos intentan evitar.
Después, muchos peregrinos bajan hasta el mar en busca de la “herba namoradeira” (hierba de enamorar) y los “xuncos de ben parir”, plantas relacionadas con antiguas creencias populares sobre el amor y la protección durante el parto.
Los milladoiros y las piedras de los peregrinos
A lo largo del camino es habitual encontrar “milladoiros”, montones de piedras acumuladas durante siglos por los caminantes.
La tradición dice que estas piedras serán testigos, en el Juicio Final, de las almas que sí visitaron San Andrés de Teixido en vida.
Aunque existen costumbres similares en otras partes del mundo, los milladoiros gallegos poseen características únicas que los convierten en uno de los elementos más especiales del lugar.
Algunos consejos
Id con calma y disfrutad de los miradores de la Serra da Capelada.
Llevad ropa de abrigo incluso en verano: el viento suele ser fuerte.
Evitad los días de niebla intensa si queréis disfrutar de las vistas.
Probad la gastronomía local en Cedeira.
Y sobre todo, dejad tiempo para pasear y escuchar las historias del lugar.
San Andrés de Teixido no es solo un destino turístico. Es uno de esos lugares donde Galicia conserva intacta su parte más mágica y misteriosa.
Entre acantilados infinitos, caballos salvajes, leyendas celtas y antiguas tradiciones, este rincón del norte gallego consigue que uno sienta que ha llegado realmente al “cabo del mundo”.
Patear la zona, comer un poco de marisco, disfrutar de la tradición…si te pasas por aquí, serías caminante o peregrino?, te leo en comentarios.
Antes que nada, tenéis que saber que por toda España existen las llamadas Vías Verdes: más de 2.900 kilómetros de antiguas infraestructuras ferroviarias reconvertidas en rutas para senderismo y bicicleta.
La ruta de la que os hablo hoy es una de ellas. Es una vía pavimentada, de dificultad fácil, con unos 10 kilómetros en total (5 km de ida y 5 km de vuelta). Popularmente se la conoce como la RUTA DEL COLESTEROL.
Esta ruta y otras más las podéis encontrar en la web que os indico:
Distancia aproximada: 10 km (5 km ida + 5 km vuelta) Duración: 2 – 3 horas (dependiendo del ritmo y paradas) Dificultad: Fácil Tipo de camino: Vía verde pavimentada y tramos de grava compacta Apto para:
👨👩👧👦 Niños (muy recomendable)
🐶 Perros (siempre atados)
🚴 Bicicletas
🏃♀️ Senderismo y running ligero
Inicio de la ruta: Apatamonasterio (Atxondo)
La ruta comienza junto al frontón de Apatamonasterio (Axpe Atxondo en euskera), en una pequeña plazoleta situada en pleno núcleo urbano, a la derecha de la carretera BI-4332.
Desde allí se cruza la carretera y, tras pasar un puente de piedra, la pista de grava conduce hasta la antigua estación de Errotabarri – El Tope.
Tras el puente, la vía se bifurca: hay que tomar el camino de la derecha, ya que el de la izquierda corresponde a otra ruta de gran recorrido (GR).
Hay que ir muy pronto, el recorrido es tan popular y tan bonito, que siempre está a tope de gente.
Cómo es el recorrido
Durante el trayecto hay:
Merenderos
Bancos
Papeleras
Baños públicos
Zonas de sombra
Es una ruta muy frecuentada, así que aunque es tranquila, conviene ir atento en algunos cruces de carretera.
Un gran porcentaje del recorrido estás a pleno sol, por lo que recomiendo
Ruta pet friendly 🐶
Es una ruta totalmente apta para perros, pero con condiciones importantes:
Deben ir siempre atados
Es un espacio compartido con ciclistas y senderistas-curiosidad, vimos a Anne Igartiburu haciendo footing.
Hay zonas de naturaleza abierta donde pueden disfrutar mucho
Es ideal si buscas un paseo largo, fácil y con paisaje variado para hacer con tu perro sin complicaciones.
