CIUDADANA DEL MUNDO

Caminante no hay camino se hace camino al andar

Explora Pontedeume: Historia y Gastronomía Gallega

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Pontedeume es una villa gallega fundada en 1270, vinculada históricamente a la Casa de Andrade. La localidad destaca por su patrimonio monumental, que incluye el Torreón de los Andrade, el antiguo convento de San Agustín, la iglesia de Santiago y su emblemático puente de piedra sobre el río Eume.

Ubicada en la ría de Ares, la villa combina tradición marinera e historia jacobea dentro del Camino Inglés. Además de su casco histórico y su oferta gastronómica, la localidad sirve como uno de los principales puntos de acceso al Parque Natural de las Fragas do Eume.

Después de visitar Betanzos, donde habíamos parado a comer una buena tortilla en el Bar Galicia, continuamos nuestra ruta hasta Pontedeume, una localidad que teníamos ganas de conocer.

Era lunes de agosto y hacía muchísimo calor. Tanto, que nuestros planes fueron cambiando sobre la marcha. Llegamos en coche y lo dejamos en la zona del puerto, cerca del Torreón de los Andrade. Desde allí comenzamos a recorrer Pontedeume a pie.

Encontramos un pueblo bastante tranquilo, quizá también porque era lunes y el calor apretaba de lo lindo. Nos gustó especialmente la combinación de mar, río, piedra e historia, y aunque nuestra intención inicial era acercarnos también a las Fragas do Eume, finalmente decidimos dejarlo para otra ocasión.

Un poco de historia de Pontedeume

Aunque la zona estuvo habitada desde mucho antes, la villa medieval de Pontedeume fue fundada oficialmente en 1270 por Alfonso X el Sabio, junto a un antiguo puente de madera que probablemente ya existía con anterioridad.

La nueva villa recibió importantes privilegios, entre ellos mercado, pesca libre y determinadas exenciones fiscales. Durante sus primeros años fue de señorío real, pero en 1371 pasó a estar vinculada a la Casa de Andrade, una de las familias nobles más importantes de Galicia.

Uno de sus personajes más destacados fue Fernán Pérez de Andrade «O Bo», que tuvo una enorme influencia en Pontedeume. A él se atribuye la construcción del gran puente medieval de piedra, además del castillo de Andrade y otras importantes obras de la comarca.

Otro miembro destacado de la familia fue Fernando de Andrade, I Conde de Andrade, que en 1538 fundó el convento de San Agustín y también intervino en la iglesia de Santiago.

La actividad pesquera, artesanal y comercial hizo crecer la villa durante la Edad Moderna, aunque Pontedeume sufrió también epidemias e importantes incendios, entre ellos los de 1533 y 1607.

Con el paso de los siglos la localidad fue ampliándose fuera de sus antiguas murallas y ganando terreno a la ría. El actual paseo marítimo se inauguró en 1996.

Hoy Pontedeume sigue siendo una de las localidades históricas más interesantes de la comarca y, además, es uno de los puntos destacados del Camino Inglés a Santiago y una de las puertas de entrada a las Fragas do Eume.

El puerto de Pontedeume

Nosotros comenzamos precisamente por aquí.

El puerto de Pontedeume tiene una relación muy estrecha con la historia de la villa. La actividad portuaria ya estaba presente prácticamente desde la fundación de Pontedeume en 1270 y, desde comienzos del siglo XVII, existe constancia de un muelle.

Su situación, en el estuario del río Eume y dentro de la ría de Ares, favoreció durante siglos el comercio y la actividad pesquera. También tuvo una importante relación con el Camino Inglés, ya que por mar llegaban peregrinos procedentes de otros lugares, especialmente de Inglaterra, que continuaban después su camino hacia Santiago. Por eso Pontedeume es considerado un auténtico puerto jacobeo.

El puerto actual combina la actividad tradicional con la náutica recreativa y deportiva. La zona de los pantalanes y las embarcaciones aporta además bastante ambiente al paseo, especialmente en los meses de verano.

En los alrededores también encontramos elementos relacionados con el pasado comercial de la villa, como las antiguas lonjas del puerto, conocidas como las «tiendas de Rajoy». Fueron construidas en 1763 bajo el patrocinio del arzobispo Rajoy y estaban destinadas inicialmente a almacenar productos como la sardina salada.

La zona portuaria es, además, un buen punto para comenzar la visita porque desde aquí tenemos muy cerca el Torreón de los Andrade, el casco histórico y el puente.

Paseando junto al agua: las mujeres del mar

Después de dejar el coche, paseamos por la zona próxima a la antigua cofradía de pescadores.

