HUEVOS RELLENOS de bonito y mayo

Plate of garnished deviled eggs on a rustic wooden table

Mayonesa casera suave y sin sabor fuerte a limón

La mayonesa casera es una de esas salsas que, cuando se han comido toda la vida en casa, cuesta sustituir por una comercial. En mi familia siempre la hemos preparado en casa y recuerdo especialmente su textura cremosa y su sabor suave, sin ese punto tan marcado a vinagre o limón que a veces tienen algunas mayonesas.

Con el tiempo, y por precaución ante el riesgo de salmonela, hemos ido recurriendo más a las mayonesas comerciales.

Son prácticas y permiten disfrutar de nuestros platos de siempre con mayor tranquilidad, pero, para mí, el sabor de una buena mayonesa casera sigue siendo especial.

Por eso, esta propuesta busca recuperar esa textura cremosa y ese sabor delicado, utilizando huevo pasteurizado como medida de seguridad.

Además, vamos a prescindir del vinagre y a utilizar solo una pequeña cantidad de limón, suficiente para aportar un toque de acidez sin que se convierta en el protagonista.

Ingredientes

  • 50 g de huevo entero pasteurizado, apto para preparaciones sin cocinar.
  • 150 ml de aceite de girasol.
  • 50 ml de aceite de oliva suave, de sabor poco intenso.
  • 1 cucharadita de zumo de limón, aproximadamente 5 ml.
  • Una pizca de sal.

Preparación

1. Preparamos los ingredientes.

Ponemos el huevo pasteurizado en una jarra alta y estrecha, adecuada para utilizar la batidora de mano. Añadimos la sal y la cucharadita de zumo de limón.

2. Incorporamos el aceite.

Añadimos el aceite de girasol y el aceite de oliva suave. La combinación de ambos permite conseguir una mayonesa de sabor delicado, sin renunciar por completo al toque del aceite de oliva.

3. Emulsionamos la mezcla.

Introducimos la batidora hasta el fondo de la jarra y comenzamos a batir sin moverla durante unos segundos, hasta que la mezcla empiece a espesar en la base.

Cuando veamos que la mayonesa comienza a ligar, levantamos la batidora lentamente para incorporar el aceite restante. Continuamos hasta conseguir una salsa homogénea y cremosa.

4. Ajustamos el sabor y la textura.

Probamos la mayonesa. Si queremos una textura algo más ligera, podemos añadir una cucharadita de agua potable y batir brevemente para integrarla. Si la preferimos más espesa, podemos incorporar un poco más de aceite, poco a poco.

La idea es obtener una mayonesa suave, sin exceso de acidez y con una textura agradable, perfecta para acompañar huevos rellenos, ensaladillas, pescados o verduras.

Consejos para conseguir una mayonesa a tu gusto

  • No te excedas con el limón. Una cucharadita es un punto de partida para esta versión suave. No hace falta añadir vinagre.
  • Elige bien el aceite. Un aceite de oliva virgen extra intenso puede aportar amargor y dominar el sabor. Para esta receta funciona mejor un aceite suave.
  • No confundas ligera de textura con baja en calorías. Esta mayonesa sigue teniendo una proporción importante de aceite. Si buscas reducir las calorías, necesitarás una receta con menos aceite o una salsa diferente.
  • Conserva siempre la mayonesa en frío. Utiliza utensilios limpios, refrigérala inmediatamente y consúmela en un máximo de 24 horas.

Una mayonesa para recuperar el sabor de casa

Esta es una buena alternativa para quienes echan de menos la mayonesa casera tradicional, pero prefieren evitar el huevo crudo sin pasteurizar.

No pretende ser una salsa intensa ni excesivamente ácida. Al contrario, busca acompañar los platos sin robarles protagonismo, como sucede con los huevos rellenos de bonito que tanto me gustan.

Porque, a veces, no se trata de cambiar las recetas de siempre, sino de encontrar una manera de seguir disfrutándolas con tranquilidad.

Puntuación: 1 de 5.

Gracias por leerme.

Espero que os haya gustado 😘😘

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