Recuerdo que en el camino vimos ovejas, cabras, vacas.. mis perros encantados.
Naturaleza, río y paisaje
La vía discurre junto al río Arrazola, en un entorno muy verde y agradable. Durante el recorrido es habitual ver:
Caballos en libertad
Ganado pastando-aunque normalmente están dentro de zona vallada, recomiendo no llevar sueltos a los perros por si las moscas además de que es una pista peatonal y puede haber también ciclistas y tal.
El impresionante monte Anboto (1.331 m), dentro del Parque Natural de Urkiola. Preparar las cámaras, el escenario natural es brutal.
Mitología vasca y patrimonio
Este valle tiene mucha historia y simbolismo. Según la mitología vasca, la diosa Mari habita en las cumbres del Anboto, donde tendría una de sus moradas más importantes en una cueva de su cara este.
Además, a lo largo del camino se pueden ver:
Torre de los Marzana (torre medieval)
Iglesia de San Martín (1550)
Caserío Urrutia (siglo XVII)
Gastronomía en la ruta: dos paradas imprescindibles
🍽 Asador Etxebarri (uno de los mejores del mundo)
En pleno recorrido, donde la vía cruza la carretera del barrio de Axpe, se encuentra el famoso Asador Etxebarri, ubicado en un antiguo caserío restaurado.
Está considerado uno de los mejores restaurantes del mundo por su cocina basada en la brasa y el producto de altísima calidad.
Es una parada muy demandada, así que conviene reservar con mucha antelación. El menú es de casi 400€ por persona, si reservas tienes que abonar por delante el precio de la comida y si cancelas la reserva pierdes el dinero abonado. No puedes ver el calendario para reservar, tu pides la cita y el restaurante te dice si se puede o no comer allí ese día.
Hay más condiciones, os recomiendo ver la web.
Yo creo que soy una de las tantas personas que me gustaría comer aquí. Pero la lista para conseguir reservar es de meses.
🍣 Restaurante japonés Txispa
Muy cerca del Asador Etxebarri se encuentra un restaurante japonés de cocina más contemporánea, que suele ser una opción interesante si no se consigue mesa en el asador o si se busca algo diferente en la zona.
El chef Tetsuro Maeda propone una cocina muy personal donde mezcla técnicas japonesas con producto local y el arte del fuego a la brasa tan propio de la zona. El resultado es un menú degustación creativo, cambiante y muy cuidado, donde cada plato busca sorprender sin perder la esencia del producto.
El restaurante está ubicado en un caserío restaurado con muchísimo encanto, rodeado de naturaleza y con un ambiente tranquilo que hace que la experiencia sea casi tan importante como la comida. El servicio es cercano y el propio chef suele explicar parte del menú, lo que lo hace todavía más especial.
Es una alternativa más informal en comparación, ideal para completar la experiencia gastronómica del entorno de Axpe-Atxondo.
Dónde aparcar
Hay varias opciones:
Inicio de la vía verde en Apatamonasterio (BI-4332), con plazas de aparcamiento
Zona del cementerio, algo más arriba, también habitual para dejar el coche
Esta zona es uno de los espacios verdes amplios que tenemos cerca de Bilbao, Barakaldo y uno de mis lugares de escapada estrella para pasear, hacer deporte .. . En verano es lugar para hacer barbacoas. Por eso recomiendo ir bien pronto para disfrutar de la naturaleza. El monte tiene una altura de 301 metros. Es uno de mis lugares estrella para pasear con mi mascota. copio el acceso: «Desde el municipio de Loiu ascendemos por la BI-3704 en dirección al Alto de Unbe. Pasado un kilometro encontramos una desviación, a nuestra izquierda, que enfila hacia la Universidad de Leioa por la BI-3731. Tomamos esta ultima dirección desviándonos de nuevo a la izquierda a los pocos metros para acceder inmediatamente al área recreativa Akarlanda».
En este monte se encuentra el lugar de esparcimiento llamado AKARLANDA.