Y allí encontramos una escultura que me llamó especialmente la atención: el homenaje a las mujeres del mar de Pontedeume.

La escultura fue inaugurada en julio de 2025 junto a la antigua cofradía y nació a iniciativa de una comisión formada por hijas y nietas de las antiguas peixeiras de la localidad.

Durante décadas, aquellas mujeres acudían a esa misma zona para recoger el pescado y después lo transportaban en los tradicionales paxes para venderlo por las parroquias de Pontedeume y por municipios vecinos.

El monumento pretende reconocer precisamente el esfuerzo, la dignidad y la contribución de aquellas mujeres a la economía y a la cultura local, así como mantener viva la memoria de unas trabajadoras cuyo papel fue fundamental para muchas familias de la villa.

A mí me gustó especialmente encontrar este homenaje porque habla de una parte de la historia de Pontedeume que no se encuentra solamente en sus grandes monumentos, sino también en las personas que hicieron posible la vida cotidiana de la localidad.

Y, por supuesto, no pude resistirme a posar con la estatua.

El paseo marítimo y el río Eume

Desde el puerto podemos continuar caminando junto al agua y disfrutar de diferentes perspectivas de la villa.

El actual paseo marítimo forma parte de la transformación que experimentó Pontedeume durante el siglo XX, cuando se fueron ganando espacios a la ría. Fue inaugurado en 1996 y hoy constituye una de las zonas agradables para pasear por la localidad.

A nosotros nos gustó especialmente el entorno del puente de piedra sobre el río Eume. El paisaje desde esta zona es precioso y permite entender muy bien la relación que Pontedeume siempre ha tenido con el río y con el mar.

El puente de piedra de Pontedeume

El puente es uno de los grandes símbolos de la localidad y, de hecho, es el que dio nombre a Pontedeume.

Pero el puente que vemos actualmente no es el medieval.

El actual fue construido entre 1863 y 1870 y posteriormente remodelado. Cuenta con 15 arcos.

Antes existió aquí un espectacular puente gótico mandado construir por Fernán Pérez de Andrade entre 1374 y 1380. Tenía nada menos que 68 arcos y más de 850 metros de longitud, además de dos torres, una capilla y un hospital para peregrinos.

Del antiguo puente medieval se conservan las figuras del Oso y el Jabalí, que actualmente podemos ver en los jardines del antiguo convento de San Agustín. Estas figuras estaban originalmente situadas en el propio puente.

Cuesta imaginar hoy cómo debía ser aquella enorme construcción medieval cuando contemplamos el puente actual, pero conocer su historia hace que el paseo resulte todavía más interesante.

El Torreón de los Andrade

Muy cerca de donde aparcamos encontramos uno de los edificios más característicos de Pontedeume: el Torreón de los Andrade.

Con sus aproximadamente 18 metros de altura, es el último resto conservado del antiguo palacio de los Andrade, que formaba parte del recinto amurallado de la villa.

Probablemente fue construido a finales del siglo XIV por Fernán Pérez de Andrade «O Bo». Con el paso del tiempo, el antiguo palacio fue desapareciendo y actualmente solo queda este torreón.

Hoy alberga la Oficina de Turismo y el Centro de Interpretación de los Andrade, por lo que puede ser un buen punto para comenzar la visita y conocer mejor la historia de la villa.

Los restos de la antigua muralla

Pontedeume estuvo protegida por una muralla que contaba con nueve torres y cinco puertas: la del Puente, Salga, Porto, Postigo y Carnicería.

Con la expansión de la villa, gran parte de aquella muralla fue desapareciendo, pero todavía quedan algunos restos que podemos localizar durante el paseo por el casco histórico.

Es otro de esos detalles que quizá pasan desapercibidos si simplemente recorremos las calles, pero que ayudan a imaginar cómo debía ser Pontedeume durante la Edad Media.

Plaza Real y casco histórico

Continuamos nuestra visita subiendo por las calles del casco antiguo.

Llegamos hasta la Plaza Real, una de las plazas históricas de Pontedeume. Ya existía desde la fundación de la villa en 1270 y fue ampliada posteriormente.

El casco antiguo conserva ese ambiente de villa gallega tradicional, con calles estrechas, casas de piedra, pequeñas plazas y edificios que nos recuerdan continuamente su pasado medieval.

Y fue precisamente en esta zona donde hicimos una de las paradas que más agradecimos aquel día.

Un helado en Bico de Xeado

Después de caminar con aquel calor, necesitábamos urgentemente algo fresquito.

Nos habían dicho que Pontedeume era un buen sitio para tomar el postre y terminamos en A Postrería Bico de Xeado, en la Plaza Real, número 4.