Si tiramos un poco de Historia, es interesante conocer que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX aquí había una tejería y una cantera . Dentro del parque hay un actividad de pago muy original: un parque de aventuras y tirolínea, se llama Forestal Park, os dejo la web informativa: https://turismovasco.com/bizkaia/que-ver-bizkaia/forestal-park-bilbao/
Además muy cerca se encuentra el Santuario de la Virgen de Unbe, os copio el acceso:
«Alcanzamos el Alto de Unbe y continuamos por la carretera BI-3704 hacia Urduliz. Pasado el kilometro 15 encontramos a mano derecha de la vía una desviación señalizada «a la casa de la virgen». Una estrecha carretera desciende por la ladera norte del monte Unbe acercándonos al lugar.»
Una pequeña casita acoge en su interior la capilla donde se venera la imagen de la milagrosa virgen de Unbe. Cerca hay una fuente donde se acumulan las aguas de una pequeño arroyo. El agua no es potable pero una serie de grifos permiten a los visitantes lavar, como es costumbre, la cara y los pies de las personas enfermas.
Como ya os he contado alguna vez, tengo familia en las Merindades de Burgos. Una de ellas suele estar de voluntaria en la restauración del Monasterio de Santa María de Rioseco.
Este monumento al que me refiero es el Monasterio de Santa María de Rioseco que se encuentra en el valle de Manzanedo (Burgos) junto al río Ebro. Acceso desde la carretera BU-V-5741 (desvío en Incinillas).
No hay transporte público que comunique directamente con el monasterio.
Hay servicio de autobús regular que tiene parada en Incinillas, pueblo cercano desde el que se accede por carretera BU-V-5741.
Desde Incinillas hay que recorrer unos 3 km por la carretera en dirección a Manzanedo hasta una presa del río Ebro. Luego se deja el vehículo cerca de la carretera y hay una pista forestal para caminar hasta el monasterio.
La pista forestal final no permite tráfico rodado (excepto vehículos autorizados), por lo que parte del trayecto será caminando.
Algunos consejos
Teléfono de contactos del monasterio para confirmar situación actual del transporte público y accesos. (Visitas@monasterioderioseco.com o teléfono 681 682 680)
Acceso libre durante el día; en verano se organizan jornadas de puertas abiertas con visitas guiadas por voluntarios.
Cuando lo he visitado no se había empezado aún la restauración, estaba en ruinas pero en mucho peor estado de lo que ahora podéis ver. No había ningún tipo de seguridad, ahora gracias a la ayuda de los voluntarios se ha mejorado el acceso y las visitas turísticas tienen un coste simbólico de unos 2 € destinado a la restauración.
Fue fundado a finales del siglo XII por la orden del Císter, el monasterio se convirtió en un centro espiritual y económico de primer orden. Aquí vivieron unos 25 monjes y decenas de conversos que trabajaban los campos, molinos y batanes que sostenían la comunidad.
En 1835 la Desamortización de Mendizábal supuso su abandono y el inicio de la ruina. Los saqueos y el paso del tiempo hicieron mella en sus muros.
En 2010 nació la iniciativa “Salvemos Rioseco”, impulsada por voluntarios, para frenar la degradación del monasterio. Desde entonces se han consolidado muros, limpiado escombros y recuperado espacios.
Os dejo la web de la asociación para vuestro interés:
En 2019 el conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), lo que supuso un respaldo a su protección.
Es una zona que está muy al descubierto, por lo que os recomiendo llevar calzado cómodo, agua, gafas de sol y crema protectora si hace un día de calor y os puedo asegurar que en Burgos, el calor cuando pega es horrible. Es un calor seco.
Se llama “calor seco” al calor que se produce en ambientes con baja humedad relativa. En la provincia de Burgos, su altitud (cerca de 850 metros sobre el nivel del mar) y su clima continental hacen que, en verano, el aire contenga poca humedad. Esto provoca que, aunque el termómetro marque 32 ºC o 35 ºC, la sensación térmica pueda ser más soportable que en la costa, donde la humedad multiplica la sensación de bochorno (lo que tenemos por ejemplo en el País Vasco).
Qué ver en el Monasterio de Rioseco
Claustro renacentista con columnas jónicas y galerías parcialmente restauradas.
Iglesia cisterciense en ruinas, que conserva su atmósfera austera.
Restos de dependencias monásticas: refectorio, sala capitular, bodegas.
Entorno natural del Valle de Manzanedo y el río Ebro, perfecto para fotografía y senderismo.
Consejos prácticos para tu visita
Lleva calzado cómodo: el terreno es irregular en algunos puntos.
Respeta las zonas valladas y no accedas a áreas en restauración.
Si quieres colaborar, infórmate sobre los voluntariados de “Salvemos Rioseco”.
Podemos ir acompañados de nuestras mascotas. Si vas con perro:
Llévalo con correa.
Que esté limpio (sin feria de barro o tierra).
Si es perro de tamaño grande, asegúrate de que puedas llevarlo tú si hay tramos de dificultad.
No entres con él a zonas cerradas que puedan estar anunciadas como de riesgo o en restauración.
Para alojamiento turístico y/o para comer y no sois del lugar, lo más cercano va a ser la localidad burgalesa de Villarcayo, yo os puedo recomendar el hotel rural La Torre de Bisjueces, os dejo su web por si os interesa: https://www.latorredebisjueces.com/es
El Regato (en euskera: Errekatxo) es uno de los pulmones verdes de Barakaldo. Es un valle donde naturaleza, historia y tradición se mezclan. Situado al sur del municipio, cruzando la autopista Bilbao‑Santander, es perfecto para pasear, hacer deporte o disfrutar con mascotas.
Desde el centro de Barakaldo son apenas 6 km. Se tarda menos de 15 minutos en coche. El recorrido a pie es de alrededor de 1 hora y 10 minutos.
Disfruta de Gorostiza, corazón de El Regato
Gorostiza alberga un polideportivo completo con piscina climatizada y exterior, canchas de tenis, frontones, rocódromo, gimnasio y bar‑restaurante. La zona residencial incluye colegio y amplios espacios verdes para pasear, hacer deporte o descansar.
Horarios del polideportivo/piscinas: lunes a sábados de 08:15 a 22:00. Domingos y festivos según temporada.
Rutas y senderos de El Regato
El valle ofrece rutas para todos los niveles:
PR-BI 210 (ruta de los pantanos): 12 km ida y vuelta, dificultad media-baja. Bordea el embalse de Gorostiza y el río Castaños.
Vuelta circular al pantano del Regato: 5,49 km, desnivel 29 m, ideal para mascotas sujetas.
Ruta Gorostiza – sendero Basatxu – Regato (circular): 11,14 km, desnivel 342 m.
El Regato – Ganeran – regreso: semirrecta, mayormente pistas forestales, tramo exigente hacia Ganeran.
Retuerto – Gorostiza – El Regato: 8,25 km, desnivel 110 m, mezcla urbano y naturaleza.
Consejo: lleva agua, protección solar y calzado adecuado. Evita días de lluvia.
La Fiesta de la Cereza se celebra anualmente desde 2006 y recupera tradiciones históricas interrumpidas tras la Guerra Civil. La última edición tuvo lugar el 7 de junio de 2025.
Durante la fiesta:
Transporte: KBus reforzado, con salidas cada 30 minutos.
Actividades deportivas tradicionales:
Aizkolaris:
Deporte rural vasco, personas especializadas en cortar troncos con hacha. Se enfrentan a troncos colocados horizontal o verticalmente, que deben cortar lo más rápido posible.
Actualmente es un deporte profesionalizado, con campeonatos, reglas, árbitros y patrocinadores.
Las hachas se fabrican de forma artesanal y se afilan con precisión antes de cada competición.
Barrenadores:
Perforación de piedra con barreno y mazo.