Nos sentamos en la terraza y pedimos una tarrina grande de cuatro euros y medio con limón y chocolate con leche.

Y cuando la terminamos… debió de parecernos poca cosa, porque pedimos otra tarrina, esta vez pequeña y de dos bolas: mandarina y chocolate con leche.

Sí, dos helados.

Pero entraban de maravilla con aquel calor.

Además, nos parecieron bastante económicos y el trato fue muy agradable. Yo incluso quise llevarme una tarjeta del establecimiento como recuerdo, pero en aquel momento no tenían.

Bico de Xeado es una heladería artesanal y cafetería-bar, donde además de sus helados ofrece postres y otros productos. Actualmente aparece también dentro de la oferta del Camino Inglés como heladería/cafetería-bar y está situada en la Plaza Real, 4.

Y había una cosa que me había llamado especialmente la atención antes de ir: había leído que sus helados se elaboraban con leche de sus propias ganaderías.

Y sí, era cierto.

Bico de Xeado pertenece a la Cooperativa Agraria Provincial de A Coruña y utiliza leche procedente de sus propias granjas. La marca nació precisamente con la idea de transformar la leche producida en sus explotaciones en un producto artesanal de mayor valor añadido. Actualmente la cooperativa cuenta, entre otras, con las granjas O Cancelo, en Miño, y A Esperanza, en San Sadurniño.

Me parece una historia muy bonita: parte de la leche producida en las propias explotaciones gallegas y termina convertida en un helado que podemos disfrutar en lugares como Pontedeume.

Además, en 2026 Bico de Xeado recibió el Premio Aresa, un reconocimiento relacionado con su capacidad para poner en valor el campo gallego y transformar la producción ganadera en un producto con valor añadido.

En Tripadvisor aparece actualmente el establecimiento de Pontedeume, aunque la ficha tiene muy pocas opiniones, por lo que yo no pondría en el blog que obtuvo un premio de Tripadvisor.

¿Cuál es el dulce tradicional de Pontedeume?

Aunque nosotros aquel día nos decantamos por el helado, Pontedeume tiene una tradición repostera bastante interesante.

Entre los productos tradicionales de la gastronomía eumesa encontramos la torta de Pontedeume, además de la costrada, los melindres, los almendrados y la proia. El Ayuntamiento incluye precisamente estos productos entre los elementos característicos de la gastronomía local.

También merece una mención especial el manguito eumés, un dulce tradicional que todavía podemos encontrar en establecimientos y en el mercado municipal.

Así que si visitáis Pontedeume y queréis probar algo más tradicional que un helado, merece la pena buscar alguno de estos dulces.

Nosotros, como hacía tanto calor, dejamos la tradición repostera para otra ocasión y nos fuimos directamente al helado.

Convento de San Agustín

Después de nuestra parada dulce continuamos callejeando por la zona del antiguo convento de San Agustín, buscando principalmente algo de sombra.

El convento fue fundado en 1538 por Fernando de Andrade, uno de los miembros más importantes de la familia Andrade.

Actualmente funciona como Casa de la Cultura y conserva restos de su claustro renacentista y una fachada del siglo XVIII.

La iglesia del antiguo convento desapareció durante las transformaciones urbanísticas del siglo XIX, pero el conjunto que se conserva sigue siendo uno de los elementos patrimoniales más importantes de Pontedeume.

En sus jardines también podemos encontrar las figuras del Oso y el Jabalí procedentes del antiguo puente medieval.

Iglesia de Santiago

Otro de los edificios importantes del casco histórico es la iglesia parroquial de Santiago.

Fernando de Andrade intervino en la reconstrucción de su capilla mayor, donde además decidió ser enterrado.

La iglesia conserva diferentes elementos artísticos y arquitectónicos de distintas épocas y es una visita interesante para completar el recorrido histórico por Pontedeume.

¿Dónde aparcar en Pontedeume?

Nosotros dejamos el coche en la zona del puerto, cerca del Torreón de los Andrade, y nos resultó muy cómodo para comenzar la visita andando.

Para conocer Pontedeume, personalmente creo que es mejor dejar el coche y olvidarse de él durante unas horas. El casco histórico se disfruta caminando y muchas de sus calles son estrechas y empedradas.

En la zona del muelle existe aparcamiento y el propio Ayuntamiento señala también aparcamiento en las inmediaciones de la playa de Sopazos.

En temporada alta puede ser más complicado encontrar sitio, por lo que conviene tener algo de paciencia y no esperar necesariamente a aparcar justo al lado del monumento que queramos visitar.

Además, el municipio está habilitando nuevos espacios de estacionamiento en diferentes zonas, por lo que esta información puede ir cambiando con el tiempo.

¿Qué calzado llevar?