Son competidores que demuestran fuerza, coordinación y precisión perforando piedras o troncos con una barra metálica. Los participantes usan una barra de acero (barreno). Con ella, hacen un agujero en una piedra o bloque. Golpean con un mazo o martillo pesado. El objetivo es perforar lo más profundo posible. Los barrenadores eran obreros que perforaban la roca a mano para colocar cartuchos de dinamita en las minas o canteras.
Txingas:
Transporte de pesas de hierro. Los participantes deben caminar cargando una pesada pesa de hierro en cada mano. Deben hacerlo sin soltarlas.
Cada pesa de hierro suele pesar entre 25 y 50 kilos. En competiciones profesionales, cada masa puede superar los 60 kg por mano.
El objetivo no es levantar, sino transportar: se trata de aguantar el máximo recorrido posible sin dejar caer los pesos. Su origen fue cuando los baserritarras (campesinos) transportaban cubos de leche, piedras, o hierro en las manos por los caseríos.
Soka-tira:
Tira‑cuerda entre equipos. Las competiciones más conocidas se celebran en Azpeitia, Tolosa, y Lekeitio, además de las exhibiciones festivas en muchos pueblos.
Dos equipos (normalmente de 8 personas cada uno) se colocan en lados opuestos de una cuerda gruesa. En el centro del campo hay una marca o línea de referencia. El objetivo es arrastrar al equipo contrario hasta hacer que la marca central cruce una línea en su favor.
Tiene versiones internacionales: “tug of war”.
Gastronomía en El Regato
Opciones destacadas:
Birika Jatetxea: cocina vasca y fusión peruana, ideal para celebraciones. Antes aquí estaba el restaurante Erreka, lugar de bodas de mi familia.
Taberna Txikia: pintxos y tapas, ambiente informal.
Consejo: reserva en Birika Jatetxea para fines de semana o grupos grandes.
Actividades al aire libre
Los embalses permiten paseos, pesca ligera y momentos de tranquilidad. La combinación de rutas, zonas verdes y espacios deportivos hace de El Regato un lugar perfecto para desconectar.
Accesibilidad y consejos prácticos
Transporte: coche, andando o KBus.
Mascotas: algunas rutas permiten perros sujetos; respeta a los demás visitantes.
Seguridad: evita días de lluvia, calzado antideslizante recomendado.
Mejores horas: temprano por la mañana para rutas largas o verano.
Resumen: El Regato combina naturaleza, historia, cultura y gastronomía, convirtiéndose en un destino ideal dentro de Barakaldo.
El Pirineo Navarro es una joya del norte de España: pueblos medievales, montañas llenas de leyendas, cuevas misteriosas y una gastronomía para chuparse los dedos. Aquí te cuento qué ver, basándome en los lugares que he visitado y que más me han impresionado.
1. Burgui, el pueblo de los oficios
Uno de los pueblos más bonitos del Pirineo Navarro. Su puente medieval sobre el río Esca es una auténtica postal.
Gracias al voluntariado de sus vecinos, aquí puedes descubrir cómo trabajaban los antiguos artesanos. Yo visité el oficio de Nevero, en una antigua nevera medieval donde se almacenaba la nieve para venderla en verano.
2. Roncal
Además de callejear entre sus casas de piedra, hay que probar el Queso del Roncal con Denominación de Origen, uno de los más reconocidos de Navarra.
3. Elizondo, capital del Valle de Baztán
Elizondo combina tradición, literatura y gastronomía.
Tradición: su fiesta más importante es el Baztandarren Biltzarra, que reúne a los 15 pueblos del valle en bailes y desfiles.
Historia y arquitectura: abundan las casas señoriales y palacios.
Gastronomía: no dejes de probar su chocolate con avellanas enteras y el famoso txantxigorri, un dulce típico que aparece en la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo.
👉 Curiosidad literaria: muchas escenas de El Guardián Invisible se ambientan aquí.
4. Cuevas de Urdazubi-Urdaz
Naturaleza subterránea en estado puro. Sus formaciones son espectaculares y la visita está muy bien organizada.
Lesaka es uno de los pueblos más pintorescos del Pirineo Navarro. Destaca el puente de piedra sobre el río Onín y la torre Kaxerna o Zabaleta, que se alza majestuosa junto a él.
6. Zugarramurdi
Uno de los lugares más mágicos de Navarra. Aquí puedes visitar tanto el Museo de las Brujas como las famosas cuevas donde se celebraban los akelarres.
Accesible desde Lekunberri o desde Uharte-Arakil, donde cada año se celebra el Artzai Eguna (día del perro pastor).
Lo más destacado es el Santuario de San Miguel de Aralar (siglo XII). Además de su belleza románica, está rodeado de leyendas medievales como la de don Teodosio de Goñi y sus cadenas, liberado por San Miguel tras vencer a un dragón.
9. Orreaga – Roncesvalles, inicio del Camino de Santiago
Pequeño en tamaño, pero enorme en historia. Aquí comienza el Camino de Santiago francés.
Puedo recomendar:
**La Colegiata de Santa María (siglo XII), donde descansan los restos de Sancho VII, “el Fuerte”.
**El antiguo hospital de peregrinos.
**Monumentos como la Rosa del Camino y la piedra que recuerda la batalla de Roncesvalles (año 778), donde los vascones derrotaron a Roldán, sobrino de Carlomagno.
🍴 Tips de dónde comer en Roncesvalles: recomiendo el Menú del Peregrino en Casa Sabina (web). La trucha con jamón es espectacular.
10. Isaba, en el valle de Roncal
Uno de los pueblos más bonitos para desconectar en plena montaña. Calles empedradas, casas tradicionales y un entorno natural perfecto para rutas de senderismo.
ÚLTIMAS RECOMENDACIONES
*Lleva calzado cómodo: muchos pueblos tienen calles empedradas.
*Reserva con antelación en temporada alta, sobre todo en Roncesvalles y Elizondo.
*No te vayas sin probar el Queso del Roncal y los txantxigorris.
Este rincón se encuentra en la provincia de Burgos, dentro del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, muy cerca de Pesquera de Ebro. Se trata de un espacio protegido de gran valor paisajístico y ecológico, considerado uno de los cañones fluviales más espectaculares del norte de España.
Para llegar, hay que tomar la carretera que conduce a Pesquera de Ebro. Aproximadamente un kilómetro y medio antes de entrar en el pueblo, verás a la izquierda una pequeña zona de aparcamiento con capacidad para 8–10 vehículos. Aunque es un parking reducido, suele haber espacio disponible.
Desde el aparcamiento, basta con cruzar la carretera con precaución. A la derecha comienza un sendero escalonado que conduce directamente a los dos miradores principales. El recorrido es corto, claro y apto para todos los públicos.
Qué ver desde los miradores
Las vistas desde los miradores son, sencillamente, impresionantes. Desde aquí se puede observar cómo el río Ebro se abre paso entre las imponentes paredes rocosas del cañón, dibujando uno de los paisajes más sobrecogedores de Burgos.
Además, este enclave es un punto privilegiado para la observación de aves, especialmente del buitre leonado. La zona alberga una de las mayores colonias de esta especie en Castilla y León, por lo que es muy habitual verlos planear sobre el cañón.
Junto al segundo mirador encontrarás paneles informativos que, aunque algo castigados por el paso del tiempo, siguen ofreciendo datos interesantes sobre la geología, la fauna y la importancia natural del entorno.
Otras rutas de senderismo por el Cañón del Ebro
Si te apetece ir más allá de los miradores, la zona ofrece numerosas rutas de senderismo. Una de las más populares es la que une Pesquera de Ebro con Valdelateja, recorriendo a pie el corazón del cañón y permitiendo disfrutar del paisaje desde dentro.
Wikiloc es una plataforma muy útil para consultar desniveles, tiempos y opiniones de otros senderistas, especialmente si visitas la zona por primera vez.
Para cerrar
Un paseo corto, accesible y con unas vistas que se quedan grabadas. El Cañón del Ebro, en Burgos, es uno de esos lugares que demuestran que no siempre hace falta caminar muchos kilómetros para disfrutar de la naturaleza en estado puro.