Para conocer únicamente el casco histórico de Pontedeume no hace falta llevar botas de montaña, pero sí recomiendo calzado cómodo y con buena suela.

Hay calles empedradas, algunas cuestas y zonas en las que agradeceremos llevar un calzado que sujete bien el pie.

Si además queremos combinar la visita con las Fragas do Eume, entonces sí recomendaría directamente zapatillas de senderismo o calzado deportivo con buena adherencia.

Nosotros aquel día agradecimos sobre todo llevar algo cómodo porque, entre el puerto, el paseo junto al río y las calles del casco histórico, acabamos caminando bastante.

Las Fragas do Eume: una visita que dejamos para otra ocasión

Nuestro plan inicial era acercarnos también a las Fragas do Eume, pero aquel día hacía demasiado calor.

Y decidimos no hacerlo.

Creo que fue una buena decisión porque las Fragas merecen tiempo y ganas de caminar.

El Parque Natural Fragas do Eume ocupa más de 9.000 hectáreas y se extiende por los municipios de Pontedeume, Cabanas, A Capela, As Pontes de García Rodríguez y Monfero.

Es uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de Europa. El río Eume ha excavado un profundo valle y sus laderas están cubiertas por robles, castaños, abedules, alisos, fresnos, tejos, laureles, acebos y otras especies.

La humedad del bosque permite además la presencia de numerosos helechos, musgos y líquenes.

Uno de sus lugares más conocidos es el monasterio de San Xoán de Caaveiro, situado en pleno bosque y con una historia de más de diez siglos.

Desde Pontedeume existe acceso hacia la zona de Ombre y Caaveiro, aunque las Fragas tienen diferentes accesos y rutas, por lo que conviene planificar previamente cuál queremos hacer.

Turismo de Galicia señala que la mejor manera de conocer el parque es a pie, así que nuestro calzado cómodo cobra todavía más importancia si decidimos hacer alguna de sus rutas.

En nuestro caso, con aquel calor de agosto, decidimos dejarlo para otra visita. Prefiero volver otro día con una temperatura más agradable y disfrutar de las Fragas sin prisas.

¿Cuál es la mejor época para visitar Pontedeume?

Pontedeume puede visitarse durante todo el año, pero elegiría primavera y principios de otoño si queremos combinar el pueblo con las Fragas do Eume.

La primavera puede ser especialmente bonita por el verdor del paisaje y las temperaturas suelen ser más agradables para caminar.

También septiembre y octubre pueden ser buenas fechas para recorrer la zona con tranquilidad.

El verano, por supuesto, tiene sus ventajas: más horas de luz, terrazas, ambiente y posibilidad de disfrutar también de las playas. Pero hay que tener en cuenta que algunos días pueden ser muy calurosos.

Nosotros estuvimos en agosto y aquel día el calor fue precisamente lo que nos hizo cambiar los planes.

Si vais a visitar las Fragas, yo evitaría las horas centrales de los días de más calor y llevaría agua, protección solar y calzado apropiado.

Nuestra impresión de Pontedeume

Nuestra visita a Pontedeume fue una de esas paradas que terminan siendo diferentes de lo que habíamos imaginado.

Llegamos desde Betanzos después de comer una buena tortilla y nuestra intención era conocer Pontedeume y acercarnos después a las Fragas do Eume.

Pero el calor decidió por nosotros.

Comenzamos junto al puerto, paseamos junto al agua, vimos el homenaje a las mujeres del mar y yo, cómo no, posé con la escultura. Después nos metimos por las calles de piedra, subimos hasta la Plaza Real y encontramos el sitio perfecto para hacer una parada: Bico de Xeado.

Y lo que iba a ser un simple postre terminó convirtiéndose en dos rondas de helado: primero limón y chocolate con leche y después mandarina y chocolate con leche.

Después seguimos callejeando por la zona del convento de San Agustín, buscando la sombra, y terminamos disfrutando del entorno del puente de piedra y del río Eume.

Era lunes de agosto y encontramos Pontedeume bastante tranquilo, incluso algo vacío en algunos momentos. Quizá el calor tuvo mucho que ver.

Nos gustó esa mezcla de piedra, río, mar, historia y ambiente marinero. Y aunque nos quedamos con las ganas de conocer las Fragas, creo que fue mejor dejar esa visita para otro momento.

Porque viajar también es saber cambiar los planes.

Aquel día nuestra ruta terminó siendo mucho más sencilla: Betanzos, tortilla, Pontedeume, paseo junto al mar, historia y dos helados.

Y sinceramente, no estuvo nada mal.

Puntuación: 1 de 5.

Gracias por leerme.

Espero que os haya gustado 😘😘

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